El peletero/El blog apócrifo de Anna-La Amiga (y 5)
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María se había divorciado, el mundo extendía una alfombra roja a sus pies a sus espléndidos 40 años, y decidió aprovecharlo. Sólo tenía que pisar con decisión. Aprendió bien las tácticas del depredador, de las que siempre hablaba. Por lo que se deduce de las cartas a José, debió de ser ella la que le ofreció a él "el oro y el moro", como decía en el fragmento que reproduces, a cambio de que no usara "las llaves que permiten abrir las puertas secretas de la psique", pero él acabaría por utilizarlas. Seguramente hizo las preguntas adecuadas, pero las respuestas no pudieron serlo. Las vaguedades y contradicciones nunca lo son.
No ha dejado de ser una cazadora en todos estos años. Según ella afirma en “Vivir es lo más peligroso que tiene la vida”, lo aprendió de un amigo “de físico portentoso, rostro hermoso y voz embriagadora”, pero el subconsciente traiciona, y la vanidad más. En ese post publicado en uno de sus blogs secretos reconoce que “tenía en el fondo de su ser a una cazadora”.
La misma María que en su carta de 26 de enero asegura virtuosamente no ser una de esas que se jactan de pulverizar a los hombres que se cruzan en su camino, semanas más tarde dice de sí misma en el post que inicia su nuevo blog que de la misma manera que se entrega completamente a un hombre, cuando lo abandona lo deja del todo vacío
Pides, querida Anna, que se tomen en cuenta las fechas de estas cartas y la única deducción posible es que mientras “esperaba ansiosa la llegada de su señor”, de José, y se esforzaba por dar a éste en su carta una visión tranquilizadora y por supuesto falseada de su relación con su hermoso amigo, tenía en mente convertir a éste, al hombre que conocía hacía dos años, en cazador cazado.
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Yo tampoco sé qué es el amor, permíteme pues preguntarte qué han sido entonces esos veinte años de tu vida con el padre de tus hijos. Te lo pregunto con respeto y con descaro.
Dices que no sabes cuál es el significado del amor y que te encuentras vieja y cansada para seguir intentándolo, eso figura que lo has intentado ya, que has estado buscándolo, pero que estás quieta y observas. Me lo pones difícil María. Yo tampoco sé qué es el amor y hasta hace pocos días ni siquiera lo buscaba. Nadie imparte títulos académicos sobre el amor. No hay universidades donde enseñen qué cosa es. El amor no es ninguna técnica que pueda ser aprendida, aunque sin duda el sentido común y la buena voluntad ayudan a mantener la llama encendida. Repito, hasta hace pocos días ni siquiera lo buscaba, ahora sí. Déjame decírtelo con absoluta claridad y rotundidad, ahora lo estoy buscando en ti. Quiero enamorarme de ti. Te confieso que todavía no lo estoy, no podría aún estarlo, no soy ningún loco, ni tampoco un alucinado.
No me dejes solo.
(…)
Ahora acabo de elegirte a ti para algo más que la amistad. Te lo digo por tercera vez, no me dejes solo.
No me pedías explícitamente una opinión que pudiese servirte de guía con respecto a María y a José, pero te la daré…
Gracias, Amiga, pero no publicaré esa opinión que me das, me la guardaré para mí. No la publicaré porque José no es nadie, nadie que merezca ser tenido en cuenta. Me puedo enamorar de él, pero nunca me dará de comer, no ya en el sentido físico, que no importa demasiado, para eso ya tengo a mi marido rico, no me alimentará en nada. Me puedo enamorar, al final las cuatro hemos terminado igual, enamoradas de él, pero José no es nadie. No puede ser nadie alguien que pide que no lo dejen solo, para terminar estrellando su auto en un árbol y morir verdaderamente solo. Caín no cuenta.
Yo tampoco soy nadie, no soy más que un pato.
Y nadie no puede enamorarse de nadie, ¿no?
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Terminas formulándome una pregunta irónica y retórica:
(La Amiga)
Querida Amiga, tú ya sabes que mis ojos están bien dibujados y mis pestañas son negras y largas, mi boca y mis labios son perfectos, ni están partidos ni mal cosidos, nunca nadie los ha abofeteado. Precisamente por eso todos los hombres y mujeres miran siempre mis pechos. Yo no tengo ese don de María, soy más bella, pero carezco de esa gracia.
Te agradezco infinitamente tus palabras, y te pido disculpas también por mis críticas hacia ti. Sé que sabrás concedérmelas, por eso somos amigas, buenas amigas aunque no íntimas.
Pero quien debe terminar el presente texto debo de ser yo misma. Y quiero hacerlo muerta de celos, celos que no esconderé pues nadie que lea eso sabrá reconocerme, quizás solamente la misma María, pero a ella no le afecta nada que yo pueda decir. Mis celos son por él, y por las borracheras de María. A mí también me gustaría emborracharme como ella si de esta manera pudiera revivir eso que nunca he tenido ni tendré jamás y que María sí.
Doy mi reino por una botella de whisky que me dé un recuerdo. Vendo mi dignidad por unas palabras que no me pertenecen.
Lorena decía de sí misma y de mí que no teníamos pasado, tenía razón. Todo lo que escribió Lorena, según ella misma afirma, es un preámbulo a una carta, a una carta robada a María, a una carta de José que nunca escribió a la ladrona Lorena.
Así pues, vendo todo mi futuro por un poco de pasado, por ese recuerdo tras los cristales de una de las puertas del aeropuerto de…
Tras ellas alguien esperó a alguien.
Y alguien llegó.
En ese sarcasmo doliente de mi corazón debo decir, porque nadie lo ha dicho todavía, que todos nosotros somos un atajo de memos, el que más, José, ése que es ahora mi nuevo amor para el resto de mi vida. Un verdadero mentecato con alguna que otra gracia. Todos somos unos bobos, excepto esos de “físico portentoso, rostro hermoso y voz embriagadora”. El que conoció María sirve como paradigma perfecto de todos los de su clase.
Sí, María lo conoció, a ése y a muchísimos más, lo conoció tanto que le motivó lo suficiente para escribir sobre él, e inaugurar también con él uno de sus blogs secretos. Debió de ser pues alguien importante en su vida.
Lorena tuvo a su Eve Marie y a otras que no cita, pero que yo conozco, todas ellas con sus respectivos “físicos portentosos”. Y, por supuesto yo también, naturalmente. Amo a María y la amo mucho, amo ahora a José, incluso te amo a ti, amiga, pero… ¿crees que me privo de mis “físicos portentosos”, de mis “rostros hermosos” y de mis voces embriagadoras”?, por supuesto que no.
¿Te extraña?
¿Tú no haces eso?
¿No?
¿Tú sí te privas?
¿Me crees cínica?, ¿perversa?, ¿ya no me quieres?
Hay algo que no me negarás, que has copiado y has guardado toda esa relación epistolar que te he dejado leer, ¿verdad? Y cada noche antes de acostarte, sola o acompañada, relees, ¿cierto?
Haces bien.
Pero te advierto, leer esa correspondencia no cura el insomnio, todo lo contrario, lo acentúa; sin embargo con un buen whisky se sobrelleva mejor. Es lo que María siempre dice.
Para finalizar de verdad, y acabar como es debido, permíteme desmitificar y ser una vez más una cínica hiriente y decir de ambos, de María y de José, que pertenecen a la otra clase de personas que no piden que les digan que les quieren aunque sea mentira. Eso es lo que hace casi todo el mundo, todas las personas normales están dispuestas a gastar su buen dinero por una mejor mentira. El mundo se ha construido en base a esta lógica. Sin embargo hay otra clase de hombres y de mujeres. Parece lo mismo, pero no lo es.
María y José son lo contrario, ellos pagan no por oír la mentira, sino por decirla.
Unos, los más, necesitan escucharla, otros, unos pocos, necesitan decirla.
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Por eso son peligrosos.
Ambos.
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Y recuerda, querida Amiga, que yo no soy María.
Ni soy Lorena.
Ni soy tú.
Yo soy Anna, un pato macho Eider que pronto emprenderá el vuelo desde los cercanos “Puerto Grises”.
¡Ah! y también soy…
…una mujer extraordinariamente bella y sensual.
Pretty woman, won’t you pardon me
Pretty woman, I couldn’t help but see
Pretty woman, that you look lovely as can be
Are you lonely just like me?
(Pretty woman, Roy Orbison)
http://es.youtube.com/watch?v=b5BTx5eBlw4
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Llevo bastantes días, aunque yo ya diría que años, con las lecturas totalmente desordenas y mezcladas. Los libros casi ya ni los leo, los ojeo y los consulto, pero leerlos desde la primera página hasta la última hace mucho tiempo que no lo hago. No sé si esto es bueno o es malo o ninguna de las dos cosas. O si es una cierta incapacidad de concentración o una dispersión en los intereses demasiado acusada. A veces me preocupa, me gustaría ser más sistemático y ordenado. Priorizar las lecturas y establecer un orden, una lógica. Pero salto de una cosa a la otra, aunque sin duda debe de haber alguna razón, seguro que no responde a una pura arbitrariedad sin sentido.
(“La Nada”, José)
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“άπόκρυφος” (apócrifo) es una palabra griega que significa “escondido”, “oculto”, “secreto”…






Mantis dijo
Ya pasé a "ojear"... el enlace del youtube no va, pero esa canción es genial, Roy Orbison más y yo Pretty Mantis.
Petons
9 Mayo 2008 | 12:21 PM