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La Coctelera

El peletero

WHAT YOU SEE IS WHAT YOU GET

21 Julio 2008

El peletero/Cartas de una Dama muy seria (8 de 9)

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1 de mayo

Amor mío, a Luis ya hace días que le han quitado el yeso, ha estado cuarenta con él puesto, toda una cuarentena. Lleva un mes con la rehabilitación. Como no va a trabajar (al menos no pisa la oficina pero trabajo en casa sí tiene, y mucho, con el ordenador y el teléfono no para) ahora se encarga él de recoger a los niños en el colegio y traerlos a casa, y también de llevarlos a la piscina, al ballet o, ahí quería llegar yo, al psicólogo, mejor dicho, a la psicóloga.

Al grano, se ha enamorado de la psicóloga ésa y me ha pedido el divorcio el muy sinvergüenza. Esta vez me lo ha pedido, debe de ser más seria la cosa. A mí no me importa, no es nada grave, yo le he dicho que sí y le he presentado toda la lista de cosas que quiero y a las que tengo derecho. Me he informado bien, tengo una amiga del periódico que es abogada y especialista en divorcios. Se le ha cambiado la cara. Y yo me he reído. Ya se le pasará.

He decidido ser sarcástica. Frente a esa propuesta de divorcio de mi marido creo que lo mejor que puedo hacer es ser cínica. Y decirlo con todas las palabras, me importa un pimiento su psicóloga y el color de sus bragas. Aunque esa última frase no es muy cínica, la verdad. Y tampoco me importa.

Lo verdaderamente importante es que te amo y lo mucho que te deseo, amor mío.

Hoy quiero ser tu esclava, deseo ser enteramente tuya, no reservar nada para mí. Todo te lo doy en estos momentos. ¿Qué quieres, mi señor? ¿Mi sexo? Tómalo, de tu propiedad es. Mis piernas, las columnas que flanquean la entrada al templo, se abren despacio para que puedas entrar en él, comer y beber de su carne y de su sangre. Mis propias manos separarán y abrirán las hojas que dan acceso a su más preciosa reliquia, la perla encapuchada que late con vida propia ante tu presencia, que enrojece y se inflama de deseo por ti, húmeda y palpitante, pidiéndote a través de mi sudor que tus labios, tus dedos y tu lengua la profanen.

Cuando rozas el secreto de mis entrañas brota todo mi cuerpo como si diera a luz. Te suplico que continúes. Me abro más, y te hablo. ¿Qué quieres que te diga, amor mío? Lame, besa, chupa, haz que el océano sea el maremoto que agite mis caderas y mis pechos que me acaricio para ti. Tómalos antes de que me hunda en tu boca, tómalos, empapa con mi vientre los pezones y rózalos con tu lengua, chúpalos, te amamantaré con ellos. Mi sexo, aún no satisfecho se agitará, y con él mis caderas, y entre gemidos te suplicaré que termines lo que empezaste. Pero tú, ocupado con mis pechos blancos, dejarás que me consuma en mi agonía, sin piedad. Eres mi Dios, el hacedor de mi placer, tú me lo das y tú me lo quitas. Por fin, con tu boca llena de ellos, tus dedos descenderán para rozar mi vello, los labios que oculta, entreabrirlos. Y mis gritos se confundirán con el llanto desesperado, con el temblor de mi cuerpo, con la súplica de que permitas que la lava que me corre por los intestinos pueda encontrar al fin el desagüe y el abrevadero para salir antes de que me estalle dentro.

Hoy eres mi dueño y me pones al cuello un collar que así lo evidencia y del que, por eso, me siento orgullosa; me colocas de rodillas, me atas las manos a la espalda y te sitúas frente a mí, sujetando tu sexo erecto entre las manos. Lo acaricias suavemente, sabiendo cuánto me excita eso, y te acercas. Intento llegar a él, pero te limitas a rozar mi sexo húmedo, y después mi boca, sin darme opción a capturarlo. Así una y otra vez, apenas puedo rozarlo con la punta de mi lengua en intentos que sólo hacen aumentar mi deseo. Te suplico que no me castigues de esa manera, que me permitas aprisionarlo entre mis labios, lamerlo, besarlo, succionarlo, darte placer. Pero tú no me concedes ese privilegio, sigues moviendo tu pene ante mí, alejándolo y acercándolo para mi exasperación.

Continúo suplicando por él, cada vez más ansiosa, dispuesta a todo por conseguirlo. ¿Cómo quieres hablarme? Hazlo como desees, mi señor, solo soy tu gata en celo, no tengo ahora mismo más voluntad que la tuya, sólo sé que te deseo desesperadamente, haré todo lo que me pidas. ¿Quieres que tu gata se acuclille en la bañera y orine ahí? Eso es algo que te gusta. ¿Qué deseas de mí? Solo dímelo, y lo tendrás, pero déjame tener tu pene en mi boca. Lo besaré con pasión, igual que tus testículos, los rozaré de abajo arriba con los labios humedecidos, subiendo poco a poco hasta tu glande, mi señor, y luego lo meteré entero en mi boca, llena de saliva, para lubricarlo bien. Sujétalo con tu mano, pinta mis labios con tu glande mientras la puntita de mi lengua intenta alcanzarlo, y deja que luego le dé suaves lamidas, alternando con besos y con suavísimos roces con los dientes, a todo lo largo. Introduciré tus testículos en mi boca, jugaré con ellos, y después los abandonaré para dejar que mi lengua recorra tu pene hasta llegar a la punta de la flecha, hasta llegar al pedernal. Con su vértice haré círculos, ochos, y cintas de Moebius, rodeándolo todo, lo chuparé como un helado, y después, apretaré lo suficiente como para que lo sientas preso en ella. Lo beberé, y poco a poco iré engullendo cada vez más centímetros, lo haré llegar hasta el fondo de mi boca hasta casi ahogarme con él, y mis movimientos cada vez serán más rápidos, más insistentes, hasta que, próximo a derramarte, retires tu chuzo.

De nuevo volveré a suplicarte, desesperada, que no te apartes de mí. ¿Qué quiero, me preguntas? A ti, amor mío, lo que te pido es tu semen. ¿Quién quiero que seas? Lo que eres, mi dueño y señor absoluto, el amo de mi corazón, de mis sentimientos, de mi placer, de mi deseo. Dame tu pene, por favor, dámelo. Mi respiración se agita y entrecorta tanto viendo cómo te masturbas, imposibilitada para hacerlo yo porque sigo de rodillas y atada ante ti, que te has puesto fuera del alcance de mi boca, que el deseo hace que mis gemidos se descontrolen. Y cuando veo la primera descarga de semen salir cierro los ojos para aprehender con más intensidad el momento en que bañas con él entera a tu gata, de rodillas, el momento en que me haces más tuya aún.

No quiero que me limpies, sólo que me sueltes las manos, y poder inclinarme sobre tu cuerpo tendido en el suelo, exhausto, y apoderarme de tu boca, de tu lengua, follártela como si fuera ese pene que me has negado casi todo el tiempo, cubrirte de caricias, lamidas y besos ardientes todo el pecho, el vientre, tragarme de nuevo tu polla fláccida mientras me masturbo para ti sin llegar a correrme, solo esperando excitarte con ello. Hasta poder hacerte morir de nuevo entre mis brazos.
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servido por el-peletero 3 comentarios compártelo

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

ren

ren dijo

Pues no andaba errada cuando te decía varios capítulos atrás que este
matrimonio me parecía estar estructurado como una mancomunidad de
intereses, Pele, y no solo económicos... El marido "fan" de Cicerón y de la templanza que fortalece nuestro espíritu, alejándonos así de los animales, se ha enamorado de la sicóloga, hasta el punto de que llega a pedir el divorcio a la Dama. Y por lo que se ve, no es la primera vez que desatiende las enseñanzas de Cicerón, aunque nunca fueron las tentaciones tan fuertes como para quitarse la alianza de bodas... O quizás esos asuntos a que se refiere la mujer con esta frase:

"Esta vez me lo ha pedido, debe de ser más seria la cosa."

sean de otra índole, pero desde luego da a entender que ha habido problemas de gravedad entre ellos.

Sin embargo, el sentido común se impone al final; ante el precio que hay que pagar Luis de olvida de la sicóloga, y la Dama de la petición de divorcio y de las otras cosas menos serias que ha habido antes, y se refugia con rabia mal contenida en el sarcasmo y en su amante, en un sexo salvaje, tórrido, en una entrega tan total que ella misma equipara con la de una esclava, una entrega que roza, casi, la negación de sí misma, un lanzarse a aguas turbulentas y dejarse arrastrar por los remolinos hasta hundirse en el centro de uno de ellos. Pareciera una venganza hacia su marido...

Me pregunto si a la Dama al final no le hubiera venido mejor olvidar maridos, amantes, y dedicarse a proyectarse sobre ella misma solamente.

Besos.

23 Julio 2008 | 03:21 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Bueno, por fin, ésto se puso interesante también para el marido. Chiiico, es que también ya era hora que don Luis se espabilara. Esas son las ironías que tiene la vida. Ahora lo único que falta es que a nuestro Peletero se le ocurra poner al amante a darle también "calabazas" a la Dama Seria..., luego de la carta tan excesivamente "sumisa" que le ha enviado a su amante. Ja, ja, un final tan cruel no puedo negar que me gustaría. Besos.

23 Julio 2008 | 07:28 PM

Mantis

Mantis dijo

Pues como dice Ren, no parece que Luis haya estado con la mente en blanco en este tiempo y lo que sí parece es que en su mente hay una sicóloga con la que quiere ir en serio.

Made, corazón mío, que me parece a mi que Luis ya estaba espabilado de mucho antes, es más, creo que nació espabilado....

Esta carta que escribe a su amante, yo no creo que sea una venganza, sino una manera de reventar su bilis a través del sexo y aunque parezca que quiere bañarse en seme, yo creo que se está bañando en hiel pura. Pero esto es una apreciación personal porque yo nunca leo entre líneas, sólo me dejo llevar por lo que esas palabras me transmiten y lo que consiguen es dejarme una sensación de rabia, impotencia y cierta envidia hacia la sicóloga porque quizás piense que sus pechos no están caídos, ni son blandos y Luis se los lame como a ella nunca se los lamió.

Vale, es una deducción tonta, ahora sólo me queda saber como acaba ;-)

Petons

25 Julio 2008 | 03:32 PM

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Si desnudar a alguien no ha sido nunca una actividad baladí, vestirla tampoco lo es y mucho menos cuando la materia prima es algo tan sublime como la piel. Este es el hecho, sin más, y en él nos regocijamos y sobre él nos preguntamos y nos hacemos responsables, hasta las últimas consecuencias. ______________________________________________________________ __________________________________________________________________ Suscribir con Bloglines __________________________________________________________________ __________________________________________________________________ Blogalaxia __________________________________________________________________ Add to Technorati Favorites __________________________________________________________________

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