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La Coctelera

El peletero

WHAT YOU SEE IS WHAT YOU GET

21 Abril 2008

El peletero/La poesia horitzontal (La bellezza)

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Quan el poeta canta és millor emmudir i escoltar, com quan em mira el pare.

Mut.

Ell sap allò que tu no, que et moriràs ofegada i d’una manera molt trista, tot i que ara et mires el món des de la seva teulada.

La teulada del món.

Des d’ella encara no saps el que encara no has de saber, ara que encara el vent et pentina els cabells i la cara, no has de saber encara que el vent soc jo.

No has de saber que pentinant-te et despullo, i que pentinant-te t’estimo, t’andreço, i et perfumo, et pinto i et vesteixo.

Et miro, t’oloro i et toco, i… et retoco.

I així, ben pentinada, tant bonica i tan guapa, et planto al sostre.

Al sostre del món.

Tot això no ho saps encara, perque encara no saps… que el vent soc jo. I que quan et moris ofegada, ofegat em moriré amb tu.

D’amor per tu?


Potser… també.

Encara que jo, el que tant sols sé, és que quan et miro, pel teu alè visc i respiro.

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(La bellezza, El peletero, 6 de febrer de 2008)




Cuando el poeta canta es mejor enmudecer y escuchar, como cuando papá me mira.

Mudo.

Él sabe lo que tú no sabes, que morirás ahogada y de una manera muy triste a pesar de que ahora miras el mundo desde su cumbre.

La cumbre del mundo.

Desde ella todavía no sabes lo que todavía no debes saber, ahora que todavía el viento te peina los cabellos y la cara, no has de saber aún que el viento soy yo.

No has de saber que peinándote te desnudo, y que peinándote te quiero, te compongo, y te perfumo, te pinto y te visto.

Te miro, te huelo y te toco, y… te retoco.

Y así, bien peinada, tan bonita y tan guapa, te planto en la cima.

En la cima del mundo.

Todo eso no lo sabes todavía, porque todavía no sabes…que el viento soy yo. Y que cuando te mueras ahogada, ahogado me moriré contigo.

¿De amor por ti?

Quizás… también.

A pesar de que yo, lo único que sé, es que cuando te miro, por tu aliento vivo y respiro.

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(La bellezza, El peletero, 6 de febrero de 2008)




La belleza física siempre es sospechosa.

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Yo al menos desconfío de ella, tanto como me dejo seducir por su encanto.

No hay ninguna verdad moral, ni nada parecido que tenga fuerza suficiente para igualarse a la fuerza que posee la belleza física.

Al menos para mí no la hay, he de reconocer mi debilidad frente a ella.

Y por ella y por su causa, admito también que sería capaz de traicionar a mi familia y a todos aquellos que me aman sinceramente. Todo ese amor de ellos y por ellos, nada sería frente al cuerpo y el rostro de una mujer como Natalie Wood.

-¿Llegarías a vender tu alma por ella?

-No. Eso no lo haría jamás.

-¿Por qué estás tan seguro?

-Una vez le pedí a un Santo un deseo. No era amoroso ni nada parecido. Era un deseo de salud para una persona querida. Pensé que debía darle algo a cambio, una especie de compensación por sus servicios. Él no me lo pidió, pero así lo hice, le ofrecí dinero a cambio de esa salud.

-¿Y qué sucedió?

-El deseo fue concedido y el Santo tomó su parte.

-¿Y?

-Pedir sigo pidiendo, pero ya no ofrezco nada a cambio. Con esa experiencia tuve más que suficiente.

-El Santo tomó demasiado, ¿no? ¿Te arrepientes?

-La salud, bienvenida fue, gracias por ella, pero nunca más pediré nada a cambio de algo. Nunca más. Ni siquiera al mismo Dios. Tampoco a un santo y menos a una persona. Excepto las cosas que se piden en la cotidianidad de la vida.

-Pero tú hablabas de la belleza de Natalie y que por ella hubieras traicionado a los amigos y hasta a tu familia.

-Sí, eso hubiera hecho. Por ella lo hubiera perdido todo, mi dignidad y mi amor propio.

-¿Y ahora?, ¿qué piensas de ello?

-Exactamente lo mismo.

-¿Traicionarías y abandonarías a los tuyos a su suerte por una mujer bella, a cambio solamente de esa belleza de su cuerpo y de su rostro?

-Sí.

-¿Eso harías?

-Sí.

Por eso desconfío de la belleza. Aunque ya sé que el error y el mal no están en ella y sí en mí.

Ella es apenas una forma, es un gesto galante, una sonrisa, es un lazo de seda que envuelve algo. En muchos casos ni siquiera a alguien.

Siempre me he preguntado una tontería, ¿qué esconden las axilas de una mujer?, ¿qué hay allí?, ¿sólo pelos, sudor, restos de depilador y desodorante? ¿Eso esconde una mujer, bella o no, en sus axilas?

-¿Qué esconde un hombre debajo de las suyas? Pues lo mismo, nada.

-Soy yo el que hace las preguntas.

-¿Qué quieres que escondan, si entre sus piernas no encontramos ni siquiera el secreto del universo, ni el manido origen del mundo que pintó Courbet?

-¿No?

-¿Estás tonto? ¿Lo has hallado tú en ese lugar?

-No, claro que no, ni en ése, ni debajo de sus axilas, pero… no sé.

-Parece que te sepa mal.

-No exactamente, pero el Universo algún secreto debe de tener, algo que lo explique. Y pienso que nada mejor que el cuerpo humano para albergarlo, da igual que sea el de un hombre o una mujer, bello o feo. Eso en realidad no importa. Hubiera sido buena idea colocar ese secreto del Universo en algún lugar del cuerpo humano, ¿no?

-En eso tienes razón. ¿Entonces por qué esa fijación por la belleza?

Quizás precisamente por ello, la belleza parece poseer un poder, en realidad lo tiene, es indudable. Ese poder parece ser una pista de ese secreto del Universo, no sé.

La belleza es un espejo muy bruñido donde mirarte.

Esa belleza del Otro es un espejo de ti mismo. Te devuelve una imagen de ti, te miras y te crees reconocer en él.

Eso es la belleza.

Y ése, creo, no estoy muy seguro, pero sospecho que es el secreto del Universo y al mismo tiempo también el de la belleza.

-¿El Otro?

-Sí, el Otro y su poder.

-¿Qué poder?

-Él también eres tú, sin él tú no eres nada, ¿te parece poco poder?

(Natalie Wood fotografiada por William Claxton, 1961)

servido por el-peletero 11 comentarios compártelo

11 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Laraña

Laraña dijo

No se crea Peletero, eliminando a los pocos aseados, en unas axilas hay reconcentrados muchos sentimientos. Y están ahí por que a veces no pueden salir por donde deberían. Y eso no lo tapa ni la mejor de las duchas ni el mejor de los desodorantes. Igual le pasa a las manos, igual le pasa al aliento. ¿Qué sentimientos?. Esa seria la pregunta, o al menos la mia
Saludos.

21 Abril 2008 | 05:28 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Querido Peletero: Este post es precisamente, una BELLEZA. Gracias, me ha encantado.
Creo que Dios hizo al viento para acariciarnos el alma. Para que lo que nos aman y están lejos de nosotros (al menos en apariencia) se nos acerquen cada vez que les de la gana, todas las veces que quieran..., y nos desnuden, y nos peinen y nos despeinen, y nos besen, y nos vistan y nos dejen su fragancia incomparable. Y, claro, para que nos planten en la misma cima del mundo, porque el viento es el Amor. Por eso el poeta le dice a Nathalie "el viento soy yo". Y es lógico que cuando ella se ahogue ese amor se ahogue con ella.
La verdadera belleza, querido amigo, se expresa de mil maneras, lo que pasa es que muchas veces no somos capaces de verla, porque estamos concentrados sólo en la física. Que no te voy a discutir que es por la que todos los seres humanos tenemos debilidad, y que sin embargo, a pesar de que somos capaces de traicionar a nuestros amigos y a nuestros seres queridos por ella, es lo mismo que las axilas sólo atractivo aparente, embrujo, pero que a la larga no esconde nada..., pero entonces cuando ya te das cuenta, probablemente es muy tarde y el daño ya está causado.
Pedir, sí hay que pedir, pero sin ofrecer nada a cambio, porque si es así, se trataría de un trueque y en el peor de los casos hasta una especie de chantaje: Tú me das esto y a cambio yo te hago una concesión. Por eso en muchos casos es mejor dar sin esperar nada a cambio. Besos.

21 Abril 2008 | 07:28 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida Laraña, perdón por responder tan tarde, pero obligaciones ineludibles me han impedido hacerlo antes.

Yo siempre he tenido una fijación por las axilas femeninas, las dos, la de la derecha y la de la izquierda, fijación muy típica en los hombres y poco reconocida. Me gustan sin depilar, tal cual y cual tal, aunque hoy en día eso no está de moda y donde todo el mundo se depila todo lo que aparenta ser un pelo.

Yo los pelos y los cabellos solamente se los confío a los peluqueros, y si son peluqueras mucho mejor

Recuerdo que en el famoso libro, “Coños”, de Juan Manuel de Prada, uno de los capítulos está dedicado al coño de la axila.

La axila es un hueco, una oquedad, un escondite, una concavidad, una cavidad. Es un pliegue también, y así une algo que estaba separado, el brazo del tronco. Es un lugar clave para esconder secretos, o al menos olores, quizás no sentimientos o emociones, pero si cosquillas que hacen reír, humedades superficiales, aromas del esfuerzo.

¿Esfuerzo de qué?

Dígalo usted, Laraña, ¿esfuerzo de qué?

A mí me gusta mi sobaco, de pelo fino, suave y dulce, pero salado si se lame. Casi parece cabello de bebé, no como el de “ella”, que de tanto afeitárselo pincha como la barba de un camionero. Cuando duerme, en su lado de la cama, dice en sueños cosas extrañas y blasfemas, como si fuera un verdadero camionero, yo me asusto y me la miro dormir y roncar bajito. ¡Está tan guapa!

Un abrazo.

22 Abril 2008 | 09:27 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida Madeleine, la belleza tiene muchos rostros, y la hay de muchas clases. Todos tenemos nuestros gustos y nuestras preferencias. Pero es indudable su poder. Ningún jefe de personal de cualquier empresa importante te negará la importancia que su departamento le da cuando debe contratar personal, y mucho más si éste debe de trabajar con público.

Todos nos llenamos la boca de buenas intenciones y hablamos de la “belleza del corazón”, pero nuestro inconsciente se somete sin oponer resistencia a su fuerza.

La belleza es un “plus” en la vida, es como medir 2 metros y 15 centímetros y jugar a básquet. No existe el básquet para bajitos, los que lo son deben jugar en la misma cancha que los altos.

Un abrazo.

22 Abril 2008 | 09:43 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Querido amigo Peletero: Estamos de acuerdo y no. En el primer párrafo de tu respuesta completamente de acuerdo. La belleza física como el dinero, digan lo que digan los más hipócritas es UN ACTIVO, UN "PLUS" como tú lo llamas y su poder es incontestable. Y sin embargo, yo, como todos, me lleno la boca hablando de la "belleza del corazón".

Fíjate bien, lo que el mismo autor de este post escribe en su diálogo con el amigo cuando éste le pregunta si traicionaría por la belleza de Nathalie Wood: "admito también que sería capaz de traicionar a mi familia y a todos aquéllos que me aman sinceramente".
El personaje dice que "traicionaría", y no que haya traicionado. Es decir, se confiesa humano, sabe que cabe la posibilidad y que ni siquiera él se encuentra exento de ella. Pero luego cuando el amigo le pregunta: "Llegarías a vender tu alma por ella?...", el hombre contesta sin vacilar: "No, eso no lo haría jamás". Ese, querido Peletero, es un NO rotundo, y esa es la "belleza del corazón" ante la que todos, pero todos nos doblegamos y nos llenamos la boca hablando de ella, lo mismo sinceros que los hipócritas. Y sabes por qué? Porque es una belleza rara, muy difícil de conseguir y tiene fuerza divina, y por lo tanto es la única capaz de vencer el poder que la belleza física tiene sobre nosotros. Besos.

22 Abril 2008 | 11:36 PM

Laraña

Laraña dijo

No pasa nada Peletero, de verdad que no me importa. Usted conteste cuando le venga en gana, pueda o tanto mejor cuando tenga algo importante que decir.
Cuando le decía que en las axilas o sobacos se escondían sentimientos quizás me expresé mal. Quizás quise decir que a través de esa cavidad, como usted dice, se expresan de modo inconsciente y de un modo concreto el temor, la inseguridad y el ardor, por citar algunos ejemplos y si no pregúntele usted a sus sobacos, me gusta más esta palabra para referirme al másculino, que es lo que las pasaría si tuviese usted delante a Natalie por ejemplo y como ejemplo de belleza física.
Le voy a contar una historia personal y muy bonita. Una historia de un ángel o por lo menos a mí me lo parecía. La historia de una mujer blanca y fría como el mármol. Mi madre. Ella a parte de ser blanca y fría, como los ángeles, carecía de pelos en las axilas. Aunque nunca fue una mujer peluda estos en concreto los perdió después de un parto que casi le costó la vida. Un parto que solo puede soportar una mujer, uno de los de antes, en los que en caso de muerte la mujer sería la primera en morir.
A mí me parecían maravillosas, sus axilas, eran como las de una niña, y aunque yo hederé ser poco peluda no heredé no tener pelos en las axilas. Pero claro esto no es algo natural. Eso solo está reservado para los ángeles.
Después un médico, de los que se preocupan por averiguar que les pasa a los ángeles enfermos, descubrió que una hormona envejecida en su cerebro provocada por todo el episodio clínico al dar a luz había provocado también la ausencia de pelos en sus axilas.

Eso Peletero, es un tipo de esfuerzo reservado para las axilas de ángeles que dan a luz.

Un abrazo

23 Abril 2008 | 10:48 AM

Laraña

Laraña dijo

Por cierto feliz san Jordi ¿Es hoy, no?

23 Abril 2008 | 10:56 AM

Anónimo

Anónimo dijo

Que passeu un feliç Sant Jordi, que sigui feliç amb rosa...

http://blogs.ya.com/chupituni/files/rosa1.jpg

Petons

23 Abril 2008 | 11:48 AM

el-peletero

el-peletero dijo

Es una historia muy bella, Laraña, de verdad, que sí. Se la agradezco, es un buen regalo del día de Sant Jordi. Gracias.

23 Abril 2008 | 11:51 AM

el-peletero

el-peletero dijo

Gràcies "Anónimo", igualment per tu.

23 Abril 2008 | 11:55 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Hola querido Peletero: Paso para desearte también un feliz día de Sant Jordi, aunque allá ya debe estar llegando a su fin, y para darte las gracias por la "rosa" que me dejaste en mi casa y la historia sobre el origen de la celebración, que he disfrutado muchísimo. Me encanta conocer la historia o si bien la leyenda que ha dado origen a tradiciones tan hermosas como ésta. Acabo de leer en otro blog, un cuento de Cristian Avaca, un escritor argentino, titulado "El Libro". Lástima que yo no sé cómo insertar los links, pero lo puedes buscar en la internet. Es un cuentico muy corto, pero vale la pena que lo leas. Yo, como los personajes del cuento sigo soñando..., y tú? También yo te envío una rosa y un libro, aunque no sean sino simbólicos. Gracias por el regalo de tu amistad. Besos.
Nota: Y a mí no me contestas nada, a mi comentario en este post? Tan "descachada" estoy sobre la "belleza del corazón"?
Por cierto, es preciosa la anécdota de nuestra amiga laraña.

23 Abril 2008 | 09:43 PM

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Sobre mí

Si desnudar a alguien no ha sido nunca una actividad baladí, vestirla tampoco lo es y mucho menos cuando la materia prima es algo tan sublime como la piel. Este es el hecho, sin más, y en él nos regocijamos y sobre él nos preguntamos y nos hacemos responsables, hasta las últimas consecuencias. ______________________________________________________________ __________________________________________________________________ Suscribir con Bloglines __________________________________________________________________ __________________________________________________________________ Blogalaxia __________________________________________________________________ Add to Technorati Favorites __________________________________________________________________

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