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La Coctelera

El peletero

WHAT YOU SEE IS WHAT YOU GET

23 Julio 2008

El peletero/Cartas de una Dama muy seria (y 9)

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26 de mayo

¿Sabes, mi amor?, Luis me vino esta tarde con unos folletos de vacaciones de una agencia de viajes, para que elija el lugar al que más me gustará ir este verano. Es un encanto. Ya se le ha pasado la tontería esa de la psicóloga. Siempre se le terminan pasando esas bobadas, y es lógico, mujeres mejores que yo para una buena aventura sexual puede encontrar las que desee. Mujeres mejores también para enamorarse locamente, las hay a montones. Pero mujeres mejores que yo a secas, para convivir con ellas y construir una familia, no. No es que yo sea la única, o una de las pocas que pueda haber, claro que no, también hay muchas, pero yo soy la suya, su mujer, su esposa. Igual que él es el mío, mi esposo. Eso no es una defensa de la sempiterna y sagrada familia, no lo es. Tampoco soy una mujer especialmente religiosa y no considero que el matrimonio sea un sacramento o algo ni siquiera sagrado y mucho menos para toda la vida. La gente está convencida, cree con verdadera fe, que siempre hay una segunda o tercera oportunidad. No es cierto. No tengo pruebas que puedan corroborar esa aseveración excepto la visión que cada mañana penetra por mi ventana al levantarme y descorrer las cortinas. Vivimos en un piso alto y nos levantamos temprano, Luis primero y luego yo. La ciudad todavía se esconde, apenas se muestra, obscena, poco iluminada, agotada por la noche, honda y hundida. Rendida y fatigada, perdida entre esos millones de sueños y gritos sobrecogidos y acallados, tan grises y fantasmales como esas nacientes y tristes claridades solares o las nieblas que desprenden las cloacas y los subterráneos que viven independientes otra vida no mejor. En esa hora muerta la planta de mis pies ya nota el temblor del próximo terremoto que no tardará en llegar, la próxima muerte que apenas está agonizando en algún rincón de esta maldita ciudad. ¿Es lastima eso que siento?, ¿es piedad?, ¿solidaridad, como dicen mis jovencitos colegas del periódico? No, no es nada de eso, es puro terror, miedo casi físico. Ganas de huir, de hallar excusas, de hablar de monjas, de mis padres, de la educación que recibí, de decir que Luis es un niño y que ya estoy harta de ser su madre, que en realidad yo valgo más, mucho más que él, que voy a renunciar a la maternidad, legal y emocional, que voy a regalar a mis hijos al que los quiera, a Luis, o quién pague bien con su cuerpo de hombre lustrado, fino, erótico y musculado, o que consiga con sus palabras dulces y bellas que sean dulces y bellas solamente porque él las dice. Pero nada de eso es realmente verdad, o al menos no más que las verdades que muchos podrían hallar en mí y que no serían muy elogiosas, precisamente. Ninguna. Yo también soy humana, y lo peor de lo peor para una mujer, soy madre y quiero ser Salomón. No existen excusas, ni una. Yo puedo dejar que Luis se divorcie de mi o yo de él. Los dos somos capaces de encontrar una nueva pareja y simular con ella que aparte de la convivencia diaria, de las noches compartiendo camas y conversaciones románticas, nos espera eso que dicen que nos espera. Esa mentira que cuentan…, los demás que cuentan esa mentira.

Pero no es cierto. Ni a él ni a mi nos espera nada ni fuera ni dentro. Ni antes ni después, ni ahora ni luego, ni más tarde, ni pasado mañana, ni el próximo fin de semana. Ni de aquí a dos años.

No hay excusas, hay decisiones y quién sabe si terminaré renunciando también a ser mujer conservando, eso sí, el cuerpo de mujer.

No hay excusas, hay decisiones.

Otra cosa es que Luis fuera un hombre... distinto, de otra clase, uno de esos que son..., diferentes.

Pero no lo es.

Por eso me ofrece unas vacaciones.

Estoy pensado en algún país del lejano oriente, ¿Japón?, no sé. ¿Y uno de estos viajes que organizan a la Antártida? Estaría bien, ¿no?, veríamos focas y pingüinos, sería un viaje ecológico, y una manera nueva de ir hasta el fin del mundo, aquel del que te hablé un día, incluso es posible que me muera como decía también mi joven amante, aunque no sé de qué, la verdad. Seguramente de frío, esa es la causa más habitual de muerte, ¿no?, si no ya me dirás, ¿por qué entonces están tan fríos los cadáveres si no es por eso?, ¿verdad, mi vida?

También podríamos hacer una de estas vacaciones solidarias que hacen ahora en algún lugar del Tercer Mundo, África o Latinoamérica. Ya me lo pensaré, aunque Luis creo que lo único que quiere es descansar, ¡qué soso!

Ahora llevamos al niño a un psicólogo argentino y gay, parece buen chico. Así estoy más tranquila. Creo (risas).

Por cierto, todavía no tienes nombre, no puede ser que a estas alturas seas mi amante imaginario y que todavía no sepa cómo debo llamarte. No puedo realizarle una felación a un desconocido, no sería propio de una Dama muy seria.

Ya sabes que todos estos mails van a parar a una cuenta de correo que tiene un número y que abrí yo misma hace unos meses.

¿Francisco?, ¿Ernesto?, ¿Carlos?, cualquiera puede servir, no eres real, no eres de carne y huesos, ni tienes rostro ni edad. No vives aquí ni allí, nunca me defraudas, nunca te quejas, nunca te cansas, nunca me abandonas y siempre me encuentras bella.

Eres un tesoro, eres perfecto, no existes.

Te quiero, cielo.

Quizás regresemos a Nueva York, yo quiero ver la “zona cero”. Pero Japón me atrae.

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servido por el-peletero 30 comentarios compártelo

30 comentarios · Escribe aquí tu comentario

lamujeresqueleto

lamujeresqueleto dijo

Peletero has creado todo un personaje con la Dama y nos has tenido a todas en ascuas con ella.Creo que me dí cuenta a la vez que Madeleine de que podía ser este final, pero contigo nunca se sabe...

Es curioso que la Dama quiera ir a la Zona cero, hace unos dias hablabamos en Rincones de una Zona Cero que creo es en la que está la Dama.
Ella juega un juego muy peligroso a mi entender.Tener fantasias sexuales teniendo pareja hasta puede ser enrriquecedor para esta.Tener fantasias con el "Otro"es algo más peligroso y casi siempre frustante.

La Dama va cambiando el tono durante la "relación", pasa por la fase de enamoramiento carnal, se hacen amigos, se llegan a entregar con amor...y esa fantasia lo que hace es que ella se sienta aún más insatisfecha con su vida, o a mi me lo parece.Una vida a la que en una declaración de principios inicial era lo más importante y a lo que nunca renunciaría.Y creo que no renunciará porque cree que no hay otra posibilidad de vivir su vida.Y lo entiendo así cuando dice:

"Ni a él ni a mi nos espera nada ni fuera ni dentro. Ni antes ni después, ni ahora ni luego, ni más tarde, ni pasado mañana, ni el próximo fin de semana. Ni de aquí a dos años."

Dice :

"No hay excusas, hay decisiones.

Otra cosa es que Luis fuera un hombre... distinto, de otra clase, uno de esos que son..., diferentes.

Pero no lo es. "

¿Qué quiere decir la Dama con esto??

Me ha gustado leer esta historia, porque la Dama, al contrario de otras mujeres que nos has mostrado, no hace daño a terceros.Ella solo se hace daño a si misma.
Creo que hay un nexo común entre la Dama y las mujeres de los blogs secretos, todas estan solas, lo saben y no hacen nada para cambiarlo.Solo fantasean.

Creo que la foto final, para mi, lo dice todo.

Un beso.

Todos los comentarios han estado geniales.Gracias a ti y a las chicas.

23 Julio 2008 | 04:41 PM

soyyo

soyyo dijo

Pues que quiere que le diga Peletero, a mí esta historia me da mucha pero mucha pena.
Si todo fuera perfecto o no existente querríamos imperfecciones existentes que por otro lado son lo que ya tenemos.
Si le parece perfecto que no exista, ¿Para qué quiere un nombre?.
Saludos.

23 Julio 2008 | 04:43 PM

Sibyla

Sibyla dijo

Estimado Peletero,

he visto en París la obra Shunga de Hokusai. No todo son grandes olas. Estoy segura de que te encantaría.

Me pondré al día con las cartas y corregiré mis percepciones.

No tenía conciencia de que fueran dos "amantes" que aún no habían tenido contacto. Algunas frases de las primeras cartas podían haberme dado la pista, pero otras me hicieron creer que se conocían plenamente.

¿Acaso me perdí el prólogo de las cartas que parece que la mayoría de tus acólitas conocían??

Un saludo,

Sibyla

23 Julio 2008 | 05:22 PM

Madeleine le aclara a Sybila

Madeleine le aclara a Sybila dijo

Querida Sybila: Tal vez a usted le convendría leerse no sólo todas las cartas, sino recorrerse un poco todos los posts del Peletero. Resiento el calificativo que usa para referirse a nosotras como "acólitas", y francamente no sé a qué viene. Nosotras somos todas lectoras del Peletero, y algunas buenas amigas. No estamos a su servicio, ni nada por el estilo. Para que no se equivoque, este es un blog de Literatura, y nada más. Yo pensé que todas aquí estábamos en la misma página. No sé por qué me ha dado la impresión con su comentario de que no es así. Un saludo.

23 Julio 2008 | 07:47 PM

ren

ren dijo

Me ha sorprendido enormemente este capítulo final, la verdad es que no me esperaba los giros que en él se han producido. Si me apuras, lo que menos sorpresivo me parece es que el amante sea imaginario, todavía me ha asombrado más que ese marido tan resuelto, tan filósofo, tan luchador en esa multinacional, terminase siendo un marido-hijo. O que ella haya llegado a cuestionarse ejercer de Salomón teniendo que elegir entre sus hijos y otro hombre cuando ni siquiera ha buscado un amante real, sino que ha tenido todo el acierto de desplegarse a sí misma en uno inventado. O el interior de la Dama materializado en esa ciudad. Y a una mujer dispuesta a tirar la toalla de ser mujer, y que, vencida por el fatalismo, se conforma con ser solo un cascarón vacío.

¿Sabes qué me vino inmediatamente a la memoria cuando leía esas líneas referentes a la ciudad? Este fragmento de un artículo de Larra titulado "Día de difuntos de 1.836".

"Dirigíanse las gentes por las calles en gran número y larga procesión, serpenteando de unas en otras como largas culebras de infinitos colores:¡al cementerio, al cementerio! ¡Y para eso salían de las puertas de Madrid! Vamos claros, dije yo para mí, ¿dónde está el cementerio? ¿Fuera o dentro? Un vértigo espantoso se apoderó de mí, y comencé a ver claro. El cementerio está dentro de Madrid.

Madrid es el cementerio. Pero vasto cementerio donde cada casa es el nicho de una familia, cada calle el sepulcro de un acontecimiento, cada corazón la urna cineraria de una esperanza o de un deseo.

-¡Necios!- decía a los transeúntes-. ¿Os movéis para ver muertos? ¿No tenéis espejos por ventura? ¡Miraos, insensatos, a vosotros mismos, y en vuestra frente veréis vuestro propio epitafio! ¿Vais a ver a vuestros padres y a vuestros abuelos, cuando vosotros sois los muertos?"

Estoy segura de que no es lástima, piedad ni solidaridad lo que siente la Dama cuando contempla la ciudad que parece despertar al amanecer realizando esfuerzos titánicos para ello, pero que no hace sino agonizar un poco más y ya es incapaz de disimularlo. Las ciudades no son al fin y al cabo más que espejos de quienes viven en ellas, replicantes humanas. La fatiga, el cansancio, los sueños y gritos sobrecogidos y acallados, son los nuestros, los tristes, desvaídos y fantasmales claroscuros que desprenden las cloacas y subterráneos son los que proyectan nuestras propias cloacas y
subterráneos, esos que nos recorren por dentro.

Entiendo que la Dama lo que sienta es terror cuando la planta de su pie, probablemente desnuda, presiente el próximo terremoto que sacudirá su vida, la siguiente muerte que se producirá en ella para ir a sumarse a todas las muertes que lleva ya acumuladas dentro, y para preceder a las que vendrán después. Creo que ve en su ciudad el mismo cementerio que veía Larra en Madrid, que su corazón es la urna cineraria de un deseo o de una esperanza, y que no le pasa desapercibido su propio epitafio grabado en su frente.

¿Ganas de huir? ¿A dónde? No se puede escapar de uno mismo, ni huyendo al fin del mundo, como le propuso aquel joven amante universitario, o como hacen otros marchándose a las antípodas. ¿Me permites que esta vez sea yo quien se cite a sí misma? Es algo que escribí hace tiempo, y que sería mi respuesta a la Dama:

Ves difusos los contornos de tu vida,
tan difusos que ni siquiera se perfilan
vagamente los de mañana por la tarde.
Ya no haces planes. Tantas veces sueños traicionados...
Recoges la última hilacha de ti mismo,
que malcolgaba del ajado y triste perchero,
y la metes en la maleta.
En tu bolsillo, un pasaje al paraíso: a Tahití. Como Gauguin.
Dejarlo todo e irse. Quemar tu última bengala.
Escapar del caos, del marasmo que te asfixia,
del nicho de tu soledad,
en busca de algo a lo que llamar vida.
Hay en aquellos que se van una huida de sí mismos,
pero los fantasmas de la memoria,
aquellos que nunca llegaron al valle del olvido,
viajan confortables en el equipaje.
Lo fundamental persiste. Nada cambia.
El paisaje viste, pero no nos viste de nada que no fuéramos.
Lo esencial permanece. Lo mismo en Tahití que en París...
Huyes de ti en alocada y ciega carrera hacia ti mismo,
sin entender que somos círculos cerrados,
sin escapatoria. Condenados a nosotros mismos.

No hay escapatoria, no lo es el divorcio, ni las excusas, ni el amante. Nada lo es. Todo eso que ella cita, las monjas, sus padres, su educación, el lastre que es su marido, la asfixia que le producen sus hijos, todas eso poco elogioso que por lo visto podría hallarse en su interior a poco que se escarbara, no son más que verdades, todas ellas, que convierten a la Dama y a su vida en una gran mentira. Y quizás la parte menos falsa de esa gran mentira sea el amante al que destinaba sus cartas, precisamente porque era imaginario.

La Dama está condenada a sí misma, como lo está Luis, y ambos condenados el uno al otro porque saben que fuera no les aguarda nada distinto, solo más de lo mismo, solo que con distinto ocupante al lado izquierdo de la cama.

No merecía la pena divorciarse, era cierto, y seguramente también Luis lo sabía. Los primeros meses de enamoramiento dan la vida, consiguen hacer de la ciudad un paisaje totalmente distinto al que ven los ojos de la Dama, al que han visto durante años los suyos propios. Pero el "sí quiero" que se dan los enamorados no es el The End, como en la películas, no es más que el principio, el principio de un camino arduo que enseguida deja de estar cubierto casi permanentemente por nubes rosas para dar paso a nubarrones grises, alternando con otras blancas y sin sustancia, en el mejor de los casos. Luis sabe que tras el deslumbramiento inicial habría venido la convivencia con su sicóloga, y que no habría hecho más que cambiar una Dama por otra.

"Otra cosa es que Luis fuera un hombre... distinto, de otra clase, uno de esos que son..., diferentes."

Otra excusa más, otra mentira. No hay nadie diferente, de otra clase. Cuando todo nos falla, la pareja, la vida, queremos creerlo, pero no es así. Nos empeñamos en vestir al otro con el traje que forjaron nuestros ideales, y al final, como ese nunca es un traje a medida de la persona a la que nos empeñamos en embutir en él aunque sea a fuerza de calzador, termina reventando por las costuras. Ese o esa que nos parecían tan distintos, justo quien creíamos que guardaba en su bolsillo la llave de nuestra felicidad, no resisten una prospección a fondo. En cuanto rascas un poco te encuentras que son sumideros, fosas sépticas de miserias, como todo el mundo, miserias distintas a las de otros, sí, pero miserias al fin y al cabo, las suyas. Sí que fue lista la Dama buscándose un amante imaginario, cualquiera de carne y hueso habría terminado decepcionándola al cabo de un tiempo de convivencia, cuando se hubiese venido abajo aquel castillo de naipes que durante un tiempo de relación hubieran levantado.

Por eso lo mejor es tomar unas de esas vacaciones modernas, bien en el Ártico, viendo pingüinos y pasando frío, bien unas de tipo solidario para sentirse mejor con uno mismo y regresar a casa recordándole a los amigos cuán afortunados somos en el Primer Mundo. Y después, de vuelta a casa, seguir confundiéndose de nuevo con el paisaje urbano, ser uno más de sus edificios, con sus cloacas y subterráneos desdibujados por brumas irreales, fantasmagóricas, continuar amaneciendo roto, hundido, fatigado, ahogando en la garganta sueños y gritos sobrecogidos, y hacer como si la ciudad no fuese un cementerio, ni el corazón una urna cineraria, como si no se viese el epitafio escrito en la propia frente. Como si la ciudad no fuese la ciudad, sino Tahití.

Y, por supuesto, siempre decantarse por un sicólogo a poder ser argentino, y gay, por supuesto.

Besos.

23 Julio 2008 | 08:39 PM

Sibyla a Madeleine

Sibyla a Madeleine dijo

Estimada Madeleine,

siento mucho que mis palabras le hayan perturbado tanto. No era mi intención ofender a nadie.

Recordando ese post en el que el peletero habla de cada una de ustedes como fieles seguidoras y amigas, he escrito acólitas como sinónimo de seguidoras. Una acepción vulgar pero que se usa frecuentemente. En ningún caso le he querido dar otro significado.

Y es cierto. Entré en este blog cuando se publicó la primera carta y poco sé de otros escritos de el peletero. A eso me refería en ese último párrafo. He debido perderme algo importante para poder comprender estas cartas.

Siento el malentendido. Pido disculpas a Madeleine y a cualquier otra lectora a la que mis palabras le hayan podido molestar.

Un saludo,

Sibyla.

23 Julio 2008 | 10:32 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Apreciada Sibyla, estaba escribiendo un comentario pidiéndole que se disculpara públicamente, pero usted ya lo ha hecho. Se lo agradezco, y permítame decir también públicamente, que eso la honra.

Gracias por hacerlo.

En mi casa todos somos amigos, muy buenos amigos, y “muy buenos amigos” no es ningún eufemismo ni tampoco ninguna exageración, es una frase que refleja con absoluta claridad la realidad. Como puede suponer, el primer agradecido y beneficiario soy yo. Presumo y quiero adivinar que usted es perfectamente capaz y puede imaginarse, o incluso saber, el bien incalculable que eso representa y que a nadie, a nadie le permito que dañe con palabras equivocadas.

Entendiendo también y dejando muy claro que el primero que se equivoca soy yo. Ya debe haber leído el calificativo de gruñón con el que constantemente me bautizan mis queridas amigas.

Ya le di la bienvenida en mi casa, se la vuelvo a dar, contento y orgulloso de su llegada. Disfrutemos todos de buenas charlas a las que usted está, por supuesto, invitada.

Saludos y agradecimientos

23 Julio 2008 | 10:58 PM

Madeleine a Sibyla

Madeleine a Sibyla dijo

Disculpas aceptadas, querida Sibyla. Sí, reconozco que el término es corriente, pero ni sé ahora por qué me supo mal. Tal vez me he vuelto tan "gruñona" como el Peletero (risas). Algo se le pega a uno del dueño de casa. Me uno a las palabras del Peletero, y espero que te sigamos viendo a menudo por aquí. Creo que siempre has tenido algo importante e inteligente para decir. Por favor, incidente olvidado y gracias por la aclaración. Un saludo.

24 Julio 2008 | 12:02 AM

soyyo

soyyo dijo

Vaya Ren como me gusta lo que has escrito. Alucinada estoy. Pero bien. Ya lo creo.
Cuando alguien decide compartir la vida con alguien piensa que siempre es para bien. Es lo ideal o lo que debería ser. Si uno se empeña en que eso sea así, así será. Es todo una cuestión de empeño. A duo. Pero si uno empieza a darle vueltas a la cabeza y ve que la persona que tiene a su lado no es la misma. O es la misma, pero no es igual, la cosa cambia. Y cambia también cuando uno mismo se da cuenta que no solo cambia el de al lado. Que los ojos con los que uno mira no son los mismos tampoco y que han cambiado también. Y empieza uno a pensar que los divorcios o las separaciones deberían ser porque uno de los dos, o los dos, abandona el empeño y no porque haya una persona mejor que la que se tiene al lado. Porque no hay mejores, o las hay en ese momento determinado. Pero nadie nos dice que esa nueva persona cambie y volvamos a lo mismo. A abandonar el empeño. Por eso quizás el más perfecto sea el que solo existe donde nadie existe. Por eso es una pena.
Saludos.

24 Julio 2008 | 10:36 AM

ren

ren dijo

Gracias Soyyo.... El texto me resultó de verdad impactante, y ya sabes cómo soy, me enrollo, me enrollo, y... Es que no tengo remedio. :-)

Es como lo dices, cuando dos personas comienzan su vida en común por lo general lo hacen en la esperanza, creencia y deseo de que todo vaya bien, enamorados, con toda la euforia que produce ese sentimiento y pensando que la fuerza de ese sentimiento que los une podrá con todo. Pero la convivencia es difícil, lo que hoy nos resulta disculpable en el otro y hasta gracioso termina a veces por convertirse en algo odioso, hasta que llega un momento en que ciertas actitudes, hábitos o tendencias de la pareja que pensábamos que podríamos sobrellevar se convierten en escollos insalvables, en verdaderas chinas en el zapato que no podemos tolerar, a veces incluso por amor propio y respeto a uno mismo, por mucho que queramos a nuestra pareja. Siempre creemos que el amor salvará todos los obstáculos, pero no siempre es así, ni muchísimo menos.

Luego está lo que tú apuntas: todos evolucionamos, y es complicado hacerlo los dos a la vez y en el mismo sentido, o al menos en el sentido adecuado. Un día descubres que esa que duerme a tu lado no es la persona con la que te casaste, o ella lo descubre en ti. Y ahí se acaba todo. O debiera acabarse... Muchas veces se sigue el camino juntos, y los motivos son de lo más diverso: miedo a la soledad, intereses creados, temor a dañar a los hijos... O simplemente, como decías, el convencimiento de que intentarlo con otra persona puede llevarnos a la misma meta: a descubrir con los años que quien tienes al lado ya no es el mismo a quien te uniste. Y se hace difícil soportar más de lo mismo.

Afortunadamente no siempre ocurre así, hay parejas que se mantienen felices toda la vida, pero para eso el sentimiento que los une debe ser de igual fuerza y rango, y han de estar los dos dispuestos y bien dispuestos a afrontar las dificultades que inevitablemente sobrevendrán. En cuanto uno de los dos no sienta exactamente lo mismo que el otro por él, en cuanto uno flaquee, en cuanto uno de los dos anteponga sus propios intereses como individuo a los de la pareja, todo está perdido. Las broncas, el "tú no me entiendes", los rencores que dejan como estela los continuos enfrentamientos... En fin, qué te voy a contar, lo que todos sabemos. Eso termina con el amor más fuerte. Y que sea así por ambas partes, porque cuando no hay más remedio que romper la baraja aun siguiendo firme el amor que sentimos por el otro.... uffff... Todos conocemos casos de esos, y es muy triste.

Como triste es tener que recurrir a ese que solo existe donde nadie existe... Me ha encantado esa expresión tuya.

Un besote.

Otro para ti, Pele.

24 Julio 2008 | 02:38 PM

soyyo

soyyo dijo

Gracias Ren por tus palabras.
Afortunadamente hay personas que saben que todo lo que fue oro se puede empeñar y saben que quizás lo que obtengan sea algo de menos valor, pero en esencia saben lo que fue. Y hay otras que el empeño lo entienden de forma diferente. Por eso creo que todo es una cuestión de empeño o empeñarse.
Besos.

24 Julio 2008 | 04:36 PM

ren

ren dijo

No has podido iniciar mejor la frase, Soyyo: "afortunadamente hay..." Quien está dispuesto a empeñar lo que fue oro es afortunado, ya lo creo, no todo el mundo está dispuesto a correr el albur, muchas veces por miedo a eso mismo que tú citas: por obtener a cambio algo de menos valor. Y resulta que a veces, por una de esas piruetas del destino, resulta que a cambio de ese empeño se obtiene algo infinitamente mejor de lo que quedó atrás.

Otros se empeñan, claro... En quedarse con el recuerdo del brillo de ese oro. Ni con el oro ni con el brillo siquiera.. Con el recuerdo.

Tu última frase es un resumen perfecto de la cuestión: "todo es una cuestión de empeño o empeñarse."

Un placer conversar contigo, Soyyo. Besos.

24 Julio 2008 | 05:49 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Querido Peletero, vaya me uno al comentario de Ren de que lo que menos me sorprendió de este final, es lo que ya sospechaba desde un principio: Que la Dama Seria se había "construído" un amante imaginario para sobrevivir a la convivencia diaria con Luis. Es que la convivencia imagino que puede pesar tanto como una tonelada de plomo cuando carecemos de un compañero que no esté emocionalmente a nuestra misma altura, cuando esa persona que tenemos a nuestro lado no nos produce ilusión, no nos inspira pasión, admiración, y viceversa. La convivencia de por sí, aun existiendo amor no es fácil, ahora imaginémonos el infierno que debe ser en una pareja en donde no existe ilusión. Ella lo expresa muy bien cuando dice que su marido puede encontrar muchas mujeres mejores que ella, para enamorarse locamente, pero no mejores a secas "para convivir con ellas y construir una familia..." Y es que la cotidianeidad de esta pareja, a pesar de la apariencia de normalidad que ella describe, cuando carece de las cualidades que ya mencioné, estoy segura que se convierte en agonía, y me atrevo a decir que era lo que la Dama en el fondo vivía cuando hace la alegoría a la "vida de las cloacas y subterráneos". Qué soledad y vacío el de esta pobre señora.
Lo que sí me sorprende es que no se hubiera dado cuenta de lo que sería su futuro cuando apenas era novia de Luis. A esta pareja, la verdad es que nunca le ha esperado nada..., fuera de un paseo a la zona cero o quizá a Japón.
Una frase que me llamó la atención, Peletero, fue aquélla de que lo peor de lo peor para una mujer, es ser madre y querer ser Salomón. A qué se refería? A que no se puede ser juez y parte a la vez? o a que se quedaba con su marido sólo por los hijos?
Bueno, te felicito, ha sido una magnífica serie y esa descripción que haces de cuando la mujer se levanta y mira la ciudad en brumas, etc. es una bella pieza literaria. Toda ella lo ha sido. Gracias. Y los comentarios de todas han estado igualmente a la altura. Besos.

24 Julio 2008 | 07:44 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Yo no sé qué es el amor ni tampoco qué es el erotismo, me sucede como a mi lagartija, no soy capaz de comprender ninguno de los dos. La mecánica del acto la entiendo, en cambio creo que practico mal el sexo, incluso pienso que soy bastante torpe y malo en la cama. Eso sí, no me duermo a medio coito, ni enciendo el televisor para mirar el partido de fútbol mientras copulo con mi amante. Reconozco que me da pereza desnudarme, pero intento no ponerme tapones en los oídos para no oírla gemir, si es que lo hace. He dejado de fumar, así que tampoco puedo prender el famoso cigarrillo de “después”. Me esfuerzo en “hablar” y en parecer romántico, me apunto chistes en un papelito para provocar su risa, dicen que eso les gusta mucho a las mujeres, reír, vaya cosa más tonta, ¿no? Procuro también disimular la terrible señal de la “depresión post coitum”, pegándome dos esparadrapos en los labios y aparentar así una sonrisa lo más verdadera posible y no esas ganas enormes que nos entran a los hombres de huir lo más rápido de esa cama, preguntándonos mientras corremos despavoridos, ¿quién demonios era ésa?, ¿qué hacía yo en su cama? ¿Follar?, seguro que debe ser una pesadilla de terror y pronto me despertaré en mi casa y en mi verdadera cama, solo y feliz.

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Es obvio que una relación erótico amorosa necesita del sexo, en su misma palabra se encuentra la definición, casi es una tautología. La cuestión que todos queremos averiguar no es esa, aquello que queremos saber, lo que realmente nos intriga, según se ve, es con quién hemos de tener esa relación sexual, con quién, durante cuánto tiempo y con cuántos.

Se supone que hemos de tener esa relación, así nos lo han enseñado porque así se conforman los pilares de la sociedad, con el esposo-a, solamente con él o ella hemos de vivir nuestro sexo. Pero es evidente, salta a la vista que eso, en una sociedad abierta y tolerante, permisiva y que trata de ser justa para con los dos géneros, es de difícil aplicación. Salta a la vista y salta por los aires.

¿Por qué?

La versión técnica y oficial para la inmensa mayoría:

Por algo que todos sabemos y que continuamente nos negamos a aceptar. El enamoramiento a penas dura tres años. Y queremos que el vínculo familiar se siga manteniendo gracias a ese enamoramiento. Pero eso es imposible. Si queremos que dure la convivencia hay que construirla sobre otras bases. ¿Cuáles? Existen muchas y nunca funcionan, ninguna de ellas, jamás, excepto en el sacrificio, el dolor, el cinismo o la vida acomodaticia, cobarde y temerosa.

Versión nostálgica a cuenta de un texto antiguo de mi hermano:

“Seguía en pie, el salón más antiguo, entrañable y espectacular de la ciudad: “La Paloma”, situado en la calle del Tigre, estrecha callejuela, perpendicular a la Ronda que escupía en los atardeceres de cada fin de semana, endomingados y sudados bailadores, hombre y mujeres en el final de su madurez, a punto de avanzar directamente hacia la vejez a ritmo de pasodobles y boleros; gente económicamente modesta, gente soltera o viuda, en grupos o en parejas, contentos de sus oportunidades. Ellos pequeños o barrigones, curtidos, canosos o con peluquín, los trajes dignamente pasados de moda, con un poco de música en los dobladillos, con la corbata ligeramente inhiesta. Ellas orondas y tetudas o muy delgadas, con las arrugas del cuello formando parte de las vueltas de sus collares de bisutería, restauradas, decididas todavía a disfrutar y cuidar de un hombre.”

En una conversación con mi lagartija, y a propósito de la “Dama muy seria”, le decía, anticipándome a su publicación:

“si la Dama se hubiera dedicado a escribir misivas únicamente románticas habría caído una vez más en el gran error de pensar que el sexo es consecuencia del amor y no al revés”

Si no hubiera sexo no habría esa clase de amor romántico y erótico.

¿El amor es pues un instrumento, un artilugio psicológico para copular?

Y si no es eso, ¿qué es?

No tengo ni la más remota idea. Solamente sé que la inmensa mayoría de las personas creen que el amor es un camino para recuperar una inocencia perdida. Que el amor es un espacio donde reina esa inocencia, y eso no es cierto, es falso.

Si en este mundo hay algo no inocente, es el amor.

Yo solamente soy capaz de definir el amor como una de las maneras de conocer quién eres, por esa razón es la máxima y mejor compañía que alguien puede recibir y dar, compañía llena de cariño, comprensión y ternura. Y con todo lo que eso debería significar de entrega y de caminar juntos. El amor siempre nos enfrenta con un dilema anterior a él, el dilema de la identidad.

Por cierto, compañía que en la mayoría de las ocasiones, desgraciadamente, el sexo termina por lastimar, incomodar y arruinar.

Por eso, cuando se ama, es mejor el celibato.

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He respondido como he podido y con una sola respuesta a todos vuestros maravillosos comentarios, no podía responderlos uno por uno.

Solamente repetir, una vez más, y que ya Madeleine ha puesto en evidencia, que este es un blog de Literatura, no un consultorio sentimental. Mi respuesta no es la respuesta de un “gurú” ni la de un consultor de “biocoaching”.

Yo creo personajes y les hago decir cosas y comportarse de tal o cual manera, las interpretaciones de sus conductas y sus palabras son vuestras, tanto como mías. Yo soy también un comentarista más.

Y si algo sé, es que la realidad supera a la ficción que es lo que apenas son esas historias de La Dama y mías que las he escrito. Ficción.

Pero hay una frase de la Dama que ha intrigado a Conxa.

“Otra cosa es que Luis fuera un hombre... distinto, de otra clase, uno de esos que son..., diferentes.”

¿Hay personas diferentes?, ¿hombres y mujeres?

¿Diferentes a quién?, ¿a ese Luis que le regala unas vacaciones a su esposa como desagravio?

Yo no lo sé, yo sí sé lo que leo que dice el protagonista masculino de “Justine”, de George Orwell, a propósito de una amiga, Clea, y la decisión que ella tomará o no tomará respecto a él:

“No quiero seguir forzando a nadie, no quiero hacer promesas, pensar la vida en términos de pactos, resoluciones, compromisos. Clea interpretará mi silencio según sus propias necesidades y deseos, y vendrá o no vendrá; ella es quien debe decidirlo. ¿Acaso no depende todo de nuestra manera de interpretar el silencio que nos rodea?”

Sí, hay personas que a pesar también de ser un saco de miserias no “compran” a sus parejas con bonitas vacaciones o viajes en playas idílicas. Hay personas diferentes que no aceptan componendas, paños o remiendos.

No hay excusas, hay decisiones.

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Madeleine, preguntas por Salomón, muy fácil: partir a tu hijo en dos.

Mantis, no, en absoluto, creo que no tiene nada que ver con ninguna de estas dos películas. Con otras sí, pero con esas dos no. Quizás con una reciente, “La tormenta de hielo”, de Ang lee. No es “Lobo feroz”, es “Love feroz”.

Soyyo, es así, exactamente así como usted lo dice: “el más perfecto sea el que solo existe donde nadie existe.

Eso es el amor, un vacio que algunos y algunas llenan con la más maravillosa de las nadas. El vacío del nombre. Y el nombre es algo que los demás te dan, no es tu potestad, es el poder de otros sobre ti.

Es curioso que usted lo diga, usted que colecciona nombres como santos y días tiene el año.

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Saludos a todas y muchas gracias por vuestros maravillosos comentarios. Es un lujo teneros.

25 Julio 2008 | 12:22 AM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Bueno, querido Peletero, voy a serte sincera: aturdida, irritada, me he quedado yo leyendo este comentario. Satisfecha en un instante para sentirme desconcertada al siguiente.
Así que tú no sabes lo que es el amor ni el erotismo? Eh? Qué curioso! Y entonces de dónde sacas esa mágica fuente de inspiración para escribir con tanta pasión sobre ellos y para mantenernos 9 capítulos hipnotizadas con el erotismo de la Dama Seria? Pues entonces eres un maestro en tomar del pelo.
No te culpo después de ese primer párrafo tan deprimente haces bien en quedarte en tu camita solo y feliz..., como mucho en compañía de tu lagartija que por lo menos ella lo entiende.
Una vez te oí decir que sobre arte todo el mundo creía saber y se sentía con derecho a opinar. Bueno, pues a mí me luce que en el amor pasa igual. Me resisto a aceptar que al amor se lo encajone en una "versión técnica y oficial". En efecto, eso es no tener la más peregrina idea de lo que es amor. Absurdo y por demás irritante. Yo me pregunto, en qué se basa la gente cuando se atreve a decir que el enamoramiento dura 3, 5, 10 años? Es obvio que la convivencia hay que construirla sobre otras bases. Y ese fue precisamente la equivocación de esta pareja. La convivencia hay que edificarla sobre el respeto, la admiración, el entusiasmo, el buen sexo, la alegría, la ternura, el diálogo, la compañía, la entrega, la comprensión, la generosidad, la pasión, etc., y todo ello, querido amigo, contribuye a mantener el enamoramiento, y todo ello hace parte del amor. Porque supongo que hay que saber también diferenciar entre enamoramiento y amor, que por supuesto, no son lo mismo. Y como puedes ver son tantas cosas, que quienes no tengan claro lo anterior y no estén dispuestos a darlo y a recibir no podrán encontrar amor ni aun cuando se casen o se junten 100 veces. Para eso es mejor como dices tú, que se queden célibes.
Me quedo con ese magnífico párrafo que has escrito: "Yo sólamente soy capaz de definir el amor como una de las maneras de conocer quién eres, por esa razón es la máxima y mejor compañía que alguien pueda recibir y dar, compañía llena de cariño, comprensión y ternura. Y con todo lo que eso debería significar de entrega y de camino juntos. El amor siempre nos enfrenta con un dilema anterior a él, el dilema de la identidad". Me parece perfecto hasta allí. Y quienes no se hayan aprendido a conocer y no sepan quiénes son, creo que no han aprendido nada pero nada de la jornada.
Y no estoy de acuerdo en decir que el sexo termine por lastimar, incomodar y arruinar. Generalizar así, me parece una temeridad.
Gracias de todos modos por una serie magnífica..., pero debo decir que me marcho con sentimientos encontrados. Se te quiere. Besos.

25 Julio 2008 | 06:00 AM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida Madeleine, me sabe mal que te vayas con sentimientos encontrados, pero podías haberte fijado también en “la versión nostálgica” de mi hermano, llena de bonhomía y encanto poético al describir a esos hombres y mujeres que se buscan para encontrarse en una edad de la vida que no es precisamente la primera, pero que ellos, con su alegría y su entusiasmo, la convierten en principal y naciente.

Creo que es un texto precioso, donde las barrigas de los hombres y las pechugas tetudas de las mujeres, son eróticas, bellas y extraordinariamente dignas, mientras, de los dobladillos de las faldas y de los pantalones les sigue brotando la música. Esos párrafos los entenderás bien, tú que eres hija de un país que ama la música y el baile y que hace de la “fiesta” una manera de de relación social.

Mi hermano es una persona dulce y sensible, bella y resistente. Él es la roca de mi corazón, la que le da consistencia, cimientos y seguridad.

Mi hermano siempre procura describir lo que ve, pues esa es casi su tarea en estos momentos, en su empresa. Y no es fácil, describir lo que ves escribiéndolo en informes sesudos y aburridos como las descripciones de Lawrence y sus viajes a camello por los desiertos de Arabia. No es fácil, pero se aprende mucho, se aprende todo. Descripciones detalladas como si fueran una lección de anatomía, la disección de un cadáver.

Pero eso no es suficiente, hay que escribir lo que ves desde un rincón, eso que se llama, tener un “punto de vista” sobre las cosas.

Mi hermano es un ángel y sus alas son de cristal elástico, trasparentes y flexibles, maleables y resistentes como una piel bien curtida. Piel de animal.

“Eran árboles tan altos y esbeltos que parecían cipreses, pero no lo eran, no sé qué eran, pero eran árboles altos y esbeltos que bordeaban un largo y no muy ancho camino. Cimbreantes y rumorosos cuando soplaba el viento.

De copa en copa los sobrevolaban miles de murciélagos, tan enormes y gigantes, que pensamos que eran vampiros. El cielo estaba cubierto por ellos, de un árbol a otro y de una copa a otra atravesaban las alturas por encima de nuestras cabezas también altas y esbeltas.”

Él vio primero, antes que yo, a nuestro padre trabajar esas pieles, y él también era el encargado de sacarle con una lupa y unas pinzas los pelos de visón que se le introducían entre las uñas y la carne. Él me dibujó también, con bolígrafo rojo y en una de las paredes del taller, unos pieles rojas con sus tocados de plumas y sus tiendas puntiagudas, sus caballos pintados y sus lanzas. Estos dibujos todavía están sepultados debajo de una vieja capa de pintura blanca.

Mi hermano es un hombre delicado que guarda en una cueva tesoros que nadie puede imaginar siquiera, y que mi lagartija está empezando a descubrir mirándolos maravillada desde mi hombro.

Hablo de él, porque haciéndolo puedo hablar de amor y de esa compañía que creo que define de la mejor manera posible al “otro” que te bautiza.

Frente a esas cosas siempre me ha parecido banal el sexo, de ahí la ironía del párrafo inicial en mi anterior comentario. Ironía que no lo es tanto en la descripción cómica de la fuga del amante que tiene la sensación de haber vivido una nueva escena de “La matanza de Texas”, y no una de las famosísimas “Nueve semanas y media, tres cuartos y dos quintos”

Dices acertadamente:

“Es obvio que la convivencia hay que construirla sobre otras bases. Y ese fue precisamente la equivocación de esta pareja. La convivencia hay que edificarla sobre el respeto, la admiración, el entusiasmo, el buen sexo, la alegría, la ternura, el diálogo, la compañía, la entrega, la comprensión, la generosidad, la pasión, etc., y todo ello, querido amigo, contribuye a mantener el enamoramiento, y todo ello hace parte del amor.”

Sin duda es así, nadie puede discutirlo, es evidente, pero, no te enfades conmigo, querida amiga, sabes que te quiero y no deseo importunarte con mi manera de decir las cosas. Ya sabes que soy “tu peletero”, y esa es una condición que obliga a mucho, lo sé bien. Pero mi “Dama”, Madeleine, no es un texto en el que debamos hallar dónde y en qué se han equivocado los personajes en su vida, en todo caso yo no lo he escrito para eso.

¿Para qué lo he escrito? Para dibujar un paisaje, en este caso humano.

Un paisaje no es algo al que le falte o le sobre algo. Los paisajes no cometen errores. Incluso, apurando el argumento, los paisajes no son bellos ni feos. Son evocadores.

Y en esta serie de 9 capítulos, “soyyo” ha hallado, creo humildemente, la clave poética adecuada al decir que “el más perfecto es aquél que existe donde nadie existe”.

Un día mi hermano escribió:

“La nieta de cuatro años de la señora dominicana que nos ayudaba a cuidarlos en sus últimos años, se enamoró de papá. Y él de ella. Como él ya no podía hablar, se miraban arrobados sin decirse nada y sonriendo, y de vez en cuando se daban un pequeño beso en los labios. Este año ha empezado a ir a la escuela. Tiene facciones africanas pero es muy rubia y muy blanca de piel. Se llama María, pero la llaman Meiri. Es muy lista, y pronto dará un salto con pirueta doble y se pondrá por delante de toda su promoción. Se enamorará y tendrá pronto varios hijos. Tal vez regrese a su tierra, tal vez llegue a lo más alto, tal vez muera joven, tal vez sea feliz.

A mi madre yo la llamaba mi princesa. Y me pregunto, ¿dónde se ha ido el tiempo de las cerezas?, ¿y el de las manzanas de oro?, ¿a dónde ha ido aquella muchacha en flor? De pequeño me decía mientras me arrullaba: cuando seas grande…

Miro el horizonte estúpido de la ciudad. Miro el horizonte impasible del monte solitario. Y me doy cuenta que la grieta solar se ha hecho real.

Las horas ya se acaban y no puedo parar de llorar.”

Eso lo escribió él, mi hermano, pero pudo hacerlo porque yo siempre he estado a su lado y el al mío. Y yo puedo escribir por la misma razón.

Seguimos caminando, “Mientras tanto la gente se aparta cuando pasamos. La brisa es suave, los árboles se balancean y el polvo del camino enrojece todavía más el crepúsculo que nunca termina, impidiendo a la noche llegar.”

Tu peletero catalán.

25 Julio 2008 | 02:06 PM

Mantis

Mantis dijo

Guauuuuuuuuuuuuuuuu........ Pele eres un genio (bueno no te lo creas demasiado) pero me gusta que me sorprendan y en ningún momento pensé que fuera un amante imaginario.

He de decir que estoy haciendo este comentario sin haber leído aún tu respuesta a los comentarios ¿por qué? porque creo que no sería objetiva y no diría lo que realmente pienso después de leerlo. Eso sí, he leído a las niñas. Reeeeeeeeeeen, eres otra GENIA, nadie como tú para sacar tantas conclusiones y comentarios tan sabios, aunque creo que para variar........ no coincido con nadie ¿Por qué seré tan rarita? Jejeje...

Yo no creo que ese amante sea una fantasía de esta Dama, por supuesto para mi, muy Seria. Más bien creo que dentro de esa vida tan organizada, con un buen trabajo, con un marido que ha logrado una buena posición con la ayuda de ella, con dos hijos y ciertas comodidades, hay una parte de ella que tiene carencias, que eso no quiere decir que se sienta vacía, quizás incompleta. Me pregunto ¿hay alguien que tenga realmente una vida completa?

Creo que ella es mujer educada con unos valores y unos principios, sino religiosos, sí estrictos y convencionales, y me parece que es bastante práctica.

Esta Dama para mi es otra “genia” porque lo “fácil” quizás sería pedir ella el divorcio a un Luisito que parece que el concepto de la fidelidad se la trae al fresco, pero ella ha optado por seguir con esa unión familiar, aceptando los cuernillos que le pone su marido porque sabe que sólo es algo físico y al final se queda con ella porque ahí encuentra prácticamente lo que cualquiera busca, estabilidad, aunque la pasión y el sexo no se encuentren en ella.

¿Qué hace ella? Pues ha escrito cartas, como si fuera su diario y ha canalizado todo su deseo y sus carencia afectivas y sexuales en ellas, con un amante imaginario ¿qué más da? ¿que más da como se llame? Ella sólo quiere desfogonarse a través de la escritura y a mi entender lo ha conseguido. Esto no es una fantasía, es una realidad, ha conseguido ahorrarse un sicólogo, ha logrado que su matrimonio siga adelante con estabilidad y no creo para nada que esté vacía, ni que sea cobarde para tomar decisiones. Creo que simplemente ha decidido que no merece la pena arriesgar porque con otro hombre quizás sería más de lo mismo, y aquí por lo menos ya lo tiene todo estructurado. No veo dolor en esta mujer, veo insatisfacción que la ha suplido mediante la escritura.

Hale, parrafada al canto. Ahora leeré a Pele y me tiraré de los pelos por bocazas, jejeje..

Por cierto, en referencia al comentario se Sibyla y sus disculpas, he de decir que mi ignorancia me hizo dudar entre molestarme o dar las gracias. Tenía entendido que ese término no era tan corriente y que su sinónimo era monaguillo, en este caso monaguilla.... pero está claro que aquí ninguna es monaguilla de nadie, lo más “fan” que sí es sinónimo de “seguidoras”.

Petons y besos para todas las mozas!!!!

25 Julio 2008 | 04:03 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Querido Peletero: Eres único, eres "mi peletero catalán" y esa denominación no la comparto con nadie. A veces me luce que me conocieras como si me hubieras parido. Si tú no sabes de amor, entonces quién sabe? Voy a imprimir tu respuesta para mantenerla a mano cada vez que digas algo que me haga enfadar. Sé que enseguida se me pasará como por ensalmo. Eres único, único. Si eres capaz de provocar en los demás dolor, placer y ternura infinitas, con lo que expresas en un solo texto tienes que saber mucho más de amor de lo que te imaginas. Sois dos hermanos muy afortunados. Gracias. Se te quiere. Besos.

25 Julio 2008 | 06:17 PM

mantis_religiosa

mantis_religiosa dijo

Bueno.... ayer comenté y no pude leer con tranquilidad los comentarios, pero una vez leídos. Pues, veo que las opiniones de cada uno son muy diferentes, y compruebo lo que ya sabía, cada persona somos un mundo, cada uno tenemos una manera de sentir, cada uno marca en su vida cuales son sus prioridades y cada uno “llena” su vida como buenamente puede porque las circunstancias y los valores de cada uno son diferentes.

No puedo obviar algunas cosas que me han gustado, especialmente el comentario de Ren, coincido con Soyyo, me quedé alucinada por el análisis tan bien razonado que hace. Puedo estar de acuerdo en algunas cosas, aunque en otras no lo vea desde su perspectiva, pero lo que está claro es que merece mi felicitación por este esfuerzo que hace, porque creo que lo “vive”.

Ren, me quedo con algo de lo que escribiste porque me encantó...

“Huyes de ti en alocada y ciega carrera hacia ti mismo,
sin entender que somos círculos cerrados,
sin escapatoria. Condenados a nosotros mismos”

En serio, ese texto es magnífico Ren.

Made, muchos de los razonamientos que has realizado sobre el amor y los ingredientes para que una relación funcione, coincido contigo. Esas estadísticas que dicen que el enamoramiento dura 3 años y que a los 7 años se acaba... y bla, bla, bla.... las estadísticas, son sólo eso. Y acabamos cayendo en el error de creérnoslas, quizás para justificarnos.....

También coincido con Soyyo, creo que es cuestión de empeño, de empeñarse los dos.

Y Pele, pues ya sabes que yo llego hasta donde llego y que trato de ser objetiva y práctica en mi análisis de lo que leo. No he visto la película “Tormentas de hielo” pero al fin y al cabo, si el amante es imaginario... esta Dama se podría montar la película que quisiera, incluida “9 semanas y media”.

Ah, ayer me olvidé de comentarte... después de leer esta serie me vino a la neurona este diálogo de “Las amistades peligrosas”, aunque no tenga nada que ver....

"-A veces me pregunto como habéis conseguido inventaros a vos misma.

-No he tenido otra opción, soy mujer. Y las mujeres estamos obligadas a ser más hábiles que los hombres. Que podáis destrozar nuestra reputación y nuestra vida con sólo unas cuantas palabras. Por eso he tenido que inventarme no sólo a mi misma, sino formas de escapar que nadie había imaginado. Y si lo he conseguido es porque siempre he sabido que había nacido para dominar a vuestro sexo y vengar el mío."

Petons Pele y besos para todas

P.D: Mi opinión no ha cambiado después de leeros a todos, mi análisis es práctico.

26 Julio 2008 | 10:58 AM

soyyo

soyyo dijo

Peletero ha estado genial. Usted y todos
Y no piense que lo tomamos como un consultorio sentimental. No lo crea así. Seguramente la mitad de las cosas que decimos es todo lo contrarío a lo que hacemos en nuestras vidas reales. Así que son reflexiones a partir de un texto. Hacer las cosas tal y como uno las piensa a veces es casi imposible. O por lo menos a veces entran en conflicto interno.
Me ha encantado eso que ha dicho de la pereza del desnudarse y los tapones en los oídos. Tenia yo ganas de oir algo así y no siempre la predisposición que se supone que los hombres siempre tienen.
En cuanto a los nombres Peletero, no los colecciono. Colecciono cosas como cajas de cerillas y calendarios de bolsillo. Yo sólo tengo un nombre que es el que me pusieron mis padres y que su forma en cristiano es Helena.
Besos.

26 Julio 2008 | 12:21 PM

mantis_religiosa

mantis_religiosa dijo

¿Y el doctor Amor? a onde está, jejeje.. perdón, perdón... quería decir el Doctor Gruñón...
Pele, mis felicitaciones a tu hermano, lo siento, escribe mejor que tú, jajaja... bueno, los dos los hacéis muy bien.

Soyyo, tienes un nombre precioso, siempre me gustó aunque nunca he tenido claro si hay diferencia entre Elena y Helena, porque si no me equivoco en ambos casos el santo se celebra el día 18 de Agosto.
No sé si conoces la vida de Sta. Elena pero merece la pena conocerla, fue una gran mujer...

Ná, que hoy ando trasteando un poquillo.

Buen finde para todos

P.D: ¿Sabes Pele? Creo que iré a culturizarme estos días. Quizás vaya a Guijuelo, ya sabes, ese fascinante pueblo donde marrano que entra, marrano que matan. Y esas exposiciones sublimes de jamones de Bellota colgados junto a unos largos y gordotes chorizos ibéricos, ummm.... y quizás por la noche me deleite con la música de las trompetas y los tambores... y a bailar el Paquito Chocolatero. No sé, creo que te gustaría Pele, hambre no pasarías, seguro...

26 Julio 2008 | 12:49 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida Mantis, muchas gracias por tus comentarios, todos ellos interesantes, oportunos, simpáticos e inteligentes como eres tú, tal cual y yo te lo agradezco de corazón. Gracias por ellos a pesar de que también según tú misma afirmas, llegas a lo que llegas, y crees suponer que yo sé a dónde llegas.

Yo veo a donde llegas, y llegas lejos y profundo.

Pero yo soy un torracollons, así que…

Que el amante sea imaginario no le da derecho a la Dama a imaginarse lo que tú creas conveniente, esas películas o cualquier otra más o menos tórrida, más o menos subida de tono.

Todos hablamos de lo mismo, ¿te has dado cuenta?, no aquí, en nuestra vida. Cualquier referencia dicha para otro nos hace suponer que somos nosotros los destinarios de ella. Casi todas las historias de amor se parecen como dos gotas de agua.

El otro día, una amiga me envió un recorte de periódico. En él había un artículo sobre las relaciones amorosas en las que el sujeto del amor no está presente. Según se ve está es una práctica patológica muy extendida y habitual. Tiene sus inconvenientes, pero también da sus buenos dividendos.

El amor siempre es un desafío y uno de los más bellos retos que un ser humano puede afrontar.

Haces una perfecta cita de “Amistades peligrosas”. Los dos protagonistas, ella y él, no son dos seres extraños producto de la mente retorcida de un escritor. Te los puedes encontrar en cualquier esquina, abundan tanto que pasan paradójicamente desapercibidos. Casi, casi, alardean incluso en público que sabe les vitoreará.

Es muy brillante la aseveración que hace ella sobre su comportamiento y que fundamenta en esa condición femenina, típicamente victimista. Eso es lo que hacen muchas mujeres, protegerse, salvaguardar algo, algo que se considera constituye su intimidad, su identidad. Construir muros, reales o imaginarios, en los que resguardar esa identidad siempre amenazada, puesta en peligro, siempre expuesta para que cualquier hombre malvado la violente de mala manera.

Las cosas son como son y yo soy hombre y la mejor manera que un hombre puede opinar de una mujer es pensando que una mujer es un hombre de sexo y género femeninos. No falla nunca.

Tampoco se trata de cambiar opiniones, Mantis, y no me digas que tu análisis es práctico porque no lo es puesto que empiezas por no dar importancia a las estadísticas. Las estadísticas son eso, estadísticas, no pretenden ser otra cosa, para eso se hacen, para que sean estadísticas. No te sientas aludida, pero lo que más molesta a muchos y muchas es verse reflejado en ellas, es entonces cuando dicen: son solamente estadísticas, bla, bla, bla.

Nos las creemos porque dicen una parte de verdad, solamente una parte, nada más, pero conociéndola puedes precisamente desmentir a la estadística.

El enamoramiento es un fenómeno psicológico, y eso significa que es consecuencia de nuestro cuerpo. No es ningún milagro angelical, no tiene nada que ver con almas ni espíritus.

El enamoramiento es un revestimiento psicológico, y por tanto emocional también, a la necesidad de procreación y perpetuación de la especie. Le da consistencia, le da juego, y como diría Madeleine, chance.

Esa necesidad de procrear (que también se da en primates evolucionados) queda, en algunos momentos de la vida de las personas, escondida entre los pliegues de nuestro cerebro de reptil para dar salida a esa necesidad humana (y en algunos primates) de juego y placer.

Ese juego y placer sexual, no es jugar al parchís, pero casi. Es poder y sumisión, es ahuyentar a la muerte igual que hacemos al comer sin darnos cuenta de ello, de que ahuyentamos a la muerte comiendo, comemos para alimentarnos y sobrevivir. El sexo es placer físico y psicológico, el mayor y más placentero que se puede conseguir. Con él también se puede dañar, todos lo sabemos por haberlo causado y recibido.

El enamoramiento tiene consecuencias corporales, hormonales, físicas de todo tipo y por supuesto psicológicas. La más importante es la alteración grave de la capacidad y forma de la “atención”. La “atención” se altera en muy grande y grave medida. Parecemos personas aquejadas del “síndrome de savant”. Toda ella está focalizada casi en un efecto tubo y hacia un solo objeto, como si estuviéramos borrachos. Todos nuestros esfuerzos van dirigidos a un único objetivo, descuidando otros. La alteración es máxima y el estrés llega a grados peligrosos. La ebullición es alta y se altera nuestra vida cotidiana, la tapa de la olla puede estallar.

No se puede mantener esa situación largo tiempo. Nos moriríamos. El cuerpo dice “basta”. Pero la segregación de endorfinas es tan brutal y las sensaciones placenteras han sido tan grandes y estimulantes que el “síndrome de abstinencia” es enorme y también muy duro de superar. Muchos recurren al cambio inmediato, la sustitución rápida, necesitan continuar estando enganchados. Eso es lo que se llama “enamorarse del amor” y es una de las patologías más extendidas, en todas las edades, sean cuales sean.

Yo creo que la mayoría de la población de lo que se enamora no es de personas, en realidad se enamora solamente del amor. Lo que quieren es seguir sintiendo las mariposas en el vientre.

Una amiga mía peluquera, que no es Conxa”, me decía hace muchos años que: “todas se comportan igual cuando están enamoradas, tengan quince u ochenta años, todas dicen las mismas cosas y las mismas tonterías, a todas les preocupa lo mismo”. Ella hablaba de mujeres porque ésas eran sus clientes, no cortaba a hombres.

Tú no eres peluquera, pero seguro que también te has dado cuenta.

Citas muy bien a soyyo y la mención que hace del empeño. Es así, exactamente así, hay que empeñarse. Una amiga mía decía que cuando todo te indica que debes huir, marcharte, es cuando debes quedarte. El amor, decía, es cuando te quedas a pesar de que todas las señales te aconsejan irte.

Eso es así, hasta cierto punto. Mi amiga podía hablar de esta manera con todo el derecho del mundo porque ella fue fiel a esa idea, hasta donde pudo. Y cuando el camino llegó al final tuvo que partir. Partió e hizo bien, fue una mujer valiente, no busco excusas y tomo una decisión, tuvo que iniciar un nuevo camino. No sé a dónde la llevo, pero sé que lo inició. Todos conocemos muchos casos contrarios y diferentes. Cuando el camino termina es muy penoso quedarse mirando la pared que indica que aquello es un callejón sin salida.

Saludos, Mantis, y no temas, eso de la joya preciosa solamente era un elogio, un piropo, nada más, yo no soy joyero y no sé engarzar piedras.

26 Julio 2008 | 02:38 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Muchas gracias, Helena, si usted me lo permite, a partir de ahora la llamaré por la forma cristiana de su nombre.

Gracias por sus palabras, es usted muy amable. Ya dije en una ocasión que el sexo es un arma termonuclear y que por tanto, y parafraseando a un famoso, lo mejor es no usarla. ¿Nos perdemos algo por ello?, claro, mucho, pero…

Sí, Helena, sí, el sexo muchas veces es un “palo”, incluso para los hombres, las mujeres no se imaginan lo que hay que soportar en ocasiones y los sacrificios que hay que hacer, ¡por Dios!,

Saludos.

26 Julio 2008 | 02:39 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida Mantis, tienes razón esa es también una de las mejores maneras de culturalizarse. Pues ya nos podrías invitar, mira, sería un detalle precioso por tu parte.

Mi hermano escribe mejor que yo, es verdad, él es más dulce, más suave, más tierno. Esa es su característica y su gracia, su mérito.

Yo soy diferente, como ya sabéis.

El doctor Amor ha tomado unas largas vacaciones y no sé cuando regresará.

Besos. Buen fin de semana.

26 Julio 2008 | 02:41 PM

Madeleine al Peletero y a todas las amigas lectoras

Madeleine al Peletero y a todas las amigas lectoras dijo

Aaargh!!! Cometí un error al querer enviar mi comentario y puf..., desapareció. En fin, vuelvo a tratar porque es algo que va para todos.

Les decía que aunque yo creo que este capítulo y esta historia han sido ya suficiente y brillantemente debatidos y comentados quiero añadir algo a lo que nos dice el Peletero sobre que casi todas las historias de amor se parecen como una gota de agua a otra. Y yo digo a ésto, citando otra expresión también de nuestro amigo, que en efecto se parecen pero no son iguales, porque aunque muchas veces nos identificamos con lo que le sucede en la vida real a otras personas o inclusive con la ficción, y hasta casi que hacemos nuestros algunos de los relatos, en el fondo estamos convencidos de que lo nuestro no se parece a nada ni a lo de nadie. Y es que en realidad es así. A mí me gusta leer y citar a Rosa Montero y su libro "La loca de la casa", en un párrafo del mismo ella nos dice lo siguiente hablando del amor no correspondido, que corrobora lo anterior: "Amar apasionadamente sin ser correspondido es como ir en un barco y marearse: Tú te sientes morir, pero a los demás les produces risa...". Y añade la autora: "Es cierto, los achaques amorosos suelen provocar en los espectadores una sonrisilla a medias burlona y a medias conmiserativa, y sin embargo, el dolor del amor despechado es tan agudo!". Nada más exacto que lo que Rosa afirma que cuando no estamos sumidos en el martirio del desamor, no le damos tanta importancia a esta desdicha. Tal vez por aquéllo que también hemos dicho muchas veces de que podemos imaginar las experiencias de otros, pero que la experiencia en sí es intransferible.
Es también muy cierto lo que le comentaba la peluquera amiga al Peletero, de que daba lo mismo la edad que tuviéramos, ya fueran 15 o quizá 80 años y todos hacemos y decimos cuando estamos enamorados las mismas tonterías. Y sí, también coincido en que mucha parte de la población se enamora del amor. Pero ahí está precisamente el detalle. Eso para mí es sólo "enamoramiento", eso para mí es nada más que ilusión, un espejismo, pero en realidad no es amor. Son dos cosas muy distintas. Amor para mí es lo que yo percibo cuando oigo al Peletero hablar de su hermano y de sus padres, que es lo mismo que siento yo cuando hablo de los míos y de mi familia, porque además cuando hablamos de amor, no nos referimos sólo al amor de pareja. Amor es lo que siente y expresa Conxa y lo que siente y expresa Ren cuando hablan de su Psunami o de la Marina de zu mamá, por ejemplo. Amor es lo que sentimos por nuestra patria cuando hablamos de nuestra infancia, de nuestros recuerdos, y ese deseo de protegerlos cuando sentimos que alguien o algo nos los pone en peligro. Amor es lo que yo veía reflejado en los ojos de mi padre cuando miraba a mi madre, o en sus gestos y sus acciones hacia sus hijos y su familia.
Por eso me niego a encajonar un sentimiento que para mí es inabarcable, tan difícil de definir, tan infinito del que el enamoramiento es apenas una partícula. Prefiero verlo como dice el Peletero, como un desafío, como el más bello reto que un ser humano puede afrontar..., precisamente, porque ese reto no todo el mundo está en capacidad de asumirlo y salir airoso..., ese es sólo para valientes.
Había hecho una comparación, que no sé si es descabellada, pero así es como yo lo veo. "Enamoramiento" podemos experimentar, por ejemplo, con el personaje del Peletero, que el dueño del blog tan hábilmente ha creado..., a pesar de lo "gruñón" (risas) o quién sabe si también por eso, y por supuesto con lo que él escribe. Lo mismo que hacía la Dama Seria con su amante imaginario. Pero ya sabemos todas, que ésto no es más que ilusión, una fantasía que en nada podríamos confundir con amor.
Ya no recuerdo qué más había dicho. En todo caso, me gustaría oir sus comentarios, aunque no coincidan con los míos, eso no importa. Besos.

26 Julio 2008 | 07:27 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida Madeleine, a estas horas y en pleno sábado de finales de julio, 26 de julio, en Barcelona no queda nadie y en España están todos dormitando en las playas o levantándose de la siesta.

Así pues, creo que la blogosfera se debe haber vaciado, toda ella, Internet también, todo él, excepto a las páginas porno no hay nadie mirando la pantalla ni escribiendo mails de ninguna clase a ninguna persona digna de ese nombre. Incluso el senador Obama debe de dormir en el avión que lo devuelve a casa después de su viaje triunfal por Europa como si ya fuera el Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica. Contemplar ese viaje me ha ratificado en la convicción de que perderá las próximas elecciones. No falla nunca, Europa siempre se equivoca. Al menos en las apuestas.

Hace calor, he comido una manzana, un melocotón y un yogurt de cereales integrales, y luego me he ido a tomar un café con hielo mientras repasaba la prensa en una terraza de un bar de la calle Mallorca, justo al lado de la primera sede de la librería “La Central”, en una extraordinaria planta y primer piso de una casa del famoso “Eixample” barcelonés, pura belleza burguesa. Tienen otra que se halla en el barrio canalla de la ciudad, dentro de una iglesia rehabilitada, es enorme, espléndida y el suelo es de madera y se balancea y chirria al caminar.

He entrado y he ojeado libros, buscaba “La cantante calva” de Ionescu. Solamente tenían el “Rinoceronte”. Pero creo que la tenemos nosotros, en casa, no sé dónde, pero creo que sí. En esa cueva del tesoro.

He regresado a la tienda, había que abrir. Todas las calles vacías, sol y calor, aunque seco. No es normal, aquí siempre hay humedad, bochorno.

No pasa nadie, nadie entra, nadie sale. Todo está vacío, excepto tú y yo y las campanas que suenan dando la hora.

He respondido unos correos. Y te he leído. Y sí, es descabellada tu apreciación, no me digas que alguien se puede enamorar de un personaje, de algo que es notoriamente de cartón, falso, pura ficción y todo el mundo lo sabe.

Hemos de usar las palabras bien. Todos sabemos a qué te refieres, pero no uses la palabra enamoramiento, busca otra, interés, gracia, atracción literaria, afición, pero enamoramiento, fuera del eufemismo, no.

Enamoramiento, según la RAE, es la acción y el efecto de enamorar, y enamorar es:

1. tr. Excitar en alguien la pasión del amor.
2. tr. Decir amores (‖ requiebros).
3. prnl. Prendarse de amor de alguien.
4. prnl. Aficionarse a algo.

La cuarta serviría, pero mejor que no.

Mejor que no.

Respecto al resto tienes razón en todo lo que dices, pero hay una clase de amor que necesita de la actividad sexual, ése es el amor romántico o erótico. Y ya lo he dicho en otro comentario, el adjetivo estropea el sustantivo. No siempre, es cierto, hay momentos que lo mejora, pero... En todo caso no hay esa clase de amor sin sexo. Y no se deriva el segundo de lo primero como mucha gente cree pensar y si el amor del sexo. No en cuanto a la sucesión de los acontecimientos, no, ya sabes, nos podemos enamorar hablando de fontanería, de física cuántica o de la fauna bacteriana en el estómago de los rumiantes. Puede suceder eso, puede suceder así, para ir luego corriendo a disfrutar y a intercambiar otra clase de fauna bacteriana.

El caso es que se acerca el anochecer y la gente empieza a salir de sus cuevas. Pronto se embellecerán, perfumarán e irán contentos a bailar la danza que el urogallo macho le baila a su hembra y conseguir así que se anime, se entusiasme y le diga sí, pero mañana ya veremos. Eso es lo bueno de mi lagartija, que como no tiene memoria nunca promete nada.

Besos, Madeleine.

26 Julio 2008 | 08:24 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Me encanta leerte. Si pudieras ver mi sonrisa..., amplia, amplia como alguien decía: "una carcajada de sandía". Está bien, dejémoslo en afición..., pero no parece tan descabellada mi teoría, que por demás es ficción, no te asustes, no te alarmes ni te preocupes (risas).
Sí, el viaje de Obama ha sido contraproducente. Acá ya han empezado a criticar sus ínfulas de "presidente" cuando apenas es un candidato.
Sí, todo está vacío, excepto tú y yo y las campanas que suenan dando la hora..., qué bien se siente el silencio y la soledad..., bueno, espera, también están llenas las playas..., creo que me voy a la playa! Que pases un feliz domingo, porque ya el sábado para ti está casi ido. Gracias por tus reflexiones. Besos.

26 Julio 2008 | 11:14 PM

soyyo

soyyo dijo

Claro Peletero llámeme Helena si es su gusto.
No recuerdo que me contase eso del arma termonuclear, pero si usted lo dice usted sabrá.
Y que digo yo que ya podían ser todas las armas así.
No nos engañe, Peletero, pero cuando no se usa es que algo pasa, a nivel físico como mental,
y se pone la excusa esa de la
Pereza y todas esas excusas que se ponen. Tanto hombres como mujeres.
A veces es falta de amor, pero otras no.
Y es más triste cuando es otra cosa.
Saludos

28 Julio 2008 | 05:47 PM

el-peletero

el-peletero dijo

No la engaño, querida Helena, no lo cuento todo, que es muy distinto. Ya me lo dice mi hermano, siempre me lo ha dicho, y pronto me lo dirá también mi lagartija, "hablas demasiado". Así que ya es hora de que empiece a callar.

A un personaje de ficción no se le puede acusar de mentiroso, y yo soy eso, ficción, no estoy muy convencido si personaje, pero ficción le aseguro que sí, Helena.

Eso del arma termonuclear aparecía en:

http://www.lacoctelera.com/el-peletero/post/2006/12/30/el-peleter...

Saludos.

28 Julio 2008 | 06:54 PM

soyyo

soyyo dijo

Ah claro, tiempos pasados. Por eso no los vi.
Gracias por traerlos al presente.
¿Va a callar ahora?. Esas historias del no-sexo y la trascendencia que ello tiene, me interesa mucho.
¿O es un justificante? Quiero decir todos nos tenemos que justificar cuando no se hace lo que todo el mundo hace. Eso de subir un a otro estado…uno puede inventarse hasta que le ha salido una oreja en la mano y hasta creérselo.
Me interesa mucho más que todas esas historia de cómo se practica. Allá cada uno lo que hace con su cuerpo. O lo que piensa que hace.
Saludos

28 Julio 2008 | 07:35 PM

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Si desnudar a alguien no ha sido nunca una actividad baladí, vestirla tampoco lo es y mucho menos cuando la materia prima es algo tan sublime como la piel. Este es el hecho, sin más, y en él nos regocijamos y sobre él nos preguntamos y nos hacemos responsables, hasta las últimas consecuencias. ______________________________________________________________ __________________________________________________________________ Suscribir con Bloglines __________________________________________________________________ __________________________________________________________________ Blogalaxia __________________________________________________________________ Add to Technorati Favorites __________________________________________________________________

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