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La Coctelera

El peletero

WHAT YOU SEE IS WHAT YOU GET

8 Noviembre 2006

El peletero orientalista

La fascinación por lo verosímil es ensoñadora. Su fuerza es tan poderosa, como sutil es el recuerdo que nos proporciona. No es memoria, es algo mucho más preciso, y tan real como el mismísimo pasado. Como ladrones tentados por la curiosidad y la ambición nos sorprendemos frente a esos deseos inesperados y golosos que la fantasía traidoramente nos ofrece. Gracias a mil y una alfombras raídas y desanudadas nos desplazamos a nuestro albedrío por entre el polvo que jamás ha de posarse.

Muchos cuentan que todo lo que pintaron y escribieron los llamados “orientalistas” es y fue imaginado. Nos dicen que lo hicieron desde la atalaya de un Occidente pagado de sí. Que cada trazo marcaba un camino y que cada pincelada era una rúbrica que daba fe. Nos explican también que su técnica era tan perfecta como la mentira más elaborada. Su satisfacción ahogaba cualquier señal discordante, verdadera. Tal vez estén en lo cierto.

Si así es, no era posible pues otra cosa diferente fuera de este libro sagrado de noches interminables, sólo de esa forma podrían vencer la estupefacción que sentían ante aquel misterio que sobresalía de entre las arenas de un desierto más vivo que muerto y a pesar de toda la sangre ya en él derramada. No era posible otra cosa frente a la esfinge que pintarla, mientras Napoleón, atónito, la observaba en silencio. No era posible hacer otra cosa que mentir o levantar acta.

Y mintieron tan bien como testificaron.

Aun seguimos absortos y prisioneros de su aroma, a pesar del desastre que los años han ido acumulando entre sus ruinas, amontonándolas unas encima de las otras, convirtiéndolas ya en escombros, ya en trincheras, donde no paran de morir en ellas los hijos de los hijos de aquellos lejanos padres. El dolor aumenta sin ocupar lugar en parcelas cada vez más pequeñas, mientras los buldózeres allanan un camino que había sido rico en sus mil y una gama de tornasolados, tal como lo es el alfabeto barroco de sus poesías, más dibujadas y cantadas que escritas.

Pero, ¿qué importa ya, si la impostura nos adormece tranquilos y satisfechos? En ella, y entre los seductores cantos de Sirenas lejanas, volamos libres buscando el anochecer.

“Orientalismo” es la visión idealizada y distorsionada, sea ésta escrita o pictórica, que un occidental tiene de Oriente, sea éste próximo o lejano. Muchos han intentado definir en qué consiste una visión no distorsionada, no desviada y no equivocada de los diversos Orientes que hay. Tantos lo han intentado, que a pesar de ello, seguimos sin saber en que consiste. Sus voces resuenan tan alto que ya nadie puede oírlas con claridad. Desde sus cafés y universidades, desde sus calles y desde sus cárceles, el ruido es sepulcral.

La fascinación que Occidente siente por Oriente es antigua y poderosa. Su fuerza perturba nuestro saber y espíritu crítico, como lo hace el sueño del mediodía al acostarnos indolentes al pie de un árbol frondoso. La ciencia que Oriente nos proporciona pertenece al maestro que la imparte y al discípulo que la recibe, a nadie más. Es un camino solitario. En ella, su saber es siempre el resultado de un sacrificio y de una renuncia. La vida misma es el precioso objeto de intercambio, la perfecta vara de medir. Con ella, como moneda de pago, los orientales obtienen el conocimiento indeleble y armonioso de las cosas y de las nadas. Occidente se siente relajado y enamorado al recostarse cansado, sobre este manto de flores y de promesas de sabiduría tranquilizadora. Porque en Oriente la verdad es tranquila, balsámica, completa e inane, no como en Occidente, que lo es perturbadora, angustiosa y siempre insatisfecha y parcial. De ahí el éxito del saber oriental en mentes jóvenes y propensas a confundir la verdad con la felicidad, o la verdad con el deseo.

Occidente se funda en la trasgresión, en el robo del fuego sagrado de Prometeo a los dioses o en el pecado de Adán. Por nuestra culpa vagamos perdidos y siempre anhelantes, trabajando con sudor y pariendo con dolor. Oriente, en lugar del pecado, posee, en cambio, el deber y el honor, ambos son los últimos reductos de dignidad que pueden atesorar los individuos que han de vivir en una sociedad estratificada en compartimentos estancos. La paz y el orden que sus miembros se proporcionan los unos a los otros, es una tarea tan ancestral como ineludible y que debe ser cumplida, tanto por los muertos como por los vivos. Si no lo ordena Dios, lo mandan los antepasados

Aunque parezca lo contrario, en Oriente se disfruta de una desconfianza hacia la vida. Sus artilugios mentales la devalúan como si fuera un penoso tránsito hacia un final de vía, donde empieza un camino imposible de cartografiar. Entre nirvanas y harakiris, kamikazes y bonzos, avanzan rápido hacia ninguna parte. Aunque de otra índole, la fascinación inversa también se da.

servido por el-peletero 9 comentarios compártelo

9 comentarios · Escribe aquí tu comentario

zigzag

zigzag dijo

Al menos para mí, interesante propuesta tu blog. Aunuqe requiere una lectura pausada, cosa que a veces me resulta imposible por razones meramente laborales, al igual que hoy buscaré esos "tiempos muertos" para aprender de tus textos.
Un saludo.

8 Noviembre 2006 | 12:11 PM

sarah

sarah dijo

Hermoso las mil y una noches,
y también nuestro Quijote...jajajaj!!
Precioso post artista, es cierto, lo oriental tiene un poderoso imán que atrae...el alma, el placer, el respeto, el dolor, la muerte y la vida...la belleza, oriente es poesía...pies elevados del suelo tocando el cielo...aquí, es diferente, mas terrenales, menos espirituales.
la verdad y la felicidad no van de la mano?
me gusta la verdad, yo soy trasparente...no me gusta que me engañen, no me gusta su juego, quiero que se vayan los invitados mentirosos de mi isla...no quiero otra isla, quiero mi isla,no me gusta que me cuestionen, que me pongan continuamente a prueba....no lo comprendo...lo respeto, pero no lo entiendo...quiero que se vayan de mi isla, no quiero otra, quiero esa...no me gusta su juego, me gusta jugar, pero yo no miento, yo soy sincera, de corazón.
un beso, gracias por estar ahí y por tus escritos que acunan mi alma.

8 Noviembre 2006 | 12:21 PM

sarah

sarah dijo

uf!! dios, no me hagas mucho caso...lo siento, es que me ha bajado la regla...si pudiera borraría ese mensaje...lo siento, no me hagas ni caso, son las malditas hormonas...subo y bajo como un ascensor...

8 Noviembre 2006 | 12:41 PM

Agatha

Agatha dijo

Fascinante.

8 Noviembre 2006 | 02:52 PM

El-peletero

El-peletero dijo

Apreciado zigzag, gracias por tu visita, seas bienvenido. Todos estamos igual, arañando tiempo al tiempo y con la lengua a fuera. Vísteme despacio pues, que tengo prisa. O lo que sea.

Saludos.

8 Noviembre 2006 | 04:40 PM

El-peletero

El-peletero dijo

Apreciada Sarah, no creo que en “oriente” sean más poéticos o más espirituales que nosotros, es un tópico más de los muchos que acumulamos respecto a él. Lo que tal vez nos confunde es la belleza que puede tener el ritual, naturalmente si no lo vives en propia carne. La norma teatralizada, hermosa sí, pero también tiránica. Por otra parte, para escribir poesía sólo se necesita lápiz y papel y si te lo propones, ni siquiera eso. La versificación improvisada no es un invento de los raperos modernos, es tan vieja como andar a dos patas.

Para mi la verdad es inseparable de la responsabilidad, igual que la libertad. Todo ello es indudablemente un bien, un gran bien, que no tiene nada que ver con la felicidad.

Besos verdaderos

8 Noviembre 2006 | 04:42 PM

El-peletero

El-peletero dijo

Apreciada Agatha, gracias.

8 Noviembre 2006 | 04:42 PM

maría

maría dijo

Amigo peletero,
Acaso no somos igual de brutos y crueles en la guerra?
Son diferentes sus tiranos de nuestros tiranos en el poder?
Ellos, al igual que nosotros, no vejan y violan a sus hijos?
Aquí, como allí no es la mujer maltratada, torturada y mancillada?
Temerosos de Dios y de la muerte, odiamos y amamos por igual;somos hipócritas y egoistas y ha habido tantos genios como los puede haber aquí.
No veo diferencias..para mí, en esencia, somos todos iguales.
Humanos, nada mas que humanos, y nada menos.
Bueno, tal vez una sí...aquí jamás escribiríamos algo tan sublime como el Kama-Sutra.

9 Noviembre 2006 | 09:23 AM

El-peletero

El-peletero dijo

Apreciada María, tienes toda la razón. En lo fundamental todos somos iguales. Aunque a veces lo accesorio puede marcar nuestras vidas tanto como lo hace un simple velo que esconde un rostro.

He de reconocer sin embargo, como muy bien apuntas, que el Kama-Sutra es un muy buen tanto a su favor. Sin duda lo es, es justo reconocerlo. Convertir en arte algo tan fisiológico como el sexo, es todo un mérito del que todos salimos beneficiados.

También es justo reconocer que nadie ha pensado el Mundo como lo hicieron los griegos, de ello también salimos todos beneficiados.

Saludos y bienvenida.

9 Noviembre 2006 | 10:42 AM

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Sobre mí

Si desnudar a alguien no ha sido nunca una actividad baladí, vestirla tampoco lo es y mucho menos cuando la materia prima es algo tan sublime como la piel. Este es el hecho, sin más, y en él nos regocijamos y sobre él nos preguntamos y nos hacemos responsables, hasta las últimas consecuencias. ______________________________________________________________ __________________________________________________________________

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