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La Coctelera

El peletero

WHAT YOU SEE IS WHAT YOU GET

19 Septiembre 2007

El peletero/El pliegue asiático

EL PELETERO/EL PLIEGUE ASIÁTICO



El pliegue asiático es conocido también como párpado epicantal. El epicanto es el repliegue cutáneo que cubre el ángulo interno de los ojos, especialmente desarrollado en los pueblos asiáticos y más concretamente mongólicos. También se puede dar en poblaciones caucásicas y en algunas afroamericanas.

Estos pliegues definen especialmente el rostro asiático, dotándolo de su característica personalidad y ese aire de misteriosa tristeza al inclinarse el eje del párpado hacia arriba.

En relación a eso:

¿Significa algo oír cantar a Caetano Veloso la canción “Cucurrucucu Paloma” en la película “Happy Together” del director Wong Kar-Wai, mientras vemos como dos hombres tratan de amarse?

¿Y a Nat King Cole cantar también “Quizás, quizás, quizás?

¿O a Connie Francis un conmovedor “Siboney”?

¿Y una magnífica “Perfidia” interpretada por Xavier Cugat?

¿Significa algo?

¿Tienen esas canciones alguna relación con el “placer extático” en la contemplación de la verdadera belleza?

¿Tiene alguna importancia fumar un cigarrillo con elegancia?

¿O que la pared del fondo sea verde y la de al lado roja?, ¿una cortina azul junto a una luz amarilla?

¿Igual que la sala de baile “La Florida”?

Sí.

¿Cómo se consigue dotar a un ambiente pobre y raído de una sofisticación tranquila y espontánea?

¿Es necesario mirar despacio? ¿A las cosas y a los demás?

¿Por qué algunas cosas hay que hacerlas así, despacio? Muy despacio.

¿Cómo debemos mirarnos a nosotros mismos? ¿Qué debemos hacer para ser mirados bien?

¿Las lámparas chinas son bonitas? ¿Qué clase de luz es la suya? ¿Proyecta claridad o dulcifica y reviste de suavidad a las sombras y a las esquinas?

¿Cómo conseguimos hoy en día que un bigote fino y recortado de hombre sea atractivo? ¿Es imposible? ¿Es ridículo?

¿Nos gustan los qipaos que viste y luce Maggie Cheung, en “In the Mood for Love”?

¿Nos gusta ella?

¿Nos gusta él, Tony Leung?

¿Nos gusta cómo se mueven los dos? Sin tocarse.

¿Por qué pensamos que se mueven despacio?

¿Por qué es tan hermosa de rostro y de cuerpo Maggie Cheung?

¿Por qué tiene esas caderas tan bien marcadas? ¿Y la cintura tan estrecha? ¿Y el vientre tan plano? ¿Y los pechos tan bien formados?

¿Por qué el trazo asiático, o más exactamente Thai, es -tal vez- la verdadera línea de la auténtica belleza física, su verdadero perfil, el rasgo donde podemos hallarla más nítidamente?

¿Por qué el director, Wong Kar-Wai, cuando los dos protagonistas de “In the Mood for Love” deciden pasar la primera y la última noche juntos, solamente nos muestra una dulce caricia de manos dentro del taxi que los lleva al hotel?

¿Es necesario hacer coincidir esta fallida historia de amor con el fin de otra ciudad, Hong Kong? ¿Es la ciudad también un personaje?

¿Por qué muchas personas tienen obsesión por los números de las habitaciones de los hoteles? ¿Por qué Wong Kar-Wai titula 2046, el número de una habitación de hotel, a una de sus últimas y mejores películas?

¿Qué sucede en los hoteles? ¿Sucede algo que deba saberse?, ¿O algo que deba ocultarse?

¿Nos gusta Ziyi Zhang?

¿Cómo es que pueden existir mujeres tan bonitas y con los ojos asimétricos como ella?

¿Por qué el protagonista escritor de “2046” cree estar escribiendo sobre el futuro, cuando en realidad escribe sobre el pasado? ¿Eso es ineludiblemente siempre así?

¿Está loco ese escritor tratando de comportarse como un cínico y mostrarse invulnerable con las mujeres, cuando en realidad nunca ha podido olvidar a Su Li Zhen, un antiguo amor que lo lastra y paraliza, y del que no sabe o no puede desprenderse?

En una película a color ¿qué importancia ha de tener el color negro? ¿Dónde colocarlo?, ¿en el impecable traje del protagonista masculino? ¿En alguno de los abrigos de la protagonista femenina que al quitárselo nos deslumbre con el color de su qipao?

¿Por qué son tan bonitos estos vestidos asiáticos?

¿Por qué uno puede estar horas embelesado mirando a todos los actores y actrices de las películas de Wong Kar-Wai?

Carina Lau, Maggie Cheung, Brigitte Lin, Michele Reis, Faye Wong, Takeshi Kaneshiro, Tony Leung, Andy Lau, Jacky Cheung, Leslie Cheung, Ziyi Zhang.

¿Nos recuerda todo ello las películas de Antonioni? ¿o las de David Linch “Lost Highway” y “Mulholland Drive”? ¿Por qué? ¿El color es el mismo?, ¿sólo es el color? ¿Es el tiempo?

¿Todo eso tiene algo que ver con el pliegue asiático?

¿Con el ojo?, ¿con el caminar?, ¿con el sentarse al borde de la cama?

¿Existe algún tratado que enseñe a sentarse correcta y sensualmente al borde de la cama?


Filmografía de Wong Kar-Wai en orden inverso:
• My Blueberry Nights (2007)
• Eros (Segmento "La mano") (2004)
• 2046 (2004)
• Six Days (videoclip de Dj Shadow) (2002)
• The Follow (cortometraje) (2001)
• In the Mood for Love (Deseando amar) (2000)
• Happy Together (1997)
• Fallen Angels (1995)
• Chungking Express (1994)
• Ashes of Time (1994)
• Days of Being Wild (1991)
• As Tears go By (1988)

En la última escena de “In the Mood for Love” el protagonista masculino, al cabo de los años, viaja a las ruinas de Angkor, en Camboya. Allí, entre palacios y maleza, busca un agujero pequeño, un simple hueco, una hendidura en la piedra para depositar algo.

La cámara se aleja para mostrarnos la grandiosidad del lugar y la pequeñez y soledad de ese hombre, que en un rincón guarda, en ese pequeño hoyo, no sabemos qué, y que agarrándose a la piedra la abraza y la besa, besa esa oquedad, esa abertura en la que acaba de depositar sus labios, su secreto y su mensaje.

La besa con determinación y fuerza.

Besa el vientre de una piedra vieja en la que ha depositado su joya.

Para toda la eternidad.

La música cesa.

Silencio.

servido por el-peletero 18 comentarios compártelo

18 comentarios · Escribe aquí tu comentario

O

O dijo

Querido Peletero ¿Quién es capaz de entenderlos?, ¿Es tan difícil ser sensible al otro? ¿Ser emocional y racional?…y no ser asiático.
Supongo que para una cultura como la asiática cuyo objetivo es la armonía y experimentar de la plenitud de la vida aquí y ahora, es sencillo, pero ¿Y para los que no lo somos? Creemos poder alcanzarlo buscamos acercarnos a ellos a través del yoga, taichí, su religión y todas esas cosas que yo no entiendo muy bien. ¿Es todo eso necesario para ser sensible al otro?-me repito-.
Amigo, yo solo sé que cuando era pequeña y aún no tenia corregida la vista para ver mejor me achinaba los ojos y le aseguro que conseguía ver casi bien.
Un abrazo.

19 Septiembre 2007 | 06:36 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida amiga O, según parece, ese pliegue, que también se puede llamar, sin muchas ganas de precisión, asiático, es un diseño para proteger del frío.

Yo no he hecho mención explícita de ello, pero creo que, a pesar de los colores, las luces cálidas y tenues, los paisajes meridionales y las sangres apunto de alcanzar el grado ebullición, se respira frialdad.

No es la del corazón y tampoco es la del alma. Es algo mucho peor.

Es el frío de la esperanza muerta.

Que sólo una palabra bien escrita, una mirada intencionada o una caricia dentro de un taxi, pueden aliviar.

¿Me entiende?

19 Septiembre 2007 | 09:11 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Peletero, dicen que "una imagen vale más que mil palabras", y ese concepto se hace evidente en el cine, porque éste es pleno de simbología. Por eso las palabras sobran, cuando la escena es explícita. Cuando con una caricia o tomarse de las manos es suficiente para entender lo que sucederá. Como cuando una pareja hace el amor cerca de una chimenea, y la cámara muestra, brevemente, a los amantes desnudos, y luego se concentra en el fuego que chisporrotea en el hogar, que arde y arde y se va consume poco a poco hasta apagarse. Yo diría, por ejemplo, que el buen cine, es una magnífica fuente de inspiración para el que quiere escribir. Que si tiene importancia fumar un cigarrillo con elegancia? Por supuesto, que la tiene. De hecho, marcó toda una época. Anteriormente era la imagen de una mujer glamorosa, sexy. En la actualidad, la gente tose cuando ve a alguien que fuma en la pantalla. Los tiempos cambian. Lo antiguo se moderniza, se adapta al cambio como un vestido pasado de moda, al que simplemente se le ajustan las mangas y el cuello para actualizarlo.
Qué cómo se utiliza el color negro en las películas de colores? Lo he visto usarlo para volver una escena al pasado, para materializar un recuerdo. Que si significa algo la música de Nat King Cole, de Xavier Cugat o la canción de Siboney? Claro, que significan. Ese tipo de música lleva la melancolía en sus notas..., y la ambientación, la escenografía, la luz tenue (para eso se usan las lámparas chinas o las que arrojan luz de mandarina), son claves para crear, por ejemplo, ese "aire de misteriosa tristeza", que es el mismo que los protagonistas orientales tienen en sus ojos. Los personajes de ellos, tanto hombres como mujeres, son pausados y sensuales. Las mujeres extremadamente femeninas. Por eso los observamos embelesados, porque además hay que mirarlos despacio para no perder los detalles. Por ejemplo, es obvio que In the Mood for Love, lo que buscaba el protagonista masculino en Camboya, era un antiguo e inolvidable amor. No te parece Peletero que la escena no necesita palabras? Algunas veces, menos es más. Un saludo.

20 Septiembre 2007 | 07:43 AM

O

O dijo

No sé querido Peletero, creo que sí. O no. Quizás los números de las habitaciones nos gustan tanto porque siempre recordamos algo que pasó ahí dentro. O no. Simplemente todos acabamos siendo un número o una letra. La frialdad de la esperanza muerta me da la sensación de velatorio. Pero también le diría que al llorar los ojos se hinchan y se achinan, como que no todo tiene sentido pero hay que aprender sencillamente a vivir con ello.

20 Septiembre 2007 | 09:55 AM

el-peletero

el-peletero dijo

Si mi querida amiga O, hay que aprender a vivir con ello. Pero no sé, me parece pensar que tras la puerta de la habitación de un hotel, hay alguna de las claves.

No sé.

20 Septiembre 2007 | 03:55 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Mi querida Madeleine, acabas de dar en el clavo y en una de las claves de la modernidad.

Normalmente ha sido la literatura la fuente de inspiración del cine y nunca al revés. Aunque sí la pintura, pero tampoco mucho, más bien poco, casi nada.

Sin embargo, sí se han escrito muchas y muy buenas páginas sobre historia y crítica cinematográficas y eso es también literatura.

Jordi Balló, del que hablaba hace unos días en el post “El silencio”, tiene un par de magníficos libros, “La semilla inmortal” e “Imágenes del silencio”. Ambos son necesarios y convenientes y “mi pliegue asiático” quizás quería proponerle preguntas que él todavía no ha respondido en ellos.

Que el cine pueda ser como en este humilde post de “el pliegue…” la palanca para crear un texto, no ya literario, sino directamente poético, es un hecho “moderno”

Y lo es, porque no podría serlo si las imágenes, algunas imágenes, -en este caso las de las películas de Wong Kar-Wai- no se hubieran convertido en paradigmas.

Eso ha sido siempre así, y la historia de la pintura, y otras, lo testifican, pero que la literatura lo recoja le da un cierto grado “reconocimiento”, pues eso cada vez es más habitual. Y la literatura continúa teniendo su “status”, y que continúe así por muchos años.

Y lo es, porque al igual que en la Edad Media, las imágenes enseñan. De las imágenes se aprende

¿Qué?, cosas. Desde cómo hay que sentir hasta qué hay que sentir.

¿A quienes?, a todos nosotros.
______________________________________________________________________

Yo creo que el protagonista de “In the Mood for Love”, no busca ya a su antiguo amor.

No lo busca porque ya no es necesario.

No lo es en el espacio.

Pero lo sigue siendo en el tiempo. Por eso recurre a unas piedras viejas que manos humanas acarrearon en el pasado.

Tal vez el futuro le dé otra oportunidad. Pero ese futuro no es el de mañana o el de aquí a diez años. Es otra clase de futuro. Si creyera en lo que no creo, diría que es en otra vida.

Allí deposita un mensaje, en esa grieta de la piedra, pues ella es la entrada a esa otra vida, todavía no vivida.

Es necesario escenificar, poner en imágenes, tus deseos y sentimientos. Él lo hace.

En ese preciso momento está haciendo algo muy parecido a la magia.

Ojalá ella lo halle, y lo lea.

Ojalá, pues una joya es.

Yo lo espero y lo deseo.

Esperándola estará toda una eternidad. Hay tiempo.

20 Septiembre 2007 | 04:37 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Ojalá ella lo lea y lo entienda, Peletero..., y pueda ser, aunque sea en la otra vida. Sí, quizá en la otra vida. En todo caso, la escena es muy erótica, y sí llena de magia. Un saludo.

20 Septiembre 2007 | 06:37 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Peletero, vuelvo, porque para mí ya es como una manía "perderme" entre tus relatos. Sobre el gusto que tienen algunas personas por los números de las habitaciones de hotel y la "obsesión" de otros, yo te diría que así como el protagonista de In the Mood for Love, quiere eternizar su amor en el tiempo, la gente relaciona el número de una habitación de hotel con los momentos sublimes o dramáticos que hayan vivido en ella, y tratan de eternizarlos a través de ese número. Por ejemplo, las parejas de enamorados que muchas veces vuelven a rememorar su luna de miel al mismo hotel y a la misma habitación donde pasaron la primera. En los casos de amores furtivos, hay amantes que se encuentran por lo general en el mismo número de habitación, y ese que a lo mejor es sólo un número cualquiera adquiere especial significado. Igualmente, quién haya vivido un momento traumático, una tragedia, en una habitación numerada, es muy seguro que aborrecerá para siempre ese número. Casi todos le damos mucha importancia a la numerología, a las fechas, que también son números. Claro, algo depende de nuestras creencias..., hay personas que son supersticiosas y piensan que los números ejercen una poderosa influencia en sus vidas. Yo no lo soy, y sin embargo, el 5 y el 19 han sido por lo general números claves para mí. Muy interesante este post, bueno como todos los tuyos. Gracias.

21 Septiembre 2007 | 12:29 AM

O

O dijo

Yo amigo Peletero tengo una curiosidad ¿Cree usted que en el 2046 estará de moda el bigote?

21 Septiembre 2007 | 10:42 AM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida O, sin duda sí.

21 Septiembre 2007 | 12:54 PM

O

O dijo

Y cuando uno es capaz de no dudar eso es porque ya ha estado allí que es el futuro de aquí y ahora aquí que es el pasado de allí, y eso es mágia.

21 Septiembre 2007 | 07:40 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida O.

Sí, es exactamente así.

Yo también estuve allí, que es lo mismo que decir que volveré a estar.

Gracias, es una forma de decirlo perfecta.

21 Septiembre 2007 | 09:09 PM

Armiño negro

Armiño negro dijo

Feliz el que halla respuestas a sus preguntas, y mejor aún si queda alguna por responder.
Feliz el que sin creer en la reencarnación sabe que estará allí.
Feliz el que encuentra un mensaje que alguien dejo para el, sin saber que el lo recogeria. ¿O si?
Feliz el que besando las piedras se abraza a la eternidad.

22 Septiembre 2007 | 10:39 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Sí mi querida amiga Armiño Negro, somos felices porque todavía tenemos muchas preguntas que responder.

El oceáno está lleno de botellas flotando con mensajes y que nadie ve.

Maldito el día que las preguntas se terminen.

23 Septiembre 2007 | 01:16 PM

rincones

rincones dijo

Precioso post, orientado hacia el imperio de los sentidos, y permíteme este juego de palabras con la famosa película homónima del director Oshima ya que nos movemos entre las coordenadas de lo sensorial y lo oriental.

Si hay una cultura hedonista esa es la asiática, en la que cada detalle está
enfocado a procurar un placer refinado, llevado a la sublimación. Casi cada
actividad se eleva a la categoría de rito, así como los movimientos que la
acompañan, el contexto en que se desenvuelve... Hablas de música, de maneras de gesticular, de colorido, de ambientación, de formas de mirar, de iluminación, de belleza, de formas de realzarla.. ¿Cómo no han de ser todos estos elementos cruciales en películas como las que citas? Una música envolvente, unos colores que capten la atención pero sin estridencias, hacer todo un arte de algo tan aparentemente simple como fumar un cigarrillo, que se puede convertir en todo un modo de seducción tanto por parte de un hombre como de una mujer... Incluso a un ambiente pobre y raído es posible dotarlo de sofisticación, hasta de una cierta
elegancia. Limpieza, algo de imaginación, de coquetería... y un mucho de
dignidad. La dignidad es la clave de muchos aspectos de la vida, y entre ellos, de la pobreza. Es posible que la colcha que nos cubre esté tan gastada que casi se transparente su trama, que los muebles sean la antonomasia de la miseria, que la ropa que tenemos en el armario esté raída, tanto como el mismo armario que la acoge, pero la dignidad la transforma. No me olvido del novio de la peluquera, verdadero paradigma de lo que afirmo. :-)

Esa música, los quipaos, los movimientos lentos, la tenue luz de las lámparas chinas que todo lo envuelven para recrear un ambiente sosegado, suave, cadencioso, cargado de sensualidad... Pura riqueza sensorial, en que cada detalle está pensado para servir de alimento a los sentidos. Todo está calculado para el disfrute, seguramente incluso la belleza de Maggie Cheung, y por eso hay que tomarse para su contemplación todo el tiempo necesario. Tiempo, ese bien tan escaso para nosotros pero que los orientales, tan sabios, gastan a manos llenas sin dejarse tiranizar por él.

¿Es necesario mirar despacio? Yo creo que sí. Las cosas y a los demás. Porque aunque en muchas ocasiones, como la contemplación de determinadas escenas de una película, su ambientación, etc., mirar no tiene mayor función que la puramente lúdica, el objetivo último de mirar debe ser ver. Y solo se ven de verdad las cosas y las personas cuando se mira despacio.

También a nosotros mismos debemos mirarnos con detenimiento. La mayoría de los objetos de nuestra atención, incluidas las personas y por supuesto nosotros mismos, no suelen ser difíciles de mirar, pero sí de ver. Sobre todo porque la vida es a menudo un baile de máscaras, y pocos se presentan a él sin antifaz.

¿Qué debemos hacer para ser mirados bien? Habría que especificar si te refieres a ser mirados bien por los demás o a mirarse bien... De todas formas, creo que lo primero es desprenderse del antifaz. Incluso de ese con el que dormimos, el que solo nosotros vemos.

Respecto a la necesidad o no de hacer coincidir esta fallida historia de amor con el final de Hong Kong, todo depende de cómo se considere la ciudad, si como un mero escenario o como un personaje. Para mí las ciudades tienen vida propia, como las personas: padecen estrés o tienen la suerte de ser tranquilas, según, son bellas o feas, acogedoras o inhumanas, descansan por la noche para recuperarse de las fatigas del día y encontrarse consigo mismas o no las dejan los ruidos, las interrupciones.

Los hoteles... Cuántas historias, desde las más anodinas hasta las más trascendentales para sus protagonistas, podrían contar sus paredes, y de todos los géneros: tragedias, comedias... Tendemos a recordar el número de habitación cuando lo ocurrido en ella ha tenido un significado especial en nuestras vidas, claro. A veces hasta convertimos esos números en una especie de talismán, como mencionaba Madeleine, de totem en nuestras vidas, de la misma manera que tendemos a idealizar lo allí ocurrido. Todos tenemos un algo o un mucho de románticos, y qué duda cabe de que las habitaciones de hoteles están revestidas de un deslumbrante halo de romanticismo.

Lo que sucede entre sus paredes es tan digno y/o necesario de ser contado u ocultado como lo que transcurre entre las de la propia casa. Entre otras cosas porque al fin y al cabo lo que una vez ocurrió en un hotel se puede volver a vivir perfectamente en casita; eso sí, desprovisto de la aureola de magia y exotismo que le presta a la historia el hecho de haberse desarrollado en la habitación de un establecimiento hotelero. Pero se pueden reverdecer laureles...

Como debiera ser posible hacerlo para los dos protagonistas de las dos películas que mencionas. Ambos parecen haber convertido sus respectivos corazones en las urnas cinerarias de un deseo, de una esperanza... Pero otras deben ser las urnas, nunca el corazón. A mí me gustaría pensar que el protagonista de "In the Mood for Love" da digna, bellísima y poética sepultura en esa enternecedora escena a su secreto, para salir de las ruinas de Angkor liberado de él. La música cesa. Por ahora...

Un post precioso, Pele, para disfrutar. Un verdadero placer para los sentidos.

Petons.

23 Septiembre 2007 | 07:33 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida ren, has hecho una interpretación perfecta de esa estética tan cercana a la ética que translucen las películas de Wong Kar-Wai. Espero que conozcas su trabajo, sino ve corriendo al videoclub más próximo y alquila una. También puedes hallar escenas en Youtube.

Es muy buen cine "romántico", y más cosas.

Para empezar te propongo “In the Mood for Love”. A mi es una de las que más me gustan porque consigue transmitir una muy fuerte carga erótica, una verdadera sensualidad, sin la más mínima escena de cama. Los protagonistas solamente se tocan una vez –tocarse en el sentido erótico- y dentro del taxi que los lleva al hotel. Una vez más el maldito hotel. Y el maldito taxi.

Hoy en día las cosas han cambiado tanto que ese tipo de sensibilidad ya no nos resulta extraña, al menos a mi no. Eso sería uno de los efectos positivos de la globalización. Y también que otras miradas y no únicamente la norteamericana, que a mi tanto me gusta, nos llegan para disfrutar de ellas. El mundo es muy grande y todo él hermoso.

Eso quise reflejar en “La Florida”, no sé si lo conseguí. Aunque otro reto muy difícil es mostrar escenas de cama totalmente explícitas, y llenas de poesía.

Otro día hablaremos de la belleza física. Creo que en el mundo hay tres o cuatro “líneas”, no más. Una es la Thai, sin duda. Otra es la nilótica. No digo más. No se trata de hallar una para cada raza.

Besos.

En el post faltaba una pregunta ren. ¿Qué demonios ocurre en los taxis?

23 Septiembre 2007 | 10:01 PM

el-peletero

el-peletero dijo

¡Ah!, se me olvidaba ren. Uno de sus aciertos es esa combinación tan bien hallada, entre esa música latina y esos ambientes asiáticos, raídos, poblados de seres bellos, elegantes y delicados. La música es fundamental.

Oír a Caetano Veloso en esas películas es una maravilla.

Si estás bien acompañada mientras las ves te puedo asegurar que te enamorarás. Al menos durante un par de horas.

Aunque sea tan poco tiempo yo no diría que no. No está el mundo para ir despreciando amores, ni que sean cortos, media horita o cinco minutos. Ni que sean falsos, al fin y al cabo entre los verdaderos y los mentirosos no acaba habiendo mucha diferencia. Creo. ¿No?

23 Septiembre 2007 | 10:08 PM

rincones

rincones dijo

No, no conozco el trabajo de Wong kar-Wai, pero subsanaré ese fallo siguiendo tus consejos, y empezando por "In the Mood for Love". He visto poco cine oriental. Kurosawa y poco más... Toda la interpretación de la estética de esas películas que he intentado desarrollar en el comentario ha estado basada en la capacidad de sugerencia que has derrochado en tus palabras, y en la adecuada selección de fotos. Lo cierto es que me hiciste respirar el ambiente de esas películas, y estoy segura de que me gustará muchísimo verlas. Y más si causan el efecto que dices.... :-) No, decididamente no están los tiempos para derrochar ni siquiera cinco minutos de amor, aunque sea breve.

Te referías a la diferencia entre los verdaderos y los mentirosos, pero yo no creo que la clasificación sea tan simple. Existen muchas clases de amor. Además de la consabida tipología (amor maternal, filial, fraternal, etc, etc), hay amores con vocación de eternidad que llegan a ser de verdad eternos, otros que nacieron con esa vocación pero que se van deshaciendo lenta y penosamente por el camino hasta quedar solo migajas, otros que se ofrecen ya a priori con fecha de caducidad (y es de agradecer que haya quien así lo manifieste desde el principio, pues sabes a qué atenerte)... Y amores que son espejismos. O fuegos artificiales que estallan y brillan con magnificencia, de forma espectacular, llenando los sentidos de luces, ruidos, olor a pólvora, pero que solo pueden ser flor de un rato por la propia naturaleza del elemento que genera esos fuegos. No da más de sí...

¿Cuál es el amor verdadero? Si estamos hablando de amor, de algo que se siente muy adentro, todos son verdaderos cuando alientan en nosotros, en el momento de concebirlos y mientras duran. Yo no los calificaría de verdaderos y mentirosos, sino de eternos o efímeros. A veces se mantiene vivos toda la vida, a veces se convierten en costumbre, a veces sencillamente caducan... Seguramente el engaño lo sufre uno mismo, creándose unas expectativas que luego la realidad, las circunstancias y el paso del tiempo se encargan de desmentir.

Sí, creo que todos los amores son verdaderos cuando comienzan aunque después no lleguen a buen término. Siempre que uno de los dos no haya manifestado al otro un amor que en realidad no existía, naturalmente. Entonces, de lo que estaríamos hablando es de dolo.

¿Qué demonios ocurre en los taxis?... ¡¡Uff!! Los taxis han adquirido últimamente un componente de morbosidad del que por lo visto cuesta trabajo sustraerse, sobre todo para los jóvenes de hoy. ¡La de historias que podrían contarte los taxistas! Desde chicas que salen de sus casas vestidas de una manera convencional y en el interior del vehículo se maquillan y cambian hasta la ropa interior sacando de una mochila prendas de un estilo totalmente distinto a la que llevaban, hasta parejas que no pueden esperar a llegar al hotel, por ejemplo, y se prodigan todo tipo de expresiones afectuosas. Y cuando digo "todo tipo", digo "todo tipo". Tú entenderás el eufemismo. Y no es que esté suponiendo, es que los conductores de taxi suelen ser muy locuaces, y a poco que vean que les sigues la conversación con algo más que un monosílabo te cuentan de todo.

Para una pareja ese vehículo es un lugar al abrigo de miradas extrañas en que poderse prodigar muestras de afecto. El taxista no existe, es parte del mobiliario urbano. Como los camareros. Nadie recuerda sus rostros, nadie repara en ellos... De ahí que fuesen los asesinos perfectos, el mejor camuflaje para un delincuente, según la tesis de Agatha Christie. El conductor ha de estar centrado en la conducción, en el tráfico... Apenas podrá echar más allá de alguna mirada furtiva por el retrovisor, y o bien se obvia ese hecho o bien se le convierte en un aliciente de tipo erótico, uno más de tantos como hay. De cualquier manera, la pareja no recordará el rostro del taxista en cuanto se haya apeado del vehículo, e imagina que éste tampoco los suyos tras una jornada en que habrá hecho decenas de carreras.

Es que han cambiado mucho las cosas, Pele, sobre todo en lo que atañe a tabúes, a sensibilidades... Por cierto, en "La Florida" conseguiste plenamente recrear esa sensibilidad oriental de la que hablabas. Hasta en sus menores detalles, sexo incluido. Sin duda, ha sido uno de mis artículos favoritos. Nunca olvidaré la exquisita descripción que hacías de la mujer del quipao. Fue excepcional... Estaba llena de poesía, como el resto de la narración, sexo incluido, repito. Estoy segura de que saldrías airoso de la prueba de mostrar escenas de cama explícitas de la manera más elegante y poética.

Bueno, creo que por hoy ya está bien de conversación.. :-) Molts petons, amic, i una abraçada. Fins demà.

25 Septiembre 2007 | 01:21 AM

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Si desnudar a alguien no ha sido nunca una actividad baladí, vestirla tampoco lo es y mucho menos cuando la materia prima es algo tan sublime como la piel. Este es el hecho, sin más, y en él nos regocijamos y sobre él nos preguntamos y nos hacemos responsables, hasta las últimas consecuencias. ______________________________________________________________ __________________________________________________________________ Suscribir con Bloglines __________________________________________________________________ __________________________________________________________________ Blogalaxia __________________________________________________________________ Add to Technorati Favorites __________________________________________________________________

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