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La Coctelera

El peletero

WHAT YOU SEE IS WHAT YOU GET

1 Julio 2009

El peletero/Ángela (17 de 20)

17. ¿Ángela Martínez López era Ángela Martínez López?.

El caso es que ésta fue casi nuestra última conversación.

Cuando digo conversación me refiero a eso, a conversar, no solamente hablar.

La invitación a la boda me llegó con puntualidad. Y yo asistí con mi novia de turno.

En esa boda conocí a Ángela Martínez López, la hija de Ángela Martínez López.

Una vez más me quedé boquiabierto.

Cuando digo que la conocí quiero decir que en aquella boda me la presentaron como Ángela, porque conocerla ya la conocía de antes y con otro nombre.

No es nada extraño ni rocambolesco. No era ninguna de las “masajistas” de ningún burdel, ni tampoco la estríper de un cabaret o barra americana. La conocí dos meses atrás como muchacha de la limpieza. Aunque la palabra “conocerla” es muy exagerada.

También es verdad que la había visto en la habitación de aquel hospital, pero, sinceramente, no la recordaba, ni a ella ni recordaba tampoco la apendicitis de mi amigo. La vi escasos segundos y Cristina casi me sacó a empujones.

Al verla ahora no reconocí a la chica de 16 ó 17 años que vi en aquella habitación de hospital y sí a la mujer que ahora limpiaba unas oficinas. Entre una escena y la otra habían pasado cerca de 20 años.

Apenas hacía dos meses, y cuando ellos dos ya llevaban siete de prometidos, habíamos ido a casa de un cliente a tratar de convencerle de la bondad de una de nuestras propuestas. Era muy tarde, pasadas ya las doce de la noche, allí estábamos, en la sala de juntas discutiendo asuntos profesionales. Mientras tanto dos muchachas limpiaban a nuestro alrededor, batas grises, escobas, cubos y detergentes en mano. Ellas se hablaban entre sí y uno de los empleados de aquella oficina que aún se encontraba por allá también les dirigió alguna palabra. Oí que una se llamaba o la llamaban Isabel, y la otra Maribel.

Sin querer vertí el café encima de la mesa, parte cayó al suelo y un poco encima de mi pantalón y en un mal lugar, justo en medio de la bragueta. Nuestro cliente llamó a Isabel para que limpiara el estropicio. Se acercó una de aquellas dos muchachas con una bayeta, esa tal Isabel, y en un santiamén estuvo todo limpio. Me entregó también una toallita mojada con agua y con un poco de jabón para que yo mismo tratara de eliminar la mancha de café que había caído en un lugar tan delicado. Recuerdo que se hicieron un par de bromas inocentes y tontas a propósito de ella, del lugar donde había caído, que tenía suerte que no fuera “café con leche”, y de mi estampa ridícula fregando mi pantalón. Bromas que esa tal Isabel no secundó ni sonrió ni mucho menos respondió, solo me miró al darme la toallita y me siguió mirando mientras yo mismo me limpiaba algo embarazado y a la vista de todos, y me seguía mirando cuando se la devolví.

Nosotros continuamos trabajando un poco más. Ellas dos terminaron y se fueron. Más tarde, al marcharnos, al salir a la calle y antes de llamar a un taxi, vi a una pareja al lado mismo del portal besándose con mucha entrega y entusiasmo.

Debimos de hacer ruido mis compañeros y yo, o nos hicimos notar por algo. Al pasar por su lado dejaron de besarse y nos miraron. Ella era esa Isabel que minutos antes me había entregado una toallita mojada con jabón para que limpiara mi entrepierna, y él era un hombre bastante joven, más joven que ella, muy alto y corpulento.

Ésa era la anécdota sin importancia. No hubiera llegado a ser ni siquiera una anécdota si no fuera porque esa tal Isabel fue, dos meses más tarde, Ángela.

¿Por qué se había cambiado el nombre?

servido por el-peletero 11 comentarios compártelo

11 comentarios · Escribe aquí tu comentario

ren

ren dijo

Pues sí, ese fin de las conversaciones entre ambos era el corolario previsible al fallido farol que se marcó el narrador. Daniel se ha dado cuenta de que su amigo sabe más de lo que debiera saber, aunque seguramente no imaginará exactamente qué ni cuánto, pero a partir de ahora lo mejor es limitarse a “hablar del tiempo”, no proporcionar involuntariamente más información que pueda acercar al narrador al epicentro de unas actividades que seguramente son de carácter bastante .. dejémoslo en “incierto”, y que le interesa mantener en secreto.

Está claro que la carrera “detectivesca” del narrador pasa por un mal momento, su principal fuente de información se ha secado.Y es que lo peor que le puede ocurrir a un profesional del fisgoneo es ser descubierto por su presa. Pero la casualidad, el destino, acuden en su ayuda en esta ocasión, y al frente de interrogantes que ya se había abierto en torno a Daniel se viene a sumar uno, y de no poco calibre, acerca de Ángela. ¿Qué hacía besándose apasionadamente con otro hombre dos meses antes de su boda, por qué trabajaba con un nombre falso? Verdaderamente, en esta historia no ganamos para sustos, Pele, por Dios…

Pero a mí me surge ahora otra pregunta: ¿qué hará el narrador con esa información? Es la típica que te pone entre la espada y la pared, justo la que entiendes que debiera conocer tu amigo, por lo mucho que le concierne, pero que no sabes cómo dar ni si será oportuno, y figúrate en el caso concreto de Daniel, que se está casando... Ya es tarde. La verdad es que este muchacho se encuentra en una situación realmente comprometida de la que va a ser muy difícil si no imposible salir con bien, con la conciencia en paz consigo mismo y a la vez conservando la amistad con la persona a la que atañe aquello que descubres.

Me parece que el protagonista de esta serie ha hecho un mal negocio dejándose llevar por la curiosidad y metiéndose a Sam Spade aficionado… Un detective trabaja precisamente para ofrecer a quien le contrata el fruto de sus averiguaciones, sea el que sea, haga daño o no, pero cuenta con la ventaja de que al no tener generalmente relaciones personales con el cliente esa lejanía emocional le permite franquearse con él sin problemas a la hora de comunicar los resultados. Además, trabaja por petición expresa de esa persona, que realmente desea saber todo lo posible sobre la cuestión que le preocupa y le mueve a contratar servicios profesionales de ese tipo.

Nada de eso ocurre en este caso. El narrador es amigo personal desde hace muchos años de ese al que investiga, está obrando por su cuenta, nadie le ha pedido nada, y el problema de buscar es que a menudo encuentras, y que lo que encuentras te puede explotar en la manos. ¿Qué hacer con una información que afecta de manera importante a alguien con quien mantienes una relación estrecha pero que no es una información oportuna en absoluto, que puede hacer daño aunque a la larga el provecho sea mayor? ¿Qué hacer cuando lo que tienes que decir sabes que redunda en beneficio de algún tipo para el otro pero herirá su sensibilidad y quedarás mal, o fatal? ¿Qué hacer cuando sabes que tender una mano, advertir sobre algo, molestará a otro pero es necesario para evitar que caiga en un hoyo? ¿Cumplir con lo que te demandan la conciencia, el cariño, aunque eso suponga que la otra persona puede terminar hasta odiándote? ¿ O callar y rezar para que vea el hoyo a tiempo y no caiga en él, para que el destino sea benevolente y no haga falta que te impliques?

Encontrar el equilibrio adecuado en las relaciones humanas siempre es muy difícil, pero se me antoja que en ocasiones se hace imposible, o casi, sobre todo cuando hay que conciliar buena voluntad y oportunidad en las actuaciones.

Molts petons, estimat amic.

2 Julio 2009 | 06:02 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Ahí está, querido Peletero, en el camino por lo general se ajustan todas las cargas. Lo mismo que Daniel le hizo a Cristina, evidentemente es lo que Angelita le hará a él. La ley de la compensación, je. No me sorprende.

Bueno, y espero que el narrador tenga el buen sentido de no decir ni "mú" a su amigo, y máxime cuando la amistad ha llegado a un punto de congelamiento. Besos.

20 Julio 2009 | 11:06 PM

el-peletero

el-peletero dijo

¿La ley de la compensación?, ¿quién la dicta? Te recuerdo, querida Madeleine, que Daniel y Cristina no tenían vida sexual de ninguna clase, su pacto era solamente de dinero y papeles matrimoniales, no se incluía en él afectos íntimos. Ambos querían conservar su propio status tal y como cada uno lo concebía. El dinero y el matrimonio son dos hechos públicos, están a la vista de todos, el sexo no, por eso y por su causa se cometen también tantas violencias.

Besos.

22 Julio 2009 | 06:36 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida Ren, te pido disculpas por no haber podido responder hasta hoy tu comentario, preciso y perfecto, como siempre.

Hace un tiempo publiqué en forma de prosa, que quería ser poética, una historia que en su lógica moral interna era cierta. La que yo contaba era la fusión de otras dos. Una de ellas me fue narrada por el padre de una amiga mía muy querida, viajero en su juventud y que visitó toda Latinoamérica, de Norte a Sur. En Brasil tuvo una novia.

La otra era la propia experiencia matrimonial que me contó una mujer, también de aquél continente, y que trabajaba de camarera en un bar de Barcelona.

Ambas mujeres, la novia brasileña y la camarera latina, afirmaban, refiriéndose a su pareja, novio, marido o amante: “de puertas adentro soy tuya, ahora bien, de puertas afuera..., soy mía”

En las amistades se acostumbra a seguir este criterio, es lo que las buenas normas de educación y convivencia aconsejan para mantener viva la relación entre los amigos y compañeros.

Nuestros dos protagonistas, Daniel y el narrador, basan y alimentan su amistad con las mutuas experiencias vividas y compartidas durante años, con las cosas y las intimidades confesadas el uno al otro en cientos de conversaciones, y también con las posibles indiscreciones que se hayan podido producir. Con los favores prestados y con las ayudas solicitadas. Todo eso es “de puertas adentro”.

Pero “de puertas afuera”, según parece, las normas dictan que cada uno viva su vida, en ella nadie debe entrometerse, pues tras esas nuevas puertas: “soy mía”, es decir, “no soy tuya”.

En una respuesta reciente a uno de tus comentarios hablaba de que la vida es un ascensor, pero también es el pasillo de un hotel, todo él lleno de puertas de las que entras y sales continuamente. ¿Qué y quién hay tras ellas? Nadie tiene el derecho de saberlo.

Besos.

23 Julio 2009 | 12:05 PM

ren

ren dijo

Qué disculpas ni disculpas, chiquillo… Además, ya conoces el dicho: nunca es tarde si la dicha es buena.

Claro que recuerdo ese post al que aludes, Poema do Brazil… Es muy cierta la extrapolación que haces a la amistad de la frase de ambas mujeres. Las amistades se nutren de vivencias compartidas, de confidencias, complicidades en todos los órdenes de la vida… Pero siempre hay unos límites; la privacidad es un terreno muy resbaladizo, y su dueño tiene perfecto derecho a ponerle puertas, lo mismo que el amigo lo tiene a no querer traspasar algunas aun siendo invitado a ello. Después podría ser incómodo para el propietario de ese terreno el que otra persona conozca a fondo su intimidad, todo depende del calado de la relación entre ambos.

Daniel y el narrador eran buenos amigos, han compartido durante años charlas, confesiones, experiencias, se conocen bien.. O eso creemos siempre de quienes forman parte de nuestro entorno próximo, que los conocemos. Este era el punto de partida de esta serie, lo que apuntaba Proust en la cita que reproducías de él. Un día, el comportamiento furtivo de su amigo despierta la extrañeza primero y después la curiosidad en el narrador, y eso es algo completamente lógico. Lo normal hubiera sido preguntarle directamente, y si no hubiese tenido respuesta satisfactoria que hubiese respetado las reservas de Daniel en vez de meterse donde no le llamaban; pero no, él va más allá, comienza la investigación justificándose a sí mismo con la excusa de querer saber para ayudarlo si es que está en apuros. Y yo hasta me lo creo, ya ves… Seguramente estaba en su ánimo echar una mano a alguien con quien mantiene amistad desde hace años, es lo natural. Pero no es solo eso… A lo mejor esa investigación le va a llevar no a saber qué, sino quién.

Aquí hemos barajado todas las tesis que se nos han ocurrido para explicarnos por qué nos metemos en vidas ajenas, por qué ese afán de conocer qué ocurre tras las puertas de los demás. Pero hay una que creo recordar, aunque ya sabes cómo ando de desmemoriada, que no hemos tocado. Quizás lo que el narrador buscaba no era tanto saber qué estaba ocurriendo sino quién es en realidad Daniel, quién es el otro que habita dentro de ese al que hace años conocemos sin conocerlo en realidad.

Besos de verano.

24 Julio 2009 | 04:19 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida Ren, por algo digo, mejorando lo presente y esperando que nadie se ofenda, que eres la mejor y de largo, lo has clavado, sin más, has hecho diana en el mismo centro.

“Quizás lo que el narrador buscaba no era tanto saber qué estaba ocurriendo sino quién es en realidad Daniel, quién es el otro que habita dentro de ese al que hace años conocemos sin conocerlo en realidad.”

No hay nada que añadir, lo has dicho todo, excepto algo que el relato no desarrolla y que es su falta y su defecto, o para disculparme a mí mismo, pertenece a otra historia, la del narrador, y que consiste en que en ese tipo de investigaciones uno termina descubriendo también, y sin querer, quién es uno mismo, y en muchas ocasiones ese descubriendo es el verdadero centro del drama.

Felicidades, mi reina.

24 Julio 2009 | 06:03 PM

ren

ren dijo

Gracias por ese piropo, mi querido Pele… No creo que nadie se moleste, solo es un cariñoso cumplido de amigo, yo lo único que tengo más que el resto es tiempo para dedicarle a los textos, a desbrozarlos para intentar llegar al fondo de ellos.

Un relato no puede desarrollarlo todo, siempre quedan cuestiones tangenciales que es el lector el encargado de percibir y considerar; precisamente la ventaja de los blogs es que, al estar abierto el texto a comentarios, pueden glosarse esas cuestiones. En principio lo que yo pretendía resaltar aquí era la búsqueda del otro, del desconocido que se esconde en nuestros amigos, compañeros, pareja… Ese que un día de repente descubrimos con toda la sorpresa del mundo. E intentar interpretar en esta clave al menos en parte la curiosidad y el comportamiento poco ético del protagonista de la serie.

El hecho de que investigar a otro termine por conllevar el descubrimiento de uno mismo ya lo habíamos comentado en el último capítulo de esta serie, cuando hablábamos de que es fácil que quien espía o radiografía a los demás termine espiándose o radiografiándose, viéndose. Pero el alcance de lo que el narrador ha llegado a saber sobre sí mismo solo se podrá saber en esa otra serie que él mismo anticipaba en su magnífico epílogo y tú, de alguna manera, ahora.

Ha debido de ser bastante, o al menos lo intuyo, lo suficiente para alcanzar un buen conocimiento de los demás, como demuestra en ese epílogo al entrevistar a Miguel y romper su ficha, y que creo que solo se logra a través del conocimiento de uno mismo. Conocer a los demás para conocerse, y conocerse para conocer a los demás. Es algo así como un círculo vicioso. O virtuoso, no sabría decirte ahora mismo…

No nos aclaró demasiadas incógnitas cuando intervino en los comentarios, pero sí dos que han satisfecho mi curiosidad: la paternidad de Ángela hija y que el niño al que mandó al internado no lo era de Daniel, sino probablemente de aquel amante altísimo con que se besaba tan apasionadamente dos meses antes de la boda. Algo es algo…

Besos, mi rey.

25 Julio 2009 | 05:16 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Querido Peletero:
Como soy la otra comentadora de esta serie aquí presente, me doy por aludida en tu comentario. Faltaría más que me sintiera ofendida. Y mucho menos sabiendo como sé que por lo general lo que digo está muy lejos de ser perfecto. Al menos, hasta ahora yo no recuerdo en todo el tiempo que he participado en tu blog de haber alcanzado ese nivel de sublimación. Pero éso no es importante, porque supongo además, que aquí no estamos ni en un concurso ni para lucirnos con nuestros análisis. Yo como de costumbre sólo digo lo que me parece de acuerdo con mis conocimientos y mi probablemente limitada forma de ver la vida.

Yo no sé quién dicta la ley de la compensación, es posible que sea la conciencia de cada uno. Yo no lo sé. Lo único que yo sé es que si Daniel y Cristina tenían un acuerdo estrictamente monetario y de papeles matrimoniales, entonces no entiendo el afán de él de tener una relación secreta con otra mujer y el de ella en espiar a su marido porque sospechaba que se veía con otra. En realidad, por qué habría de importarles? Para guardar las apariencias ante los demás? Hay muchas parejas que tienen relaciones sexuales y juran ante los demás que se aman y ni siquiera se cuidan de mantener la apariencia frente a otros y descaradamente mantienen "sucursales" en otras partes, como probablemente será el caso de Angela y Daniel.

Corto aquí el comentario porque está lloviendo muy fuerte y están cayendo rayos. Besos.

25 Julio 2009 | 05:23 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Querida caleña, tú sabes mucho más que lo que sabemos los demás.

Pues eso mismo me pregunto yo, ¿cómo es posible tal cosa teniendo este tipo de acuerdo entre los dos? Me imagino que Cristina está dispuesta a no tener ninguna clase de relación sexual con su marido, pero que al mismo tiempo no le hace ninguna gracia que él la tenga con otras. Las personas son así, exclusivas, los hombres y las mujeres, y el amor también, y el sexo mucho más.

C’est la vie, madame.

Besos.

25 Julio 2009 | 07:39 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Mi querido Peletero catalán:

"El dinero no lo es todo en esta vida...", pero ésto dicen los que lo tienen..., je, y sin embargo, por dinero Daniel se avino a vivir con Cristina, aunque ya no hubiera ni sexo ni amor entre ellos, y por dinero probablemente Angela se casó con Daniel (aunque éste no lo supiera), entonces, en últimas en esta historia como muchas veces en la vida, no se reduce todo a dinero? Por éso yo me refería a la ley de la compensación: Si uno hace algo por dinero es lógico que algún otro tiene que pagar un precio. En efecto, c'est la vie, y la gente lo sabe, pero luego se hacen los sorprendidos. Besos.

26 Julio 2009 | 05:55 AM

el-peletero

el-peletero dijo

Tienes toda la razón, Madeleine, yo siempre me esfuerzo en resaltar esa importancia, la del dinero. Casi nada es posible sin él, excepto dos o tres cosas. ¿El amor está entre ellas?, sin duda, pero solamente si se da una condición indispensable que no diré.

Siempre hay que pagar un precio, casi todo es el resultado de esa ley de la compensación.

Yo no lo sé, pero supongo que Cristina creyó que en el precio que Daniel debía pagar por el dinero que ella ponía encima de la mesa se encontraba también la fidelidad sexual, quizás daba el hecho por supuesto. En ese tipo de suposiciones intervienen las creencias derivadas de la generación de la que eres hijo, la religión, la extracción cultural y el país en el que vives. Sin duda hay culturas muy diferentes que dan lugar a comportamientos distintos. Norte, Sur, América, Europa, África o Asia, responden a concepciones y costumbres morales, amorosas y sexuales diversas.

¿Era absurdo esperar que Daniel le fiera fiel dado que ellos dos no mantenían relaciones íntimas de ninguna clase?, supongo que sí, pero la gente es como es y cree lo que le da la gana. ¿Qué podía pensar Cristina de la vida sexual de su esposo?, ¿que era un buen aficionado a las prácticas masturbatorias?, ¿qué tenía una amante?, ¿Qué era un fraile? Tampoco puedo responder a esa pregunta, ¿es posible que una esposa afirme convencida que su marido no se acuesta con nadie, ni con ella ni con ninguna otra? Lo repito de nuevo, la gente siempre cree lo que más le conviene creer.

Besos, preciosa.

29 Julio 2009 | 08:09 PM

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Sobre mí

Si desnudar a alguien no ha sido nunca una actividad baladí, vestirla tampoco lo es y mucho menos cuando la materia prima es algo tan sublime como la piel. Este es el hecho, sin más, y en él nos regocijamos y sobre él nos preguntamos y nos hacemos responsables, hasta las últimas consecuencias. ______________________________________________________________ __________________________________________________________________ Suscribir con Bloglines __________________________________________________________________ __________________________________________________________________ Blogalaxia __________________________________________________________________ Add to Technorati Favorites __________________________________________________________________

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