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La Coctelera

El peletero

WHAT YOU SEE IS WHAT YOU GET

14 Febrero 2008

El peletero/El dinero y el café espeso (Escena segunda, 1 de 2)

EL DINERO Y EL CAFÉ ESPESO

Obra en un solo acto y cuatro escenas

Escena segunda (1 de 2)


En la sala solamente se halla Niko, sentado en una silla de madera al lado del tablero para hacer paquetes. Se está comiendo un bocadillo y algo de una fiambrera mientras ojea un libro.

Del ascensor sale Javier.

Javier

¿Has visto a Irene, NIko?

Niko

¿No estaba con vosotros?

Javier

Estaba, hasta que se ha ido.

Niko (Burlón)

¿La buscas?, ¿o huyes de ella?

Javier (Sonriendo)

¿A ti que te parece?

Niko

Que no lo sabes.

Javier

No eres griego, ¿verdad Niko?

Niko

Aquí seguro que no la vas a encontrar. Me parece que no la buscas.

Javier

Sí, yo creo que tampoco la busco.

Niko

Pues haces mal. ¿Quieres café?

Javier

No, ahora no. ¿Por qué crees que hago mal?

Niko (Paternal)

Porque Irene es una magnífica muchacha, y…

Javier (Irónico)

Sí, lo es.

Niko (Desentendiéndose)

Eso es lo que dicen todos.

Javier (Seguro)

Lo es, lo es, de verdad, es una buena muchacha.

Niko (Fatalista)

Pero no la quieres.

Javier (Cansado)

No he venido aquí para hablar contigo de Irene. Dime. No eres griego, ¿verdad, Niko?

Niko (Resignado)

Como tú quieras. Pero yo creo que deberías ir a buscar a Irene. Ya debes saber dónde está.

Te advierto que encontrarás pocas mujeres como ella.

Javier (Irónico)

Tienes razón, las hay mucho mejores.

Niko (Desentendiéndose simpáticamente)

Bueno, bueno, es asunto tuyo.

Javier (Sonriendo)

Eso es.

Niko

Es verdad, no soy griego, soy macedonio. Nací en (…). Allí tengo a mi familia, mi madre, mis hermanos, tíos, todos viven allí.

Javier (Interesado)

¿Les afecta la guerra?

Niko

Gracias a Dios no, (se santigua a la manera ortodoxa). No demasiado, no en un sentido militar. En Macedonia ha habido pocos disparos.

Javier

Debes llevar muchos años en Grecia, ¿Cuántos años?

Niko

Bastantes, ¿Quieres vino?

Javier

Sí, dame un poco.

(Niko le sirve un vaso de vino y se mantiene en silencio, se mira a Javier, mientras sigue comiendo su bocadillo)

(Javier también se queda en silencio, mirando su vaso de vino sin beberlo)

Niko

¿Qué?, ¿me has preguntado algo?

Javier

No, no te he preguntado nada.

Niko

¡Ah!

Javier

La frontera no la han llegado a cerrar, ¿verdad?

Niko (Irónico)

¿Quieres ir a la guerra?

Javier

Claro que no. Sólo quería saber si…

Niko (Interrumpiéndole)

¿De qué bando estás? Y no me digas que de ninguno. (Con una gran sonrisa)

Javier (Grave)

Tú de Serbia, ¿me equivoco?

Niko

No te equivocas.

Javier

Vanguelis me ha contado que hablas muchos idiomas. ¿Cuántos hablas?

Niko

Hablo doce, pero hay algunos idiomas eslavos que se parecen mucho. Sabiendo dos, casi sabes todos los demás. El que habla demasiado es Vanguelis aunque hable menos idiomas que yo.

Javier (Sorprendido)

¿Qué quieres decir con eso de que Vanguelis habla demasiado?

Niko

Que muchas veces estaría mejor callado.

Javier (Sigue sorprendido)

¿Por qué dices eso?

Niko (Arrepentido)

Cuando se tiene una guerra cerca es mejor hablar poco, pero déjalo correr, cosas mías.

Javier (Pensativo)

Doce idiomas, doce tribus, doce meses, doce horas, doce dedos, doce ojos. De todo hay doce.

Niko (Molesto)

Y tú pareces doce veces tonto.

Javier

¡Claro que lo soy!, por eso necesito que me aconsejes, por eso estoy hablando ahora contigo.

Niko (Picado)

¿No te estarás burlando de mí, verdad? El consejo ya te lo he dado. Ve a buscarla. Irene espera que lo hagas.

Javier (Conciliador)

¿De dónde sacas que me burlo? Además no es esta clase de consejos lo que necesito.

Niko (Disgustado)

No sé, eso de que de todo hay doce es una tontería. No me gustan los chistes que no entiendo.

Javier (Conciliador)

Así no se dan los consejos.

Niko (Nervioso)

¿Y cómo se dan? Yo jamás he dado consejos. Nunca nadie me los ha pedido.

Javier (Apaciguando a Niko)

Hablando, contándome tu vida. Y dejando a Irene en paz. Ella no forma parte de las cosas importantes.

Niko (Más tranquilo)

Claro que no forma parte de las cosas importantes, eso ya lo sé, por eso te digo que vayas a buscarla, no cuesta nada, es fácil. Me parece que ése si es buen consejo.

Javier (Lógico)

Por el mismo motivo tampoco es necesario lo contrario, no es necesario que la vaya a buscar. No hacerlo todavía es más fácil Niko, y menos complicado. Si fuera aún se pensaría ella que sí es importante.

Niko (Curioso)

Pero, ¿qué te sucede?, ¿qué necesitas?, ¿de qué clase de consejos hablas?

Javier

Sospecho que estoy llegando a un final de etapa, y me temo que deberé pasarme un tiempo largo, solo.

Soy rápido en las contrarrelojes, pero lento subiendo montañas. Necesito ayuda y tal vez tú puedas dármela.


Niko

¿Temes a la soledad?

Javier

No exactamente. Sé que tiene un valor y que encierra una verdad, y…

Niko

Y te demanda un precio muy alto.

Javier

Todo lo bueno es caro.

Niko

Tonterías, el dolor es caro.

Javier

Quizás no deba preocuparme, quizás deba callarme.

Niko (Comprensivo)

Tal vez tengas razón, quizás debas callarte. Siempre es mejor callar que hablar.

Javier (Insatisfecho)

¿Siempre?

Niko

Cuanto menos hables mucho mejor.

Javier

¿Así es?

Niko (Sorprendido y encarándose con Javier)

En cambio, tú ahora quieres que empiece hablar y te cuente mi vida.


Javier
(Irónico y sonriente)

Sí.

Niko

Estás un poco desconcertado. ¿No quieres que te hable de Aleka?

Javier

¿Para qué?, en todo caso háblame de Alexis, su marido.

Tú eres el único al que puedo preguntar.

Niko

¡Si sabes tú más que yo!, ¿no erais amigos?, ¿no lo visitabas en Atenas?

Yo no sé nada desde que se fue, pero dinero sí sé que llega para su hijo Giorgios, el muchacho me lo cuenta. Ahora Alexis está en Nueva York.

Javier

Sí que lo visitaba, éramos y somos amigos, pero lleva un año en Nueva York y últimamente nos escribimos poco, él ya tiene bastante con sus libros. ¿Cuántos años hace ya de eso?, ¿cinco?

Niko

¿Qué se fue? Más o menos, sí cinco años. ¿Aún vive con aquella niña?

Javier (Con cara de estar mintiendo)

No sé.

Niko

Entonces, ¿qué demonios te cuenta?

Javier

Ya te digo que ahora poco.

Niko

A su hijo le gustará aquello.

Javier (Sorprendido)

¿Qué quieres decir?, ¿su hijo se irá a vivir con él?

Niko

Eso dice el muchacho.

Javier

¿Aleka lo sabe?

Niko

Supongo. El año que viene será ya mayor de edad.

Javier

Pobre Aleka.

Niko

¿Por qué pobre?

Javier

Se quedará sola también.

Niko

Ya que lo quieres saber, eso no es tan malo, yo llevo casi toda mi vida solo y sigo vivo. Además…, ya que hablamos de ella, Aleka no está sola del todo.

Javier

¿Que no está sola, dices?

¡Ya!

Me parece que sabes mucho.

Niko (Haciéndose el inocente)

Lo que me cuenta su hijo, nada más que lo que él me cuenta.

Javier

Tú también tienes hijos, ¿no?

Niko (Nervioso)

Dos muchachos.

Javier

¿A qué se dedican?

Niko

Están en la guerra, aunque no combaten.

Javier (Intrigado)

¿No?, qué suerte. ¿Qué hacen entonces?

Niko

Cosas.

Javier

¿Qué clase de cosas? Cosas que ni siquiera tú conoces, ¿no? Con los serbios, ¿no?

Niko

Conozco algunas y las otras las sospecho. Quizás es mejor que no las sepa. Son cosas necesarias para ganar una guerra.

Javier

¿Con Serbia?

Niko
(Orgulloso)

¡Claro!, con Serbia, ¿con quién si no?

Están en el ejército serbio de Bosnia, a las órdenes de Ratko Madlic intentando liberarla de turcos.

Tu padre también hizo una guerra, la española, ¿en el 36?

Javier (Algo confundido)

¿Eh?, sí, del 36 al 39 y en el bando perdedor, aunque sólo estuvo 18 meses, año y medio. Más o menos como Dimitris. ¿Y tú?

Niko

Pues no se nota.

Javier

¿El qué?

Niko

Que estuvieran en el bando perdedor.

Javier

No sabía que fueras envidioso.

Niko (Ofendido)

No lo soy, ¿qué te hace suponer que lo sea?

Javier

Claro, claro, no lo eres. Dime, ¿hiciste tú alguna guerra?

Niko

En aquella época era un niño.

Javier

No lo eras, muy joven sí, pero no un niño. ¿Fuiste un partisano a las órdenes de Tito, o un chetnik monárquico?

Niko

¿Por qué quieres saber tanto?, me estás poniendo nervioso.

Javier

Necesito tu consejo, ya te lo he dicho. En aquella época, en 1944 deberías tener 13 ó 14 años, ¿no?

Niko (Irritado)

Pues pregunta directamente. ¿Qué quieres saber? ¿Qué te puedo decir yo?, ¿a cuántos ustachi croatas maté?, ¿eso quieres saber?

¿No me ves? (Abriendo los brazos)

Me pagan cuatro dracmas, por barrer, hacer paquetes, recados y cafés, y vivo en apenas unos metros cuadrados, donde casi no cabe mi cama. ¿Qué tontería de consejo puedo darte yo? ¿El de un hombre que no necesita ser rico, como dice tu padre?

Javier

Claro, ese es el consejo que yo quiero. Si no, se lo hubiera pedido a Dimitris.

Niko

¡Además quieren que sonría y que sea amable! ¿Qué demonios puedo decirte yo?

Javier

No lo sé, ¿qué me puedes decir? Di lo que sea.

Niko (Enfadado)

¿Y tu padre?, ¿no sabe darte consejos?

Javier

Claro que sabe, pero a veces es mejor que te los dé alguien más ajeno.

(Murmurando para sí y en voz alta) Aunque bien pensado me los debería dar él. Quizás deba darme prisa, quizás ya no quede tiempo. Quizás sea tarde ya.

Niko

¿Qué murmuras?, ¿es tarde para qué?

En aquel momento entra Vanguelis cargado con las pieles, los 12 “bodys” de manos de visón apalabrados por teléfono. Resopla. Cuando Niko y Javier lo ven acuden para ayudarle.

servido por el-peletero 3 comentarios compártelo

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

mantis_religiosa

mantis_religiosa dijo

Pobrecillo este post... no tenía comentarios, que mal repartido está el mundo.

Sólo quería decir que me he copiado todos los textos, los leo con calma pero si lio a Niko con Javier o con Pedro o los baño en café, me perdonarás ¿verdad? del dinero ni hablamos.

Ah, los derechos de autor esos no me dirán nada por copiar....

Petons

15 Febrero 2008 | 07:57 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Querido Peletero: Esta escena es desconcertante. Parece casi un diálogo de sordos. Los dos hombres contestan con evasivas a las preguntas mutuas que se hacen. Dos veces Javier le pregunta a Niko si él es griego, pregunta que en realidad no venía al caso, ya que el sujeto del diálogo era supuestamente Irene. Y dos veces Niko elude la respuesta. Y cuando por fin, Javier se cansa de insistir, le confiesa que es Macedonio. Me da la impresión que aquí los dos personajes se esfuerzan por ocultar un secreto, en todo caso sus verdaderos sentimientos. Ni Javier ha olvidado por completo a Irene, aunque se esfuerce en demostrar indiferencia, ni Niko, es el "mandadero-barrendero" humilde, que pretende ser. Se puso demasiado nervioso cuando supo que Vanguelis comentó que hablaba muchos idiomas, y lo acusó de indiscreto. Igualmente cuando Javier hizo alusión al número 12, que probablemente es un número clave, se irritó mucho. No se pobló el mundo a partir de las 12 tribus? Tendrá algo que ver con eso? En todo caso, Niko concluye que es mejor no hablar mucho, que es preferible guardar silencio, sobre todo cuando hay una guerra, en la que participan dos de sus hijos. En fin, ya veremos cuáles son las razones de la reticencia de Niko. Un abrazote de oso.

17 Febrero 2008 | 05:35 PM

rincones

rincones dijo

Las cosas claras, y el chocolate (o el café en este caso) espeso, dice la expresión popular... Y al fin empiezan a aclarase las cosas. Nada era tan idílico como parecía mostrar la primera escena: la camaradería entre los peleteros no tenía raíces tan hondas como el espectador de la obra hubiera supuesto, ni el gris empleado que no necesitaba ser rico era tan dócil como se daba a entender. El resentimiento le desborda cuando dice:

"¿No me ves? (Abriendo los brazos)

Me pagan cuatro dracmas, por barrer, hacer paquetes, recados y cafés, y vivo en apenas unos metros cuadrados, donde casi no cabe mi cama. ¿Qué tontería de consejo puedo darte yo? ¿El de un hombre que no necesita ser rico, como dice tu padre?"

Resentimiento que parece verter con especial aspereza contra Vangelis. No debe de haber buenas relaciones entre ellos, en la escena anterior ya se vio la actitud casi despótica con que el tratante en pieles distinguía a Niko. Quien paga manda, ya se sabe, pero todos tenemos nuestro corazoncito, el empleado tiene el suyo, por supuesto, y los desplantes de quien le paga el mísero sueldo no caen en saco roto. Recordaba a propósito de este personaje una teoría de Agatha Cristhie, según la cual el mejor camuflaje para un asesino era el de camarero, porque nadie repara en su rostro, nadie lo recuerda nunca. Pasan totalmente desapercibidos, como sombras casi inexistentes. Pero no lo son, y ese personaje gris que hace paquetes, barre y pone cafés con una sonrisa forzada anida en su interior multitud de sentimientos encontrados, es una caldera hirviendo, como se demostrará en la segunda parte de esta escena.

Después de todo, no parece que Niko esté tan conforme con aquella frase de Pedro de que no necesitaba ser rico, deja traslucir a través de la ironía dirigida hacia éste (" no se nota que estuviese en el bando perdedor") una cierta envidia, lógica por otra parte en quien no goza de ua situación económica desahogada. Siempre el dinero... Seguramente Niko lo habría necesitado, y mucho, para resolver su vida. Tiene mucho que ocultar por lo que parece, se pone muy nervioso ante las preguntas que Javier le hace sobre su vida pasada y en cuantas ocasiones puede saca a colación a Irene o Aleka, esperando con ello desviar la atención de Javier de sí mismo. No desea hablar de su participación en la guerra, ni de la que en ese momento tienen sus hijos. Una guerra siempre es sucia, pero hay "frentes", precisamente los que no lo son, en que la basura se acumula más todavía: las retaguardias en que se convierten las trastiendas de toda confrontación bélica.

No, las relaciones entre los personajes no parecen tener buenos cimientos: ni las de los tratantes con Javier, ni la que mantiene con su amigo Alexis, ni las que ha tenido con las dos mujeres... La soledad parece ser el factor común a todos: Aleka, Irene, Vangelis y su mujer, Niko... Javier busca un consejo, sobre todo lo que desea es saber cómo se vive en solitario, esa es una de las cosas realmente importantes, porque por algún motivo prevee que ese va a ser también su destino; lo que quiere es saber cómo enfrentarse a eso, y aún es pronto para que sea su padre quien le dé ese consejo. Hay que llegar a una determinada edad para estar preparados para saber escuchar a los padres. Aunque por otro lado, Javier teme que ya sea tarde por otros motivos que aún no se han desvelados, pero que ya han sido apuntados en la escena anterior.

Pele, molts petons. Son difíciles las relaciones humanas, cuando se escarba bajo ellas no siempre es agradable lo que emerge a la superficie, y cuando el dinero está por medio, menos aún.

18 Febrero 2008 | 01:34 PM

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Sobre mí

Si desnudar a alguien no ha sido nunca una actividad baladí, vestirla tampoco lo es y mucho menos cuando la materia prima es algo tan sublime como la piel. Este es el hecho, sin más, y en él nos regocijamos y sobre él nos preguntamos y nos hacemos responsables, hasta las últimas consecuencias. ______________________________________________________________ __________________________________________________________________ Suscribir con Bloglines __________________________________________________________________ __________________________________________________________________ Blogalaxia __________________________________________________________________ Add to Technorati Favorites __________________________________________________________________

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