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La Coctelera

El peletero

WHAT YOU SEE IS WHAT YOU GET

21 Octubre 2008

El peletero/Glosses: converses amb una sargantana (19)

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28 de juny de 2008

Estimada amiga,

espero que tu i la teva família os trobeu bé.

Feia mesos que no t'escrivia, estic segur que em sabràs disculpar aquesta falta de comunicació, tant segur com també comprendràs les raons profundes del meu silenci.

Ja fa temps que saps que en la nostra vida s'han anat persones molt estimades en tot just dos mesos.

Aquesta noticia va ser la darrera vegada que vas saber de mi.

I jo de tu. Encara que no vas dir res de tu.

No cal dir que els canvis han estat radicals i sobtats. Durs i difícils. Segur que no més que en altres persones en les mateixes circumstàncies, però, la immensa pena per la seva pèrdua no ha minvat ni una engruna des de llavors fins el dia d'avui.

Res ha estat ni està sent fàcil, mai ho és per ningú.

El meu germà i jo també, sempre hem fet el cor fort, i hem procurat tenir l'ànim que creiem és necessari per seguir endavant.

Ara ploro sol.

Abans plorava davant del pare mentre li posava el pijama i l'allitava.

Ara ploro sol, però abans plorava amb ell i plorava per ell, per la mare, pel meu germà i plorava també per tu, plorava per ahir i plorava per demà.

Plorava també per tu.

Ell em mirava estranyat, i entristit, amb aquella careta que feia de vell, de gosset espantat.

No comprenia què era el que em passava, no entenia que plorés, a sant de què?

Obria els seus ulls de cadernera, tancava la boca posant-la de pinyó, i tractava d'esbrinar les raons del meu plor, em mirava fix i quasi plorava amb mi.

Em sabia greu preocupar-lo per una cosa que no podia entendre. Però jo necessitava que algú em mirés amb atenció, amb interès, i ningú m'ha mirat mai com ell, amb absoluta dedicació. En el seu silenci atent havia de trobar la teva veu que ja no sentiré més.

Em sabia greu, però estic segur que la meva emoció i tot el meu sentiment avocat el feien viure, el lligaven encara més a terra que no pas un riure. Una rialla hagués estat millor?, segur que sí, no ho puc dir.

Per això als matins, al llevar-lo, li feia pessigolles i jugàvem al llit com si jo fos el pare i ell el meu fill.

La vida ens ha donat la gran oportunitat d'intercanviar els papers, perquè, qui sap? si tal vegada ell i jo som...

...pare i fill l'un de l'altre i al mateix temps. Qui sap si germans d’uns altres pares.

T'he de dir, però, i per la teva tranquil•litat, que mai ens ha faltat l'ajuda, el consol i el suport dels nostres amics.

Si alguna cosa bona ens ha vingut a trobar al camí nou que ara caminem ha estat la seva meravellosa i entranyable companyia.

Tots ells, sense faltar ni un, fins i tot també la noves relacions epistolars que he iniciat, i que pot ser ja coneixes, o suposes, ens han fet costat amb tota la seva voluntat, amistat i amor.

He rebuscat, però no crec que pugui trobar cap altre paraula millor per definir el què ha succeït i el que tots ells ens han donat, que aquests dues: amistat i amor.

Em plau molt dir-ho i fer-ho públic encara que sigui en la modèstia d'una carta publicada en aquesta botella llançada al mar.

En aquesta cabina marinera, que no és la dels germans Marx, només hi faltes tu i tu ho saps.

Per acabar, espero que estiguis, bé al costat dels teus, bé de salut, de cos i d'esperit, i que les coses i les persones t'acompanyin com sempre has merescut.

Fes-li un petó al teu fill.

Salutacions del que no ha deixat mai d’estimar-te i ser el teu amic.

Signat:

Un cavaller elegant.


TRADUCCIÓ AL CASTELLÀ

28 de junio

Querida amiga, espero que tú y tu familia os encontréis bien.

Hacía meses que no te escribía, estoy seguro que me sabrás disculpar esta falta de comunicación, tan seguro como también comprenderás las razones profundas de mi silencio.

Ya hace tiempo que sabes que en nuestra vida se han ido personas muy queridas en apenas dos meses.

Esta noticia fue la última vez que supiste de mí.

Y yo de ti. Aunque nada dijiste de ti.

No es necesario que diga que los cambios han sido radicales y repentinos. Duros y difíciles. Seguro que no más que en otras personas en las mismas circunstancias, pero la inmensa pena por su desaparición no ha disminuido ni una migaja desde entonces hasta el día de hoy.

Nada ha sido ni está siendo fácil, nunca lo es para nadie.

Mi hermano y yo también siempre hemos tratado de ser fuertes, y hemos procurado tener el ánimo que creemos es necesario para seguir adelante.

Ahora lloro solo.

Antes lloraba delante de papá mientras le ponía el pijama y lo acostaba.

Ahora lloro solo, pero antes lloraba con él y lloraba por él, por mamá, por mi hermano y también lloraba por ti, lloraba por ayer y lloraba por mañana.

Lloraba también por ti.

Él me miraba extrañado, y entristecido, con aquella carita que hacía de viejo, de perrito asustado.

No comprendía qué era lo que me sucedía, no entendía que llorase, ¿a santo de qué?

Abría sus ojos de jilguero, cerraba la boca de piñón, y trataba de averiguar las razones de mi llanto, me miraba fijo y casi lloraba conmigo.

Me sabía mal preocuparlo por una cosa que no podía entender. Pero yo necesitaba que alguien me mirase con atención, con interés, y nunca nadie me ha mirado como él, con absoluta dedicación. En su silencio atento debía de hallar tu voz que ya nunca más volveré a oír.

Me sabía mal, pero estoy seguro que mi emoción y todo mi sentimiento abocado lo hacía vivir, lo ataban todavía más a tierra que no la risa. ¿Una carcajada hubiera sido mejor? Seguramente sí, no puedo afirmarlo.

Por eso la mañanas al despertarlo le hacía cosquillas y jugábamos en la cama como si yo fuera el padre y él mi propio hijo.

La vida nos ha dado la gran oportunidad de intercambiar los papeles, porque, ¿quién sabe?, si él y yo somos...

...padre e hijo el uno del otro y al mismo tiempo. Quién sabe si hermanos de otros padres.

Te he de decir, sin embargo, y para tu tranquilidad, que nunca nos ha faltado la ayuda, el consuelo y el soporte de nuestros amigos.

Si alguna cosa buena nos ha venido a encontrar al camino nuevo que ahora caminamos ha sido su maravillosa y entrañable compañía.

Todos ellos, sin faltar ni uno, incluso también las nuevas relaciones epistolares que he iniciado, y que tal vez ya conoces, o supones, han estado a nuestro lado con toda su voluntad, amistad y amor.

He rebuscado, pero no creo que pueda encontrar ninguna otra palabra mejor para definir lo que ha sucedido y eso que todos nos han dado, que estas dos: amistad y amor.

Me place mucho decirlo y hacerlo público aunque que sea en la modestia de una carta publicada en esta botella lanzada al mar.

En esta cabina marinera, que no es la de los hermanos Marx, solamente faltas tú, y lo sabes.

Para terminar, espero que estés bien al lado de los tuyos, bien de salud, de cuerpo y espíritu. Y que las cosas y las personas te acompañen como siempre has merecido.

Dale un beso a tu hijo.

Saludos del que nunca ha dejado de amarte y ser tu amigo.

Firmado:

Un caballero elegante.

servido por el-peletero 20 comentarios compártelo

20 comentarios · Escribe aquí tu comentario

soyyo

soyyo dijo

Pues mire usted sencillo, claro a la par que elegante.
Casi podriamos decir que amor y amistad no estan reñidos.

21 Octubre 2008 | 05:05 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Eso dicen algunos, "podríamos decir que...", podríamos, pero no lo decimos. Y no lo digo por usted.

Saludos.

21 Octubre 2008 | 06:02 PM

soyyo

soyyo dijo

Pues gracias.

Saludos

21 Octubre 2008 | 06:50 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Las gracias las tiene usted.

23 Octubre 2008 | 08:05 PM

rincones

rincones dijo

Firma la carta un caballero elegante, y yo quizás añadiría que también triste. Triste por unas circunstancias duras, las más duras que se pueden vivir, pero que sobrelleva con la entereza necesaria para seguir adelante. Porque en la vida no hay más que un camino y de una única dirección; por mucho que no queramos, tras cada paso que damos se cierra definitivamente la posibilidad de darlo hacia atrás. No cabe más opción que avanzar el pie hacia el frente. Y llorar por lo que quedó en el camino, llorar hasta vaciar la pena de hoy, para que quepa en las vísceras la de mañana.

La pena siempre es de uno, de nadie más, pero termina por hacerse necesario participársela a otro, no porque eso alivie, yo creo que no, o que al menos en no todas las ocasiones. Quizás sea porque cuando la expresamos en voz alta le damos carta de naturaleza, la hacemos "tangible", la reconocemos, sabemos que está ahí, y que es nuestra. Y a nosotros vuelve.

Y para eso hace falta que nos miren con atención cuando la expresamos, con esa dedicación e interés con que miraban aquellos ojos de jilguero, de jilguero sin voz, pero que decía con sus pupilas todo lo que el caballero elegante y triste necesitaba oír.

También hace falta que nos miren con atención e interés cuando no son penas sino alegrías lo hemos de exteriorizar. Y como en el caso anterior, lo imprescindible no es siempre que nos entiendan, a veces resulta imposible para la otra persona calzarse nuestros zapatos, lo importante es que pongan ese interés y esa atención para escucharnos.

Y ambas dos, risa y lágrima, son las que nos atan a la tierra, las dos; es siempre un nudo falso el que intenta usar solo la una o la otra.

Nadie se va sin dejar nada cambio. Se van aquellos que queremos y permanecen con nosotros el bien y el mal que nos causaron. Siempre es un consuelo el amor y la amistad de quienes se quedan. Ni el uno ni la otra son sustitutos de ningún otro sentimiento, como las personas tampoco lo son unas de otras. Pero tanto el amor y la amistad como las personas procuran paliar, que no llenar ni sustituir, en la medida de sus posibilidades, las otras ausencias, las sentimentales y las físicas.

Petons, Pele.

23 Octubre 2008 | 11:33 PM

Otra persona

Otra persona dijo

¿Las tres?

24 Octubre 2008 | 01:20 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida Helena, ya veo que estamos de bautizo y no me ha invitado.

¿Las tres?, claro, fe, esperanza y caridad. Tres eran tres las hijas de Helena y tres también sus gracias.

24 Octubre 2008 | 06:22 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida Amparo, cada persona es intransferible, como las miradas. Todos miramos distinto y cosas diferentes. Nada en el mundo es igual. Si los recuerdos terminan por desvanecerse, imagínate las miradas, que no son más que imágenes que por miradas son imaginadas.

Según la R.A.E., imaginar (Del lat. imagināri), significa representar idealmente algo, inventarlo, crearlo en la imaginación, presumir, sospechar, adornar con imágenes un sitio, creer o figurarse que se es algo.

Nadie me ha mirado como él aquel día, y en esa mirada creí imaginar otra, otra mirada que también me miraba cómo me miraba él. Gracias a ella, a su mirada, pude creerme, figurarme o imaginarme que era algo o alguien digno de ser mirado, y así, habitar este mundo y al hacerlo sentirme, aunque fuera por un corto instante, acompañado, leal y fiel.

Ahora, tras su muerte, tras la muerte de esas dos miradas, la que me miró y la que imaginé que me miraba, el espacio está sometido por el tiempo que se dilata sin cesar, huye de algo innombrable, de algo que no tiene nombre y que yo llamo, por llamarlo de alguna manera, la muerte del mar.

Lo que queda del tiempo cuando el mar se va es un lecho de arenas húmedas, de fango sucio, de pecios y bastidores, de soportes que nada aguantan y nada sostienen. Lo que queda del mar tras su muerte es una herida profunda en su centro de la que mana lava y fuego de un fondo de algo que nadie puede mirar porque no se mira sin ojos y sin manos.

”Yo sólo quería acariciarla mientras nos mirábamos”, me contó un día un viejo amigo. No entendía qué intentaba decirme porque lloraba cuando me hablaba mirándome. Yo lo miraba con atención, sabía que estaba viendo algo trascendental de mí mismo que terminaría por disiparse tan rápidamente como lo ha hecho el día de hoy, como lo hizo el día de ayer y como lo hará mañana que llegará si Dios quiere. Lo escuchaba mientras él me desnudaba y me vestía, mientras me limpiaba, me peinaba y abrochaba los botones de mi pijama y me acostaba, pero no logré nunca saber cuál era la causa de su llanto porque no entendía sus palabras, las palabras se habían transformado en música para mí, eran apenas un canto de jilguero, como aquél que atrapé un día en un descuidado jardín que había en el centro de un destartalado palacio. Había allí instalado un taller de peletería y recuerdo que… ”con el pulgar y el índice se debe asir la cuchilla para cortar. Mientras tanto, el dedo meñique ha de apoyarse en la piel, inmovilizándola con la suficiente fuerza para que no se desplace ni se mueva. La otra mano la sujeta y la tensa desde el otro extremo, levantándola ligeramente del tablero en el punto donde la cuchilla ya está cortando. Así evitamos aplastar el pelo y cortarlo. Pues ése es el fin, cortar solamente el cuero y ni uno solo de los pelos. La luz por debajo de los ojos, iluminando únicamente las manos que son las que trabajan. De pie. (…)” Mientras dos niños jugaban por entre las habitaciones a ser reyes o capitanes, piratas o marqueses, señores y caballeros, elegantes y guerreros.

24 Octubre 2008 | 06:23 PM

Mantis

Mantis dijo

Jué, los comentarios chapeau!!
He de volver con calma, hay mucho que mirar y ver....

Que petons para todos

P.D: ah, que el bautizo de Helena ya fue hace unos días pero si andamos ensimismados ensimismadamente pues uno no se entera.

24 Octubre 2008 | 07:37 PM

Otra persona

Otra persona dijo

Hola Peletero soy yo, otra persona. Pero ya sabe en el fondo seguimos siendo los mismos.
El bautizo estuvo bien, hubo alegría, música, bailes en círculo y muchos brindis pero sin mezclar mucho.
Ya sabe que mezclar mucho no es bueno.

25 Octubre 2008 | 10:14 AM

Mantis

Mantis dijo

Pues sigo diciendo que los comentarios ya están hechos y poco más que añadir. La tristeza que uno siente ante la pérdida de los seres queridos es personal e intransferible, compartirla significa sólo aliviarse momentáneamente, que aunque no sea poco, nunca es suficiente...
Amor y amistad siempre van de la mano, si entendemos el amor como un sentimiento universal, y ese es un abrigo que nunca estorba, nunca está de más....

Petons

27 Octubre 2008 | 04:15 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Me alegro mucho que el bautizo fuera bien, Helena, pero a mí no me tocó ni una triste peladilla.

27 Octubre 2008 | 08:30 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida Mantis, los comentarios nunca están terminados ni hechos, siempre queda alguna que otra palabra por decir y las tuyas son bienvenidas y esperadas.

Petons.

27 Octubre 2008 | 08:35 PM

Otra persona

Otra persona dijo

Desde luego Peletero o usted está anticuado y me mata de la risa o yo estoy desfasada y me muero por nada. ¿Aún se hacen regalos?, ¿Todavía se siguen regalando peladillas?. No sabía que eso se seguia estilando, Aunque bien mirado regalar, lo que se dice regalar, nunca se ha regalado nada.
De todas maneras hágase un repaso, mírese las manos. Seguro que entre ellas encontrará alguna peladilla.

Saludos.

28 Octubre 2008 | 09:29 AM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida Helena, a mi me da igual ser antiguo, no es ninguna deshonra, no es estar desfasado, quizás son los otros los que lo están.

Una vez ayudé a llenar cientos de cajitas con peladillas para el bautizo de una de mis primas. Su rostro y su nariz de garbanzo están por aquí, en uno de esos post, si busca la encontrará a mi lado mirando a la cámara y sonriendo. Era un verano y era Bielsa.

Saludos.

28 Octubre 2008 | 12:47 PM

Otra persona

Otra persona dijo

No hace falta buscarla,
me acuerdo perfectamente, creo.
Estaban en un prado.

28 Octubre 2008 | 07:06 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Cada cosa tiene su lugar y su momento, querido Peletero, la risa, el llanto, etc. Pero llorar solo, después de todo no es tan malo como parece, sabes? Al contrario, creo que es uno de los privilegios de los que gozamos, inclusive me parece mucho mejor que reirse solo: Llorar y darle rienda suelta a nuestro dolor y a nuestros más íntimos sentimientos y recuerdos. Llorar hasta tener hinchados los ojos y hasta cuando sentimos que se nos estira el ombligo, llorar hasta quedar vaciados y al mismo tiempo paradójicamente satisfechos, llorar hasta que se nos acaben literalmente las lágrimas, y sobre todo llorar sin tener que justificar las razones por las que lloramos, llorar sólo para nosotros, a la hora que querramos, cuando nos sale de las entrañas y además por quien nos viene en gana..., llorar, llorar hasta saciarnos. Sí, creo que definitivamente después de todo no es tan malo.
A mí, querido Peletero, me gusta cuando asoman los días soleados y algo "fríos" de Miami, como el del lunes, como el de ayer como el de hoy. Entonces corro a mi closet y saco esa camisa de cuadros rojos, azul oscuro y verde que heredé de él y me la pongo, y me siento de nuevo extrañamente abrazada, abrigada, cobijada por su sonrisa. Se te quiere. Besos.

Nota: Me encantaría escribir como Ren, pero sólo puedo adherirme a sus maravillosas palabras con la misma sinceridad y cariño que ella te las ha dedicado.

31 Octubre 2008 | 05:35 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida Madeleine, escribes como escribes tú. Nadie podría hacerlo igual, pues de eso se trata, de que escribas igual que escribe Madeleine.

Yo me pongo sus calcetines.

Besos

31 Octubre 2008 | 07:35 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Ah!!! mi Peletero catalán, hay días en que quisiera que la distancia geográfica fuera sólo una quimera y poder estrujarte contra mi corazón. Besos.

31 Octubre 2008 | 09:14 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Gracias, Madeleine.

3 Noviembre 2008 | 05:25 PM

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Sobre mí

Si desnudar a alguien no ha sido nunca una actividad baladí, vestirla tampoco lo es y mucho menos cuando la materia prima es algo tan sublime como la piel. Este es el hecho, sin más, y en él nos regocijamos y sobre él nos preguntamos y nos hacemos responsables, hasta las últimas consecuencias. ______________________________________________________________ __________________________________________________________________

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