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Terra
La Coctelera

El peletero

WHAT YOU SEE IS WHAT YOU GET

21 Marzo 2007

El peletero/Streaptease

Conté ocho idiomas: francés, flamenco, alemán, inglés, hebreo, italiano, castellano y catalán. Éramos exactamente veinte personas en aquella casa de dos plantas de las afueras de Bruselas. Estábamos almorzando juntos alrededor de una enorme mesa que había en una cocina muy pequeña. Los ocho idiomas se hablaban de forma desenvuelta entre todos, mi padre y yo incluidos. No es que los veinte supiéramos hablar ocho lenguas, no, ni mucho menos, pero sí que parecíamos los apóstoles de Cristo con el don de Babel en el santo día de Pentecostés. La buena voluntad y la buena comida nos permitían entendernos sin dificultad en torno aquella mesa. La mayoría eran judíos y en eso ellos son unos maestros; su nomadismo y su necesidad de supervivencia los han obligado a saber, entender y hablar casi cualquier lengua del planeta.

En una de las paredes de aquella cocina pequeña colgaba uno de esos calendarios de mujeres desnudas, de Pinups. Lo divertido era que estando en abril la hoja visible del calendario era del mes de diciembre pasado. ¡Qué lástima!, solamente quedaba una hoja por arrancar, pero por suerte nadie lo había hecho todavía. Aquella espléndida morena seguía presidiendo la mesa ataviada únicamente con aquel ridículo gorrito de Santa Claus. Debajo de ese calendario estaba sentada la hija del dueño de la casa, una niña de unos doce años con un enigmático parecido con la mujer desnuda de la foto.

Yo tenía diecisiete y había acompañado a mi padre para hacerle de intérprete. Él estaba empezando a aprender inglés, pero la profesora particular que había contratado tenía las piernas demasiado largas y bonitas. El pobre no prestaba la atención debida a las clases y sí a aquel par de fémures, tibias y peronés tan bien envueltos en aquella carne británica, joven y blanca.

A mí no me apetecía demasiado pasar una semana en Bruselas, una ciudad que en aquel momento no consideraba especialmente atractiva. Pero mi padre supo convencerme prometiéndome que me llevaría a ver un espectáculo de streaptease. Efectivamente me convenció, dije que sí enseguida, yo no había visto nada parecido. Naturalmente le dio un cariz pedagógico a la propuesta, dijo que sería bueno para mi formación y él, evidentemente, me acompañaría. A mi madre tampoco le pareció mal, debió pensar que su marido regresaría más “entusiasmado” y que ella sería la beneficiaria de ese entusiasmo.

Era una sala pequeña en forma de teatrillo. No había mesas y los asientos de madera eran algo incómodos. Un mini escenario y música enlatada. Ni bebidas, ni nada parecido y por supuesto tampoco chicas de compañía. Parecía una sala “seria”, aunque no elegante, ni refinada. El espectáculo era puro y duro, chicas, una detrás de otra, que se desnudaban sin mucha gracia intentando seguir la música. En aquella época aun no se habían puesto de moda las barras ésas que van del techo al suelo, las streapers no tenían ningún asidero para hacer cabriolas y gimnasia erótica. En la sala todos éramos hombres, yo el más joven, y con mi padre los dos únicos que íbamos juntos, todos los demás estaban solos. Soledad y carne desnuda. La sala estaba llena.

Mi madre consiguió un tiempo después que la profesora de inglés se convirtiera en un muchacho de las Bahamas. Y mi padre logró con ese cambio prestar más atención a las clases. Yo por mi parte todavía no he perdido el gusto por ver a una mujer desnudarse ante mí, aunque haya que pagar dinero por ello.

En Copenhague, en cambio, la sala estaba vacía. Sólo había dos hombres, yo mismo, sentado con una vikinga de dos metros de alto, y otro tipo con aspecto de oficinista de traje gris, bajito, calvo y delgado que bailaba con una negra norteamericana enorme, alta y gorda. Los dos parecían pasárselo muy bien. En el escenario, otra morenita se desnudaba con desgana. La vikinga era glacial, una perfecta mujer de negocios, prostituta, joven, rubia y muy guapa. Tenía un cuerpo germánico y sólo hablaba de dinero y de su novio. Me aburrió. A mí, la que me gustaba era la rusa que había conocido el día anterior, morena y eslava, una combinación extraña, casada o casi, con un alemán que era socio de Christos, y que acababa de abandonar a su mujer y a sus hijos por esa rusa que también le hacía de secretaria. Mi Christos griego parecía turco, pero ese Christos alemán que ahora me hacía de agente en las subastas de piel nórdicas, parecía nazi, con su abrigo largo de cuero negro y su cuello de visón marrón, su fino bigote, sus gafas redondas y su cabello rubio. Creo que a él también le gustaba la rusa de su socio, y la rusa lo sabía.

La carretera Este que entra en Kastoriá está salpicada de bares, burdeles y Night Clubs, todos ellos muy cerca del Hotel Tsamis. Las muchachas se alojan en él y en él hacen vida esperando la noche para ir a trabajar. Se levantan tarde y a partir del mediodía te las encuentras en los salones, en el bar y en el restaurante, comiendo, conversando, descansando y sin hacer nada. Todas saben muchos idiomas y todas son de mil países. Te ignoran como si fueras un mueble más del hotel. Es mejor no prestarles demasiada atención. Si quieres algo de ellas ya sabes dónde atienden. Mi padre nunca les hacía caso, no estaba allí para eso. Ni yo tampoco, prefería quedarme mirando el lago que se helaba en invierno o irme a charlar con Christos (el griego).

Aunque una vez sí que fui. Con un grupo de colegas a los que les escocía la entrepierna entramos en uno de esos garitos. Acabamos todos borrachos y con un notable dolor testicular. Aquellas muchachas a las que invitamos fueron, cómo no, muy hábiles haciéndonos tomar más copas de la cuenta. Al día siguiente Vanguelis debía recogerme temprano. La resaca fue asesina.

Cuando Christos (el griego) se casó, celebramos la noche anterior una mini despedida de soltero. Fuimos a uno de esos locales. No había nadie. Nosotros éramos seis y una especie de gorilas o camareros hicieron sentar a nuestro lado a seis muchachas, una para cada uno, mientras otra se desnudaba en algo que parecía ser un escenario. Todas eran dominicanas. Pensé que al menos podría conversar un poco, pero no, la chica que me había tocado en suerte era muy lacónica y la música sonaba muy fuerte. Cogió mi mano de una manera mecánica y se acercó mucho a mí. Ése debía ser el ritual de apareamiento, pensé. Era muy guapa. Le dije que me soltara, que no hacía falta y me respondió que no la despidiera, que siguiera tomando copas con ella. De acuerdo, asentí, al fin y al cabo paga Christos.

Cuando recuerdo a una mujer guapa, no puedo evitar recordar también a las feas que he conocido. Entre todas ellas a Elena, realmente no hacía honor a su nombre, ningún troyano la hubiera raptado jamás y ninguna guerra hubiese tenido lugar en su nombre, y el pobre Homero se habría quedado sin gesta que cantar. Era veterinaria y trabajaba en una granja de pollos, en una de esas inmensas naves llenas de aves comiendo y chillando. Era voraz. Su fealdad no le impedía coleccionar amantes guapos y atractivos, auténticos muchachos encantadores y seductores. ¿Cómo conseguía llevarse a la cama a aquellos bellos amantes?, no lo sé. Modestia aparte, yo fui uno de ellos y no lo sé. No lo sé pero lo sospecho, y no es a ella a quien deberíamos preguntar para saberlo, ni a ellos tampoco. Quien crea conocer la respuesta que responda.

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Félix de Azúa, uno de nuestros filósofos de cabecera, sospecha que las mujeres conocen algún secreto que los hombres ignoramos. Esa suposición la sustenta en el hecho probado de que fue Eva quien habló con, ese que él llama, un dios Maligno. El Señor Azúa se pregunta de qué hablaron Eva y el diablo y si esas conversaciones continuaron después de ser expulsados del Edén. Él cree que sí, que continuaron y que han seguido conversando a lo largo de los tiempos. Le intriga esa conversación misteriosa de la que solamente sabemos eso de la Ciencia del Bien y del Mal. El Sr. Azúa piensa que debe de haber algo más y que mientras tanto, Adán y el resto de los hombres sólo podemos especular, imaginar y suponer. Quizás olvida que ese dios Maligno siempre miente. Siempre.

Sea como fuere, efectivamente, los hombres poco podemos hacer. Tal vez sólo sentarnos en una silla de madera y de respaldo alto, mirando en silencio cómo se desnudan ante nuestros ojos y procurando no sonreír.

Nosotros mudos y ellas no perdiendo de vista el foco que las ilumina.

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“La Naturaleza es una quimera, Todo es obra de Dios” afirma Boyer d’Argens, autor de “Therèse philosophe” tal como nos cuenta Fernando Savater en su “Diccionario filosófico”. No es baladí que en ese diccionario la entrada dedicada a “Eros” esté vacía y nos remita a otra titulada “Teresa”. Es toda una declaración de principios citar a ese autor francés del siglo XVIII, a su corta novela y mencionar explícitamente que era un apasionado “apologeta del onanismo -sobre todo femenino- como una derivación lógica y consecuente del “amor propio”.

La tesis de Savater y de Monsieur Boyer es que el erotismo es un acto filosófico, en contra de todos aquellos que piensan que es un acto puramente biológico o incluso de otros que se atreven a investirlo de caracteres místicos, confundiendo psicología con metafísica o magia. El erotismo es un acto de la voluntad, por consiguiente filosófico. Es algo pensado y es algo dicho. Todo aquello que pensamos lo decimos y todo aquello que decimos, lo pensamos. Y consecuentemente simbólico.

Un ateo modificaría algo la sentencia y diría que: “La Naturaleza es una quimera, Todo es obra del ser humano”. Tal vez ése fue el secreto que el Maligno comunicó a Eva, y que nosotros, tontos Adanes, intentamos averiguar mirando obsesivamente el cuerpo desnudo de una mujer.

servido por el-peletero 28 comentarios compártelo

28 comentarios · Escribe aquí tu comentario

sarah sweet sarah

sarah sweet sarah dijo

eres malo malííííísimo, pero yo igual te quiero.
esto es enorme...necesito tiempo...volveré... como las golondrinas
un beso pele

21 Marzo 2007 | 12:11 PM

Aurora Ferrer Sancho

Aurora Ferrer Sancho dijo

La erótica es una cualidad inherente del subconsciente que el consciente explora, moldea y explota. No creo que sea una capacidad exclusivamente femenina, aunque sí considero cierto el hecho de que, generalmente, las mujeres somos, si no más inteligentes a este nivel, sí mejores administradoras de nuestro yo emotivo y sensorial.
Y sí, el diablo siempre fue un contertulio bastante más interesante que dios, se lo digo de primera mano. Como mínimo, no es hipócrita.
Besos.

21 Marzo 2007 | 02:31 PM

X

X dijo

Digamos que puede ser “un sexo sentido” una especie de percepción, más una cuestión de rendirse que de aprender a controlarlo. El cerebro, ya sabe, procesa, va su rollo.
Un beso.

21 Marzo 2007 | 03:07 PM

El-peletero

El-peletero dijo

Espero que vuelvas, sarah.

21 Marzo 2007 | 04:18 PM

El-peletero

El-peletero dijo

Querida Aurora, tiene usted razón en todo, menos en algo fundamental, muy fundamental. Tan fundamental que puede echar por tierra toda su argumentación. Si hay alguien que es hipócrita, éste es precisamente el diablo, querida. ¿No sabe que el diablo siempre miente?

Saludos

21 Marzo 2007 | 04:20 PM

El-peletero

El-peletero dijo

Querida X, el cerebro va a su rollo, sí, y el cuerpo mientras tanto, ¿qué hace?

21 Marzo 2007 | 04:22 PM

ren

ren dijo

"Soledad y carne desnuda"... Esa frase resume cruda pero magistralmente ciertos tipos de erótica. Soledades más o menos conscientes que intentan ser ahogadas en carne desnuda, supongo que para acabar con un sabor más agri que dulce en la boca y en el alma. Aunque algunos habrá que tengan estropeadas esas papilas gustativas concretas, y ni siquiera se percaten ni de eso ni del vacío que seguramente se adueñe del estómago después de...

La fea Elena.. ¿Cómo conseguía esas colecciones de "cromitos"? ¿Puede ser porque poseía eso tan difícil de definir pero tan fácil de captar que es la personalidad? ¿O me dejo llevar por mi idealismo? ;-)

" El hecho probado de que fue Eva quien habló con, ese que él llama, un dios Maligno"...¿Aporta Azúa las pruebas de esa conversación? Me encantaría conocerlas, a ver si puedo deducir a partir de ahí sobre qué versó dicha conversación, porque fuera lo que fuera a mí no me lo han transmitido mis antecesoras. Prometo contártelo si lo averiguo, Pele...

En mi opinión el erotismo es una orquestación de actos en que cada uno toca su parte: la voluntad, la biología, el instinto, el cerebro, la imaginación... El resto de lo que quería decir al respecto ya lo ha expesado Aurora con claridad meridiana.

Besotes, Pele.

22 Marzo 2007 | 11:42 PM

Aurora Ferrer Sancho

Aurora Ferrer Sancho dijo

Mi querido Peletero,
Olvida usted que lo fundamental nunca es cierta y naturalmente universal, espontáneo, sino que cada verdad es un convenio igual a la suma de n visiones particulares a partir de las cuales se establece un ideal. Uno puede acogerse o no a este criterio común. Mis lecturas y mi experiencia propia me llevan a conclusiones a este respecto sobre dios y el diablo que no son las de esa generalidad. Ni dios es bueno ni Satán es malo. Los dos son partes iguales de un todo que no tiene sentido sin alguna de esas dos mitades (admitir a uno implica la aceptación del otro), que se mueven y actúan bajo un mismo impulso y sistema operativo. La discusión teosófica sería, sin duda, de lo más interesante, pero es muy temprano y seguramente no esté usted aún despierto. Así que esperaremos a que se levante y este párrafo deje de ser un soliloquio y se convierta en una conversación.
Buenos y reflexivos días.

23 Marzo 2007 | 08:10 AM

X

X dijo

El cuerpo querido peletero sólo puede estar a merced de ese algo que lo controla. El cuerpo querido peletero, aún siendo nuestro mayor enemigo y amigo, se merece todo. Pero siempre y cuando "ese" se lo permita. El cuerpo, señor peletero espera, es lo único que hace esperar a que le den lo que se merece.

23 Marzo 2007 | 09:53 AM

sarah

sarah dijo

Bartoloooo que vidaaa tan tristeee,
que triste es la vida de Bartoloooooo.
Bartolorum que vidoruuuuuuum tan tristoruuuuum
que tristoruuuuuum es la vidoruuuuuum de Bartoloruuuuum.....
Solo he hecho el amor con una persona,
y solo follo con otra...me temo que necesito experiencia y tiempo para entender texto y comentarios, o mejor, espero no entenderlos nunca.
Para mí todo es mucho mas sencillo,
no sé, me entristece leeros, no me siento identificada.
Elena, ¿la de los ojos azules de tu mar?
me recuerda a una de las protagonistas de la novela La isla de las tres sirenas.
Pero conste en acta que leerte es un placer infiniiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiito,
y los comentarios idem.
Solo qué yo orbito en otro planeta, creo...besos pa to el mundo.

23 Marzo 2007 | 11:19 AM

X

X dijo

JAJAJAJAJAJA

23 Marzo 2007 | 11:30 AM

El-peletero

El-peletero dijo

Tu sarah, eres una de esas personas que siempre afirma aquello que no se puede negar. Para ti, efectivamente todo es mucho más sencillo, así vas por la vida, afirmando que el bien es bueno y el mal es malo. Y te quedas tan ancha.

Eres bienvenida en mi casa, por supuesto que sí, pásate siempre que quieras. Te he repetido muchas veces aquello que un día dijo de ti zigzag, que eres un tesoro. Yo estoy convencido de ello, absolutamente. Pero la verdad, no entiendo porque me visitas y lees lo que escribo, no lo entiendo.

23 Marzo 2007 | 01:19 PM

El-peletero

El-peletero dijo

Querida ren, Elena no tenía ninguna personalidad especial, ni mucho menos, era vulgar. Eso sí, se abría de piernas con facilidad y se entregaba con generosidad. Era, como ya he dicho, voraz. Sus amantes tenían novias también muy guapas, soy testigo de ello y no eran muchachos predispuestos a la infidelidad, ni mucho menos. Ellos también estaban solos y Elena aunque fea y vulgar les daba lo que ellos no tenían.

¿Pides pruebas? Aurora lo ha explicado muy bien. Los expertos han "convenido" que fue así y yo no se lo voy a discutir, tú si quieres hazlo, yo no. Hay también otra clase de "expertos" que seguro te convencerían de la verdad de esa afirmación y acabarías aceptando la veracidad de las "pruebas".

A veces es mejor tener alguna clase de sabor en la boca, aunque sea agrio, que no tener ningún sabor, ¿no crees ren?

Besos para mi sevillana.

23 Marzo 2007 | 07:03 PM

El-peletero

El-peletero dijo

Querida X, tiene usted toda la razón. El cuerpo espera que lo atiendan, que le den de comer, que lo limpien y que lo vistan. El cuerpo espera que lo acaricien y que lo besen. El cuerpo espera que no lo abandonen. Tiene usted razón, el cuerpo lo espera todo, incluso espera que lo curen cuando se enferma y que lo entierren cuando se muera. Y hasta los creyentes esperan que resucite el día del juicio final. ¿No cree que espera mucho?

Besos mi X misteriosa.

23 Marzo 2007 | 07:19 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida Aurora, yo creo en la verdad científica, en la lógica, en las matemáticas y en la experiencia. Uno de mis filósofos de cabecera es Mario Bunge del que escribí un post. Pero también creo en la poesía y usted lo ha expresado muy bien, con precisión y finura. Pero no me gusta el relativismo, ni el cultural ni el moral. Para mí, Dios es bueno y el diablo es malo. Otra cosa es que ambos además sean muchas más cosas. Otra cosa es que en el mal también haya verdad y otra cosa es que el infierno esté empedrado de buenas intenciones. Pero Dios es el Bien, el Diablo es el Mal y usted es una valkiria que cabalga tormentas y yo sólo soy un pobre peletero enamorado de la yegua más hermosa del mundo. Cuando la cabalgo le puedo asegurar que ninguna de sus tormentas podría ganarla.
Besos mi vikinga.

23 Marzo 2007 | 07:25 PM

X

X dijo

Ay Peletero, yo sé que esto que voy a decir a nadie le gusta escucharlo, ni siquiera a mí pero hay veces que hasta toda una vida se espera.
Besos para nuestro querido peletero, que pase un buen fin de semana.

23 Marzo 2007 | 07:50 PM

X

X dijo

Que sepa que aun me estoy riendo por lo de misteriosa.

23 Marzo 2007 | 07:55 PM

El-peletero

El-peletero dijo

Querida X, ¿por qué se rie?. ¿No es usted misteriosa? ¿Es usted mi guapa y sexi vecina Mari Pili? Respóndame por favor, necesito saberlo.

23 Marzo 2007 | 09:47 PM

Aurora Ferrer Sancho

Aurora Ferrer Sancho dijo

¿Sabe usted qué, Peletero? Es cierto, no voy a negar que yo también soy una persona moralista en mi relativismo, pero, a lo mejor hasta incoherentemente, también soy tremendamente flexible con la ética de otros precisamente por ello. Me parece correcto e incluso lógico que usted prefiera establecer un límite tajante entre el Bien y el Mal, con mayúsculas como hace usted, pues según su pensamiento, veo son dos categorías absolutas con nombre propio; se lo respetaremos. Yo nunca les daría ese valor categórico. Es cierto que es mucho más fácil hacer una taxonomía del mundo cuando sólo hay dos etiquetas que poner y supongo que se vive más feliz, o si no, al menos sí con menos dilemas existenciales. Algo está bien o está mal y no puede ser de otro modo. Sin embargo, yo no soy una persona de ciencias exactas (aunque las matemáticas siempre me parecieron un pasatiempo estupendo) y me parece que el análisis de un hecho concreto aislado al más puro estilo positivista es obviar su circunstancia, es considerar sólo su estado actual sin tener en cuenta sus causas (¿se ha llegado hasta aquí por algo bueno/malo o malo/bueno?) o sus posibles secuelas, cuyo alcance puede no ser una reacción simple, sino una concatenación de efectos quizás no todos buenos y/o malos. Súmele a eso que, además, soy atea convencida, por lo que ni creo en dios ni creo en el diablo, es decir, no acepto un concepto de bien o de mal absolutos. Será eso, querido Peletero, que para los paganos las divinidades forman parte de lo humano y no al revés y, por tanto, tienen boca y se equivocan.
Y no sé qué tormenta pretende usted que yo le lance. Sabe de sobras que, a pesar de mi apariencia ruda, yo soy una persona pacífica. Los rayos y truenos sólo para quienes realmente los merecen. Usted y yo no armamos guerras dialécticas, sólo conversamos.
Besos sabatinos.

24 Marzo 2007 | 10:45 AM

sarah sweet sarah

sarah sweet sarah dijo

Exactamente por lo mismo que tú me visitas a mí, te recuerdo que yo siempre devuelvo tus visitas por cortesía, deja de visitarme y te prometo que no vuelvo por aquí, aunque te advierto que te aburrirás mucho.

24 Marzo 2007 | 11:15 AM

X

X dijo

¿Qué lo necesita? ¿No será por la quemazón?, ay ay ay mari pili no no no.

24 Marzo 2007 | 11:16 AM

El-peletero

El-peletero dijo

Claro que sí Aurora, somos personas pacíficas y sólo conversamos. Lo de la tormenta era una forma de hablar, intentaba ser una metáfora poética, no de su físico, por otra parte hermoso y atractivo, si no de su talante valiente y aguerrido.

Usted debería saber que la buena ciencia no es positivista, ni analiza hechos aislados y descontextualizados. La buena ciencia no es eso.

Tiene usted razón en que puede ser un error establecer fronteras tajantes, eso puede ser verdad, tanto como no establecer ninguna. El relativismo cultural y moral tiene tantos muertos a sus espaldas como lo contrario.

Que uno se ateo sólo significa que sus respuestas son distintas, pero las preguntas son las mismas. A mi me interesan las preguntas, en ellas ya hay un parte de la respuesta.

La he de dejar, querida Aurora, me reclaman obligaciones laborales. continuaremos hablando y conversando.

Besos.

24 Marzo 2007 | 11:41 AM

El-peletero

El-peletero dijo

Querida sarah, lo mismo te digo.

24 Marzo 2007 | 11:42 AM

El-peletero

El-peletero dijo

Querida X, era solamente una broma, nada más.

24 Marzo 2007 | 11:43 AM

X

X dijo

Querido peletero, ya lo sé. Lo mismo le digo.

24 Marzo 2007 | 01:38 PM

Aurora Ferrer Sancho

Aurora Ferrer Sancho dijo

Tiene usted razón, Peletero: la ausencia de es igual de nociva que el exceso de. Sin embargo, yo no hablo de inexistencia, sino de perspectiva y flexibilidad. Por eso puntualicé sobre el positivismo. Evidentemente, la buena ciencia nunca puede (no debería) ser eso.
Por otra parte, desgraciadamente, cualquier paradigma humano cargará siempre con muertos a sus espaldas, pues la naturaleza del hombre no es dialogante, sino belicosa.
Las preguntas, Peletero… hoy creo que las preguntas sobran, que perdemos demasiado tiempo pensando y nos dedicamos muy poco a sentir… Pero no me haga mucho caso; hoy he tenido noticias tristes y, contradictoriamente, me siento poco filósofa y muy vital.
Saludos.

25 Marzo 2007 | 11:24 AM

El-peletero

El-peletero dijo

Querida Aurora, siento esas noticias tristes, que espero no sean graves.

Por lo demás tiene usted razón, y cuando se tiene hay que darla. Hoy tampoco estoy yo muy filosófico. Démonos un descaso, ¿le parece?

Saludos.

25 Marzo 2007 | 07:30 PM

Aurora Ferrer Sancho

Aurora Ferrer Sancho dijo

No, definitivamente hoy no ha sido un día para la filosofía...
Un abrazo en silencio.

26 Marzo 2007 | 10:29 PM

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Sobre mí

Si desnudar a alguien no ha sido nunca una actividad baladí, vestirla tampoco lo es y mucho menos cuando la materia prima es algo tan sublime como la piel. Este es el hecho, sin más, y en él nos regocijamos y sobre él nos preguntamos y nos hacemos responsables, hasta las últimas consecuencias. ______________________________________________________________ __________________________________________________________________

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