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La Coctelera

El peletero

WHAT YOU SEE IS WHAT YOU GET

21 Septiembre 2014

Violeta

 

Según parece La Coctelera cierra.

Mi clon, mi otra casa, como muchos ya sabéis es:

http://www.el-peletero.com/

Hasta pronto.

El peletero.

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Diari d’estiu (21)

Violeta.

Avui una doctora m’ha practicat una ecografia de tot el sistema urinari i renal. Quan he arribat a l’hospital amb moltes ganes d’orinar després de beure’m en només una hora un litre sencer d’aigua, condició necessària per fer correctament la prova, la infermera, una rossa espatarrant i molt escotada –duia la bata descordada fins el melic – i que lluïa una expressió sàdica a la cara, m’ha fet baixar el pantalons, quedar-me en calçotets i jeure en una llitera preparada per la ocasió. M’ha mirat de dalt a baix sense misericòrdia i amb cara de commiseració que no he sabut interpretar, o sí, la veritat és que m’ha fet sentir poca cosa, cap i disminuït, no res, un porc a l’escorxador. Evidentment no semblava gens ni mica que m’anessin a fer un massatge amb final feliç, tot i que la rossa aparentava una altra cosa diferent d’una típica infermera del Servei Català de Salut.

Al cap d’una bona estona, quan ja em començava a entrar la son i mentre, entre badall i badall i per matar el temps, m’anava enviant WhatsApps amb la meva amiga de Sarajevo, ha entrat la doctora que amb un somrís de compromís, m’ha dit un “hola” glacial, sec i concís i ha començat a fer la seva feina, ignorant i no fent cap mena de comentari sobre els meus bonics calçotets a ratlles blau cel. Per l’accent he deduït que era argentina portenya així que li he preguntat en castellà també, però amb un marcadíssim accent català d’aquells que molesten molt als espanyols i del que sempre fan esment com si ens haguéssim d’amagar o d’avergonyir:

(La conversa la transcric directament, inclosos quasi tots el comentaris, en l’idioma en el que s’ha desenvolupat, pels accents idiomàtics que cadascú faci servir la seva imaginació. )

-Hola doctora, ¿cómo os llamáis?

M’ha mirat estranyada i sorpresa i m’ha repreguntat:

-¿Quién, yo?

-Sí, vos –le he repetido.

-Me llamo Violeta, ¿por qué?

-Por nada, porque no nos han presentado.

-Es verdad, debía haberos dicho mi nombre, os pido disculpas, ¿y vos? –me ha preguntado a su vez sin mirarme siquiera.

-¿Yo qué?

-Que cómo os llamáis –ha insistido fastidiada.

-No me llamo Violeta –le he respondido con un poco de guasa.

-Ya me imagino –ahora sí que me ha mirado y no de buena manera.

-No os imaginéis nada, en los tiempos que corren todo es posible –he seguido con la ironía.

-Es cierto, aquí veo cosas inverosímiles –ha dicho también con la misma ironía después de un buen rato en silencio y con un deje lastimoso que parecía sincero.

-¿Cómo qué? –le he pedido curioso.

-¿Quiere saberlo?

-Sí, me haría gracia –he insistido.

-Bueeeno, pues ver habitualmente una ropa interior horrorosa, la gente tiene muy mal gusto, ¿sabe?.

-¿Le gusta la mía? –he cazado la oportunidad al vuelo –esos calzoncillos están casi recién estrenados, me los compré la semana pasada para que hicieran juego con mis jeans. Lo malo, o lo bueno según cómo se mire, es que el juego de colores sólo destaca cuando me bajo los pantalones como ahora.

-No sabría deciros –me ha respondido echándoles una ojeada de refilón.

-¿Sobre qué?

-Sobre vuestros calzoncillos, ¿no me preguntáis eso?

-Sí, perdone, en realidad por ellos he pedido esta ecografía, no por otra razón, no crea, sólo para tener un buen motivo para bajármelos y que alguien los vea y me dé su opinión; últimamente ni tengo muchas ganas ni tampoco oportunidades de bajarme los pantalones delante de señoras predispuestas a que me los baje, ya me entiende, y he pensado que así era una buena forma de mantener las apariencias.

-¿De qué apariencias me habla?

-No sé, las apariencias relativas a mi dignidad masculina, ya sabe.

Me estaba a punto de mear encima, ya no podía aguantar más, llevaba dos horas con la vejiga llena.

-No, no sé, no tengo ni idea a qué se refiere. ¿Apariencias relativas a la dignidad masculina?, ¿qué es eso?

-¿Qué es?, ¡caramba!, lo de siempre, un poco de orgullo, un poco de hipocresía y vanidad, igual que las mujeres. El otro día colgué una fotografía de ellos en mi blog, pero nadie me los elogió expresamente, me sentí ignorado y decepcionado, la verdad, en realidad nadie me lee, sólo una amiga de Sarajevo a ratos perdidos cuando no tiene otra cosa mejor que hacer y otra chica que también tiene nombre de flor pero que no sé por qué razón tonta lo acorta.

-Así que se siente ignorado, pobrecito.

-Bueno, no sé, yo…

-¿Cuál es?

-¿Cuál o quién?

-¿Cuál es su nombre?

-¿De quién?

-De su amiga con nombre de flor.

-Margarita.

-Es sin duda un nombre bonito y una buena razón la suya para hacerse una ecografía, pero me gusta más su próstata, tiene un tamaño correcto –me ha dicho satisfecha como si la próstata fuera suya y no mía.

Nos hemos quedado en silencio los dos, al cabo de un rato…

-Próstata es un nombre raro para una mujer, ¿no le parece? –le he preguntado para romper el silencio.

-Y para un hombre también, es verdad, pero yo me llamo Violeta, ya se lo he dicho.

-Sí, ya me lo ha dicho, pero no me negará una cosa.

-¿El qué?

-Que vos no tenéis próstata.

-No esté tan seguro, como vos decís, en los tiempos que corren todo es posible.

-Pero, ¿la tenéis al menos en el lugar que corresponde?

-La verdad es que no estoy muy segura tampoco.

-Si queréis os hago yo una ecografía también y os indico el lugar exacto, por cierto, ¿de qué color lleváis la ropa interior? –le he preguntado de sopetón y sin pensar.

-¡Oiga!, la doctora soy yo y no vos. ¿El color de mi ropa interior?, eso es una impertinencia, ¿no os parece?, un paciente no se lo pregunta a su doctora –ha exclamado enfadada.

-¿Por qué no?

-No sé, no está en el protocolo.

-Creo que es injusto, ya sé que parece soez, pero mi pregunta es solamente por interés estético, no lo dude ni sé confunda ni se equivoque, yo soy un caballero, pero hágase cargo, estoy aquí, con los pantalones bajados, con los calzoncillos al aire, marcando paquete, poco paquete, es verdad, lo he de reconocer, pero es lo que hay, y usted me está manoseando los riñones y la vejiga con este aparato que usa un gel lubricante helado que no sé yo de dónde demonios lo debe de haber sacado, de un sex-shop seguro que no, es una situación humillante y desproporcionada, ¿no le parece? –le he respondido vehemente y aparentando estar ofendido.

-Es una manera rara de considerarlo. El gel estará helado pero a mí me está entrando calor.

-Tranquilícese, Violeta, no he querido molestarla.

-No, si no me ha molestado, la verdad, ya que me lo ha preguntado me doy cuenta que no recuerdo el color de mis bragas, he pillado las primeras que tenía a mano esta mañana al levantarme, en realidad ni sé el día en el que estamos ni cuántas ecografías llevo realizadas hoy ni qué hora es ni si mi marido me engaña con otra que es lo más seguro que debe de estar haciendo en este preciso momento, no sé nada de nada, me siento mal, estoy a punto de llorar y todavía no me habéis dicho cómo os llamáis.

-Me llamo Xavier.

-Pensaba que me habías dicho que no os llamabais Violeta.

-Bueno sí, eso es lo que he dicho también, me sabe mal, no quería burlarme.

-Me están empezando a gustar esos calzoncillos que lleváis.

-Pero mis calzoncillos no son de color violeta, son azul celeste, Violeta. Tiene usted unos ojos azules bonitos, ¿sabe?

-Sí, lo sé, todo el mundo me lo dice y, por lo que veo, vos también decís lo mismo que dicen todos, no sois demasiado original, ¿sabéis?, es lo que me dijo mi marido cuando nos conocimos, podríais esforzaros un poco, ¿no, Xavier?, estoy hasta las narices del color de mis ojos azules y que todo el mundo me venga con la misma cantinela y piropo manido, es un clásico en mi vida, toda mi vida es un clásico, incluso los cuernos que llevo.

-Así que le gustan mis calzoncillos y mi próstata –le he preguntado para cambiar de tema, la conversación estaba girando y tomando un vuelco imprevisto y delicado y se me han encendido algunas luces rojas.

Tenía realmente unos ojos azules preciosos aunque no celestes, eran de un azul oscuro, marino y profundo, pero parecía que hoy se había levantado con mal pie y he preferido no insistir, había entendido, creo, el estado de su situación emocional: siniestro total, así que mejor desviar la atención no fuera que le diera por untarme más con aquel desagradable gel.

-Sí, me gusta, por cierto, ¿eyaculáis correctamente? –me ha soltado la muy marrana. Se está tomando la revancha por lo de la ropa interior, he pensado.

-¿Por qué lo dice?, ¿ha visto algo raro, algún tapón?

-No, que va, pero a su edad es normal tener dificultades –finamente me ha dicho que soy un viejo.

-Pues… últimamente no eyaculo demasiado ni muy correctamente, la verdad, pero ya sabe que el diablo sabe más por viejo que por diablo.

-¿Y con eso qué diablos queréis decirme?

-¿Usted que cree?

-No sé, no tengo ni idea.

-Que mande a su marido a freír espárragos, ¡ostras! , hoy no tiene buen día, le cuesta entender la cosas, ¿eh? –le he dicho arriesgándome a que me electrocutara.

Se ha quedado callada.

-Sí, eso es lo que debería hacer –me ha respondido tranquila y con tristeza mientras terminaba la prueba.

-No lo dude, hágalo, eso es lo que siempre hay que hacer con los maridos y, permítame que lo diga aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, a los países como España también, tarde o temprano hay que tomar la decisión –ya sé que es un comentario fuera de lugar en este momento, en calzoncillos, con una mujer a punto de tomarse una sobredosis de barbitúricos y con una especie de plancha eléctrica en la mano, pero, por alguna razón profunda, tenía ganas de dejarlo ir y lo he hecho, la verdad es que me he quedado a gusto.

-No sé qué deciros, yo soy argentina.

-Precisamente por eso, si fuera cubana con más razón todavía.

-¿Por qué?

-Porque hoy en día España volvería a perder Cuba de igual manera que la perdió entonces, no han aprendido nada.

-Pues vaya idiotez. Aunque nosotros con las malditas Malvinas no podemos dar lecciones a nadie.

-¡Y vaya tragedia! ¿Cómo habéis dicho que os llamáis? –le he vuelto a preguntar de nuevo.

-Violeta ¿y vos?

-Yo no me llamo Violeta.

-Ya he terminado, Xavier –me ha respondido riéndose con ganas –podéis ir a orinar, los resultados los recibirá directamente vuestro médico.

-Gracias, ya no podía aguantar más, estoy a punto de reventar, se me está escapando el pipí.

-Voy haceros caso y me iré directa al juzgado a pedir el divorcio, tengo la fortuna que mi marido no es España y, por consiguiente, aunque es parte no es al mismo tiempo juez.

-Que tenga mucha suerte, Violeta –le he dicho entrando disparado al lavabo y con los pantalones por los pies.

-Gracias también a vos por la conversación, Xavier, es la mejor ecografía que he realizado desde hace años –me ha gritado para que la oyera a través de la puerta cerrada –y, por cierto, eyaculad, hacedlo, es sano, no lo olvidéis, igual o casi tanto como votar.

-Lo tendré en cuenta y no lo olvidaré, gracias de nuevo, aunque, ya sabe, lo primero depende de mí lo segundo no del todo. Si algún día quiere llorar llámeme –le he respondido mientras caía la última gota.

-¡Lo haré!

Ufff!!, quin descans!!!

Al sortir li he explicat com havia anat tot a la meva amiga de Sarajevo, però no sé què punyetes m’ha dit d’una russa i m’ha enviat uns mails sobre marxisme i nacionalisme que semblaven sortir de l’any de la “catapun”.

En fi, ja se sap que les dones tenen unes derivades més inescrutables que els camins del dimoni que, com tothom sap, no és pas català ni britànic tampoc, deu ser gelosia i pura enveja, segur, deu estar gelosa per la Violeta d’ulls blau marí que ha vist la meva pròstata i ella, en canvi, no. Em deu voler despistar, desviar el meu centre d’atenció amb rotllos marxistes dels anys seixanta i setanta, de la Kristeva i companyia, més pesats que les cançons d’un rapero dolent.

L’estiu acaba bé, però recoi!, que rares són les dones! La meva novia també ho era de rara, però me l’estimava i això ho canviava tot.

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Diario de verano (21)

Violeta.

Hoy una doctora me ha practicado una ecografía de todo el sistema urinario y renal. Cuando he llegado al hospital con muchas ganas de orinar después de beberme en sólo una hora, un litro entero de agua, condición necesaria para hacer correctamente la prueba, la enfermera, una rubia alucinante y muy escotada -llevaba la bata desabrochada hasta el ombligo - y que lucía una expresión sádica en la cara, me ha hecho bajar los pantalones, quedarme en calzoncillos y tumbarme en una camilla preparada para la ocasión. Me ha mirado de arriba abajo sin misericordia y con cara de conmiseración que no he sabido interpretar, o sí, la verdad es que me ha hecho sentir poca cosa, miserable, nada, un cerdo en el matadero. Evidentemente no parecía lo más mínimo que me fueran a hacer un masaje con final feliz, aunque la rubia aparentaba otra cosa distinta de una típica enfermera del Servicio Catalán de Salud.

Al cabo de un buen rato, cuando ya me empezaba a entrar sueño y mientras, entre bostezo y bostezo y para matar el tiempo, me iba enviando Whatsapps con mi amiga de Sarajevo, ha entrado la doctora que con una sonrisa de compromiso, me ha dicho un "hola" glacial, seco y conciso y ha empezado a hacer su trabajo, ignorando y no haciendo ningún tipo de comentario sobre mis bonitos calzoncillos a rayas azul celeste. Por el acento he deducido que era argentina porteña así que le he preguntado en castellano también, pero con un marcadísimo acento catalán de aquellos que molestan mucho a los españoles y del que siempre hacen mención como si nos tuviéramos que esconder o avergonzar:

(La conversación la transcribo directamente, incluidos casi todos los comentarios, en el idioma en el que se ha desarrollado, para los acentos idiomáticos que cada uno use su imaginación.)

-Hola doctora, ¿cómo os llamáis?

Me ha mirado extrañada y sorprendida y me ha repreguntado:

-¿Quién, yo?

-Sí, vos –le he repetido.

-Me llamo Violeta, ¿por qué?

-Por nada, porque no nos han presentado.

-Es verdad, debía haberos dicho mi nombre, os pido disculpas, ¿y vos? –me ha preguntado a su vez sin mirarme siquiera.

-¿Yo qué?

-Que cómo os llamáis –ha insistido fastidiada.

-No me llamo Violeta –le he respondido con un poco de guasa.

-Ya me imagino –ahora sí que me ha mirado y no de buena manera.

-No os imaginéis nada, en los tiempos que corren todo es posible –he seguido con la ironía.

-Es cierto, aquí veo cosas inverosímiles –ha dicho también con la misma ironía después de un buen rato en silencio y con un deje lastimoso que parecía sincero.

-¿Cómo qué? –le he pedido curioso.

-¿Quiere saberlo?

-Sí, me haría gracia –he insistido.

-Bueeeno, pues ver habitualmente una ropa interior horrorosa, la gente tiene muy mal gusto, ¿sabe?

-¿Le gusta la mía? –he cazado la oportunidad al vuelo –esos calzoncillos están casi recién estrenados, me los compré la semana pasada para que hicieran juego con mis jeans. Lo malo, o lo bueno según cómo se mire, es que el juego de colores sólo destaca cuando me bajo los pantalones como ahora.

-No sabría deciros –me ha respondido echándoles una ojeada de refilón.

-¿Sobre qué?

-Sobre vuestros calzoncillos, ¿no me preguntáis eso?

-Sí, perdone, en realidad por ellos he pedido esta ecografía, no por otra razón, no crea, sólo para tener un buen motivo para bajármelos y que alguien los vea y me dé su opinión; últimamente ni tengo muchas ganas ni tampoco oportunidades de bajarme los pantalones delante de señoras predispuestas a que me los baje, ya me entiende, y he pensado que así era una buena forma de mantener las apariencias.

-¿De qué apariencias me habla?

-No sé, las apariencias relativas a mi dignidad masculina, ya sabe.

Me estaba a punto de mear encima, ya no podía aguantar más, llevaba dos horas con la vejiga llena.

-No, no sé, no tengo ni idea a qué se refiere. ¿Apariencias relativas a la dignidad masculina?, ¿qué es eso?

-¿Qué es?, ¡caramba!, lo de siempre, un poco de orgullo, un poco de hipocresía y vanidad, igual que las mujeres. El otro día colgué una fotografía de ellos en mi blog, pero nadie me los elogió expresamente, me sentí ignorado y decepcionado, la verdad, en realidad nadie me lee, sólo una amiga de Sarajevo a ratos perdidos cuando no tiene otra cosa mejor que hacer y otra chica que también tiene nombre de flor pero que no sé por qué razón tonta lo acorta.

-Así que se siente ignorado, pobrecito.

-Bueno, no sé, yo…

-¿Cuál es?

-¿Cuál o quién?

-¿Cuál es su nombre?

-¿De quién?

-De su amiga con nombre de flor.

-Margarita.

-Es sin duda un nombre bonito y una buena razón la suya para hacerse una ecografía, pero me gusta más su próstata, tiene un tamaño correcto –me ha dicho satisfecha como si la próstata fuera suya y no mía.

Nos hemos quedado en silencio los dos, al cabo de un rato…

-Próstata es un nombre raro para una mujer, ¿no le parece? –le he preguntado para romper el silencio.

-Y para un hombre también, es verdad, pero yo me llamo Violeta, ya se lo he dicho.

-Sí, ya me lo ha dicho, pero no me negará una cosa.

-¿El qué?

-Que vos no tenéis próstata.

-No esté tan seguro, como vos decís, en los tiempos que corren todo es posible.

-Pero, ¿la tenéis al menos en el lugar que corresponde?

-La verdad es que no estoy muy segura tampoco.

-Si queréis os hago yo una ecografía también y os indico el lugar exacto, por cierto, ¿de qué color lleváis la ropa interior? –le he preguntado de sopetón y sin pensar.

-¡Oiga!, la doctora soy yo y no vos. ¿El color de mi ropa interior?, eso es una impertinencia, ¿no os parece?, un paciente no se lo pregunta a su doctora –ha exclamado enfadada.

-¿Por qué no?

-No sé, no está en el protocolo.

-Creo que es injusto, ya sé que parece soez, pero mi pregunta es solamente por interés estético, no lo dude ni sé confunda ni se equivoque, yo soy un caballero, pero hágase cargo, estoy aquí, con los pantalones bajados, con los calzoncillos al aire, marcando paquete, poco paquete, es verdad, lo he de reconocer, pero es lo que hay, y usted me está manoseando los riñones y la vejiga con este aparato que usa un gel lubricante helado que no sé yo de dónde demonios lo debe de haber sacado, de un sex-shop seguro que no, es una situación humillante y desproporcionada, ¿no le parece? –le he respondido vehemente y aparentando estar ofendido.

-Es una manera rara de considerarlo. El gel estará helado pero a mí me está entrando calor.

-Tranquilícese, Violeta, no he querido molestarla.

-No, si no me ha molestado, la verdad, ya que me lo ha preguntado me doy cuenta que no recuerdo el color de mis bragas, he pillado las primeras que tenía a mano esta mañana al levantarme, en realidad ni sé el día en el que estamos ni cuántas ecografías llevo realizadas hoy ni qué hora es ni si mi marido me engaña con otra que es lo más seguro que debe de estar haciendo en este preciso momento, no sé nada de nada, me siento mal, estoy a punto de llorar y todavía no me habéis dicho cómo os llamáis.

-Me llamo Xavier.

-Pensaba que me habías dicho que no os llamabais Violeta.

-Bueno sí, eso es lo que he dicho también, me sabe mal, no quería burlarme.

-Me están empezando a gustar esos calzoncillos que lleváis.

-Pero mis calzoncillos no son de color violeta, son azul celeste, Violeta. Tiene usted unos ojos azules bonitos, ¿sabe?

-Sí, lo sé, todo el mundo me lo dice y, por lo que veo, vos también decís lo mismo que dicen todos, no sois demasiado original, ¿sabéis?, es lo que me dijo mi marido cuando nos conocimos, podríais esforzaros un poco, ¿no Xavier?, estoy hasta las narices del color de mis ojos azules y que todo el mundo me venga con la misma cantinela y piropo manido, es un clásico en mi vida, toda mi vida es un clásico, incluso los cuernos que llevo.

-Así que le gustan mis calzoncillos y mi próstata –le he preguntado para cambiar de tema, la conversación estaba girando y tomando un vuelco imprevisto y delicado y se me han encendido algunas luces rojas.

Tenía realmente unos ojos azules preciosos aunque no celestes, eran de un azul oscuro, marino y profundo, pero parecía que hoy se había levantado con mal pie y he preferido no insistir, había entendido, creo, el estado de su situación emocional: siniestro total, así que mejor desviar la atención no fuera que le diera por untarme más con aquel desagradable gel.

-Sí, me gusta, por cierto, ¿eyaculáis correctamente? –me ha soltado la muy marrana. Se está tomando la revancha por lo de la ropa interior, he pensado.

-¿Por qué lo dice?, ¿ha visto algo raro, algún tapón?

-No, que va, pero a su edad es normal tener dificultades –finamente me ha dicho que soy un viejo, ¡qué mala leche!

-Pues… últimamente no eyaculo demasiado ni muy correctamente, la verdad, pero ya sabe que el diablo sabe más por viejo que por diablo.

-¿Y con eso qué diablos queréis decirme?

-¿Usted que cree?

-No sé, no tengo ni idea, contádmelo vos.

-Que mande a su marido a freír espárragos, ¡ostras! , hoy no tiene buen día, le cuesta entender la cosas, ¿eh? –le he soltado arriesgándome a que me electrocutara.

Se ha quedado callada.

-Sí, eso es lo que debería hacer –me ha respondido tranquila y con tristeza mientras terminaba la prueba.

-No lo dude, hágalo, eso es lo que siempre hay que hacer con los maridos y, permítame que lo diga aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, a los países como España también, tarde o temprano hay que tomar la decisión –ya sé que es un comentario fuera de lugar en este momento, en calzoncillos, con una mujer a punto de tomarse una sobredosis de barbitúricos y con una especie de plancha eléctrica en la mano, pero, por alguna razón profunda, tenía ganas de dejarlo ir y lo he hecho, la verdad es que me he quedado a gusto.

-No sé qué deciros, yo soy argentina.

-Precisamente por eso, si fuera cubana con más razón todavía.

-¿Por qué, qué tienen que ver los cubanos en eso?

-Porque hoy en día España volvería a perder Cuba de igual manera que la perdió entonces, no han aprendido nada.

-Pues vaya idiotez. Aunque nosotros con las malditas Malvinas no podemos dar lecciones a nadie.

-¡Y vaya tragedia! ¿Cómo habéis dicho que os llamáis? –le he vuelto a preguntar de nuevo.

-Violeta ¿y vos?

-Yo no me llamo Violeta.

-Ya he terminado, Xavier –me ha respondido riéndose con ganas –podéis ir a orinar, los resultados los recibirá directamente vuestro médico.

-Gracias, ya no podía aguantar más, estoy a punto de reventar, se me está escapando el pipí.

-Voy haceros caso y me iré directa al juzgado a pedir el divorcio, tengo la fortuna que mi marido no es España y, por consiguiente, aunque es parte no es al mismo tiempo juez.

-Que tenga mucha suerte, Violeta –le he dicho entrando disparado al lavabo y con los pantalones por los pies.

-Gracias también a vos por la conversación, Xavier, es la mejor ecografía que he realizado desde hace años –me ha gritado para que la oyera a través de la puerta cerrada –y, por cierto, eyaculad, hacedlo, es sano, no lo olvidéis, igual o casi tanto como votar.

-Lo tendré en cuenta y no lo olvidaré, gracias de nuevo, aunque, ya sabe, lo primero depende de mí lo segundo no del todo. Si algún día quiere llorar llámeme –le he respondido mientras caía la última gota.

-¡Lo haré!

Ufff !!, qué descanso !!!

Al salir le he explicado cómo había ido todo a mi amiga de Sarajevo, pero no sé qué puñetas me ha dicho de una rusa y me ha enviado unos mails sobre marxismo y nacionalismo que parecían salir del año de la "catapun".

En fin, ya se sabe que las mujeres tienen unas derivadas más inescrutables que los caminos del demonio que, como todo el mundo sabe, no es ni catalán ni británico tampoco, deben de ser celos y pura envidia, seguro, debe de estar celosa por la Violeta de ojos azul marino que ha visto mi próstata y ella, en cambio, no. Me querrá despistar, desviar mi centro de atención con rollos marxistas de los años sesenta y setenta, de la Kristeva y compañía, más pesados que las canciones de un rapero malo.

El verano termina bien, pero ¡caramba!, ¡que raras son las mujeres! Mi novia también lo era de rara, pero la quería y eso lo cambiaba todo.

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19 Septiembre 2014

La Coctelera cierra

Según parece La Coctelera cierra.

Mi clon, mi otra casa, como muchos ya sabéis es:

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Hasta pronto.

El peletero.

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15 Septiembre 2014

Digues que m'estimes encara que sigui mentida.

Diari d’estiu (21)

Digues que m'estimes encara que sigui mentida.

Darrerament me n’he adonat que alguns joves porten pantalons amb elàstics com abans, però ara, en canvi, penjant per fora en un estrany o curiós doble sentit, no saps si és el primer gest per despullar-se o el darrer de vestir-se. És un senyal ambigu, fals i sofisticat de deixadesa, no entens si et diu hola o adéu-siau, si et diu sí o... et diu no. Potser ni una cosa ni l’altra ni tot el contrari, és un detall més d’aquesta tendència que expressen les xancletes, esborrar les diferències entre l’interior i l’exterior, vestir al carrer com ho fas a casa i vestir per casa igual que al carrer.

Per altra banda, i segons com, el món sembla caminar en direcció contrària. En el seu darrer post, en Jordi Graupera ens parla d’una iniciativa legal insòlita que el Congrés de Califòrnia vol dur a terme. Es tracta de fer aprovar una llei que garanteixi que “sí”, vol dir “sí”. Evidentment no té res a veure n i amb els elàstics penjant per fora dels pantalons ni amb el doble “sí” que els partidaris de la independència de Catalunya proposen respondre a les dues preguntes que ha formulat la Generalitat i els partits polítics que li donen suport per a la consulta que des de Catalunya s’intenta dur a terme.

L’origen d’aquest projecte de llei californià guarda relació amb els nous costums socials i sexuals que s’estan imposant per defensar i respectar el dret de les dones quan diuen “no”. Aquests nous costums volent deixar clar, ni més ni menys, una cosa obvia, justa i necessària, que “no” vol dir “no”. En aquest mateix sentit, dins de la mateixa línea lògica i moral, alguns californians demanen que “sí”, no signifiqui pas altra cosa que “sí”. També sembla de sentit comú.

Es veu, com el Jordi explica perfectament, que tot plegat forma part d’una nova sintonia moral que busca igualment que per llei es facin públics els acords extrajudicials entre persones, empreses i institucions per evitar abusos i la proliferació de demandes falses per a aconseguir indemnitzacions injustes donat que als USA s’ha fet molt mal costum i quasi una moda enjudiciar a les grans corporacions per qualsevol cosa i demanar a canvi milions de dollars per no dur-les a judici; això fa que creguin més que mai en la dita aquella que afirma que sempre és millor un mal acord que un bon litigi. Crec que el famós cas de Wikileaks gira també al voltant d’aquesta creuada per la sinceritat, tot a la llum, prou d’ombres!, venen a dir.

Al bufet d’un advocat amic meu les portes es tanquen, però mai amb clau, tothom que vol entrar en un dels despatxos, ocupat o no, amb una reunió o no, entra sense trucar ni demanar permís, així ho fan, entren, simplement, obrint la porta. Per què?, per evitar allò que li va passar al President Clinton amb aquella becària?, perquè el professional que treballa al despatx no pugui ser enxampat fent encreuats o una becaina? Si qualsevol pot entrar en qualsevol moment sense avisar al teu despatx on treballes has de procurar no fer res inconvenient.

En sentit contrari i fent ironia, en Joaquim Luna, en un article a la Vanguardia del passat dia 10, ens parla del “vericidi” que no és pas altra cosa que, segons ell, el suïcidi de dues persones que s’estimen molt quan diuen i es diuen la veritat en parella; en conseqüència, ens explica en Joaquim, sempre és preferible mentir si vols preservar la relació i fer que duri molts anys. En bona part té raó, ja diuen que el llenguatge és la millor eina de comunicació que hi ha, però que el silenci és la manera més adequada de preservar la convivència. Però com resulta que estar callat és un avorriment, i llavors pots acabar amb el matrimoni a base de badalls, cal mentir, vulguis que no, per tenir una convivència una mica entretinguda i la esperança, vana esperança, que el futur serà millor que el passat, ¿sí o no?

Digues que m'estimes encara que sigui mentida, és una novel·la de la Montserrat Roig.

En la pel·lícula Johnny Guitar es diu una frase similar: Menteix-me, digues-me que m'estimes

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Diario de verano (21)

Dime que me quieres aunque sea mentira.

Últimamente me he dado cuenta de que algunos jóvenes llevan pantalones con elásticos como antes, pero ahora, en cambio, colgando por fuera en un extraño o curioso doble sentido, no sabes si es el primer gesto para desnudarse o el último de vestir- se. Es una señal ambigua, falsa y sofisticada de dejadez, no entiendes si te dice hola o adiós, si te dice sí o... te dice no. Quizás ni lo uno ni lo otro ni todo lo contrario, es un detalle más de esta tendencia que expresan las chanclas, borrar las diferencias entre el interior y el exterior, vestir en la calle como lo haces en casa y vestir por casa igual que en la calle.

Por otro lado, y según cómo, el mundo parece andar en dirección contraria. En su último post, Jordi Graupera nos habla de una iniciativa legal insólita que el Congreso de California quiere llevar a cabo. Se trata de hacer aprobar una ley que garantice que "sí", quiere decir "sí". Evidentemente no tiene nada que ver ni con los elásticos colgando por fuera de los pantalones ni con el doble "sí" que los partidarios de la independencia de Cataluña proponen responder a las dos preguntas que ha formulado la Generalitat y los partidos políticos que la apoyan para la consulta que desde Cataluña se intenta llevar a cabo.

El origen de este proyecto de ley californiano guarda relación con las nuevas costumbres sociales y sexuales que se están imponiendo para defender y respetar el derecho de las mujeres cuando dicen "no". Estas nuevas costumbres quieren dejar claro, nada menos, algo obvio, justo y necesario, que "no" significa "no". En este mismo sentido, dentro de la misma línea lógica y moral, algunos californianos piden que "sí", no signifique otra cosa que "sí". También parece de sentido común.

Se ve, como Jordi explica perfectamente, que todo ello forma parte de una nueva sintonía moral que busca igualmente que por ley se hagan públicos los acuerdos extrajudiciales entre personas, empresas e instituciones para evitar abusos y la proliferación de demandas falsas para conseguir indemnizaciones injustas dado que en USA se ha hecho muy mala costumbre y casi una moda enjuiciar a las grandes corporaciones por cualquier cosa y pedir a cambio millones de dólares para no llevarlas a juicio; esto hace que crean más que nunca en el dicho aquél que afirma que siempre es mejor un mal acuerdo que un buen litigio. Creo que el famoso caso de Wikileaks gira también alrededor de esta cruzada por la sinceridad, ¡todo a la luz, basta de sombras!, vienen a decir.

En el bufete de un abogado amigo mío las puertas se cierran, pero nunca con llave, todo el mundo que quiere entrar en uno de los despachos, ocupado o no, con una reunión o no, entra sin llamar ni pedir permiso, así lo hacen, entran, simplemente, abriendo la puerta. ¿Por qué?, ¿para evitar lo que le pasó al Presidente Clinton con aquella becaria?, ¿para que el profesional que trabaja en el despacho no pueda ser pillado haciendo crucigramas o una cabezada? Si cualquiera puede entrar en cualquier momento sin avisar en tu despacho donde trabajas debes procurar no hacer nada inconveniente.

En sentido contrario y haciendo ironía, Joaquín Luna, en un artículo en la Vanguardia del pasado día 10, nos habla del "vericidio" que no es otra cosa que, según él, el suicidio de dos personas que se quieren mucho cuando dicen y se dicen la verdad en pareja; en consecuencia, nos explica Joaquín, siempre es preferible mentir si quieres preservar la relación y hacer que dure muchos años. En buena parte tiene razón, ya dicen que el lenguaje es la mejor herramienta de comunicación que hay, pero que el silencio es la forma más adecuada de preservar la convivencia. Pero como resulta que estar callado es un aburrimiento y entonces puedes acabar con el matrimonio a base de bostezos, hay que mentir, quieras que no, para tener una convivencia un poco entretenida y la esperanza, vana esperanza, que el futuro será mejor que el pasado, ¿sí o no?

Dime que me quieres aunque sea mentira, es una novela de Montserrat Roig.

En la película Johnny Guitar se dice una frase parecida: miénteme aunque sea mentira.

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11 Septiembre 2014

L'11 de Setembre i les mules

Mapa de la Barcelona de 1714

 

Diari d’estiu (20)

L’11 de Setembre i les mules.

Allò que el vent s’endugué, sempre ha estat entre les meves pel•lícules preferides, i ho ha estat per moltes i diferents raons, però avui vull només mencionar-ne una, o dues que, en el fons, són només una. Vull parlar d’en Rhett Butler, el personatge que interpreta Clark Gable.

En el llibre de la Margaret Mitchell, sobre el que es va basar la pel•lícula, se’ns explica que Rhett Butler és un aventurer de Carolina del Sud expulsat de la seva família, un cavaller i un canalla al mateix temps, circumstància, val a dir, que molts pocs homes són capaços d’assolir al llarg de la seva vida, igual com el que dèiem en el post passat dels països, que no poden ser un Estat reconegut per la comunitat internacional i alhora ser decents. Però Rhett Butler sí, a més de cínic és un romàntic també. Ell no és l’únic, naturalment, a Casablanca, Rick Blaine i el gendarme amic seu, Luis Renault, representen un cas similar. Aquesta mena de personatges són característics, han esdevingut un clàssic i gairebé un tòpic en l’art de construir i explicar històries, en la literatura o en el cinema. Però Rhett Butler va ser per a mi el primer, jo era aleshores molt petit i la història em va causar una profunda impressió, tal vegada perquè els actors protagonistes, el Clark Gable i la Vivian Leigh, s’assemblaven físicament molt al meus pares que també es van sentir emocionats igual que tota la seva generació que va viure i va combatre en la guerra espanyola.

Tots sabem, o ho hauríem de saber, que les pàtries són el refugi dels canalles i dels idiotes, jo ho sé i en Rhett Butler també ho sabia a més de saber igualment que les guerres són la tragèdia col•lectiva més gran que hi pot haver, a la vegada que un immens negoci immoral, un crim.

Sempre recordaré el neguit i la sorpresa que vaig sentir al veure com, al començament de la pel•lícula, els joves nois sudistes se n’alegren quan reben la notícia de l’esclat de la guerra i marxen contents, ignorants i plens d’exaltació patriòtica cap a la massacre. Només Rhett Butler i Ashley Wilkes, un amic, són conscients de la tragèdia fins l’extrem que Rhett ha de perdonar la vida, negant-se a batre’s en duel i no matar-lo, a un pobre xitxarel•lo que irresponsablement l’ha acusat de covard per no sumar-se entusiasta a la causa.

Durant la guerra, mentre molts moren als camps de batalla, Rhett guanya diners, trafica amb armes i queviures per l’exèrcit confederat, intentant salvar el setge que els ianquis han imposat al llarg de tota la costa amb la seva marina més poderosa. En els moments de descans i d’oci se’l veu als prostíbuls i en festes, ben vestit, ben alimentat, fumant cigars cars, bevent whisky i acompanyat sempre de senyores guapes i de molt mala reputació.

Però en Rhett està enamorat de la Scarlett O’Hara, una noia de bona família sudista. Quan els ianquis cremen Atlanta l’ha de ajudar a fugir juntament amb una esclava negre i l’esposa de Ashley Wilkes, Melanie Hamilton, que acaba de donar a llum al seu fill. Els cinc inicien un viatge en un carro malmès que tira una mula famolenca i escanyolida per entre les flames i l’infern de la guerra, procurant, a cada pas, amagar-se per a no ensopegar amb les tropes nordistes que s’acosten i que estan arreu. Quan es troben ja molt a prop de casa de la Scarlett, a Georgia, sans i estalvis, en Rhett baixa del carro i s’afegeix a una columna de confederats que marxa, arrossegant els peus, cap a la que segurament serà la seva darrera batalla i que en ella perdran definitivament la guerra i potser la vida.

En Rhett ho sap tot això, n’és perfectament conscient, sempre ha sabut que la guerra no tenia futur i que al final el General Lee haurà de signar la rendició incondicional, però això no el desanima a anar a combatre a la darrera batalla, tot el contrari. Ja deia al principi que era a més un home romàntic i tal i com li diu a la mateixa Scarlett, quan s’acomiada d’ella a sota d’un pont i fent-li un petó als llavis, és també un home de causes perdudes i en el seu cas, n’estic segur, la pàtria no és pas el refugi de cap canalla encara que ho pugui ser d’una mula tossuda i tenaç.

No oblideu mai que, com deia Kant, la joia condueix al bé moral, bon 11 de setembre per a tothom.

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Diario de verano (20)

El 11 de Septiembre y las mulas.

Lo que el viento se llevó, siempre se ha encontrado entre mis películas preferidas por muchas y diferentes razones, pero hoy sólo quiero mencionar una, o dos que, en el fondo, son sólo una. Quiero hablar de Rhett Butler, el personaje que interpreta Clark Gable.

En el libro de Margaret Mitchell, sobre el que se basó la película, se nos explica que Rhett Butler es un aventurero de Carolina del Sur expulsado de su familia, un caballero y un canalla a la vez, circunstancia, debemos resaltar, que muy pocos hombres son capaces de alcanzar a lo largo de la su vida, al igual que lo que decíamos en el post pasado de los países, que no pueden ser un Estado reconocido por la comunidad internacional y al mismo tiempo decentes. Pero Rhett Butler sí, además de cínico es un romántico también. Él no es el único, naturalmente, en Casablanca, Rick Blaine y el gendarme amigo suyo, Luis Renault, representan un caso similar. Este tipo de personajes son característicos, se han convertido en un clásico y casi un tópico en el arte de construir y contar historias, en la literatura o en el cine. Pero Rhett Butler fue para mí el primero, yo era entonces muy pequeño y la historia me causó una profunda impresión, tal vez porque los actores protagonistas, Clark Gable y Vivian Leigh, se parecían físicamente mucho a mis padres que también se sintieron emocionados al igual que toda su generación que vivió y combatió en la guerra española.

Todos sabemos, o deberíamos saber, que las patrias son el refugio de los canallas y los idiotas, yo lo sé y Rhett Butler también lo sabía además de saber igualmente que las guerras son la tragedia colectiva mayor que puede haber, a la vez que un inmenso negocio inmoral, un crimen.

Siempre recordaré la desazón y la sorpresa que sentí al ver cómo, al principio de la película, los jóvenes muchachos sudistas se alegran cuando reciben la noticia del estallido de la guerra y marchan contentos, ignorantes y llenos de exaltación patriótica hacia la masacre. Sólo Rhett Butler y Ashley Wilkes, un amigo, son conscientes de la tragedia hasta el extremo de que Rhett debe perdonar la vida, negándose a batirse en duelo y no matarlo, a un pobre petimetre que irresponsablemente lo ha acusado de cobarde por no sumarse entusiasta a la causa.

Durante la guerra, mientras muchos mueren en los campos de batalla, Rhett gana dinero, trafica con armas y víveres para el ejército confederado, intentando salvar el cerco que los yanquis han impuesto a lo largo de toda la costa con su marina más poderosa. En los momentos de descanso y de ocio se le ve en los prostíbulos y en fiestas, bien vestido, bien alimentado, fumando cigarros caros, bebiendo whisky y acompañado siempre de señoras guapas y de muy mala reputación.

Pero Rhett está enamorado de Scarlett O'Hara, una chica de buena familia sudista. Cuando los yanquis queman Atlanta debe ayudarla a huir junto con una esclava negra y la esposa de Ashley Wilkes, Melanie Hamilton, que acaba de dar a luz a su hijo. Los cinco inician un viaje en un carro deteriorado que tira una mula hambrienta y escuálida por entre las llamas y el infierno de la guerra, procurando, a cada paso, esconderse para no tropezar con las tropas nordistas que se acercan y que están por todas partes. Cuando se encuentran ya muy cerca de la casa de Scarlett, en Georgia, sanos y salvos, Rhett baja del carro y se añade a una columna de confederados que marcha, arrastrando los pies, hacia la que seguramente será su última batalla y que en ella perderán definitivamente la guerra y quizá la vida.

Rhett sabe todo eso, es perfectamente consciente, siempre ha sabido que la guerra no tenía futuro y que al final el General Lee deberá firmar la rendición incondicional, pero eso no lo desanima a ir a combatir en la última batalla, todo lo contrario. Ya decía al principio que era además un hombre romántico y tal y como le dice a la misma Scarlett, cuando se despide de ella debajo de un puente y dándole un beso en los labios, es también un hombre de causas perdidas y en su caso, estoy seguro, la patria no es el refugio de ningún canalla, aunque lo pueda ser de una mula terca y tenaz.

No olvidéis nunca que, como decía Kant, el gozo conduce al bien moral, feliz 11 de septiembre para todos.

 

 

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8 Septiembre 2014

Les “Marujas”, els gitanos i la decència.


Diari d’estiu (19)

Les “Marujas”, els gitanos i la decència.

Ahir diumenge vaig dedicar tot el dia a netejar la casa, escombrar, fregar, rentar, treure la pols, canviar els llençols, posar rentadores, estendre la roba, veure i llegir també les notícies i aguantar la xafogor. He posat el pis enlaire, li feia falta. La vida de solter és dura, ningú t’ajuda. Mentre tant, i com les finestres estan totes obertes de bat a bat per la calor, anava sentint el programa de televisió de la veïna del tercer pis que està sorda i la té encesa amb el volum molt alt; era un d’aquests programes de tarda que fa la Maria Teresa Campos.

Gregor Samsa un dia es va despertar transformat en un escarabat, jo, en canvi, he tingut una gran sort, ho he fet en una Maruja qualsevol, una preciosa Maruja madura de bon veure, de Móstoles o de l’Hospitalet de Llobregat, tant és, una Maruja atractiva, simpàtica i amb ganes encara de fer bon ús dels seus atributs. És per estar content i agraït a la Divina Providència i no ho dic ni amb ironia ni amb sorna, en absolut.

Això sí, em mancava l’indumentària adequada, una qüestió de detalls i complements ben triats com els calçotets de l’altre dia, que estiguin ben harmonitzats de color. Avui, al mig dia em compraré un bon mocador per lligar-me’l al cap i unes sabatilles tipus “datxa”, tot blau cel igual que els pantalons curts que porto. La barba no crec que sigui cap impediment perquè no me la penso pas afaitar, això mai!!

També vull comprar-me un ram de flors, exactament de clavells, per tenir-los llestos i a punt per quan arribin, si arriben, els tancs de l’exèrcit espanyol a ocupar la Generalitat i a empresonar al nostre President i el seu Govern. Les flors, naturalment, no seran per retre’ls-hi cap homenatge, ni als soldats ni a la Guàrdia civil que també els acompanyarà d’una manera física o virtual, sinó per encabir-los als canons de les seves armes, físiques o virtuals, igual que va passar a Portugal a la famosa Revolució dels clavells o en la primavera de Praga amb els tancs soviètics.

S’ha d’estar preparat, em deia la meva mare, per si arriben familiars a casa sense avisar, una mica de pa amb tomàquet amb oli d’oliva, amb pernil serrà de Salamanca, unes cerveces i uns clavells del Maresme pel canó dels fusells és una bona manera de rebre’ls, oi?

S’ha d’estar preparat també per si ens fan fotos, entre un Guàrdia civil amb cara de mala llet i un clavell sempre guanya el segon.

En un moment del programa de la Campos han recordat al Peret i, no m’avergonyeixo de dir-ho, em vaig emocionar al sentir una de les seves cançons amb la “fregona” a la ma i les meves calces curtes; darrerament estic molt sensible.

De petit, cada mig dia, al sortir dels escolapis de la Ronda Sant Pau, anàvem a jugar a uns futbolins del carrer de La Cera; just en la cantonada hi havia un bar, en aquest bar es trobaven molts gitanos que vivien i viuen al barri, gitanos catalans que parlaven i parlen català com la seva primera llengua, entre ells en Pere Pubill i Calaf, conegut entre els seus per Peret i que més tard es va fer famós inventant la rumba catalana i composant i cantant les seves cançons per aquests móns de Déu. Aquests gitanos han format i continuen formant part del barri que em va veure néixer i que és tan seu com meu. El meu pare també es deia Pere i també era conegut a casa amb el mateix diminutiu, Peret.

En un post passat em preguntava què dimonis significa ser un país moral i decent, una pregunta, però, que no sabia respondre, perquè és cert, no tinc ni idea què pot significar ser un país moral i decent. Tal vegada perquè també “país” i “moral o decent” són dues expressions contradictòries i antitètiques, oposades, o s’és una cosa o l’altra, ambdues alhora és completament impossible. Els gitanos, el pobles de les diàspores o els que romanen sense un Estat propi, fins i tot les “Marujas” que no tenen, ni pensen tenir, cap Estat a la ONU, són decents, sobre la resta em guardo la meva opinió.

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Diario de verano (19)

Las "Marujas", los gitanos y la decencia.

Ayer domingo dediqué todo el día a limpiar la casa, barrer, fregar, lavar, quitar el polvo, cambiar las sábanas, poner lavadoras, tender la ropa, ver y leer también las noticias y aguantar el bochorno. He puesto el piso patas arriba, le hacía falta. La vida de soltero es dura, nadie te ayuda. Mientras tanto, y como las ventanas están todas abiertas de par en par por la calor, iba oyendo el programa de televisión de la vecina del tercero que está sorda y la tiene encendida con el volumen muy alto; era uno de esos programas de tarde que hace María Teresa Campos.

Gregor Samsa un día se despertó transformado en un escarabajo, yo, en cambio, he tenido una gran suerte, lo he hecho en una Maruja cualquiera, una preciosa Maruja madura de buen ver, de Móstoles o de Hospitalet de Llobregat, tanto da, una Maruja atractiva, simpática y con ganas todavía de hacer buen uso de sus atributos. Es para estar contento y agradecido a la Divina Providencia, y no lo digo ni con ironía ni con sorna, en absoluto.

Eso sí, me faltaba la indumentaria adecuada, una cuestión de detalles y complementos bien elegidos como los calzoncillos del otro día, que estén bien armonizados de color. Hoy, al mediodía, me compraré un buen pañuelo para atármelo en la cabeza y unas zapatillas tipo "dacha", todo azul cielo igual que los pantalones cortos que llevo. La barba no creo que sea ningún impedimento porque no me la pienso afeitar, ¡¡eso nunca!!

También quiero comprarme un ramo de flores, exactamente de claveles, para tenerlos listos y a punto para cuando lleguen, si llegan, los tanques del ejército español a ocupar la Generalitat y a encarcelar a nuestro Presidente y su Gobierno. Las flores, naturalmente, no serán para rendirles ningún homenaje, ni a los soldados ni a la Guardia Civil que también los acompañará de una manera física o virtual, sino para meterlos en los cañones de sus armas, físicas o virtuales, al igual que ocurrió en Portugal en la famosa Revolución de los claveles, o en la Primavera de Praga con los tanques soviéticos.

Hay que estar preparado, me decía mi madre, por si llegan familiares a casa sin avisar, un poco de pan con tomate con aceite de oliva, con jamón serrano de Salamanca, unas cervezas y unos claveles del Maresme pare el cañón de los fusiles es una buena manera de recibirlos, ¿verdad?

Hay que estar preparado también por si nos hacen fotos, entre un Guardia civil con cara de mala leche y un clavel siempre gana el segundo.

En un momento del programa de la Campos recordaron a Peret y no me avergüenzo de decirlo, me emocioné al escuchar una de sus canciones con la "fregona" en la mano y mis calzones cortos; últimamente estoy muy sensible.

De pequeño, cada mediodía, al salir de los escolapios de la Ronda Sant Pau, íbamos a jugar a unos futbolines de la calle de La Cera; justo en la esquina había un bar, en este bar se encontraban muchos gitanos que vivían y viven en el barrio, gitanos catalanes que hablaban y hablan catalán como su primera lengua, entre ellos Pere Pubill i Calaf, conocido entre los suyos por Peret y que más tarde se hizo famoso inventando la rumba catalana y componiendo y cantando sus canciones por estos mundos de Dios. Estos gitanos han formado y siguen formando parte del barrio que me vio nacer y que es tan suyo como mío. Mi padre también se llamaba Pedro y también era conocido en casa con el mismo diminutivo, Peret.

En un post pasado me preguntaba qué demonios significa ser un país moral y decente, una pregunta, sin embargo, que no sabía responder, porque es cierto, no tengo ni idea qué puede significar ser un país moral y decente. Tal vez porque también "país" y "moral o decente" son dos expresiones contradictorias y antitéticas, opuestas, o se es una cosa o la otra, ambas a la vez son completamente imposibles. Los gitanos, los pueblos de las diásporas, o los que permanecen sin un Estado propio, incluso las "Marujas" que no tienen, ni piensan tener, ningún Estado en la ONU, son decentes, sobre los demás me guardo mi opinión.

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2 Septiembre 2014

Primers de setembre

Diari d’estiu (18)

Primers de setembre.

Acabo de sopar amb l’Alícia, m’ha convidat a fer-ho a casa seva, en l’esplèndida terrassa del seu magnífic entresol del carrer Diputació. La té molt ben decorada amb una gran taula, un para-sol de colors i moltes plantes i flors que la perfumen i vesteixen; és una eixida espaiosa en la que s’està fresc i còmode, és un lloc molt agradable, ideal per dinar o sopar amb els amics, prendre unes copes o conversar, llegir o sentir música, tot alhora o en diferent ordre.

Quan he arribat aquest vespre, al bell mig de la terrassa bessona i veïna del costat de la seva, una senyora de mitjana edat i amb trets andins estava asseguda tota sola en l’únic moble que hi havia, una simple i pelada cadira de tisora, plegable i de fusta, mentre, de dins de la casa, sortia a tot volum la música d’una òpera italiana.

El veí del costat és un metge odontòleg retirat i malalt, rondinaire, tocat del bolet, una mica sord, que va en cadira de rodes i que té el costum, quan li ve de gust, de sentir òperes amb el volum a la màxima potència. Mentre ho fa, la senyora que el cuida, s’espera a la terrassa asseguda i de braços creuats sense fer res tota l’estona que dura l’audició, asseguda al centre geomètric del rectangle que el veí té completament nu de mobles o de vegetació decorativa.

Quan acaba la música s'aixeca, plega i se’n porta la cadira de tisora, apaga els llums i tanca la porta de la terrassa. Cal dir que la senyora no feia pas cara de sentir la música, només de deixar el temps passar. Gairebé com la cara que fa tothom a qualsevol hora del dia.

Havent sopat i al sortir de casa de l’Alícia m’he trobat al carrer amb un cambrer d’un restaurant proper, corrent i rient igual que una criatura; duia una safata plena de copes i begudes en un equilibri precari mentre un altre cambrer l’empaitava, també rient i esquitxant-lo amb cava que li llançava d’una botella com ho fan els que guanyen curses de motos o de cotxes. Els vianants i la gent de les voreres els contemplava sorpresos empaitar-se, però amb goig i tranquil•litat al veure que només era un joc entre amics. No he pogut distingir si el cava era Brut o Brut Nature.

Dues illes de casses més enllà dos nois més també s’empaitaven igual l’un a l’altre, també rient i llançant-se pel cap, en el seu cas, barres de pa sec en lloc d’esquitxar-se amb cava. Pa sec o del dia, no n’estic segur.

És evident que als barcelonins ens agradar jugar a empaitar-nos, és un joc infantil i eròtic de tota la vida. El cava és un bon auguri, en canvi, el pa sec em temo que no.

Abans, però, quan he sortit de casa meva per a anar a sopar amb l’Alícia m’he trobat amb l’Elvira, una veïna que feia temps que no veia; ens hem saludat amb alegria i ens hem preguntat per les nostres vacances. L’Elvira té més de setanta anys, a prop ja dels vuitanta, i és una dona molt peculiar per qüestions que ara no venen al cas. Avui, al veure’ns de nou, hem recordat que fa molt ens vam trobar per casualitat en una platja nudista, els dos nus com Déu ens va dur al món.

Una platja nudista és, indubtablement, un lloc com qualsevol altre, i aquesta una manera interessant i poc convencional de trobar-te amb un conegut o coneguda, en pilota picada, i tenir que, per bona educació, fer-la petar del que sigui, del temps, de política, de la crisi econòmica o del Barça, com si ens haguéssim trobat a l’ascensor de casa pujant o baixant, procurant, això sí, aguantar la distància i la mirada en els ulls de l’altre en un esforç per mantenir una actitud natural i desimbolta en una situació que, malgrat el que es pretén, no és ni natural ni desimbolta.

Parlant de nueses, aquest matí m’he comprat, a les parades provisionals del Mercat de Sant Antoni que tinc davant de casa, una camisa i uns calçotets amb tonalitats blau cels que lliguin amb els texans, ho he fet perquè la meva mare em deia sempre que sortís de casa amb els calçotets nets i nous, amb la goma tensa. També per allò dels mals temps que s’acosten, i, en conseqüència, perquè un mai no sap quan haurà de abaixar-se els pantalons per obligació i ordre del Govern d’Espanya, per una urgència mèdica o bé haurà d’improvisar un streaptease eròtic amb un mínim de garanties i solvència, cal doncs estar preparat i que tot harmonitzi adequadament, ja que no tinc vint anys he pensat que al menys he de procurar que els colors facin joc i no desentonin, he fet bé, oi?

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Diario de verano (18)

Primeros de setiembre.

Acabo de cenar con Alicia, me ha invitado a hacerlo en su casa, en la espléndida terraza de su magnífico entresuelo de la calle Diputación. La tiene muy bien decorada con una gran mesa, una sombrilla de colores y muchas plantas y flores que la perfuman y visten; es una glorieta espaciosa en la que se está fresco y cómodo, es un lugar muy agradable, ideal para comer o cenar con los amigos, tomar unas copas o conversar, leer o escuchar música, todo al mismo tiempo o en diferente orden.

Cuando he llegado esta noche, en medio de la terraza gemela y vecina que hay al lado de la suya, una señora de mediana edad y con rasgos andinos estaba sentada sola en el único mueble que había, una simple y pelada silla de tijera, plegable y de madera, mientras, dentro de la casa, se oía a todo volumen la música de una ópera italiana.

El vecino de al lado es un médico odontólogo retirado y enfermo, gruñón, un poco chiflado, un poco sordo también, que va en silla de ruedas y que tiene la costumbre, cuando le apetece, de oír óperas con el volumen a la máxima potencia . Mientras lo hace, la señora que lo cuida, se espera en la terraza sentada y de brazos cruzados sin hacer nada todo el tiempo que dura la audición, sentada en el justo centro geométrico del rectángulo que el vecino tiene completamente desnudo de muebles o de vegetación decorativa.

Cuando acaba la música se levanta, pliega y se lleva la silla de tijera, apaga las luces y cierra la puerta de la terraza. Hay que decir que la señora no hacía cara de escuchar la música, sólo de dejar el tiempo pasar. Casi como la cara que hace todo el mundo a cualquier hora del día.

Después de cenar y al salir de casa de Alicia me he encontrado en la calle con un camarero de un restaurante cercano, corriendo y riendo igual que una criatura; llevaba una bandeja llena de copas y bebidas en un equilibrio precario mientras, otro camarero le perseguía, también riendo y salpicándolo con cava que le echaba de una botella como lo hacen los que ganan carreras de motos o de coches. Los peatones y la gente de las aceras los contemplaba sorprendidos perseguirse, pero con gozo y tranquilidad al ver que sólo era un juego entre amigos. No he podido distinguir si el cava era Brut o Brut Nature.

Dos manzanas de casas más allá dos chicos también se perseguían igual el uno al otro, también riendo y lanzándose por la cabeza, en su caso, barras de pan seco en lugar de salpicarse con cava. Pan seco o del día, no estoy seguro.

Es evidente que los barceloneses nos gusta jugar a perseguir-nos, es un juego infantil y erótico de toda la vida. El cava es un buen augurio, en cambio, el pan seco me temo que no.

Antes, cuando he salido de mi casa para ir a cenar con Alicia me he encontrado con Elvira, una vecina que hacía tiempo que no veía; nos hemos saludado con alegría y nos hemos preguntado por nuestras vacaciones. Elvira tiene más de setenta años, cerca ya de los ochenta, y es una mujer muy peculiar por cuestiones que ahora no vienen al caso. Hoy, al vernos de nuevo, hemos recordado que hace mucho nos encontramos por casualidad en una playa nudista, los dos desnudos como Dios nos trajo al mundo.

Una playa nudista es, indudablemente, un lugar como cualquier otro, y esta una manera interesante y poco convencional de encontrarte con un conocido o conocida, en pelota picada, y tener que, por buena educación, charlar de lo que sea , del tiempo, de política, de la crisis económica o del Barça, como si nos hubiéramos encontrado en el ascensor de su casa subiendo o bajando, procurando, eso sí, mantener la distancia y aguantar la distancia y la mirada en los ojos del otro en un esfuerzo por mantener una actitud natural y desenvuelta en una situación que, a pesar de lo que se pretende, no es ni natural ni desenvuelta.

Hablando de desnudeces, esta mañana me he comprado, en los puestos provisionales del Mercado de San Antonio que tengo delante de casa, una camisa y unos calzoncillos con tonalidades azul celeste que liguen con los vaqueros, lo he hecho porque mi madre me decía siempre que saliera de casa con los calzoncillos limpios y nuevos, con la goma tensa. También por aquello de los malos tiempos que se acercan, y, en consecuencia, porque uno nunca sabe cuándo tendrá que bajarse los pantalones por obligación y orden del Gobierno de España, por una urgencia médica o bien deberá improvisar un streaptease erótico con un mínimo de garantías y solvencia, hay pues que estar preparado y que todo armonice adecuadamente, ya que no tengo veinte años he pensado que, al menos, he de procurar que los colores hagan juego y no desentonen, he hecho bien, ¿verdad?

 

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29 Agosto 2014

L'OVNI

Diari d’estiu (17)

L’OVNI.

Un amic, un home seriós, amb seny i en el que confio m’acaba de dir que fa uns dies va veure un ovni damunt del mar, en una de les cales que hi ha a prop de Roses mentre es banyava a la nit. M’ha descrit la visió amb precisió i, efectivament, les seves paraules parlen d’una cosa estranya al cel, d’un parell de llums blanques que es movien paral•leles d’una manera molt peculiar i gens convencional, com si fossin uns focus encesos que giravoltaven a l’uníson, s’aturaven en sec i sortien disparats com un llampec per amagar-se darrera les muntanyes.

El fet que un bon amic expliqui una cosa d’aquesta classe, que ha vist un ovni, a un home com jo que creu en els amics, en els meus amics només, però no pas i no gens en els ovnis, em situa en un dilema molt difícil de resoldre que afecta a tota una vida.

En realitat afecta al final d’una vida,la meva i la d’ells, però aquesta és una distinció supèrflua perquè una vida és, i només és, el seu final, en ell hi és tot, el començament i tota la resta, inclòs el que hi va haver abans de l’origen i el que hi haurà després de la conclusió.

Així doncs, he de començar a creure en els ovnis o he de pensar, en canvi, que el meu amic ha perdut el seny?

Aquesta situació fa temps que es va repetint amb les meves amistats i coneguts. Amb moltes d’elles aviat celebrarem, per dir-ho matrimonialment i simpàtica, les noces d’or. Però alhora totes elles van completant un estrany i sinistre collar de perles negres que porto posat al coll com una argolla, un reguitzell funest d’allò que diu el meu germà és la vida, una fila de decepcions.

No sóc ningú per jutjar a ningú, és clar que no, però tot plegat m’amoïna molt i em neguiteja profundament com ho faria una malaltia greu, un amor que està fracassant i que no fa més que causar dolor, una infidelitat conjugal, una deslleialtat, o coses més terribles, un fill estúpid i envejós, uns pares egoistes o una traïció que fereix per sempre més la confiança.

O també una vocació professional fracassada que du a la rancúnia i a l’amargor, o una dona que no t’estima i que t’ignora o una a la que ja no suportes ni aguantes més i també ignores, o bé un matrimoni que és una pura pantomima o una filla que fuig de casa com si la casa es cremés i els bombers estiguessin en vaga. Enveges acumulades durant anys en un pou negre que mai s’ha netejat.

O un pare que estimava més el gos d’un veí que a la seva esposa i al seu fill.

Sóc massa exigent?, demano l’impossible als meus amics?, ens visiten d’incògnit éssers intel•ligents d’altres planetes amb les seves naus il•luminades com si fossin la parada d’una tómbola en una fira d’estiu?, o les meves amistats amaguen un secret pitjor?, un fracàs o un triomf rotund en alguna cosa inconfessable que els fa ser uns cretins? Han estat a l’alçada del que la vida els ha demanat?

Una possibilitat, però, que conté un grau alt de probabilitats de ser certa és que el cretí i l’envejós sigui jo i no pas ells, però tot i així em nego a buscar ovnis a canvi de llàgrimes de Sant Llorenç, perquè ambdues coses, encara que no ho sembli, són incompatibles, i ho són, si més no, perquè tothom troba només el que busca, i tothom troba només el que busca perquè, com diu també el meu germà, el caràcter és el destí.

S’acosten la tardor i temps difícils on el destí estarà marcat, sens dubte, pel nostre caràcter, individual i col•lectiu. Pronòstics no se’n poden fer, ningú sap què passarà, per no saber-ho no ho saben ni els extraterrestres de la nostra fantasia i necessitat ni aquells que són els nostres veïns, però les persones assenyades i de bona voluntat sí saben que res, absolutament res, serà com abans.

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Diario de verano (17)

El OVNI.

Un amigo, un hombre serio, juicioso y en el que confío me acaba de contar que hace unos días vio un ovni sobre el mar, en una de las calas que hay cerca de Roses mientras se bañaba por la noche. Me ha descrito la visión con todo detalle y, efectivamente, sus palabras hablan de algo extraño en el cielo, de un par de luces blancas que se movían paralelas de una manera muy peculiar y nada convencional, como si fueran unos focos encendidos que giraban al unísono, se paraban en seco y salían disparados como un relámpago para esconderse detrás de las montañas.

El hecho de que un buen amigo explique algo de esta clase, que ha visto un ovni, a un hombre como yo que cree en los amigos, en mis amigos sólo, pero no y nada en los ovnis, me sitúa en un dilema muy difícil de resolver que afecta a toda una vida.

En realidad afecta al final de una vida, la mía y la de ellos, pero esta es una distinción superflua porque una vida es, y sólo es, su final, en él está todo, el comienzo y lo demás, incluido lo que hubo antes del origen y lo que habrá después de la conclusión.

Así pues, ¿tengo que empezar a creer en los ovnis o tengo que pensar, en cambio, que mi amigo ha perdido el juicio?

Esta situación hace tiempo que se va repitiendo con mis amistades y conocidos. Con muchas de ellas pronto celebraremos, por decirlo matrimonial y simpáticamente, las bodas de oro. Pero a la vez todas ellas van completando un extraño y siniestro collar de perlas negras que llevo puesto en el cuello como una argolla, una serie funesta de lo que dice mi hermano es la vida, una fila de decepciones.

No soy nadie para juzgar a nadie, claro que no, pero todo ello me preocupa mucho y me inquieta profundamente como lo haría una enfermedad grave, un amor que está fracasando y que no hace más que causar dolor, una infidelidad conyugal, una deslealtad, o cosas más terribles, un hijo estúpido y envidioso, unos padres egoístas o una traición que hiere para siempre la confianza.

O también una vocación profesional fracasada que lleva al rencor y a la amargura, o una mujer que no te ama y que te ignora o una a la que ya no soportas ni aguantas más y también ignoras, o bien un matrimonio que es una pura pantomima o una hija que huye de casa como si la casa se quemara y los bomberos estuvieran en huelga. Envidias acumuladas durante años en un pozo negro que nunca se ha limpiado.

O un padre que amaba más el perro de un vecino que a su esposa y a su hijo.

¿Soy demasiado exigente?, ¿pido lo imposible a mis amigos?, ¿nos visitan de incógnito seres inteligentes de otros planetas con sus naves iluminadas como si fueran la caseta de una tómbola en una feria de verano?, ¿o mis amistades esconden un secreto peor?, ¿un fracaso o un triunfo rotundo en algo inconfesable que les hace ser unos cretinos? ¿Han estado a la altura de lo que la vida les ha pedido?

Una posibilidad, sin embargo, que contiene un alto grado de probabilidades de ser cierta es que el cretino y el envidioso sea yo y no ellos, pero aún así me niego a buscar ovnis a cambio de lágrimas de San Lorenzo, porque ambas cosas, aunque no lo parezca, son incompatibles, y lo son, cuando menos, porque todo el mundo encuentra sólo lo que busca, y todo el mundo encuentra sólo lo que busca porque, como dice también mi hermano, el carácter es el destino.

Se acercan el otoño y tiempos difíciles donde el destino estará marcado, sin duda, por nuestro carácter, individual y colectivo. Pronósticos no pueden hacerse, nadie sabe qué pasará, por no saberlo no lo saben ni los extraterrestres de nuestra fantasía y necesidad ni aquellos que son nuestros vecinos, pero las personas sensatas y de buena voluntad sí saben que nada, absolutamente nada, será como antes.

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27 Agosto 2014

Els misteris de la vida

Diari d’estiu (16)

Els misteris de la vida.

El meu germà diu que la vida, que qualsevol vida, és l’odissea d’una decepció i que el seu desenllaç és la tornada a l’origen.

La calor de l’estiu i les meves llampants sabatilles vermelles em fan pensar que fa més de quaranta anys, durant les meves vacances dels escolapis, pentinava amb una pinta de ferro que encara conservo, cues de visó mascle al taller del pare mentre veia per la finestra com un batalló d’obrers armats amb les seves corresponents barrinadores hidràuliques intentaven fer miques els ciments de les muralles que hi havia a la Ronda de Sant Antoni al decidir, l’Ajuntament de Barcelona, construir la Línia 2 del Metro de la ciutat. Al final, quan van aconseguir finalitzar les obres, va resultar que s’havien equivocat amb els càlculs arribant a fer uns túnels massa estrets per on no hi podia passar el comboi.

Val a dir que l’obra del metro de la Línia 2 arruïnà el comerç de bona part del carrer que va tardar més de vint anys a recuperar el pols. Ara, malgrat les noves obres de remodelació del magnífic Mercat de Sant Antoni, el comerç prospera, i ho fa gràcies a la immigració familiar del barri, filipina i magrebí, i a l’estranya barreja entre el nou comerç informàtic i el vell de les prostitutes de tota la vida que sempre han adornat la Ronda i amb les que hem crescut moltes generacions. Si se n’anessin les trobaria a faltar, elles van formar part de la meva educació sentimental i del que jo pensava llavors eren els misteris de la vida.

Però val a dir també que les peces de cues de visó americà importades directament dels USA que fèiem a casa eren les millors del mercat a molta distància de totes les altres, bàsicament de les gregues, molt més barates i de molta més baixa qualitat, encara que més comercials. Les nostres cues de visó, en canvi, eren cares i, efectivament, una petita obra d’art, una delicada composició artesana, una joia que tinc clavada els ulls com, aquesta vegada sí, un veritable misteri de la vida, un retorn a l’origen sense cap decepció.

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Diario de verano (16)

Los misterios de la vida.

Mi hermano dice que la vida, que cualquier vida, es la odisea de una decepción y que su desenlace es el regreso al origen.

El calor del verano y mis llamativas zapatillas rojas me hacen pensar que hace más de cuarenta años, durante mis vacaciones de los escolapios, peinaba con un peine de hierro que aún conservo, colas de visón macho en el taller de mi padre mientras veía por la ventana como un batallón de obreros armados con sus correspondientes taladradoras hidráulicas intentaban hacer añicos los cimientos de las murallas que había en la Ronda de Sant Antoni al decidir el Ayuntamiento de Barcelona construir la Línea 2 del Metro de la ciudad. Al final, cuando lograron finalizar las obras, resultó que se habían equivocado con los cálculos llegando a hacer unos túneles demasiado estrechos por donde no podía pasar el convoy.

Cabe decir que la obra del metro de la Línea 2 arruinó el comercio de buena parte de la calle que tardó más de veinte años en recuperar el pulso. Ahora, a pesar de las nuevas obras de remodelación del magnífico Mercado de Sant Antoni, el comercio prospera, y lo hace gracias a la inmigración familiar del barrio, filipina y magrebí, y la extraña mezcla entre el nuevo comercio informático y el viejo de las prostitutas de toda la vida que siempre han adornado la Ronda y con las que hemos crecido muchas generaciones. Si se fueran las echaría de menos, ellas formaron parte de mi educación sentimental y de lo que yo pensaba entonces eran los misterios de la vida.

Pero hay que decir también que las piezas de colas de visón americano importadas directamente de los USA que hacíamos en casa eran las mejores del mercado a mucha distancia de todas las demás, básicamente de las griegas, mucho más baratas y de mucha más baja calidad, aunque más comerciales. Nuestras colas de visón, en cambio, eran caras y, efectivamente, una pequeña obra de arte, una delicada composición artesana, una joya que tengo incrustada en los ojos como, esta vez sí, un verdadero misterio de la vida, un retorno al origen sin ninguna decepción.

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Sobre mí

Si desnudar a alguien no ha sido nunca una actividad baladí, vestirla tampoco lo es y mucho menos cuando la materia prima es algo tan sublime como la piel. Este es el hecho, sin más, y en él nos regocijamos y sobre él nos preguntamos y nos hacemos responsables, hasta las últimas consecuencias. ______________________________________________________________ __________________________________________________________________

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