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La Coctelera

El peletero

WHAT YOU SEE IS WHAT YOU GET

25 Agosto 2008

El peletero/Glosses: converses amb una sargantana (12 Segunda parte)

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14 de juny

Continues obsessionat mirant-te la cua, i gairebé no m'escoltes.

Hi ets, i ja ets fora.

Vens i te'n vas.

Tens gana de mosques com la tens d'enraonar i també tens ganes de pensar amb estanys plens de salamandres i amfibis pintats de coloraines y la pell humida i tersa, esmerilada i freda.

I quan et miro sempre t'espero trobar en la rajola de la paret, o bé en aquella de la cantonada que t'agrada tant.

En ella et sents protegit, si s'acostés una rata la veuries venir, suposo.

I podries fugir.

¿Cóm és que el Paradís és també l'Infern?

¿Per què se'n volen anar si es troben a gust en aquestes illes del Sud?

¿Per què diuen que es troben tant bé si només pensen en marxar?

Fas preguntes igual com una metralleta dispara el seus trets. Ets ràpid i fugisser i encara que silenciós, les paraules no sé si les treus per la boca, o com un tro pudent les expulses per la cloaca de sota la cua.

En canvi, jo sóc lent i sapastre i només somio en dones perfumades amb canella de rama.

L’únic que et puc dir és que aquesta és una de les claus de la vida humana, parlar al mateix temps que es pensa.

Aquesta és una característica que poques persones són capaces de comprendre. Qui sap si tu sí, si tu n’ets, perquè tu parles, però no penses gaire. I com ja saps, ambdues coses són, si fa no fa, el mateix.

Em sorprèn, però, la teva subtilesa al captar aquesta mena d’aparents contradiccions de la existència, i de les estranyes raons que duen a les persones a relacionar-se i a desitjar-se les unes a les altres, i fins i tot a morir en aquesta impressionant aventura que és estimar-les, les unes a les altres, o banyar-se, alegres i contentes, en la merda per tal d’això que en diuen amor.

Potser tu, més que no pas jo, saps que la vida és molt perillosa i ben rara. Tant impossible i estranya com que ara, en aquest precís moment, jo estigui escrivint en somalí, una llengua que desconec, una que no sé parlar i que no sabia, fins ara mateix que podia escriure, i que ara me’n adono, com si fos un miracle, que sí puc. I que ben pensat, ara que també hi penso, tard o d’hora, més a prop de demà que de passat demà, hauré de millorar, hauré de parlar perfectament, si vull, tal i com ho tinc previst i planificat, que em matin allí.

A Somàlia, on les dones són altes i fosques, i la seva silueta agafa les corbes del Nil llunyà.

. . . . . . . . . .

(La fotografia que encapsa-la el text és del fotògraf de Mali, Seydou Keita, i cal pensar que les noies també ho són i no de Somàlia, però això tant se val)


TRADUCCIÓ AL CASTELLÀ

14 de junio de 2008

Continúas obsesionado mirándote la cola y casi ya no me escuchas.

Estás y ya estás fuera.

Vienes y ya te has ido.

Tienes hambre de moscas como también la tienes de “enraonar” (expresión catalana a medio camino o mezcla singular entre razonar y conversar) y ganas de pensar en estanques llenos de salamandras y anfibios pintados de colorines y la piel húmeda y tersa, esmerilada y fría.

En cambio yo soy lento y torpe.

Y cuando te miro siempre te espero encontrar en la baldosa de la pared, o bien en aquella de la esquina que tanto te gusta.

Te sientes protegido, si se acercase una rata la verías venir, supongo.

Y podrías huir.

¿Cómo es que el Paraíso es también el Infierno?

¿Por qué se quieren ir si se encuentran a gusto en esas islas del Sur?

¿Por qué dicen que se encuentran tan bien si solamente piensan en irse?

Haces preguntas igual como una metralleta dispara sus balas. Eres rápido y huidizo y aunque silencioso, las palabras no sé si las sacas por la boca, o como un trueno pútrido, las expulsas por la cloaca de debajo la cola.

Lo único que te puedo decir es que esta es una de las claves de la vida humana, hablar al mismo tiempo que se piensa.

Es una característica que pocas personas son capaces de comprender, pero creo que tú, al ser una lagartija, sí que eres plenamente capaz de comprenderlo. Por que tú hablas pero no piensas. A pesar que ambas cosas, son, más o menos, lo mismo.

Me sorprende, sin embargo, tu sutileza al captar esta especie de aparentes contradicciones de la existencia, y de las extrañas razones que conducen a las personas a relacionarse y a desearse las unas a las otras, incluso hasta llegar a morir en esta impresionante aventura que es amarse los unos a los otros, o bañarse, alegres y contentos, en la mierda por tal de eso que llaman amor.

Quizás tú, más que yo, sabes que la vida es muy peligrosa y bien rara. Tan imposible y extraña como que ahora, en este preciso momento, yo esté escribiendo en somalí, una lengua que desconozco, que no sé hablar y que no sabía, hasta ahora mismo que podía escribir, y que me doy cuenta como si fuera un milagro que sí puedo. Y que bien pensado y ahora que lo pienso, tarde o temprano, más cerca de mañana que de pasado mañana, habré de mejorar, habré de aprender hablar perfectamente, si quiero, tal y como tengo previsto, que me maten allí.

En Somalia, donde las mujeres son altas y oscuras, y su silueta toma las curvas del Nilo lejano.

. . . . . . . .

(La fotografía que encabeza el texto es del fotógrafo africano de Mali, Seydou Keita, y cabe suponer que las dos chicas también, pero eso tanto da)

servido por el-peletero 18 comentarios compártelo

18 comentarios · Escribe aquí tu comentario

soyyo

soyyo dijo

Que quiere que le diga Peletero a mí la espontaneidad me gusta. Lo único quizás que debería uno pararse a pensar es como decir las cosas, pero decirlas al fin y al cabo.

25 Agosto 2008 | 07:26 PM

mantis_religiosa

mantis_religiosa dijo

Ná que ahora tengo otra cosa más en común con la lagartija.... eso de hablar o escribir y luego pensar... me suena mucho ;-)

Volveré con calma, es una amenaza...

Petons

25 Agosto 2008 | 08:01 PM

ren

ren dijo

Esta sargantana está aprendiendo demasiado, Pele, terminaremos
sacándola entre todos de su propio Edén, del paraíso de inocencia en que se hallaba hasta que empezaron estas charlas. Ahora quiere saber acerca de la paradoja implícita en la alusión de Stevenson a los mares del Sur, a esas islas de cuyo hechizo los que llegan a ella no son capaces de sustraerse. Intentaré responderle yo, aunque no sé si lo conseguiré, no estoy muy inspirada hoy...

El paraíso era la falta de conciencia, de culpa, el estado de perpetua armonía, la total inocencia. Si hay un momento fundacional en la trayectoria del ser humano es precisamente la pérdida de ese paraíso, porque el hombre solo comienza a ser hombre cuando es expulsado de él y se enfrenta al dolor, la soledad, la enfermedad, la vejez, la muerte, la necesidad de ganarse el sustento... No es fácil muchas veces cargar con nuestra humanidad.

Vivir en el paraíso es no ser. Solo existir. Y en ocasiones eso puede
convertirse en algo tan atrayente como los cantos de las sirenas que
moraban en un mundo que fue nuestro, y al que añoramos cuando ese cuya tierra pisan nuestros pies se nos vuelve más inhóspito que aquel en que ahora habitan las sirenas.

Creo que era Borges quien decía que no hay más paraísos que los perdidos, y en esa categoría incluiría yo los recuerdos, una de las islas del Sur en que nos gusta recalar y quedarnos, sobre todo cuando el pasado es más gratificante que el presente, cuando nos sentimos perdidos, sin saber dónde ir. Faltos de necesidades, y sin miedos, o con todos los miedos del mundo. Pero, como bien decías, el pasado ya no es tiempo ni tampoco es nada, y lo sabemos.

No solo los recuerdos, sino también los sueños son paraísos, y todas las Avalon que el hombre "fabrica" para volver, siquiera a ratos, a la época de la inocencia. Pero mientras permanecemos tumbados al tibio sol que calienta la isla artificial en que nos refugiamos, la vida sigue ahí afuera, nos emplaza... Unos hacen caso a su llamada y vuelven a ella, y otros no, se quedan en las islas dejándose acariciar por los vientos alisios y añorando otra cosa. El paraíso y el infierno están muy cerca, tanto que es difícil perderse en la delgada franja que los separa y terminar por no saber muy bien en cuál de los dos espacios se está. Ni en cuál se prefiere vivir, porque eso es también una opción personal.

Un beso, Peletero de las siete muertes. Siete vidas tienen los gatos, y tú siete muertes. Ya has consumido una, se la quedó un árbol; aún te quedan seis.

26 Agosto 2008 | 07:55 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida Helena, a mi también me gusta la espontaneidad y que las cosas se digan, pero más me importa qué se dice cuando se dicen las cosas, aunque es tan importante el cómo y el qué. No es lo mismo un cara a cara subiendo o bajando unas escaleras una carta que una llamada de teléfono que en una cama, ni es lo mismo una carta que una llamada de teléfono. ¿Se ha dado cuenta que hay millones de maneras de decir “adiós”, incluso sin decirlo?

Saludos.

26 Agosto 2008 | 09:01 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Pues te esperamos, Mantis.

26 Agosto 2008 | 09:01 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida Ren, no añadiré gran cosa, aunque sí que no creo que sea una “opción personal”, si lo fuera no estaríamos hablando de eso. Si fuera una opción cada uno elegiría la que más le gusta, como los yogures del supermercado y santas pascuas, no llegaría ni a la categoría de “dilema psicológico”.

No creo que ese manjar de las estepas, tan delicioso a base de leche y ahora de frutas, haya dado lugar a demasiadas controversias filosóficas. El otro día, un familiar, todavía campesino, me exponía de una manera muy gráfica y muy irónica la diferencia entre un yogurt de esos y una manzana, y en ella, en esa diferencia, radicaba la poca costumbre de comer fruta. Hay que pelarla y nunca sabe igual, no hay dos manzanas iguales, en cambio los yogures siempre tienen el mismo envoltorio y el mismo sabor, esa idea me gustó porque en ella hay mucho miedo escondido, peor, agazapado.

No sabes las muertes que me quedan, medio conoces una, eso no significa que sea la primera.

Besos.

26 Agosto 2008 | 09:01 PM

ren

ren dijo

Escoger entre una y otra opción no siempre depende de los gustos, mi querido Peletero, qué más quisiéramos.... A veces se puede elegir, como el sabor de los yogures, otras no. Solo quedarse con la menos mala.

Me ha gustado la idea de la manzana, sí señor.

Besos, y que usted lo muera bien. ;-P Pero, sinceramente, preferiría que lo viviera mejor. Otro beso.

26 Agosto 2008 | 09:12 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Es evidente, querida, hay mares y océanos de bosques que así lo demuestran. Pero ya sabes que ése es un lenguaje que no me gusta, como los yogures de patata, “opción” y “personal” son dos palabras que se citan demasiado en los programas de televisión cuando la gente pretende decir que es libre y que sabe lo que se hace. Colocar una después de la otra es casi una tautología.

O sin casi. No es una buena “opción” elegirlas

Besos.

26 Agosto 2008 | 09:22 PM

soyyo

soyyo dijo

Querido Peletero la manera más rotunda y autentica de decir adiós es irse, así sin palabras.
Como la muerte misma.
Saludos.

27 Agosto 2008 | 10:36 AM

lamujeresqueleto

lamujeresqueleto dijo

Lo de morir en Somalia me ha recordado esta triste canción

http://es.youtube.com/watch?v=eDMg8M4HmnQ

El paraiso y el infierno estan muy cerca,Peletero.
Esta es una de las glosas más extrañas que he leído, pero por eso llamas a estas conversaciones glosas,no??

Un beso

27 Agosto 2008 | 04:45 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida Helena, tiene razón, pero es que yo no quiero decir adiós, ese es el problema, no quiero decir adiós si eso significa una manera de morirse. No quiero.

Y he tenido que hacerlo en varias ocasiones y no quiero hacerlo nunca más. No quiero irme. No quiero decir adiós. ¿Qué he palabras he de decir para decir “hola”?, ¿cómo se enmienda un adiós equivocado?

Perdone si no respondo rápido, pero es que llevo unos días con tareas muy nuevas para mí, desconcertantes y duras, es curioso, estoy diciendo adiós a varios mundos y a varias vidas.

Saludos.

27 Agosto 2008 | 07:07 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida Conxa, has acertado plenamente con la canción y la intérprete. Ella es un magnífico prototipo de belleza africana aunque sea medio nigeriana y medio británica.

Somalia es el extremo de un valle, de un riff, de una parte de África que se rompe como lo hizo en su día la península de Arabia. En esa herida aparecen los restos más antiguos del ser humano, y en todo su largo recorrido, desde el delta del Nilo hasta más allá de sus fuentes, viven las mujeres más bellas del continente, altas y afiladas como un cuchillo, de sus ojos se derrama otro río que surca otras tierras que no son de este mundo.

No sé si es una glosa extraña, Conxa, les llamo glosas porque una glosa es el comentario de un texto oscuro y también se refiere a una conversación.

Besos.

27 Agosto 2008 | 07:38 PM

soyyo

soyyo dijo

Pero no por dios, no diga adiós.
No sé que decirle Peletero pero creo que el problema de ciertos adioses ( ¿Se escribe así? ) es que se hacen muy a la ligera y es verdad que es la única manera de cerrar ciclos. Y digo que se hacen a la ligera porque en realidad no nos paramos a pensar a quién si y a quién no deberiamos decirle adiós. Solo se piensa en decirlo porque es lo que uno necesita. Uno piensa que decir adiós implica libertad y a veces se encuentra con la mismísima muerte, que es la ausencia de todo.
Hola es tan fácil de decir como adiós pero con el añadido de la aceptación.
En ambos casos hay que correr algún riesgo
No sé si esto le servirá de algo, pero ahí queda.
Y por supuesto no se disculpe.
Saludos

27 Agosto 2008 | 07:48 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Me sirve, Helena, me sirve, muchas gracias. Tiene usted mucha razón, decimos adiós pensando que eso nos reportará más libertad, pero no es así, en su lugar parece, como muy bien dice, la muerte.

Sí, siempre hay que correr riesgos, tanto si te vas, como si vienes y mucho más si regresas.

Saludos.

27 Agosto 2008 | 08:06 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Ay, Peletero catalán qué triste estás y que triste me pones. Se me cae el alma a los pies percibirte de esa manera y oirte hablar de "holas" y de "adioses". Con la gente que queremos los adioses no existen, Peletero, sólo son eternos "holas" y posiblemente "hasta luegos".
No tengo mucho para decir sobre este post, pero sé algo con seguridad: bañarse en la mierda, aunque uno crea que se baña alegre y contento, no tiene nada que ver con el amor..., quizá sí, con "eso que le llaman amor", que no es lo mismo. Besos.

28 Agosto 2008 | 06:39 AM

soyyo

soyyo dijo

No siempre es así pero en algunos casos sí.
Me alegro que le sirva.
Saludos cordiales.

28 Agosto 2008 | 12:41 PM

mantis_religiosa

mantis_religiosa dijo

Pues es que... pá una vez que estamos de acuerdo (habrá habido alguna más, seguro..) a mi eso de decir "adiós" no me gusta ni un pelo tampoco.

También creo que uno aprende más en los infiernos de la vida auténtica, la de la calle, la de la vecina de enfrente o la de tu amiga más íntima, tomando unas copas o el sol. Siempre mucho más que de los paraísos, bueno tampoco puedo hablar con conocimiento de causa, no creo haber estado en demasiados paraísos, sólo en el de mi familia y amigos, no hay mejor paraíso que ese.

Coincido con Made también esta vez... bañarse en al mierda no es amor, más bien desamor, decpción, desilusión... pero no amor.

Más petons

P.D: Me resultaron demasiado profundos estos post, tanto que me quedé en la superficie, sorry.

29 Agosto 2008 | 07:18 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida Mantis, no me darán el premio Nobel por decir que la palabra, “adiós” es tan necesaria como “hola”, ni tampoco es necesario lamentarse por mentarlas o callarlas. O sí.

Saludos.

2 Septiembre 2008 | 06:54 PM

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Sobre mí

Si desnudar a alguien no ha sido nunca una actividad baladí, vestirla tampoco lo es y mucho menos cuando la materia prima es algo tan sublime como la piel. Este es el hecho, sin más, y en él nos regocijamos y sobre él nos preguntamos y nos hacemos responsables, hasta las últimas consecuencias. ______________________________________________________________ __________________________________________________________________

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