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La Coctelera

El peletero

WHAT YOU SEE IS WHAT YOU GET

23 Marzo 2011

El Peletero/La ópera flotante.

Textos vírgenes, el arte de no decir nada. (2)

La ópera flotante.

“De mi padre heredé la costumbre de hacer tareas manuales vestido con ropa buena. Papá tenía ese hábito, como los cirujanos del siglo XIX que aparecían con ropa de gala en la sala de operaciones y se enorgullecían de hacer una operación difícil sin ensangrentar sus pecheras almidonadas y tachonadas.

-Enseña a ser cuidadoso –declaraba papá- y a trabajar con facilidad. El trabajo duro no siempre es un buen trabajo.

Con el mismo atuendo que se había puesto esa tarde en el juzgado, flor en el ojal y todo, papa cavaba el huerto antes de la cena, rociaba de insecticida contra las orugas a los catalpas (mezclando él mismo el líquido con cal apagada), a veces encalaba las pilastras de la casa o lavaba el coche con la manguera. Jamás se ensució o mojó o ni siquiera arrugó la ropa. Cuando un día de 1930 llegué a casa y encontré a papá en el sótano, una punta del cinturón atada a una viga y la otra alrededor de su cuello, no había ni una pizca de suciedad en su persona aunque el sótano estaba bastante sucio. Su ropa estaba perfectamente planchada y sin arrugas de ninguna clase, y aunque tenía la cara negra y los ojos saltados, su cabello estaba meticulosa y correctamente peinado.

Concuerdo con papá que hacer tareas manuales con la ropa de oficina enseña a ser cuidadoso y meticuloso y realizo esa práctica casi siempre. Pero sospecho que él le atribuía un valor definitivo; pienso que estaba relacionado con alguna vaga filosofía suya. Conmigo ese no es el caso y le advierto que no deduzca ningún matiz filosófico en esta práctica mía. En mi rutina cotidiana, hay muchísimos elementos que implican legítimamente mis ideas acerca de las cosas, pero usted no debe elaborar nada a partir de equivocaciones, de otra manera, se verá perdido. Quizá ni siquiera debía haber mencionado que trabajaba en mi barca con ropa de oficina”.

“La ópera flotante”, John Barth.

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La luz sólo deberá iluminar las manos que trabajan, y un par de metros escasos a su alrededor.

Al finalizar la jornada el tablero habrá de quedar limpio y despejado, los instrumentos y los útiles guardados en sus respectivos cajones, las pieles recogidas en su hierro o depositadas, extendidas planas, en una mesa y cubiertas, todas ellas, con un papel poroso que las proteja del polvo y que les permita, al mismo tiempo, respirar.

El suelo tendrá que estar barrido y fregado, y la bata blanca, impoluta, la colgaremos de su percha dentro del armario de la ropa de trabajo.

Al llegar a casa la familia nos recibirá con alegría y nosotros nos mostraremos contentos de estar con ellos.

Cocinaremos algo ligero, beberemos un buen vino y mantendremos una conversación simpática y amena sobre los sucesos del día.

La iluminación de las habitaciones será tamizada y la música suave.

Mientras charlamos de cosas intrascendentes reflexionaremos en silencio, con disimulo, irónica y someramente, que la vida es extraña a la propia vida que la ensucia de forma indebida.

Nos acostaremos temprano, pero nos dormiremos tarde, sin sonreír.

La luz sólo deberá iluminar las manos que trabajan, y ese par de metros escasos a nuestro alrededor, pues más allá no hay nada, ni la luna ni el sol, ni las estrellas del cielo ni las olas del mar.

(“Manual de psicología trágica en una sola lección”, por Demóstenes Vilanova del Bell Puig, eminente psiquiatra griego del siglo XXXVI d. C., famoso por su célebre aforismo: “El enigma no está debajo de la cama, está encima”.)

servido por el-peletero 12 comentarios compártelo

12 comentarios · Escribe aquí tu comentario

miquel

miquel dijo

He leído todos los libros del tal Demóstenes de Vilanova deel Bell Puig, menos el que alega. Y ese aforismo me tiene a mal tratar. Estoy buscando el susodicho enigma...¿ o será la susodicha ?...

23 Marzo 2011 | 07:42 PM

inés gonzález

inés gonzález dijo

Me gusta la foto, ese hombre de espaldas anchas con la cabeza baja, como inspirando hondo, o pensando por dónde empezar. Todo está impoluto, se puede percibir, creo que ni siquiera olor despiden esas pieles, sin embargo la asepsia de la muerte corta la respiración. Quirófano, morgue, frio, formol, tijeras...

23 Marzo 2011 | 08:05 PM

lamujeresqueleto

lamujeresqueleto dijo

No he leído La ópera flotante, Peletero, pero el texto que nos dejas es, como poco, desolador. Y el caso del “Manual de psicología trágica en una sola lección” consigue transmitir tanta o más desolación, sin estridencias, con una gélida frialdad.

Parece que el Demóstenes tiene unas cuantas vidas ( ;
Es muy bueno el aforismo, la gente se empeña en buscar "fuera" o "debajo" la verdad o los enigmas, cuando estan más cerca de lo que creen...

Un beso

24 Marzo 2011 | 11:52 AM

el-peletero

el-peletero dijo

El enigma, apreciado Miguel, no tiene género, como ahora se dice, pero seguro que sí tiene sexo entre las piernas, le cuelgue o no, pues todos los enigmas tienen dos, sexos y piernas.

No me extraña que no haya leído el susodicho libro porque el autor todavía no ha nacido y si lo ha hecho se hace esperar escondido, para florecer como lo hacen las flores bonitas, que de sexo también tienen dos.

Saludos.

24 Marzo 2011 | 01:08 PM

el-peletero

el-peletero dijo

No es exactamente así, querida Inés, las pieles, curtidas o no, siempre despiden olor, en este caso es un aroma rancio, a grasa y a sebo, son zorros, seguramente nórdicos, bellos productos de granjas peleteras.

En cambio, sí me parece adecuada esa comparación que haces con una sala de operaciones donde lo más importante no es tanto la asepsia en sí misma sino la herida abierta, más allá de la cual no hay nada pues en ella, en esa vida que se muestra, que se pierde y que se va, se encuentra todo, la luna, el sol, las estrellas del cielo y las olas del mar.

Saludos.

24 Marzo 2011 | 01:10 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Así es, querida Conxa, la verdad siempre está delante nuestro, en la palma de las manos la tenemos, sólo debemos abrirlas y mirar.

Lo malo es el temor a encontrarlas vacías, llenas de arrugas y surcos, pero agujereadas, como una cesta por la que se ha colado el agua sin poderla retener.

El narrador dice que ”la vida es extraña a la propia vida que la ensucia de forma indebida”, parece que por eso la quiera preservar en un intento vano de confinarla en una pecera, ese par de metros iluminados. Y mientras la mira, como miraba en otro tiempo el fuego y las olas del mar ir y venir, acostarse temprano, adormecerse tarde, sin sonreír.

Besos.

24 Marzo 2011 | 01:11 PM

lamujeresqueleto

lamujeresqueleto dijo

Los dos personajes que aparecen en los textos de este post son muy parecidos. Ninguno quiere "mancharse", los dos ponen mucho cuidado en que lo que le rodea no les "salpique" y así, no se vive, solo pasan los días, que a lo más seguro no traeran ninguna sonrisa ...ni lágrima.

La vida no se puede confinar ni verla pasar, y como en el sexo, no hay que tener miedo a "ensuciarse" mientras lo haces, Peletero.

24 Marzo 2011 | 05:53 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Así es, querida Conxa, la vida mancha y si no mancha no es vida. Pero la vida viene sin manual de instrucciones y cada uno termina escribiendo su propio librillo y siendo el maestro de nadie.

Tendré muy en cuenta eso que me dices sobre el sexo, lo desconocía absolutamente, no sabía que también ensucia y salpica como el aceite hirviendo cuando fríe un par de huevos; la verdad, soy un auténtico ignorante en esa clase de tratos carnales fuera de los curtidos y conservas, sean en mantequilla, leche o salmuera. Gracias por tu información.

Quizás deba leer el viejo “Tratado sobre sexo y gastronomía caníbal” que publicó Demóstenes Vilanova del Bell Puig en aquel lejano siglo XXXVI d. C. Según me han contado los que lo han leído la suya es una antigua tesis muy famosa que promovió un pintor americano, Andy Warhol, cuando afirmó que “lo excitante es no hacerlo”. La verdad, me parece que es mucho ruido para muy pocas nueces, valga la expresión, aunque en el fondo tiene razón, el sexo es siempre eso, mucha fanfarria y muy pocas nueces, avellanas o castañas.

Besos.

24 Marzo 2011 | 07:54 PM

lamujeresqueleto

lamujeresqueleto dijo

Eso de que en el sexo" lo excitante es no hacerlo" es una buena frase a la que recurrir en tiempos de abstinencia.
Yo lamentándome por no hacerlo ... ya sabes que llevo siglos en el fondo del océano y por aquí no han pasado ni "sirenos" ni "pescadores"... y debo llevar toda mi vida excitada según el Warhol !!!

Ese “Tratado sobre sexo y gastronomía caníbal” tiene buena pinta, a ver si nos dejas algo de él en algún post.

Un beso, y gracias por las risas.

25 Marzo 2011 | 06:25 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Desconozco, querida Conxa, si la vida sexual del fondo del mar es muy intensa o no, doctores y mujeres esqueletos tiene la Iglesia para conocer tales misterios que yo ignoro, pero por lo que escribió Demóstenes presupongo que las sardinas, los moluscos y los percebes también saben mucho al respecto.

Lo digo porque en su famoso tratado se describen muchas recetas confeccionadas con eso que se llaman los “frutos del mar”, sencillas comidas de pescadores que con un simple sofrito sirven igual para un fregado que para un descosido.

Una de ellas, medio griega, consiste en darles un ligero hervor en agua de mar a unas gambas y langostinos que luego nos comeremos casi crudos y aliñados sólo con una salsa confeccionada a base de yogurt, ajo y pepino, acompañadas de aceitunas arbequinas y su aceite que habremos depositado toda una noche debajo de una cama de virgen falsa.

El sabor es asombroso ya que la virgen no sorprende a nadie.

Besos.

Lo mejor siempre son las cabezas de los langostinos y el jugo que desprenden del que no debe desperdiciarse ni una sola gota.

25 Marzo 2011 | 07:25 PM

Mateo Santamarta Paniagua

Mateo Santamarta Paniagua dijo

Bueno, yo no me parezco ni al padre, ni al hijo; tampoco al proyecto expuesto por Demóstenes Villanova del Bell Puig - espero que haya quedado bien el nombre-. SOY UN DESASTRE. Casi nunca recojo nada más que un poquito de caos. Eso si lo ordeno un poco. Un abrazo.

29 Marzo 2011 | 07:52 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Tampoco yo me parezco al Quijote y a pesar de ello continua siendo una muy buena novela, ¿no?

Él manchego también recogía un poquito de caos y lo ordenaba.

En esta frase, caos y orden, se encierra el significado del segundo texto, más allá de ese par de metros iluminados hay el caos, verdad terrible que no deberemos revelar a los que nos quieren porque ellos forman parte de la “línea” que separa el cielo del mar.

Saludos.

30 Marzo 2011 | 05:11 PM

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Sobre mí

Si desnudar a alguien no ha sido nunca una actividad baladí, vestirla tampoco lo es y mucho menos cuando la materia prima es algo tan sublime como la piel. Este es el hecho, sin más, y en él nos regocijamos y sobre él nos preguntamos y nos hacemos responsables, hasta las últimas consecuencias. ______________________________________________________________ __________________________________________________________________

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