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La Coctelera

El peletero

WHAT YOU SEE IS WHAT YOU GET

5 Noviembre 2007

El peletero/Poesía Fría/El primer canto (1 de 4)

EL LLANTO

Wallace Stevens (a partir de ahora W. S.) afirma que un poema produce una ausencia en lo real.

¿Una abertura?

Esa es una muy buena metáfora, poderosa, elaborada y evocadora de un bien valioso que nos es hurtado, aunque luego, tal y como el mismo W. S. reconoce, nos sea devuelto, en justa reciprocidad.

Y en forma de poema.

Esta tesis nos puede hacer pensar que la poesía tiene algo de usurpadora al vaciar al mundo de sentido para dárselo a la palabra.

La magia es eso.

Sin embargo, nosotros preferimos considerar que es todo lo contrario, y que el poeta es un hacedor y que su poesía es una aportación en lo real y no una falta, ni una desaparición. Es un ensanchamiento y quizás la verdadera causa de la expansión del Universo.

La poesía es la verdadera Ley de Hubble.

Si ello es así, y su corrimiento al rojo-sangre lo indica claramente, entonces será adecuado decir, como también afirma W. S., que:

“Un poema es un meteoro”.

Ese es el fundamento que permite a Félix de Azúa formular su definición de poesía.

La podemos leer en: “El peletero / La verdad”

Aceptado este hecho, ya tenemos el inicio que necesitamos para empezar diciendo que: casi todos estaremos de acuerdo si reconocemos en el llanto de un recién nacido el primer poema de una vida, la de ese cachorro que está empezando a respirar a base de llorar.

Ésa es la mejor metáfora.

No nos equivocaremos tampoco si pensamos que los gritos y las lágrimas debieron de empezar mucho antes del parto. En algún momento indefinido, lejano seguramente. Allí donde la música ya sonaba fértil y generosa.

Era el principio.

Y entenderemos así, y mucho más fácilmente, que todos también afirmen, que el retorno sea uno de los argumentos primordiales de numerosos relatos y cuentos. Muchas historias contadas y cantadas son un viaje en el que se regresa, nunca se parte, siempre se vuelve.

¿A dónde?

No se puede regresar más que a un lugar. En el viaje de vuelta está el destino, que siempre es un fin en el que se halla el origen. Desde Ulises sabemos que cuando vamos, regresamos.

A casa.

Así pues, si conseguimos llegar al hogar, -no todos lo consiguen- es muy posible, que ese primer canto acabe siendo también el último. Homero cantó el suyo sin sospechar que su poema acabaría siendo verdaderamente único. Aunque tal vez algo sospechaban sus protagonistas.

Ulises, Penélope, Telémaco y Nausícaa.

Nada de lo dicho hasta ahora es original, ni pretende tampoco aportar novedades a ese viaje de regreso ya tan frecuentado y siempre igual, y siempre distinto. Pero siempre es necesario recordarlo, siempre es una pequeña ayuda. Siempre.

Como si camináramos acompañados.

servido por el-peletero 9 comentarios compártelo

9 comentarios · Escribe aquí tu comentario

mantis_religiosa

mantis_religiosa dijo

Es curioso, no había pensado que un poema produce ausencia en lo real...
claro que no estoy de acuerdo, aunque tampoco sabría darte una aclaración o argumento entendible para explicarme. Yo creo que la vida sí tiene sentido y la poesía lo refleja desde el interior.... no sé. La poesía aumenta cualquier sentido a la vida para bien o para mal. Qué complicado... encima no hay ningún comentario para guiarme, se han pasado directos al 2 del 4.
Ahora voy para allá. Bon día

9 Noviembre 2007 | 11:41 AM

el-peletero

el-peletero dijo

Sí Mantis, tú eres una mujer valiente que se atreve con todo. La poesía ensancha la vida, es eso, tienes razón.

Saludos.

9 Noviembre 2007 | 12:50 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

No sé a lo que WS se refería cuando decía que el "poema produce una ausencia en lo real", pero se me ocurre que lo compara al alumbramiento, un hijo sería como un poema, que nos deja "vacías" las entrañas al darlo a luz. Acaso, al ponerle palabras al sentimiento, al crear, no dejamos volar con el poema una parte de nuestra alma? Y sin embargo, yo no diría que ese acto implique ausencia. Más bien diría lo contrario. Y ahí está precisamente lo mágico. El poeta es un hacedor y su poesía un aporte y sin duda la causa de la expansión del Universo.
Creo que la metáfora de WS hace alusión al comienzo de la vida y a la muerte. No es el inicio del viaje, que comienza con llanto y un grito, para convertirse luego en alegría y regocijo, hasta llegar a Itaca?

9 Noviembre 2007 | 10:09 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida Madeleine, una de las teorías más convencionales del arte, es la “teoría del reflejo”. En ella, el objeto artístico es la “imagen” reflejada en un espejo. ¿Imagen de qué?, del mundo, de nuestros sentimientos, de cualquier cosa.

WS al hablarnos de “ausencia en lo real” trata, creo, de elaborar “la teoría del ladrón”. En ella el objeto artístico es algo sustraído a la propia realidad y metamorfoseado luego en forma de poema.

Imagínate que un día nos levantamos por la mañana y vemos que el sol ha desaparecido y el mundo está a oscuras. ¿Qué ha sucedido?, nos peguntamos asustados. Tranquilizaros, oímos que nos dice un poeta, el sol lo tengo yo, fijaros, está aquí, en ese poema y al cantarlo las tinieblas desaparecen.

Es una buena metáfora, pero yo prefiero, igual que tú, la idea de que el poeta es un demiurgo, un hacedor. Él no necesita robar el sol. Su poema no es ningún hurto. Su poema es un nuevo sol, que nos ilumina de otra manera.

Por esa razón, creo, que WS, califica a un poema como un “meteoro”. Ésta es una definición difícil. ¿Qué es un meteoro? Es algo real, algo físico, autónomo, independiente, algo con entidad ontológica. Es un rayo, es una tormenta, es un niño recién nacido, lo son sus lágrimas.

Es un beso.

Es hacer el amor enamorado.

Todo eso son meteoros.

Un poema también.

Si entendemos eso, no es fácil entenderlo, comprenderemos mejor que Félix de Azúa nos diga que los poemas nacen del coraje del poeta. Y que ese coraje es la actitud que las personas necesitamos para soportar el dolor, algunas lo transforman en poemas, otras en cariño y amor hacia los demás, y otras no son capaces de nada.

¿Qué dolor? Aunque suene a melodramático, yo creo que es el dolor de vivir, ¿por qué? Porque los seres humanos somos lo únicos que tenemos conciencia del paso del tiempo y consecuentemente también de la muerte.

Esa conciencia de la muerte cada uno la vive a su manera. Unos de un talante muy dramático y atormentado, otros, como tú Madeleine, de una forma positiva y llena de alegría.

Esa palabra, alegría, creo que es una palabra fundamental y que a Félix de Azúa se le olvidó citarla junto con el coraje.

Alegría y coraje son las únicas armas frente a la muerte, y no creo equivocarme si afirmo, que tú y nuestra mutua amiga ren, sois dos verdaderas maestras en coraje y alegría, de las que aprendo cada día.

Un beso muy fuerte.

10 Noviembre 2007 | 12:09 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

La teoría de Wallace, Peletero, me gusta para aquellos momentos en que el sol ha desaparecido realmente de nuestro espíritu, y el Peletero-poeta nos lo devuelve con palabras transformadas en poema..., con la alegría convertida en un nuevo sol que nos ilumina de otra manera.
Con frecuencia tus palabras me dejan muda, esta vez no sólo asombrada sino emocionada y muy halagada. Gracias de verdad, Peletero. Otro beso y un abrazo estrecho y muy fuerte.

12 Noviembre 2007 | 05:49 AM

el-peletero

el-peletero dijo

Gracias Madeleine por tu emoción que también es la mía.

Un abrazo muy fuerte.

12 Noviembre 2007 | 04:11 PM

rincones

rincones dijo

Tampoco yo estoy de acuerdo con la metáfora de W.S. Si la he interpretado correctamente, supondría que la poesía necesita de la realidad para poderse constituir ella misma en entidad ontológica, y desde luego, en mi opinión no es así. El poema puede ser desde una realidad en sí mismo, un meteoro, como lo llama Azúa, hasta una hiperrealidad o metarrealidad, como queramos llamarle. Como dices, un ensanchamiento y quizás la verdadera causa de la expansión del Universo. Depende del poeta. A veces ni siquiera de él... Yo creo firmemente en aquel verso de Bécquer: "Podrá no haber poetas, pero siempe habrá poesía".

Prefiero el concepto del poeta como demiurgo. Muchos así lo han considerado, como Rubén Darío, y hasta hubo quien formuló toda una corriente literaria sobre él: el chileno Vicente Huidobro, padre del Creacionismo, en que se concibe al poeta como un pequeño Dios. Huidobro contaba que la idea del artista como creador absoluto se la había dado un viejo poeta indígena sudamericano cuando le dijo: "El poeta es un dios; no cantes a la lluvia, poeta, haz llover". El chileno no pretende servirse de la naturaleza, usufructuarle nada, más bien regalarle generosa (y orgullosa y casi prepotentemente, todo hay que decirlo) algo. "No he de ser tu esclavo, madre Natura; seré tu amo. Yo tendré mis árboles que no serán como los tuyos, tendré mis montañas, tendré mis ríos y mis mares, tendré mi cielo y mis estrellas", decía...

Estos versos de uno de sus poemas aclara perfectamente lo que ha de ser la labor del poeta:

"Por qué cantáis la rosa ¡oh, Poetas!
Hacedla florecer en el poema;"

Sin embargo, no creo que haya que ser creacionista para considerar que el autor es un creador, no un usurpador. Nosotros, los que frecuentamos tu casa, no lo somos, y sin embargo lo tenemos claro.

Tan claro como que el primer poema de una vida es el llanto de un recién nacido, el primer meteoro. Hace poco alguien me decía que nacemos llorando y morimos haciendo llorar... Y es cierto. El último meteoro es, pues, la muerte, el último poema, que también obedece a una estética. Estética del horror, pero estética al fin y al cabo.

Hablabas en tu respuesta a Madeleine (que, por cierto, me encantó) del coraje del poeta como la actitud necesaria para soportar el dolor de vivir, y parte de ese dolor creo haberte entendido que es la conciencia de la muerte. Hay dos maneras de concebir la vida: como un viaje a través de ella misma o como un viaje hacia la muerte. La meta ha de ser la misma, indefectiblemente, pero el trayecto varía mucho según concibamos ese viaje. En el primer caso, vivir es un ejercicio placentero de captación de cuanto hay a nuestro alrededor. En el segundo, aterradora conciencia de lo que mi dilecto Quevedo llamaba "presentes sucesiones de difuntos": las etapas que vamos quemando día tras día en ese viaje que cada vez nos acerca un poquito más a la muerte.

En realidad, no creo que haya armas contra esta, solo actitud.. Madeleine se reirá, pensando que hacía mucho tiempo que no empleaba mi frase favorita: "En la vida, todo es cuestión de actitud". Alegría y coraje son actitudes ante la vida, más que ante la muerte, y la plena asunción de esta (hablo de asunción, que va mucho más allá de la mera resignación) la mejor manera de que el dolor de vivir sea exclusivamente eso, el dolor de vivir, sin el extra añadido del miedo a la señora de la guadaña.

Querido Pele, siento la tardanza pero mi tiempo no es mío con la frecuencia con que lo desearía. Intentaré ponerme al corriente en lo que pueda.

Petons, estimac amic, y también para Made y para Mantis.

24 Noviembre 2007 | 10:16 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

No me río, Ren, me sonrío sólamente: Tu frase favorita es exactamente la mía: "En la vida todo es cuestión de actitud". Todos los días le agradezco a la vida, haberme topado con el tesoro de tu amistad..., bueno, de vuestra amistad, porque a través de ti Ren, también llegué al Peletero. Besitos.

25 Noviembre 2007 | 06:06 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida Ren, tal vez W. S. considera que en poesía hay que respetar también, no como deber y sí como una imposición física, la ley de la conservación de la energía, no creyendo pues que el poeta sea un demiurgo. De esa manera si el poema es un meteoro como el mismo W. S. afirma, debe robar su energía de la propia realidad, y convertirse de esa forma en realidad misma. Igual que si la vampirizara.

Pero yo, como tú, no creo que sea así.

Antes de seguir es necesario afirmar por mi parte, que mi dios es la realidad y su profeta es Mario Bunge. Digo eso para que nadie se confunda. Una vez dicho podemos seguir el juego y el juego es la poesía.

Ella, la poesía también dice verdades, pero lo son de otro orden. ¿De cuál? De ese orden que apasionó a Borges, el orden del lenguaje y la relación que él mantiene con la realidad, teniendo en cuenta algo extraordinariamente importante, que el primero sigue siempre de lejos a la segunda, o quizás, que la realidad es tan inabarcable que el lenguaje será eternamente un instrumento inagotable para explicarla, dotándola al mismo tiempo de música, de ritmo, pues la música no es otra cosa que un intento de explicar o describir, el tiempo, uno de los componentes, sino el que más, que conforman lo real.

Date cuenta que la ciencia consigue avanzar gracias a la sistematización de los dos lenguajes en ella fundamentales, las matemáticas y la lógica, ambos, los dos únicos (música y señales de tráfico aparte, debe de haber más) lenguajes realmente ideográficos, que cualquiera puede leer con independencia del idioma hablado que use.

El lenguaje de la literatura es polisémico y la relación que establece con la realidad es ambigua, no puede ser de otra manera. Esa, según como, no es una virtud y no lo es porque la realidad no es ambigua. La lengua literaria, creo, debe pretender ser clara, debe perseguir la claridad, no ser oscura. Los grandes poetas lo son, sus metáforas las entiende cualquier persona mínimamente instruida y además, ellas marcan escuela, se convierten en puntos de referencia. Y es así porque los grandes poetas siempre son hijos de la tradición, ninguno de ellos ha tratado jamás de inventar de nuevo la sopa de ajo. Ya sabemos, como decía Eugeni Dd’Ors, que todo lo que no es tradición es plagio, algo que es muy fácil de entender y que muy pocos siguen, pues implicaría estudiar y esforzarse, y conocer antes de hablar, y normalmente la gente tiene prisa y desprecia aquello que ignora.

El lenguaje decimos es ambiguo, y aunque hemos dicho que no, decimos y digo ahora que sí, que puede ser una virtud. Y lo puede ser cuando consigue, a través de nuevas o viejas figuras, explicar de una manera seudo psicológica, esa realidad que tanto nos preocupa, pues de ella sólo escapamos muertos.

La poesía tiene una evidente filiación psicológica, pero no es estrictamente psicología, es algo más y algo diferente. Confundir eso fue el gran error de Freud y mucho más de sus discípulos, momias como Lacan y otros.

Freud fue un magnífico escritor y un pésimo científico, siendo seguido todavía en reductos recalcitrantes en el error, y por gentes que más parecen ingenuos o bien, truhanes y timadores que buenos terapeutas.

Querida ren, eso no es ni una polémica, ni un combate de nada, es una charla entre dos amigos, tú y yo. Una conversación agradable, sino en tu mesa camilla, debajo de un pino siciliano cerca del templo dórico de Segesta, tomando un vinillo italiano, pan y queso y un poco de aceite de oliva para el pan.

¿Te apetece?, ¿Si?

Pues te cedo el relevo.

Saludos.

26 Noviembre 2007 | 04:39 PM

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Sobre mí

Si desnudar a alguien no ha sido nunca una actividad baladí, vestirla tampoco lo es y mucho menos cuando la materia prima es algo tan sublime como la piel. Este es el hecho, sin más, y en él nos regocijamos y sobre él nos preguntamos y nos hacemos responsables, hasta las últimas consecuencias. ______________________________________________________________ __________________________________________________________________

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