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La Coctelera

El peletero

WHAT YOU SEE IS WHAT YOU GET

21 Octubre 2006

El peletero/Mario Bunge

No todos reconocen que la única filosofía posible hoy en día es la filosofía de la ciencia. Los más reacios son sin lugar a dudas todos aquellos que aun permanecen desprovistos del suficiente bagaje científico para entender el mecanismo complejo y sutil, que explica los nuevos fenómenos que la ciencia descubre y divulga. Mecanismos que construyen un orden y una poesía muy distintos a los que habitualmente configuran las “viejas artes”. Sin la lógica y la matemática modernas no es posible comprender el mundo y sus entrañas.

Los retos que la ciencia nos aporta son de tal envergadura que sus maravillas alumbran con una nueva luz viejos y eternos problemas, ontológicos y epistemológicos. Esa luz es la única que merece la pena ser analizada. Esta afirmación puede parecer excesiva, pero a día de hoy la ciencia extiende su manto, para bien, hasta ámbitos y materias inauditas para ella hasta hace pocas décadas. Sólo los vastos asuntos relacionados con la etología humana y la interpretación moral que hacemos de ella permanecen, en buena parte, todavía libres a su mirada. El deseo de libertad de muchos seres humanos ha utilizado con éxito el arte en esta dura y tenaz lucha por el acceso libre a un conocimiento verdadero, pero Galileo y muchos otros nos recuerdan también que la ciencia ha conseguido ser el “arma secreta” que ha demolido los muros más altos y más sólidos. Diderot tenía razón.

Sin embargo, la dramática constatación de que la ciencia, como el arte, es neutral y amoral, ha dado lugar a patologías filosóficas y poéticas de la nada y de la desesperación. El holocausto y el gulag han sido los dos grandes monstruos sobre los que se asienta el terrible paisaje de esa nada y el espantoso dolor de la desesperanza. Algunos tuvieron la premonición de entreverlo y anunciarlo. Ahora sabemos, con pruebas fehacientes, que el saber nunca es inocente. Esta es una responsabilidad que pocos pueden asumir, bien sea por cobardía o por incapacidad.

En 1982 el Jurado del “Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades” decidió por unanimidad conceder este galardón a Mario Augusto Bunge, nacido en Buenos Aires el año 1919. Este ha sido uno de los muchos premios y galardones que a lo largo de su vida ha ido recogiendo, este filósofo argentino que vive y trabaja en Canadá.

Su sistema, basado en una rigurosa metodología formal, es expuesto en “Treatise on Basic Philosophy” en nueve tomos (1974-1989). Abarca desde la ontología, la semántica, la teoría del conocimiento, la filosofía de la ciencia y de la tecnología, la teoría de valores y la ética. El número total de sus trabajos es muchísimo más extenso y prolijo, publicados sin interrupción a lo largo de toda su vida. Una larga lucha, constante y rigurosa en contra de las pseudociencias y las pseudotécnicas. En contra de todo aquello que signifique pseudoconocimiento. En todos sus trabajos, Mario Bunge, manifiesta una incansable y tenaz vocación por la precisión y la exactitud que le permiten desarrollar un potente arsenal de instrumentos y argumentos de incalculable valor en contra de la falsedad y la oscuridad en el saber.

Vivimos en un mundo donde la verdad se ha popularizado. Dicho así, todos nos tendríamos que alegrar, pero su uso y usufructo no sólo no salen nunca gratis sino que su coste es muy alto, y desgraciadamente no todo el mundo tiene la capacidad para pagar tan elevado precio. Para abaratarlo de una manera tramposa, algunos “sabios” antiguos convertían la verdad en un dogma religioso, hoy en día la convertimos en una opinión. En cambio y gracias a las aportaciones, entre otros, de Mario Bunge, podemos saber con certeza que el suelo que pisan nuestros pies es más sólido que la mismísima palabra de Dios o de su profeta de turno.

Uno de los fundamentos del conocimiento científico es el debate, el combate leal y duro, y la existencia de una comunidad democrática del saber. La ciencia no es patentable y no cobra derechos de autor, su disfrute es libre y gratuito y permanentemente se está auto regenerando y auto corrigiendo. Sólo la realidad es más importante que ella.

No hay pues filosofía sin debate y sin controversia. Enriquecedoras han sido siempre las polémicas de Mario Bunge con otros de sus colegas y filósofos, como la que le llevó a disentir e incluso ridiculizar el tan popular dualismo platoniano de mente y materia de muchos pensadores, incluido el famoso, mediático y aclamado Karl Popper. Sin embargo, y como nadie es perfecto, los intentos de Bunge de formular un sistema político sólido, justo y democrático, se han visto entorpecidos por los prejuicios que conlleva un pensamiento tercermundista bien intencionado y, como siempre, poco resolutivo. A pesar de ya llevar muchos años viviendo en Canadá (o tal vez por eso), de haberse opuesto con valentía y coraje al peronismo, y de haber tenido que exilarse de su país en momentos muy difíciles, Mario Bunge tiene una visión tan excéntrica de la política como la geografía de su país natal. En cambio, su rival, Karl Popper, extraordinario pensador a pesar de su platonismo, sí que supo formular en “La sociedad abierta y sus enemigos” un verdadero análisis contemporáneo de lo que es y debe ser una política democrática, donde la responsabilidad se alza a la misma altura que la libertad. Sólo cuando eso sucede podemos esperar que la trinidad llegue a completarse con la siempre olvidada o mal usada, fraternidad.

La filosofía de la ciencia es la única filosofía que hoy debemos hacer, pero la política tiene que ver con los pactos que las personas somos capaces de contraer entre sí. La diferencia de poder entre los signatarios no siempre es el baremo de su grado de justicia. Si así fuese sería demasiado simple. Los acuerdos que establecemos y las razones para romperlos es también un espacio perfecto para el buen filosofar.

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9 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Aurora

Aurora dijo

Hm... Teoría crítica del conocimiento... Y me surge la siguiente pregunta (nada original, pero me surge...): ¿puede realmente la ciencia encontrar un nombre, un porqué para todo? Tengo la sensación de que siempre habrá algún agujerito recóndito de la entraña humana que no podrá rellenar... A lo mejor es simple sensiblería mística por mi parte…
Saludos.

8 Noviembre 2006 | 05:18 PM

El-peletero

El-peletero dijo

Apreciada Aurora, la pregunta que te haces o que me haces, no la sé responder. Sólo te diré que si las respuestas pueden ser correctas o no, a las preguntas les sucede igual. Hay que tener mucho cuidado, tanto con unas como con las otras. Ya sé que esto no es ninguna respuesta, pero, ¿la tuya era una pregunta o un deseo?

Gracias por tu visita.

8 Noviembre 2006 | 08:14 PM

Aurora

Aurora dijo

Lo mío, querido Peletero, más que un requerimiento o una voluntad, era un tiro al aire... Es lo que suele suceder cuando una (des)piensa en voz alta...
Saludos.

8 Noviembre 2006 | 11:26 PM

El-peletero

El-peletero dijo

Apreciada Aurora. Una de las cosas más hermosas que hay, por espectacular y efímera, es la pirotecnia, los fuegos artificiales. Una singular y artística manera de disparar al aire. Ponles mucha pólvora a tus disparos, que vuelen altos y que suenen atronadores. Sin duda muchos te lo agradeceremos.

Saludos.

9 Noviembre 2006 | 10:50 AM

Aurora

Aurora dijo

Amigo Peletero,
Tomo nota y empiezo a maquinar mi próximo piro-musical.
Una tontería: cuando voy a parar a un blog que me habla, tengo siempre la mala costumbre de echar un vistazo a sus links. Sólo un apunte informativo para usted: tiene mal configurado el enlace a la página de “el-punto-sobre-la-i”; le sobra una ene entre la o y la ce de “coctelera”, por lo que da error…
Le sigo leyendo.

9 Noviembre 2006 | 12:15 PM

El-peletero

El-peletero dijo

Muchas gracias, apreciada Aurora, por advertirme del error. Lo mío no es la informática aunque disfruto de ella, como de sus canciones que he empezado a oír y de sus palabras que he empezado a leer.

Muchas gracias también por llamarme de usted, me gusta. Yo también podría encontrarme a mi hija en un burdel, aunque no creo que eso suceda jamás al no tener ninguna.

Saludos.

9 Noviembre 2006 | 02:01 PM

Aurora

Aurora dijo

La extravagancia (hoy en día lo es, no podemos negarlo…) de llamar a mis contertulios de usted es una reminiscencia de mi adolescencia, cuando la emisora de radio local de mi ciudad natal emitía un ya mítico espacio nocturno llamado “Sábanas con chinchetas”. Esas Noches de Luna Llena en que se explicaban historias de amor licantrópico, esas Noches de Folio en Blanco en que los oyentes hacían las más disparatadas propuestas sobre posibles temas para futuros programas, esa planta carnívora llamada Dorian Grey que devoraba a los participantes indeseables, esas sesiones de música caspa… Ah, Señor Cruz… divórciese de Arús y vuelva a la radio. Le echamos de menos…
Discúlpeme usted, Sr. Peletero, por este súbito ataque de nostalgia. Debe ser la cloperastina…
Encontrarse a una hija en un burdel… Tal y como está el patio, cualquier cosa es posible… De ahí el relato.
Espero que su disfrute de mis palabras y mi música sea sincero y no una conveniencia. No se sienta usted comprometido.
Más saludos.

9 Noviembre 2006 | 06:58 PM

El-peletero

El-peletero dijo

Apreciada Aurora, yo sólo estoy comprometido con mi familia y con algún que otro amigo, todo lo demás es buena educación y buena voluntad. No se preocupe por su ataque de nostalgia, disfrútela, le aseguro que no se cura, todo lo contrario, con los años se vuelve crónica.

Respecto a usted, estoy empezando a conocerla digitalmente, y le puedo asegurar que no me es fácil, déme tiempo. La digestión me temo va a ser pesada, pero no hay nada que el bicarbonato no pueda solucionar. Aunque una linterna tampoco me iría mal en esas noches “licantrópicas” de luna llena de algunos de sus escritos.

Sigo escribiendo en su casa. Saludos. ¡Ah!, y siga extravagante.

9 Noviembre 2006 | 07:22 PM

Aurora

Aurora dijo

Su comentario en mi habitáculo me ha venido como anillo al dedo, así que me he tomado la libertad de citarle en mi último post (3 hoy… qué productiva me pongo cuando me enfermo y me hincho a drogas legales… ¿significará algo?).
La lámpara anti-licantropía la lleva usted incorporada de serie. Déle al “on”; será suficiente. Aunque, por otra parte, le puedo asegurar que ni siquiera yo misma me conozco al 100%, así que si lo consigue usted, no tenga duda en que le concederé un suculento premio por tal hazaña.
Saludos peripatéticos.

9 Noviembre 2006 | 08:32 PM

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Si desnudar a alguien no ha sido nunca una actividad baladí, vestirla tampoco lo es y mucho menos cuando la materia prima es algo tan sublime como la piel. Este es el hecho, sin más, y en él nos regocijamos y sobre él nos preguntamos y nos hacemos responsables, hasta las últimas consecuencias. ______________________________________________________________ __________________________________________________________________ Suscribir con Bloglines __________________________________________________________________ __________________________________________________________________ Blogalaxia __________________________________________________________________ Add to Technorati Favorites __________________________________________________________________

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