El peletero penitente

Tanto San Agustín como Albert Camus creían que todos somos culpables, yo también así lo creo, pero San Agustín a pesar de ser un hombre de su época debía de estar loco o por ser santo de una imaginación tan perversa como alucinada, si no a que mente en su sano juicio se le ocurre creer que la bondad es consecuencia de la Gracia arbitraria de Dios (somos buenos porque hemos sido elegidos, y no, hemos sido elegidos porque somos buenos). Albert Camus que no tenía nada de santo, en cambio, nunca estuvo loco, un poco raro si que era y tal vez lo era porque nunca fue un hombre de su época a pesar de escribir constantemente sobre ella, criticándola, diseccionándola y destripando sus prejuicios. Sea como fuere la cuestión es: ¿cuál es la culpa de los peleteros? y también, ¿somos los peleteros hombres y mujeres de nuestro tiempo?. En relación con esta segunda cuestión, la respuesta es si y no. Sí porque aún seguimos vivos, y no, porque no importamos a nadie excepto a nosotros mismos y a nuestras familias, en los amigos es mejor no confiar demasiado, nos podríamos llevar sorpresas muy desagradables. Respecto a la culpa, somos culpables de no ser hermanitas de la caridad, en serio, no es broma, lo primero es lo primero y lo segundo todo lo demás y los peleteros, hemos de reconocer, nos dedicamos a lo segundo. Somos pues culpables de construir sólo cosas bellas, tan bellas que sólo se pueden conseguir a cambio de mucho o bastante dinero, ¿porqué no las regalamos?, en serio, no es broma, el voto de castidad o el de obediencia pueden provocar risa hoy en día, pero el voto de pobreza continúa siendo emocionante, toda una aventura y que sólo unos pocos valientes están dispuestos a afrontar. Somos pues malos samaritanos, codiciosos y cobardes y por ello debemos ser castigados. ¿Cómo?, muy fácil, en el propio pecado está la penitencia, así pues no hagamos nada, no cambiemos, seamos fieles a nosotros mismos, ¿a qué otra cosa podríamos ser fieles? Eso si, hemos de saber que ese será nuestro infierno, nada de llamas y tormentos sin fin, si no tableros, cuchillas, máquinas de coser, patrones, clientes y clientas exigentes y quisquillosos, y montones de pieles, no, montones no, montañas de pieles, las mejores y las más bellas. Toda una eternidad, ¿os lo imagináis?

fanfalveto dijo
me gusta, es cierto.
te garantizo que ultimamente no me doy muchos azotes, ni me siento culpable, aunque lo sea para otros como otros lo han sido o son para mi(casi nadie ya)
10 Mayo 2006 | 09:39 PM