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La Coctelera

El peletero

WHAT YOU SEE IS WHAT YOU GET

19 Mayo 2008

El peletero/Augustus y Fidelius/El amor no consumado (Segunda parte de dos)

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-Querido padre, me he dado cuenta que en las cuatro películas que mencionas las protagonistas son monjas.

-Es cierto, dos católicas y dos protestantes.

-¿Por qué?

-Me gustan los hábitos.

-Creo que te gustan más las monjas.

-También, ambas cosas son lo mismo.

-¿No era al revés? ¿El hábito no hace al monje?

-Esa frase es verdad a medias, pero es indudable que un buen hábito siempre mejora el aspecto de quien lo lleva, eso sí, solamente el de los muy guapos y muy guapas.

-¿Por qué?

-Es una prenda difícil, estéticamente arriesgada, demasiado buena, casi perfecta, no todos los cuerpos ni todas las caras pueden lucirlos. Los hábitos y los uniformes siempre demuestran que la estética y la ética son la misma cosa.

-Angie Dickinson y Candice Bergen no lo llevan.

-Peor para ellas, con el hábito mejorarían. _________________________________________________________________________________________ _________________________________________________________________________________________ -El que está horrendo y muy ridículo es David Farrar en “Narciso Negro”, con un feo gorro de paja deshilachada y esos pantalones cortos, demasiado cortos, y ese aire de turista británico, bebedor y sin ningún penique en el bolsillo, sin nada del glamour de otros aventureros y desarraigados del cine.

-Está grotesco, tienes razón, pero permite destacar mejor la belleza de todo lo que le es ajeno. A pesar de ello Deborah Kerr se enamora de él. _________________________________________________________________________________________ _________________________________________________________________________________________

-Tampoco hay nadie más del que pueda enamorarse, padre.

-Claro que sí, hay muchos hombres, sultanes y príncipes, pobres y ricos, campesinos, esclavos, santones y gurús. Tiene donde elegir.

-Ella, y también otra monja, la que después enloquece. Son dos mujeres blancas que se enamoran del único hombre blanco que allí hay. ¿Es un prejuicio racista?

-Por supuesto que no, hijo, ellas y él son las únicas personas que encontramos que intentan no dejarse vencer por la descomunal y arrebatadora belleza del paisaje en el que viven, por su fuerza y por su inmisericordia y su falta absoluta de piedad. Un valle recóndito en unas montañas perdidas de la India. Todos los demás habitantes de ese valle apenas se distinguen del verdor de sus montañas, no hay ninguna diferencia entre ellos y las cabras que pastan. Él es un agente comercial, borracho y fumador de pipa; esa pipa es lo único que le da un poco de prestancia a su porte desmadejado y abandonado. Está harto de todo aquello, y está anhelando marcharse lo antes posible de allí. Hasta que llega…

-Hasta que llega una monja muy bella vestida de blanco inmaculado, y con un rostro todavía más blanco, como si fuera una novia, llena de energía y dispuesta a convertir el burdel y el harén vacío donde se hospedan en una verdadera escuela y hospital. Una monja que años atrás, antes de tomar los hábitos, había estado enamorada de un hombre y a punto de casarse con él. Por eso se convierte en monja para huir de aquel fantasma, ¿verdad padre?

-Ella cree que no, el caso es que en estas montañas la naturaleza la derrota por partida doble. La belleza de la tierra con todo su terrible hechizo y poder hace fracasar sus planes y los de su congregación. Empieza a albergar dudas sobre su fe, la población nativa se muestra indiferente, una de sus compañeras renuncia, otra se vuelve loca, una tercera solamente trabaja como un robot y ella se enamora sin ruido, ni siquiera ruido en el alma, ni mariposas en el vientre, ni temblor en las piernas, ni más latidos de la cuenta en el corazón, ni tampoco sonrisas en el rostro ni deseos de la carne. Nada de eso. Se enamora de alguien tan perdido como ella, que suple, para no volverse loco, con alcohol y cinismo barato esa soledad. No está allí, a diferencia de ella, para una misión caritativa, no es ninguna ONG como diríamos ahora, está para comprar y vender cosas con dinero, eso que todo el mundo dice que apesta pero que todos ansían acumular. Quiere hacerse rico. ¿Para qué quiere hacerse rico?, ¿lo sabes tú, Fidelius?

-Mi poca experiencia me dice que la gente común piensa que la riqueza es un remedio infalible para dormir, algo así como un ansiolítico, pero no es del todo verdad, el dinero básicamente sirve para construirse un pasado. Todos piensan que es algo que tiene que ver con el futuro, y en realidad tiene que ver con el pasado. Los primeros burgueses ricos, cuando reunían el suficiente dinero, lo que hacían era comprar títulos de nobleza.

-Tienes mucha razón, hijo. Ambos, ella y él, se encuentran sin pasado, o al menos con un pasado que no sirve ya para nada, y con un presente que está fracasando en una tierra que les es extraña y hostil.

-Dices que se enamoran, padre, pero no hay palabras de amor, ni besos, ni abrazos, ni siquiera una simple caricia, ni mucho menos sexo. No hay ninguna manifestación explícita entre ellos dos de amor o enamoramiento.

-Explícita no.

-¿Implícita sí, padre?

-Sí, pero de una manera muy peculiar. Sus palabras de amor consisten en conversaciones útiles sobre el día a día, o en como reparar un desperfecto de fontanería. Son conversaciones profesionales que lo único que ofrecen es proximidad física y conversación técnica. Aparte de las ironías y el sarcasmo de él y de los intentos de ella por defenderse, no hallamos nada más que no sea hablar, como mucho, del sentido que tiene para cada uno su presencia en aquel agujero del mundo. Él se burla y ella desprecia su egoísmo. Al igual como ocurre en “Historia de una monja” y las conversaciones que mantienen ella, monja enfermera, y él, médico cirujano laico, destinados los dos en una misión en el Congo belga. Nadie nunca traspasa ningún límite, pero en la tranquilidad y el sosiego que ambos demuestran saltan chispas invisibles que serían capaces de incendiar toda la selva que los envuelve. _________________________________________________________________________________________ _________________________________________________________________________________________

-En “The Sins of Rachel Cade” (El Yang Tse en llamas) ella sí que se enamora de otro, ¿no?, de un guapísimo y joven Roger Moore, y en este caso consuman totalmente ese amor, ella queda embarazada de él. _________________________________________________________________________________________ _________________________________________________________________________________________ -Sí, pero Roger Moore no es el protagonista masculino, es un personaje secundario, excepto por el hijo que engendra con ella y que lo perseguirá el resto de su vida. Como diría Anna, la amiga de María, no es el que escribe las cartas, no es José, es el amigo de “físico portentoso y rostro hermoso”. El protagonista es otra vez Peter Finch, que interpreta el papel de jefe de policía de la metrópoli, en un rincón perdido de África –también el Congo belga-, y que debe negociar constantemente la tranquilidad política con el jefe de la tribu. Un verdadero rey de su pueblo, un “hombre político”, un perfecto Maquiavelo lleno de inteligencia, sutilidad y fina ironía. Un Rey con el que el jefe de policía, Peter Finch, un simple funcionario, debe tratar con la deferencia y el respeto debidos, como si estuvieran en una gran cumbre de Jefes de Estado. __________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________ -En todas estas películas los personajes viven fuera de su país.

-Vivir fuera de tu país siempre desarraiga y vacía el cuerpo, como si te lo purgaran. Después tienes la sensación de volar, y casi siempre también de una cierta impunidad. Vivir fuera de tu país es estar lejos. El concepto de lejanía existencial siempre es en relación a tu casa, eso lo dejo muy claro Kavafis en uno de los mejores poemas del siglo XX y Lawrence en unas páginas desgarradoras por lo lúcidas, claras y contundentes que son. La impunidad es un estado del alma que va muy unido al anonimato, e igual que éste otorga una falsa patina de libertad como muy bien apunta Anna en su blog. Esa impunidad es la que María quería conseguir en ese jardín secreto que era su blog apócrifo y pensar de esta manera que era libre, cuando sucedía todo lo contrario. Su jardín era una cárcel.

-Y a Rachel la engaña Roger Moore, un aviador herido caído del cielo en paracaídas, un verdadero ángel.

-Claro, Rachel no se puede resistir.

-Quizás no es muy lista, padre.

-¿Por qué dices eso?

-¿Por qué dices tú que no se puede resistir?, ¿a qué no se puede resistir?, ¿a la obviedad de su belleza?, ¿a su propio deseo?, ¿a las mentiras?

-Son muchas cosas, casi nadie puede resistirse a todas ellas juntas y al mismo tiempo.

-Te veo cansado.

-Déjame leerte la reseña de una novela de un escritor norteamericano muy apreciado, Richard Ford y su última obra traducida, “The lay of the land”, aquí “El día de Acción de Gracias”

-Lee.

-Leo lo que escribe Robert Saladrigas en el Suplemento “Culturas” de la Vanguardia de Barcelona del 9 de abril de 2008.

“El protagonista, Frank Bascombe, es un “alter ego” del propio Ford. En la novela, Frank ha cumplido ya los 55 años, es propietario de una próspera agencia inmobiliaria, vive en una hermosa casa frente al mar en un lugar ficticio de Nueva Jersey llamado Sea-Clift. Hace unos meses su segunda mujer, Sally, lo abandonó para volver con su primer marido al que supuestamente se daba por desaparecido en Vietnam, y poco después le fue diagnosticado un cáncer de próstata que hizo necesario implantarle semillas de titanio en la clínica Mayo. De manera que Bascombe, en pleno auge de la especulación del suelo, sigue vendiendo fincas con una pasmosa facilidad al mismo tiempo que la conciencia del abandono afectivo y la pérdida de facultades le aboca a una doble e irreversible aceptación: la soledad y la decadencia física. Ambas le abren los ojos para ver lo que hasta ahora se había negado a admitir: que su yo presente se sostiene en la memoria del pasado y frente a él, en un difuso futuro, identifica la muerte ante la que se siente indefenso, moralmente desprotegido.

Ellas son las únicas “certezas” que moldean su mirada entre cínica y amarga a lo largo de las dos jornadas previas al día de Acción de Gracias." -¿Estas enfermo, padre?

-No hijo, no lo estoy. Trataba de establecer una comparación, quizás no afortunada, entre esos amores no consumados y la amargura, la tristeza y la pérdida. En todas esas películas encontramos mujeres entusiastas, sacrificadas y muy valientes, tanto como ingenuas. Ellos en cambio son unos descreídos, no paran de advertirlas, primero abruptamente, luego de manera suave y después con la más absoluta ternura, que el final de su camino, el de ellas, es el fracaso, y que su viaje es un absoluto error, que no deben anhelar ni esperar ninguna clase de éxito, que deben prepararse para el desencanto y la frustración. Que no deberían haber venido nunca y que lo mejor que pueden hacer es irse a casa.

-Quizás deberían callar y alentarlas.

-¿Mientes a menudo, hijo?

-¿Qué?

-¿Cuántas veces has dicho “te quiero” a alguien no siendo verdad?

-¿Por qué debería haber hecho eso?

-No lo sé, respóndeme.

-¿Cuántas veces lo has dicho tú, padre?

-La pregunta es mía.

-Pero soy demasiado joven, apenas un niño, no puedo mentir así.

-No es cierto, la edad no tiene nada que ver ni con las mentiras ni con el amor. Responde.

-(…)

-Responde, Fidelius.

-Lo haré si luego respondes tú a la misma pregunta.

-De acuerdo.

-Una vez, padre. Una vez le mentí a una muchacha. Le dije que la quería y no era cierto.

-¿Por qué lo hiciste?

-Para tenerla.

-¿Por qué querías tenerla?

-Era muy bella.

-¿Y la tuviste?

-Sí.

-¿Y?

-Ella no me tuvo a mí.

-Y eso no te gustó, ¿verdad?

-No. (…) Responde tú ahora, padre, es tu turno.

-Lo haré, pero antes debo terminar con todas esas historias, hijo.

-Eres un tramposo, has dado tu palabra, padre.

-Y la cumpliré, no temas, no serán mil y una historias, pero recuerda que no hemos pactado plazos. Así aprenderás cómo se hacen los tratos.

-(…)

-No pongas esa cara de niño enfadado.

-Pongo la que me da la gana.

-Pones la que tienes, nada más, no seas impertinente. Y ya es hora de que empieces a trabajar el rostro.

-¿Y eso?, ¿cómo se hace?

-Hay dos maneras.

-¿Cuáles?

-La A y la B.

-O.K., entendido, gracias por burlarte de mí.

-Discúlpame Fidelius, no sé cómo uno construye su propia cara, eso se lo deberíamos preguntar a Steve McQueen, una de las mejores caras de Hollywood, pero ya está muerto.

-Yo se lo preguntaría a los Rolling Stones.

-Tienes razón, mucho mejor a los Rolling.

-Por cierto, en esta otra película, “The sand pebbles”, los personajes son distintos a los otros. No suceden las mismas cosas.

-Ella, Candice Bergen, es igual que las demás, el diferente es él.

-¿Por qué es diferente? _________________________________________________________________________________________ _________________________________________________________________________________________ -Porque no la quiere convencer de nada, ni advertir de nada, hace eso que dices tú, callar. Es un marino, mecánico de la Marina norteamericana, desobediente y rebelde, le gusta la bronca y quiere sinceramente a sus amigos y siempre que puede les ayuda aunque sea a bofetadas, pero calla. Es un tipo legal y leal, valiente y decidido. Pero calla.

-¿Y ella?

-Como las demás, un ser exquisito, ingenua, bondadosa, inteligente, entusiasta y extraordinariamente bella. Demasiado bella.

-¿Demasiado?

-Demasiado para mí, las mujeres tan bellas llegan incluso a dolerme sólo de mirarlas, dan la sensación de impostura. Y Candice Bergen es una rubia muy bella, con una sonrisa deliciosa y es casi tan elegante como Audrey. En esta película los dos sí llegan a confesarse su amor, pero no llegan a consumarlo. Él muere, mejor dicho, lo matan en una refriega, es un pequeño matiz importante, creo.

-Es una película triste, ¿verdad?

-Sí, las historias de viajes en las que muere alguien son muy tristes.

-¿Por qué?

-Porque son dos viajes en uno.

-¿Cuántas veces has dicho “te quiero” a alguien no siendo verdad, padre?

-Varias, hijo, he dicho esa mentira en varias ocasiones.

-¿Por qué lo hiciste?

-Esa es otra pregunta que necesita de otro trato.

-Sabía que me darías una respuesta así.

-El amor, hijo, no es algo que tenga que ver con los tratos, pero todo el mundo quiere que el suyo sea correspondido, nadie está dispuesto a dar aquello que el otro no está dispuesto a ofrecer.

-Eso ya lo sé, pero esos amores que me cuentas, eso que tú llamas no consumados, ¿qué significan exactamente?

-Tal vez he cometido un error al nombrarlos así. Quizás no son amor, ni enamoramiento, excepto el de “The sand pebles”.

-¿Qué son entonces?

-No lo sé muy bien, no estoy seguro, pero sí puedo afirmar que en todas esas historias hay algo que no se consuma, que no llega a realizarse, es un viaje que no termina. No son ni siquiera amores abortados. Es algo que queda suspendido en el aire, en un limbo extraño. Es una nube que pronto agotará su agua, apenas unas cuantas gotas y desaparecerá entre muchas otras como ella, condenadas al mismo fin.

-Pero debes terminar de otra manera esta narración, en algún lado debes ubicar el amor.

-¿Por qué?

-Porque el amor es importante, puede que sea cursi, pero es importante.

-Tienes razón, hijo, pero el amor no puede ser correctamente metaforizado. Lo ha sido demasiado en el pasado y en la misma actualidad, excesivas veces se lo ha intentado dibujar. El amor es demasiado importante para hablar de él usando imágenes que lo evoquen, es inaprensible, quizás por eso los protagonistas de estas y de muchas otras historias no llegan a… ¿consumarlo?, no les cabe en la cabeza ni en el estómago. Por eso hablan del trabajo, de la fontanería, de política. Hablan de otras cosas y nunca del amor. Hacen bien, hablar de otras cosas es la mejor manera de hablar del amor.

-¿El amor es demasiado importante como para hacer poesía de él, padre?

-Claro, así lo creo. Por eso la poesía amorosa acostumbra a ser mala. La poesía amorosa es una tautología, como la psiquiatría emocional, o la medicina curativa, la justicia equitativa, el comercio justo o los proyectos de futuro. O cómo afirmar o preguntarle a alguien si está a favor de la vida, o si le gusta la música. En una ocasión María se lo preguntó con cariño a José y él la ridiculizó. No fue muy galante.

-Y tú, ¿eso cómo lo sabes?

-No hagas preguntas, hijo, que no puedo responder.

-Estoy pensando, padre, que la versión oficial que se narra en los Evangelios canónicos , cuenta también una relación amorosa no consumada, la de Jesús y Magdalena, ¿no?

-Cuenta dos historias, también la de María y José. Y quizás tres.

-Pero la historia de los blogs apócrifos sí fue consumada, ¿no?

-Eso parece. Si los protagonistas fuesen realmente de carne y hueso deberían ser ellos quienes lo contasen, pero eso solamente es literatura.

-¿Entonces?

-¿Entonces?, nada.

-¿Por qué lo hiciste, padre?, ¿por qué les mentiste a esas mujeres?

-Porque era lo único que ellas estaban dispuestas a oír.

-¿Te arrepientes?

-Yo sí, pero creo que ellas no.

-Eres un presuntuoso y un farolero, padre.

-Sí, lo soy.

-¿Cuál es la tercera historia no consumada que narran los Evangelios canónicos, padre?

-¿A ti qué te parece?

-Descartando al asno y al buey no sé que decirte.

-Piensa un poco. ________________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________

servido por el-peletero 8 comentarios compártelo

8 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

El deseo, ese movimiento ardiente del alma, que aunque se disimule bajo el casto hábito de una monja o se le ponga una camisa de fuerza, lo mismo que una corriente de agua, siempre se las arregla para escaparse. En "Narciso Negro" nos cuenta el padre de Fidelius que las conversaciones entre el hombre y la monja eran estrictamente "profesionales", pero añade, que lo "único que ofrecen es proximidad física...", justo el ingrediente que se requiere para esa cercanía tan anhelada. No hay duda de que en esa tranquilidad y sosiego tan aparente se producen chispas capaces de quemar toda la selva.
Comenta Augustus que las protagonistas de todas estas películas (que por cierto he oído hablar de ellas y nunca he visto, me refiero a las películas), son mujeres entusiastas, sacrificadas y muy valientes, tanto como ingenuas. Y que naturalmente el viaje que emprenden es totalmente un error, y sólo deben esperar el desencanto y la frustración. Y ese detalle llama bastante la atención. Por muy monjas e ingenuas que sean, por qué habrían de incurrir en el error de poner altas expectativas en hombres descreídos y cínicos que ellas conocen de sobra, que no se ocultan para demostrar su dura naturaleza y que además no han parado de advertirlas por todos los medios? Y como bien decías, Peletero en otro post, no te metas a jugar si no conoces todas las reglas del juego. El autoengaño es un grave error, y uno que se paga caro, y al menos en el caso de Narciso Negro, no es el fontanero el que la lleva a la equivocación sino su propio y vehemente deseo. No sería entonces, que a ésta y a las demás les parecía que valía la pena correr el riesgo? Me gustaría oir tu opinión.

Ah! y no estoy de acuerdo con Augustus en que un buen hábito siempre mejora el aspecto de quien lo lleva, pero sólo el de los muy guapos o muy guapas. Napoleón y Bolívar se mandaban a hacer sus trajes sobremedidas y con ciertas especificaciones para disimular sus defectos físicos, y creo que el efecto era muy favorable, al menos en el caso del Libertador.
Me gustaría seguir comentando, pero ahora mismo me esperan para caminar..., solo un "viajecito" corto hasta el parque. Espero no toparme con el desencanto (risas). Un beso viajero.

21 Mayo 2008 | 01:18 AM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida, Madeleine, ayer posteaba nuestra común amiga, Ren, un poema que titulaba “Deseo”.

Y tú me hablas y empiezas escribiendo: “El deseo, ese movimiento ardiente del alma…”

A nuestra edad ya sabemos, como hemos repetido en innumerables ocasiones, que el papel lo aguanta todo. Podemos escribir eso que tú escribes o casi lo mismo y decir: “El deseo, ese movimiento ardiente del cuerpo”

De ambas frases lo importante, aquello que a mi me gusta porque creo que significa algo, es la palabra “movimiento”. Que sea del cuerpo o del alma apenas importa pues ninguno de los dos es independiente del otro.

El deseo es un movimiento. Todo depende de si nos movemos solos o no. Por eso al sexo y al coito se los ha comparado muchas veces con el baile. Con ese baile en pareja.

Muchas veces me has leído escribir sobre el caminar acompañado como la coreografía más humilde, sencilla y hermosa que podemos bailar.

El sexo se parece a ella, también es una coreografía humilde, hermosa y sencilla, sencilla cuando hay amor, pero con una diferencia fundamental con el caminar, es un movimiento quieto, por eso normalmente no conduce a ninguna parte, pues ese no es su propósito, el suyo es otro. Su intención es diferente. La de descansar acompañado. No es más que eso.

Pero descansar cansa. Cansa y aburre cuando no se camina acompañado. Que es una manera tonta de hablar de amor. Estar acompañado.

“¿No sería entonces, que a ésta y a las demás les parecía que valía la pena correr el riesgo?”, me preguntas.

Sin duda sí, siempre vale la pena correr el riesgo, aunque el final sea la muerte en vida o la vida en muerte. Siempre vale la pena. Siempre.

Esas cuatro mujeres no se autoengañan, Madeleine, son solamente ingenuas, nada más, creen que su ejemplo les puede servir a alguien, que su esfuerzo valdrá para algo, que al final siempre existe la recompensa.

Creen que tener razón es un bien, que la verdad es útil y que la bondad es lo contrario de la maldad.

Para lograr todo eso están dispuestas a pagar el precio del desarraigo, pues creen ingenuas que su casa es su cuerpo y su alma. Tienen parte de razón, pero eso sólo es así cuando se triunfa, nunca lo es cuando se fracasa. Y ellas fracasan.

¿Por qué? Porque la capacidad, el talento, la inteligencia, la voluntad, el entusiasmo, la juventud, la alegría, la convicción y la misma y poderosa belleza no son nada frente a un acantilado, un ciclón, un océano tormentoso o frente a unas verdes, suaves y dulces montañas que inexorablemente penetran en el mar. Hasta el fondo más hondo.

Ellas son personas que piensan que el mundo está habitado, que en él hay gente, personas como ellas, y no es verdad. El mundo está deshabitado, vacío, en él solamente te encuentras tú, nadie más, y quizás, quizás, otro. Otro como tú.

Eso lo saben ellos, y mucho más lo saben al verlas a ellas.

Se enfadan con ellas cuando ven que no saben nada, o no saben al menos lo importante, lo que hay que saber. Luego se calman y parecen querer no tenerlas en cuenta. Luego se resignan y se enternecen cuando saben que se irán, fracasadas y solas. Y así es, ellas se marchan solas, sin ellos, no tendrían por qué, no ha habido amor, al menos no de ese convencional, únicamente conversaciones profesionales y técnicas, nada más. Se marchan distintas, cambiadas, decepcionadas, fracasadas y mejores, mucho mejores. Ahora son mujeres de verdad, siguen siendo voluntariosas y no se permitirán no ser entusiastas, y quizás a partir de ahora les apetezca también un buen whisky en buena compañía.

Ahora saben qué es eso, la buena compañía, todo lo demás son palabras, palabras escritas en un papel, y a nuestra edad ya sabemos, como hemos repetido en innumerables ocasiones, que el papel lo aguanta todo.

Besos de tu peletero catalán.

21 Mayo 2008 | 01:38 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

A ver mi peletero catalán, empecemos por lo más importante, por qué esa tristeza tan agobiante? Sí, vi el post de Ren, precioso, por cierto. Y yo te hablo de deseo, obviamente porque es el tema también de este post.

Dices "a nuestra edad, ya sabemos que el papel lo aguanta todo...". Por qué dices a "nuestra edad"? Para empezar yo soy mucho más joven que tú, sólo que no se me nota, tal vez porque he vivido la vida con mucha pasión e intensidad (risas). Sicológicamente, tampoco podemos hablar de nuestra edad, porque como ya sabes soy inmadura..., me he quedado en la década de los 20 años y de allí rehuso salir. Y sí, querido amigo, el papel lo aguanta todo, ya lo hemos dicho, pero cuando se trata de sentimientos fingidos, no cuando queremos volcar los más íntimos y sinceros, en ese caso, a veces el papel no sirve de mucho. No es tan fácil escribir todos los "movimientos" del alma, sabes?
Estar en buena compañía, por qué va a ser una manera tonta de hablar de amor? El buen sexo y el amor, siempre han sido y serán la mejor combinación. Sin embargo, como bien sugieres, el sexo sin amor o sin compañía es algo completamente vacío. En cambio el amor es tan perfecto que ni siquiera precisa de consumarse para que nos sintamos felices..., aunque nos queme el deseo.
Que estas mujeres no se autoengañan? Todavía mejor. En realidad, no deberían porque los hombres han puesto claramente sus cartas sobre la mesa. Pero a pesar de todo ellas esperan la recompensa? Quién podría decirlo? Quién sabe, a lo mejor ellas no esperan nada. No podría ser más intenso el deseo que el placer?
La casa es el cuerpo y el alma, y ellas tienen razón. Te lo dice una "desarraigada", así que deberías creerme. Pero tú dices que es así, sólo cuando se triunfa, y ellas supuestamente "fracasan". Yo no lo veo de ese modo, si son "fracasadas y mejores, mucho mejores", allí hay una contradicción. Si han ganado algo de esa relación y son mejores, se han anotado unos cuantos tantos a su favor. They are just fine. Nothing to worry about. Besos.

21 Mayo 2008 | 11:07 PM

Mantis

Mantis dijo

Pues ya que os ponéis... yo soy más vieja que ayer pero más joven que mañana, hala!!!

Mira tú que no acabo yo de pillar esto de la "consumación" y la "no consumación", y de las 4 películas, ni una he visto pero.... mi mami sí y la madrugá del martes al miércoles pasamos unas horas largas hablando y le pregunté por la peli de “Historias de una monja” y mi madre dice que en esa época a lo más que se llegaba era a un beso y.... para de contar, eso sí, dice que la Audrey hace muy “buen papel”, y mi madre entiende de esas pelis románticas, aischhhh... de ella nada como “Desayuno con diamantes”, Ahhhh y debe haber visto 400 veces “Lo que el viento se llevó”, y Esplendor en la hierba? Esa también me suena, de Natalie Wood ¿no?
Ahhhh, y Roger Moore, para ella siempre será “El Santo” no me preguntes.... porque me lo ha dicho alguna vez y siempre me olvido, será por algo...
Yo eso de que el hábito hace al monje.... no estoy muy conforme, mejor dicho, nada conforme.

Os dejo esta letra... es muy chula, de Ríos de Gloria, por si sirve de algo...

Vamos descubriendo por instinto,
los secretos de un extraño laberinto
inventamos el amor a solas en cualquier rincón
y volamos, bailando abrazados los dos
los dos, amor...

Y ya no puedo parar...

Pienso en esa boca que me gusta,
en la tropa que acaricia lo que ocultas
que se desborda la pasión,
al roce de tu pantalón
y se enciende la chispa,
que prende el amor...amor

El deseo es un volcán,
un beso de sol ardiente
cuando bailas tú,
sólo sueño con tenerte.
El deseo es un volcán,
que hace temblar tu cuerpo
si me acerco a ti me consume,
un fuego lento.
Y ya no puedo parar...y ya no puedo parar.

Sube hasta la cumbre y vuela otra vez,
la felicidad pone ritmo en el corazón,
una herida más, una historia de amor.

Petons “no consumados”

23 Mayo 2008 | 06:07 PM

Madeleine a Mantis y su amor no consumado

Madeleine a Mantis y su amor no consumado dijo

Pero si lo has entendido divinamente, querida Mantis: "El deseo es un volcán que hace temblar tu cuerpo, si me acerco a ti me consume un fuego lento. Y ya no puedo parar..., y ya no puedo parar", y si no puedes parar lo más seguro es que sea un amor ya consumado, no crees? En cambio cuando el deseo es un volcán y un beso de sol ardiente, como cuando has bailado aquí con el Peletero, entonces me imagino, que si el baile no sale de aquí, es un amor no consumado. Espero no haberte confundido más, pero si lo hice dile al Peletero que te lo explique que estoy segura que él sabe hacerlo. Besitos.

24 Mayo 2008 | 03:30 AM

Mantis a Made y su amor no consumado

Mantis a Made y su amor no consumado dijo

Sí, Made, creo que lo entendí, por eso dejé caer esa canción.... es esta, la dejo para el fin de semana.

http://www.youtube.com/watch?v=E9tfhNUaEAs

Y sí, Pele es mi amor no consumado en este blog, bailamos sólo aquí o en mi casa. Pero no ha vuelto a bailar....

Resumiendo la no consumación... ¿Puede ser un querer y no poder? más o menos, digo...

Besos Made y petons para el Marqués...

24 Mayo 2008 | 01:18 PM

el-peletero

el-peletero dijo

El Marqués te agradece, Mantis, los besos y las muestras de cariño que tienes con él.

Son las 14 horas y 25 minutos del sábado 24 de mayo de 2008. Este blog permanecerá cerrado el resto del fin de semana.

Abriré el próximo lunes con nuevas aventuras y nuevas historias. Gordos, Damas muy serías, dulces muchachas enamoradas, asustadas y heladas. Esposas nada abnegadas, ni ahogadas ni tampoco sacrificadas. Amantes cariñosas, tiernas y deliciosas, apasionadas y desenfrenadas.

Y algún que otro recuerdo.

Besos a todas.

24 Mayo 2008 | 02:25 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Qué bonita la canción, Mantis, gracias. "La no consumación puede ser un querer y no poder?" Bueno, podría ser también querer, poder y no ceder, je.

Querido Peletero: Esposas nada abnegadas, ni ahogadas ni tampoco sacrificadas? Vas a incluir entonces a la tuya? Mmm..., creo que va a ser un post muy interesante. Besos para ti y para las demás. Buen fin de semana.

24 Mayo 2008 | 05:36 PM

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Sobre mí

Si desnudar a alguien no ha sido nunca una actividad baladí, vestirla tampoco lo es y mucho menos cuando la materia prima es algo tan sublime como la piel. Este es el hecho, sin más, y en él nos regocijamos y sobre él nos preguntamos y nos hacemos responsables, hasta las últimas consecuencias. ______________________________________________________________ __________________________________________________________________

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