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La Coctelera

El peletero

WHAT YOU SEE IS WHAT YOU GET

1 Febrero 2008

El peletero/El Gordo y mi viejo profesor (3 de 4)

Lo vi antes que él a nosotros. Allí, en medio de la carretera, frente al auto, y más allá de la luz de nuestros faros.

En plena oscuridad, había algo todavía más negro.

Se movía.

Se giró para mirarnos. Era ciego, pero nos veía.

Saltó y desapareció por entre los árboles.

Al pasar nosotros las ramas todavía batían.

En algún rincón seguía estando, quieto y palpitante.

Mi chófer no se había dado cuenta de nada.

Seguimos nuestro camino, y nos alejamos.

No es la primera vez que los veo, son inofensivos; ángeles que han perdido la vista y la memoria de tanto amar a los humanos. Son miedosos, enseguida se asustan y huyen.

Yo conozco a uno que todavía resiste y conserva su condición original, aunque cada vez es más cínico. Lleva muy mal vernos morir, se llama Caín y le gusta ser una máquina, le gusta el metal. Yo creo que me miente, lo que realmente le gusta es la carne, pero teme olvidar. ¿El qué?, le pregunto yo. A todos a los que he visto morir, me responde.

Entonces me callo y miro cómo se desvanece,

cómo lentamente va perdiendo el color,

como si lo estuviera olvidando.

Los árboles seguían mostrándome su sombra, parecía que nos guardaran del bosque, del corazón de la tiniebla.

No había nada que temer.

En esa seguridad regresé a mí, para seguir recordando a mi viejo profesor.


“De joven estudié y me doctoré en Medicina Forense, pero toda mi obra escrita y mi actividad docente ha estado dedicada al Arte. También empecé estudios de Arqueología, pero esta es una disciplina que requiere esfuerzos comunes, equipos organizados de personas y subvenciones económicas y a mí no me gusta conversar, colaborar, ni pedir limosna. También estaba el barro y el polvo, el sol y la lluvia, demasiada naturaleza para alguien que admira la arquitectura. Abandoné esos estudios pronto, al fin y al cabo, tarde o temprano, todo acaba bien ordenado y colocado en las vitrinas de los museos.

Algunos perspicaces los han comparado con los cementerios y lo gracioso es que tienen razón. Todos los museos tienen algo de Campo Santo. Eso es un lugar común, la comparación entre un museo y una necrópolis es tan antigua como el arte de embalsamar, pero en fin, es así.”.

“La cárcel no es un museo, es también un cementerio donde te pueden volver a matar. En ella supe que no hay una sola muerte sino varias. Pero yo no tenía miedo, era el más fuerte porque era el único que no quería huir de allí. La cárcel era un refugio, un escondite excelente. Estaba encerrado como en una pintura, petrificado en óleo, embalsamado en aceite. Las momias son mojones, señalan los límites, los umbrales, son una escultura. Una cosa absolutamente inmóvil”

“Entré maduro en la cárcel, casi viejo. Salí ganando al cambiar espacio por tiempo. Cuando viajas deprisa el cerebro se te despega del cráneo. Pero yo no me muevo. En la cárcel, como ahora mismo que viajo a velocidad cero, el tiempo se dilata, ocupa todo el volumen y las cosas que hay en él. Se detiene y acabas convertido en una instantánea, en una pintura”.

“Siempre he detestado las cosas que se mueven demasiado porque son efímeras, se consumen, se gastan y duran poco. Lo bueno tal vez sea breve, pero lo mejor es eterno”.

Eso es casi todo lo que recuerdo de sus palabras.


Un día alguien encontró su cadáver. Según la autopsia, la muerte por hipotermia tuvo lugar mes y medio antes. Lo encontraron muerto de frío en su jardín que no era otra cosa que un triste y destartalado patio trasero. Estábamos en invierno y tal vez quiso morir congelado. Ironías aparte, cuando lo hallaron ya apestaba horriblemente. El hedor había alertado a los vecinos. Era de noche cuando me llamaron y me dieron la noticia.

En aquella época, todavía muy joven, yo trabajaba de algo que se parecía a ser periodista, pero que en realidad no lo era. Tenía que regresar corriendo al periódico y escribir la necrológica. Ser el único miembro de la redacción que había sido alumno suyo me daba un cierto derecho.

Encima de la mesa del despacho me encontré con las fotografías que la policía había tomado del cadáver. Las pocas que le habían hecho en vida no valían gran cosa comparadas con ésas, aquello era ya carne pura quemándose en el infierno.

Naturalmente no las podíamos publicar. Decidimos colocar la que le hizo la policía cuando le arrestó, despeinado y con barba de dos días. El cuello de la camisa aún conservaba unas manchas oscuras de sangre, ¿o era suciedad? Nadie pudo averiguar qué significaba, si es que significaba algo, aquel jilguero vivo, ese pequeño pájaro entre sus enormes manos, musculadas y fuertes de tanto hacer rodar las ruedas de su silla de inválido.

La policía no encontró la manera de conseguir que soltara el jilguero, mientras le hacían las fotos de rigor, amenazaba con aplastarlo.

servido por el-peletero 13 comentarios compártelo

13 comentarios · Escribe aquí tu comentario

lamujeresqueleto

lamujeresqueleto dijo

Peletero
Leer que alguien ha estado un mes y medio muerto
y nadie se ha dado cuenta es muy triste.
Aunque el viejo profesor fuera como era, un solitario.
Yo aún tengo la duda si eso solo era un disfraz para ocultar sus debilidades,
que seguro las tenía.Todos las tenemos.

¿los angeles tiene miedo???
¿miedo a olvidar a todos los que han muerto??

“Siempre he detestado las cosas que se mueven demasiado porque son efímeras, se consumen, se gastan y duran poco. Lo bueno tal vez sea breve, pero lo mejor es eterno”.
Me gusta esta frase, las cosas que se mueven demasiado son efímeras y duran poco, tiene razón el profesor.

Quizás el profesor no se quería separar del jilguero y su canto ,a lo mejor, era su única compañia...pero querer matarlo antes de soltarlo....

No sé, es un personaje muy curioso y aveces contradictorio este viejo profesor.

Habrá que esperar a ver que más nos cuentas.

Besos

1 Febrero 2008 | 12:31 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Un amigo mío durmió cerca de dos meses en su cama, mientras en la misma habitación del piso de arriba, el vecino yacía muerto. Lo encontraron casi por casualidad.

El viejo profesor es contradictorio, mucho, pero lo es de una manera que se nota en seguida. Hay otras maneras de ser contradictorio más disimuladas. Él no disimulaba y eso es algo que la gente no perdona, aunque se llene la boca de una supuesta sinceridad. La gente se cree con facilidad las mentiras precisamente por eso, porque no son verdad.

Me preguntas si llevaba un disfraz, quizás era todo lo contrario. Quizás no llevaba ninguno.

En la frontera entre los Estados Unidos y México, en Arizona o Nuevo México, no recuerdo, hay una gente simpática, o medio ida, muy religiosa, que pinta de santos y vírgenes y modifica sus autos, eso que se llama “tunning”. Y su lema en “spanglish” es el siguiente:

“Hay que manejar slowly para que te watchen”

La lentitud y el mirar.

¿Matar un jilguero?, ¿por qué no? ¿Qué significa?

La tentación. La tentación del mal.

Es fácil matar. Para el viejo profesor el jilguero era el cachorro de lobo.

Solamente había de apretar la mano, y ya está, así de fácil.

Besos, Conxa.

1 Febrero 2008 | 01:16 PM

lamujeresqueleto

lamujeresqueleto dijo

“Hay que manejar slowly para que te watchen”
Peletero, con tu permiso, me voy a quedar con la frase.
Es buenísima.

Tienes razón, la gente se cree más facilmente las mentiras.
Triste pero es así.En todos tus textos la mentira y la verdad bailan verdaderos tangos.
Hay veces que es dificil ver cual es una y cual es otra.

Supongo que repetir la muerte del dolor, sea lobo o jilguero te ayuda para definir a los personajes.Reales como la vida misma,eso si.Pero si no lo hicieran no habría historia,no??O sería otra diferente...

1 Febrero 2008 | 06:37 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida Conxa, los personajes no creo que sean precisamente reales como la vida misma. Mis relatos están llenos de personajes excéntricos y raros en situaciones estrambóticas.

Lo importante es que el relato sea verosímil en el sentido moral del término que al fin y al cabo es lo que cuenta. ¿Cómo se consigue eso?, no lo sé.

En el cine y el teatro, cuando se busca a alguien para interpretar un personaje de treinta años, por ejemplo, se busca que aparente treinta años, no que los tenga, eso da igual.

¿Definir los personajes?, yo los muestro, los define quien lee.

La muerte del lobo (y esta variante del jilguero) es un remedo del pecado original. Ya sé que dicho así suena fuerte. ¿Quién demonios cree esa tontería del pecado original? Casi nadie.

Yo lo interpreto como un rito de iniciación. Todos los pueblos tienen esa clase de rituales o pruebas a las que son sometidos los futuros miembros de la “casa”. Según cómo respondas serás admitido o no. Son clásicos los de la pubertad, el paso de niño a hombre, de niña a mujer.

El pecado original sería algo parecido, es el rito que te enseña, que te inicia y que te permite ser una persona, un ser humano pleno, autónomo, emancipado, y por supuesto, libre.

O no, si respondes de otra manera.

1 Febrero 2008 | 07:06 PM

lamujeresqueleto

lamujeresqueleto dijo

Peletero hay gente muy, muy rara por el mundo.
Casi tanto como tus personajes.
Gracias por la aclaración, visto como un rito tiene más sentido todo.
O por lo menos lo tiene para mi.

1 Febrero 2008 | 07:18 PM

el-peletero

el-peletero dijo

También hay personajes normalitos, ¿eh?

Te aseguro que Celeste y su cliente lo eran.

Ambos muy normalitos. Ella puta y él peletero, más normal que eso, imposible, ¿no?

1 Febrero 2008 | 07:22 PM

padron-duenas

padron-duenas dijo

Tengo que confesarte que siempre te leo… y muchas veces me pierdo entre tus personajes estrambóticos. No porque me pierdo por no entender, sino que tienes esa habilidad de sorprenderme y hacerme volver a la lectura. Pero si hay algo que disfruto son tus comentarios y respuestas… este último donde dices:

También hay personajes normalitos, ¿eh?

Te aseguro que Celeste y su cliente lo eran.

Ambos muy normalitos. Ella puta y él peletero, más normal que eso, imposible, ¿no?

Me encanta... Un abrazo

2 Febrero 2008 | 02:44 AM

el-peletero

el-peletero dijo

Gracias Padrón por tus palabras.

Mi comentario parece una ironía, pero no es así. Las putas y los peleteros somos el primer y el segundo oficio más antiguo del mundo.

Los dos tienen que ver con el vestirse y el desnudarse.

Ambos nos sentimos solidarios y próximos porque somos complementarios.

Nosotros, los peleteros, hemos hecho felices a muchos hombres.

Gracias.

2 Febrero 2008 | 12:57 PM

mantis_religiosa

mantis_religiosa dijo

Cada vez se complica más esto... sí que es rarito el profesor este pero pasa como con los locos, ellos creen que el resto del mundo es el que está loco. Y las personas raras quizás crean que los raros son los demás. ¿Habrá un medidor de rarezas? ¿o uno que mida lo que es raro y es lo que es normal? No sé... ¿qué es ser raro? Ser diferente... me quedo como mi árbol, por Dios.
Pero sí diré algo, las personas consideradas “raras” son las que más nos enseñan en la vida, para bien o para mal... ¡que vivan los raros!

“Era ciego pero nos veía”, hay mucha gente que no ve sin ser ciega...
El ángel al que haces referencia es el de la harley ¿verdad? Es que me lías unos post con otros y mi memoria es escasita.

Desde luego se confirma que es antisocial y solitario, no quería seguir con la arqueología porque tenía que trabajar en grupo y conversar, mmmm....
Me encanta lo que dice... salí ganando espacio por tiempo, es muy inteligente. Y por supuesto coincido con Conxa, “.........lo bueno tal vez sea breve pero lo mejor es eterno”

Me sorprende como acabas el post, y lo que has comentado del jilguero.
En algún sitio leí que el jilguero es la representación del alma, y creía que él no soltaba el jilguero porque era su alma. Incluso hay un cuadro “La Virgen del Jilguero” que explica que el jilguero es el anuncio de la muerte violenta, y aparece San Juan regalándole el jilguero a Jesús, como una premonición a lo que en el futuro le ocurriría.
Pero por ahí no van los tiros... ¿o si?

Bueno que me lío y te lío, esperaré el desenlace final.

Petons

2 Febrero 2008 | 01:25 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida Mantis, el ángel Caín, sí, es el de la Harley. Yo no puedo evitar que al final unas historias se entremezclen con otras, eso sucede en la propia vida y no nos extraña.

Habré de colocar en el capítulo número 4, o en un comentario anexo, todos los post del Gordo, para que los puedas leer tú y los demás lectores, si es que os apetece. O quizás rebautizarlos con la palabra “Gordo”, para poderlos identificar mejor.

En cualquier caso, que el Gordo sea un asesino, ladrón y estafador es algo que no sorprende a nadie, y en cambio sí lo hace lo que dice, él, o en su caso su maestro, este “viejo profesor”

Que fuera un asesino en serie de niños y que antes de matarlos los violara, sería un hecho que multitud de películas han contado, y pueden aparecer también cualquier día noticias parecidas en los periódicos.

Constantemente están desapareciendo niñas pequeñas, que son desgraciadamente encontradas, al cabo de unos días, muertas, y que al final se llega a descubrir que quienes cometieron el crimen siempre son personas de su entorno, personas en las que confiaban.

Me hablas de locos. Cada poco tiempo en los USA y en otras partes del mundo, descubrimos matanzas realizadas en escuelas e institutos, por muchachos descerebrados que han perdido el norte. Hijos de familias desestructuradas o de familias normales, que nunca más se recuperarán de la desgracia. Mujeres muertas en manos de hombres que no saben comprender que el “otro” es un ser libre y digno. Mujeres que no tienen ningún reparo en mentir ellas, y en hacer mentir a sus propias hijas delante de los jueces y acusar falsamente a sus propios padres de violación.

Todo eso sucede cada día, y cosas mucho peores. Ya estamos acostumbrados.

Frente a eso, sinceramente yo no considero que sea raro alguien que diga que los niños pequeños son sucios, que solo lloran, duermen, comen y defecan.

A cuenta de eso citaré otro poema de esa poetisa, esa mujer excepcional de la que le he hablado a Madeleine en el capítulo nº 2.

“Prefiero un cuchillo a una palabra.
Un cuchillo puede estar romo.
Un cuchillo no acierta muchas veces
con el corazón.
La palabra, sí”

Es exactamente así. “El Gordo” es la prueba. Tuvo un buen maestro.

2 Febrero 2008 | 09:03 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

A ver querido Peletero, cuando dices: "en plena oscuridad había algo todavía más negro"? "En algún rincón seguía estando, quieto y palpitante...", nos hablas de sentimientos irracionales que no acaban de morir? de recuerdos? de temores? de rencores?
El profesor compara el museo con un camposanto. El corazón del hombre podría también asimilarse a un cementerio o a un museo. Un museo lleno de sentimientos disecados y perfectamente alineados o a un camposanto lleno de tumbas, de amores muertos.
Por otra parte la cárcel puede ser el escondite perfecto, el lugar ideal para ponerse a salvo de los fantasmas que nos acosan. La forma de blindarnos, de protegernos de aquellas inseguridades.
Me parece que el pasaje está lleno de simbolismos, pero no logro descifrar con claridad su significado. Hice lo que pude, querido amigo. Un abrazo.

4 Febrero 2008 | 07:48 AM

el-peletero

el-peletero dijo

Perdona Madeleine por escribir en ocasiones exclusivamente para mí, pero es inevitable que sea así. Ya sabes también que muchas de mis historias se entrelazan y algunos personajes terminan apareciendo en varios relatos al mismo tiempo.

Eso que es más negro que la oscuridad de la noche, el mismo Gordo lo cuenta y lo explica, son ángeles que han perdido su condición. Él conoce a uno que se llama Caín que todavía resiste. ¿Quién es ese Caín? Lo encontrarás en “El Peletero/Algunos ángeles”, allí se explica su historia.

El Gordo se hospeda en un balneario y allí conoce a su directora, Natalia. La historia de ella lo descoloca por primera vez en su vida.

El Gordo cree que la historia de esa mujer no termina de explicarse, falta un eslabón, una pieza. Él cree recordar “algo” que le puede ayudar a resolver, no tanto el enigma, pues enigma no hay, pero sí, “algo” que le permita “cerrar” la historia, completar el camino, el círculo. A ese algo, el Gordo le llama “El Aguador”, y recuerda haber leído algo parecido en los papeles que robó de un profesor que había sido maestro suyo cuando era joven y estudiaba en la Universidad.

Así pues emprende el camino. Debe ir a un almacén, trastero, archivo, o lo que sea, encontrar unas cajas con los papeles guardados y buscar entre ellos.

Mientras tanto rememora a su “viejo profesor”. Lo recuerda durante el trayecto que hace en automóvil, que le lleva del balneario a la ciudad. Todo el trayecto es de noche, y hasta no enlazar con la autopista central, deben circular por carreteras secundarias que atraviesan bosques, cuyos altos árboles entrelazan sus ramas en la cúspide, convirtiendo todo el recorrido en una bóveda vegetal que no permite ver ni la luna.

Enciende la calefacción, apaga la música, se arrellana en el cómodo asiento trasero de su seguro que lujoso auto, y… se ensimisma. Todavía no duerme ni sueña, pero permite que el “ensueño” le ayude a recordar a ése que él llama “mi viejo profesor”.

Un maestro, que por lo que dicen sus, “brutas”, palabras, sin duda le enseñó, al menos, el inicio del camino que decidió su vida debía tomar.

4 Febrero 2008 | 12:02 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Ya veo. Necesito ir atrás en tus escritos, para leer los que no vi antes, y releer aquéllos de los que he olvidado detalles.

4 Febrero 2008 | 11:21 PM

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Sobre mí

Si desnudar a alguien no ha sido nunca una actividad baladí, vestirla tampoco lo es y mucho menos cuando la materia prima es algo tan sublime como la piel. Este es el hecho, sin más, y en él nos regocijamos y sobre él nos preguntamos y nos hacemos responsables, hasta las últimas consecuencias. ______________________________________________________________ __________________________________________________________________ Suscribir con Bloglines __________________________________________________________________ __________________________________________________________________ Blogalaxia __________________________________________________________________ Add to Technorati Favorites __________________________________________________________________

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