El peletero/El tiempo pequeño/Réquiem

Réquiem
En algún lugar del tiempo, en el brillo de aquellas hojas imperecederas de mi platanero sigue trinando un jilguero.
Con sus ojos de niño travieso mira el mundo y escucha sorprendido mi propio cuento. Con su boquita de piñón le digo que le quiero y que su cara de peletero desmemoriado la reconocen mis gatas que confunden la vida con el amor. Ellas, que no saben si comen o aman, miran cómo canta. Ellas, que solamente tienen dos ojos y un corazón, no quieren mirar nada más que su carita de mirón.
Se lo digo, y al oírme, mi peletero sorprendido se despierta de su sueño eterno, de su quimera de pieles, cebollas y trigo, que terminará llevándoselo. Muriendo entre camillas, estertores y baldosas de hospital, le cuento que es famoso y que unas que no conoce, y que no conoceré yo, también le quieren y le quieren besar como hago yo.
Desde algún lugar del mundo, a través de aquella luz que entraba por el balcón, con el fulgor y con el resplandor de mis palabras, llegan mis gatas para acompañarle, les he pedido que vinieran y han venido todas, con ellas se va esperando a la primera, a la bienvenida que no puede vivir sin él, y que muy pronto, dos meses después, lo acompañará humilde, iluminando el camino de Alejandro con su luz de mandarina y su reguero de amor y compañía.
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Xitus dijo
M'ha arribat...L'he trobat molt místic i amb una aura de nostàlgia. Vaig a llegir-te els anteriors...
13 Noviembre 2009 | 02:07 PM