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La Coctelera

El peletero

WHAT YOU SEE IS WHAT YOU GET

29 Septiembre 2007

El peletero/Con el labio partido

ALGUNAS LÁGRIMAS, LA FOTOGRAFIA, Y UN MINI RELATO ERÓTICO.

En este mundo nuestro en el que se desarrollan las circunstancias de nuestra vida, casi siempre difícil, dura y poco agradecida, solamente hay dos cosas serias y comprometidas, a saber: los toros y el sexo.

Únicamente en ellos dos, la Vida es al mismo tiempo Arte.

En ambos se vive y se muere de verdad… y también se mata y se deja vivir.

Empezaremos por la primera, los toros.

El pasado día 23 de septiembre de 2007, se despedía de España Julio César Rincón, torero colombiano, nacido en Bogotá. Y lo hizo en Barcelona.

A propósito de esa corrida de toros de la Mercè, en la Monumental de Barcelona, y en la que también participó José Tomás, Joaquín Luna periodista de la Vanguardia, al día siguiente, escribe:

“Circula una teoría en Barcelona –nocturna y acientífica- según la cual las mujeres buscan amor para tener sexo mientras que los hombres son una prolongación del foso de los mandriles del Zoo de Barcelona (…) En contrapartida un hombre jamás llora, y menos por un detalle hermoso. El manual de uso del llanto masculino es complejo y aun desconcertante, pero hay que reconocerles a los hombres que cuando lloran es por una causa mayor: los clientes del café de Rick cantando La Marsellesa en Casablanca, por ejemplo”.

Paco March, otro buen periodista de la misma Vanguardia, nos dice del torero colombiano:

“Todo fue una carga de torería que aromatizaba, no ya las suertes, sino cada uno de sus movimientos. En su primero dio réplica a Tomás en el quite por chicuelinas con sus mismas armas, y la faena de muleta fue un curso de tauromaquia de alta especialización, con teoría de las distancias como materia fundamental”.

Y Joaquín Luna termina escribiéndonos:

“¿Qué quiere decir seducir? Administrar los tiempos y las pausas de la lidia como hizo Rincón con su primer toro al que convirtió en el rey (…)”

“Se fue Rincón por la puerta grande de la Monumental, el cuerpo cosido a cornadas y el orgullo del hombre con el deber cumplido” (…) “orgullo de un hombre que, visto lo visto ayer, nació para ser torero y torero sería aun cayendo de un sexto piso”.

“La corrida de la Mercè en Barcelona solía ser una tarde melancólica. (…) Ayer, en cambio, salimos llorados y felices”.

Y ahora continuaremos con la segunda, el sexo.

A Verónica y a mí nos gusta la fotografía y aunque casi siempre terminamos algo tristes al mirarlas, no dejamos de hacerlo. Esa mirada siempre es intrusa y fisgona, aunque lo que miramos no se esconde ni se tapa.

En el sexo también hay el mirar del que mira y el mirar del que se muestra. Y una fotografía es eso, una fotografía solamente es lo que hay en ella, pero eso que hay la trasciende, y trasciende al que mira y al mirado.

Todo es pertinente en una fotografía. Las baldosas del suelo, la pintura de la pared, el maquillaje del rostro, el nudo de los zapatos, los objetos de la estantería, los zapatos mismos, la hora que marca el reloj que hay en aquel mueble de la esquina. Las manos y aquello que agarran o sueltan. Los colgantes y los adornos. Los vestidos. Las sombras de todos aquellos que no aparecen en la fotografía, la imagen del fotógrafo reflejada en la niña del ojo del retratado, todo es oportuno y revelador. Y, para mí, el cabello lo es mucho.

El cabello señala el viento y su dirección, es la bandera del cuerpo. Indica el día y la hora. Hoy al mediodía, ayer, anteayer, o hace dos semanas o veinte meses.

Él nos muestra qué se nos ha quedado enmarañado en su bosque, qué vientos y qué manos lo despeinaron la pasada noche, o aquella otra olvidada, hace ya… algunos años.

Y el labio. El labio es muy importante. El labio partido por una bofetada o rasgado al hablar. Las palabras matan, pero el silencio es todavía peor verdugo. El labio no engaña, los ojos sí.

La boca siempre es un labio partido. Al igual que el cordón umbilical, nos lo cortan al nacer.

Por eso nos gusta besar, para volverlo a cerrar.

Mini relato erótico que empezó a tener lugar una mañana, a primera hora:

Yo me había levantado temprano, ella aun seguía durmiendo, Verónica es muy madrugadora, pero esta vez había ganado yo.

Ya estaba duchado, perfumado, peinado, vestido y a punto de irme cuando la vi sentada en la cama desperezándose, me miró y sonrió. Buenos días amor mío, le dije. Me respondió con otros buenos días más dormidos que despiertos.

Me senté a su lado, estaba despeinada y olía a ella misma, a eso que tanto me gusta, ese olor a carne y a piel, a sudor limpio, aunque todavía conservaba algún rastro del perfume de anteanoche.

Giré su rostro hacia mí y le dije, “esta noche me gustaría hacer el amor contigo”, ¿te parece bien? Se despertó de golpe, abrió los ojos, sonrió todavía más y me dijo que sí, que le parecía muy bien. Nos besamos con ternura.

Me levanté de la cama y antes de irme puse mi mano entre sus piernas, la acaricié suavemente y me llevé su aroma para todo el día.

Hasta la noche princesa, me despedí. Y me fui.

"I don't know the question, but sex is definitely the answer."
(Woody Allen)

servido por el-peletero 12 comentarios compártelo

12 comentarios · Escribe aquí tu comentario

O

O dijo

Buenos días Peletero torero, el mundo del toro puede ser entendido desde muchos puntos de vista. Como todo en esta vida. Es así como uno puede quedarse simplemente con el maltrato a un animal o ver todo el ritual que ello encierra. El arte. Un hombre debe disciplinar a la fuerza bruta con inteligencia y exaltar el sexo con el amor venciendo lo humano sobre el instinto animal. Como ya sabemos la religión del toro se pierde en los tiempos. Las connotaciones sexuales en el mundo del toro son evidentes, desde el inicio de la corrida hasta el momento ese en que medio cuerpo pasa entre los pitones, te toque los labios, para dar la estocada final que llega hasta el corazón. No hay corrida buena sin que la estocada toque el corazón para dejarte muerto de por vida.
Un abrazo.

30 Septiembre 2007 | 10:39 AM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida O, tiene usted toda la razón.

Hay que entender que en ese texto, los toros y el sexo sirven para hablar de "otra cosa".

Siempre estamos hablando de "otra cosa". Porque de esa "otra cosa" no se puede hablar directamente". No es ningún tabú, es simplemente una imposibilidad lógica.

Saludos

30 Septiembre 2007 | 01:05 PM

O

O dijo

Querido Peletero todo ya está dicho, no vamos a descubrir nada.
"[...] buscamos un consenso de doctrinas comprensivas razonables (en oposición al de doctrinas irrazonables o irracionales). [donde] el hecho decisivo no es el del pluralismo, sino el del pluralismo razonable [...que] no es una condición desafortunada en la vida humana, como podríamos considerar al pluralismo en sí, pues éste permite doctrinas que son, no sólo irracionales, sino insensatas y agresivas. Al moldear una concepción política de la justicia de manera que pueda ganarse un consenso traslapado, no la estamos sometiendo a una sinrazón existente, sino adaptándola y sometiéndola al hecho del pluralismo razonable, que es en sí mismo, el resultado del ejercicio de la razón humana libre en condiciones de libertad (Rawls, 1995, p.146)."
Crecer moralmente no se puede hacer al margen de las costumbres, ni reducirlas a ellas. Todo puede ser plural y razonable.

30 Septiembre 2007 | 07:50 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida amiga O, la llamo así porque creo que es la manera más adecuada, más educada y más verdadera de hacerlo.

Eso que Internet pone en nuestras manos es desconcertante y le puedo asegurar que sé de qué hablo.

Le pido disculpas por no haber respondido antes a su comentario. Pero en esta vida también tenemos obligaciones laborales y familiares que debemos satisfacer en primer lugar.

Con su cita y con sus palabras no puedo estar más de acuerdo. Sobre ellas no diré nada. Y sí sobre las mías, sobre mis palabras escritas.

Yo creo firmemente que hay cosas en esta vida de las que no podemos hablar pues no forman parte de ella. Nada se puede decir, excepto guardar silencio. Solamente nos queda la posibilidad de acercarnos tangencialmente, de lado, en diagonal, al bies. Creo que esa es la única manera de intuir o sospechar qué clase de cosas son ésas.

A veces únicamente de imaginar, y desear.

Los toros y el sexo, el malo y el bueno, nos permiten esa aproximación “desviada”. Virada pero que trataremos sea elegante y “torera”. No diré nada nuevo si comparo a la realidad con un toro, al que sólo hay que encarar al final, igual que el sexo, al final.

¿Y antes?, ¿qué hay antes? Banderas que ondean al viento, son hermosas de ver.

Banderas, muletas y las trenzas desenredadas de tu amante..

¡Ah! y sangre, sangre que siempre debes beber, en los toros y en el sexo.

No es desagradable, tiene buen sabor, en los toros y en el sexo.

Saludos.

2 Octubre 2007 | 06:38 PM

O

O dijo

Querido Peletero o querido amigo le agradezco muy mucho que se dirija a mí de la manera más verdadera que usted entiende, ésta es la manera sin duda más adecuada.
No se disculpe, o hágalo si es lo que desea y no interprete mis entradas y salidas en esta su casa como impaciencia, esto se lo aseguro yo.
¿Cuántos tipos humanos hay? ¿Cuántas formas de ver pueden tener todos esos tipos? ¿Una sola moral para todos?, es prácticamente imposible.
Una vez escuché que hay dos frases que son sin duda las más repetidas por todos los ciudadanos. La primera es: "yo hago lo que me da la gana"; y la segunda...: "esto debería estar prohibido".
Supongo que usted beberá sangre no para hacer un mal sino para obtener un bien. Supongo que no me equivoco.
Saludos.

2 Octubre 2007 | 07:15 PM

el-peletero

el-peletero dijo

No se equivoca amiga O, claro que no, no soy ningún vampiro. Era sólo una metáfora tremendista. El acto de beberla era una manera de dar vida a otro ser humano.

Gracias por pedir la aclaración.

2 Octubre 2007 | 07:37 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Uff!!! Peletero he pensado largamente antes de comentar este post, por los recuerdos que me trae y los sentimientos conflictivos que todavía me causa el tema. Hay quienes creen fervientemente que sólo viven plenamente cuando se juegan la vida..., no lo critico. Cada uno debe conducirla como mejor le parezca. Supongo que es el caso de los toreros, los corredores de autos y por qué no, de los astronautas (obviamente, sólo me refiero al vértigo que experimentan al poner en juego la vida, por supuesto no a la actividad en sí misma). Y no hay duda que los toros y el sexo se relacionan íntimamente en un sentido simbólico. Sí, como afirmas la vida en ambos es arte. Los dos son un rito sagrado, como una especie de misa, que habla de vida y habla de muerte, con la gran diferencia que el uno es cruento y el otro incruento. Cuando iba a corridas de jovencita, me deslumbraba el colorido de la plaza, las manolas que abrían la tarde en hermosos caballos, la música, la alegría de la gente en los tendidos, el paseíllo, los trajes de luces, los pases con el capote, las chicuelinas..., y pare de contar, Peletero..., creo que en el toreo jamás logré el clímax. Mejor dicho, no me importaba que hubiera sangre, mientras la sangre fuera vino. Nunca pude entender por mucho que me explicaron (mi enamorado de aquél entonces tenía cría de toros de lidia, precisamente), cómo se podía derivar placer en torturar un animal, mientras la gente bebía, gritaba y se reía, lo mismo que en un circo romano. Era así como lo veía entonces, y con mayor razón lo veo ahora. "Deformaciones" de crianza, probablemente, porque ni mi padre ni mi madre pisaron nunca una plaza. Y aunque parezca contradictorio, no niego que me gustó conocer a los grandes de aquella época, Paco Camino, Paquirri, el Cordobés, luego Teruel e inclusive al mismo César Rincón, pero sólo admiraba su arrojo para enfrentarse al animal. Comprendo el entusiasmo de Paco Luna, (comentarista reconocido de tauromaquia), en la despedida a Rincón, y por cierto pensaba que Luna era ya historia, pero me alegro que la gloriosa tarde de adiós a Rincón contradijo las palabras de esa reconocida leyenda, de que los "hombres jamás lloran": Claro, que lloran, igualito que en el "Duelo del Mayoral": "Lloran como las mujeres, porque tienen débiles como ellas el alma"..., je, y puede que no lo hagan con la misma frecuencia que lo hacemos nosotras, pero sí con la misma intensidad. Y es que en esa debilidad hay una profunda fortaleza, Peletero. Un saludo.

3 Octubre 2007 | 07:06 AM

Armiño negro

Armiño negro dijo

Sexo y toros., arte y toros, prohibiciones y toros, sangre y sexo, lagrimas y perfumes, literatura y vida, vida y fotos.
El ego y el alter ego.
El que mira y el que es mirado.
Pero en ocasiones el sujeto pasa a ser objeto, se cambian las tornas, y entonces en lugar de trastocarse el orden da lugar a un orden diferente. ¿Que pasará cuando alguien descubra, o crea haber descubierto las reglas del caos?
Esa regla imperativa que trastoca todo lo establecido y es a su vez una desconocida norma.

3 Octubre 2007 | 08:15 AM

el-peletero

el-peletero dijo

Mi querida Madeleine, este post no pretende crear ninguna clase de polémica sobre la bondad o maldad de los “toros”. Mi intención no es iniciar ningún debate sobre ellos. Tampoco lo haría sobre el boxeo, ni mucho menos sobre la peletería.

El símil con el sexo no es ninguna novedad. Se ha utilizado mucho. En eso no soy nada original. En el sexo siempre hay baile y lucha, aunque no lo parezca se combate, a ras de suelo o sobrevolando la alcoba como dos mirlos que se buscan.

Me gusta el lenguaje y las palabras que se usan en los toros. Tienen una hermosa sonoridad y una gran capacidad descriptiva. Se ciñen muy acertadamente a todo aquello que está ocurriendo en el ruedo. Sólo debemos compararlo con la “charlatanería” que la mayoría de críticos de arte utilizan para hablar para hablar de él. Una verdadera tomadura de pelo. Incluso en eso, el toreo es “verdad”.

Y como es al mismo tiempo también un espectáculo, con protagonistas y espectadores, se parece así también al sexo. Donde hay mirones y mirados que al mismo tiempo también miran.

Como ya sabemos que el coito empieza mucho antes y termina mucho después, he escrito este mini relato erótico, que pretende ser la historia de un coito que se inicia muchas horas antes de su “éxtasis”, para termina muchísimo después, justo a tiempo para enlazar con el siguiente.

Todo eso son ensoñaciones de un astronauta al que se le ha apagado el cohete. Pues más era un “firework” que un verdadero “jet”.

Saludos.

3 Octubre 2007 | 06:19 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Pues querida Armiño, no sé qué pasara cuando esto suceda. Pero es que en la vida el sujeto es siempre el objeto y a la inversa. Intentar trastocar eso solamente se puede hacer desde la trampa o desde la soledad. La moral tiene esas cosas y te hace pagar esos precios, a veces tan altos.

Saludos.

3 Octubre 2007 | 06:25 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Sí, Peletero, la intención tuya al escribir el post es clarísima, inclusive lo comentaste. Precisamente por eso, porque sé perfectamente que no se trataba de iniciar un debate sobre los toros, fue por lo que pensé dos veces antes de comentar. Pero como de todos modos el post me gustó y el tema me interesaba, pues me dije: "allá va eso...", lo comento, y espero que no se le de un tono distinto del que le puse. La fantasía tiene muchas ventajas, una de ellas es transformar un "firework" en un verdadero jet. Un abracito.

3 Octubre 2007 | 07:40 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida Madeleine, así lo entendí. Entendí tus recuerdos de niña y muy hermosos son. Yo no soy un “experto” en toros, ni nada que se le parezca. Para bien y para mal tienen un hechizo muy poderoso.

Saludos.

3 Octubre 2007 | 08:08 PM

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Sobre mí

Si desnudar a alguien no ha sido nunca una actividad baladí, vestirla tampoco lo es y mucho menos cuando la materia prima es algo tan sublime como la piel. Este es el hecho, sin más, y en él nos regocijamos y sobre él nos preguntamos y nos hacemos responsables, hasta las últimas consecuencias. ______________________________________________________________ __________________________________________________________________

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