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La Coctelera

El peletero

WHAT YOU SEE IS WHAT YOU GET

15 Junio 2011

El peletero/La bata blanca.

Textos vírgenes o el arte de no decir nada.

 

La bata blanca (20)

 

Reglas para tomar bien las medidas.

Las medidas de talle, espalda, caída y sisa se tomarán muy ajustadas, procurando al tomarlas, más bien quitar medio centímetro que darlo de más; la de cintura, tomarla todo lo más prieta que se pueda; la de cuello, pecho y vuelta, natural.

Para evitar el peligro de las exageraciones que podrían surgir, hijas tal vez de la falta de práctica en el modo de tomar las medidas, detallaremos algunos ejemplos de reglas generales, y hasta algunos excepcionales (1); pero téngase en cuenta que las que aquí presentamos no han de utilizarlas, únicamente servirán de guía y consulta en caso necesario.

(1) Las jóvenes menores de trece años no están incluidas en estas reglas.

Cuello

Una persona regular, 35 ó 36 centímetro; una gruesa 40 centímetros; y si lo es en extremo, 45; una delgada, de 32 a 34.

Talle

Una persona de cuerpo regular, tendrá de talle 38 a 40 cm.; si es alta de estatura y cuerpo más largo de lo regular, tendrá de 40ª 43 cm.; siendo de estatura y cuerpo corto, de 35 a 37 cm. El talle delantero acostumbra a ser más largo que en la espalda, en la generalidad de las personas, sin embargo, se dan casos en que es igual al de la espalda y a veces más corto. Lo regular es que un tipo bien formado y no exagerado de pecho, tenga 4 ó 5 cm. más de talle por delante que en la espalda.

Espalda

Un cuerpo regular tendrá de espalda de 34 a 36 cm.; si es muy delgada la persona, tendrá de 32 a 33 cm.; si es muy gruesa, de 38 a 40; téngase en cuenta que la que tenga este úñtimo número ha de ser muy gruesa, y debe ser una exageración de gordura la que llegue a tener más.

Caída

Las personas que tienen los hombros regularmente caídos, tendrán 4 ó 5 cm. menos de caída que la de talle de la espalda.

Las que tengan los hombros extremadamente caídos, tendrán 6 cm. menos que las que tengan el talle.

Sisa

De sisa acostumbra a tener, una persona regular, 14 ó 15 cm.

Si es en extremo delgada, 13 cm.

Si es, por el contrario, muy gruesa, 16 ó 17 cm, y hasta 18 si tuviese un exceso de gordura.

Vuelta de Tórax

Regular, de 88 a 92 cm.

Para una muy delgada, de 80 a 86 cm.

Para una gruesa de 98 a 110 cm.

Para 120 cm, ha de serlo en extremo.

Y colosal, para 130cm.

Cintura

Las medidas de cintura de una persona regular, son de 70 a 72 cm., y de 60 a 65 la de una delgada; a 75 cm, es medio gruesa, y si tiene 80 cm., la podemos calificar de gruesa, y lo es en extremo la que llega a tener 90 cm, y en algunos casos una cintura puede llegar hasta 100 cm.

Caderas

Delgada, de 92 a 95 cm. Regular, de 98 a 105. Gruesa, de 110 a 120, y muy gruesa, de 125 a 140.

Pecho

Es de regular desarrollo la que tiene de 48 a 50 cm. En extremo poco desarrollada, la que tiene de 44 a 46 cm.; y ha de ser bastante desarrollada, la que de pecho tenga de 54 a 56 cm.; desarrollo colosal debe tener la que exceda de 60 cm. de pecho; sin embargo hay tipos extremados que pueden medir hasta 70.”

Modistería. Corte Sistema Martí”, Dª Carmen Martí de Missé.

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Querida Enriqueta,

He de darte las gracias más fervorosas por transcribirme, y remitirme en una carta certificada con acuse de recibo, la copia de tan interesante capítulo, y bella fotografía, que había extraviado entre mis innumerables notas y papeles.

La sastrería, y el maravilloso mundo del vestir, es, en buena parte también, una lección de anatomía real aunque algunos vistan muñecas, maniquís de escaparate o ángeles de pasarela, garzas sin alas de picos largos y pieles blancas.

El agua de la lluvia siempre ensucia, más que empaña, los cristales de las ventanas y de las gafas que nos permiten ver.

Sin embargo, y a pesar de ello, todavía recuerdo con ternura, nostalgia y un poco de ardor emocional, que no estomacal, nuestro aprendizaje juvenil en aquella vetusta academia de corte y confección del barrio del Raval, Riera Alta con la calle del Carmen.

Cuando nos quedábamos solos, al terminar las clases, y entre medio de los patrones que debíamos dibujar y recortar para el día siguiente, te gustaba que te tomara las medidas desnuda mientras yo permanecía vestido con mi bata blanca, igual que un médico o Balenciaga. Entre ellos no había demasiada diferencia, uno auscultaba los corazones y el otro recosía las mangas, aquellas malditas “manches” que nunca terminaban de estar bien colocadas.

Calculando sisas con mis escuadras y cartabones, y bajando o subiendo escotes en los bocetos de mi libreta, aparecías de improviso, tal cual Dios te trajo al mundo, y me decías circunspecta: “Señor, tómeme las medidas, haga el favor, he dejado mi ropa en el vestidor para que le sea más fácil realizar su trabajo, la sastrería es una variante de la topología, sólo cambia el terreno que hay que mensurar, ¿no cree, caballero?”

Yo no me inmutaba, sólo te respondía continente y en tu mismo tono: “Como usted quiera, señora, pero acérquese más, por favor, que mi cinta métrica no llega tan lejos, sólo mide distancias cortas pues más parece un pequeño estetoscopio que un largo periscopio, y los topógrafos, como usted bien dice, debemos pisar el terreno que medimos, ¿no le parece?

Con mi cinta métrica de sastre apuntaba, o simulaba que lo hacía, la distancia que había de tus hombros a tus muñecas, la circunferencia de tu nuca, el contorno de tus caderas, el perímetro de tus muslos separándolos lo necesario, tu cintura y los centímetros que había entre tus pezones y de ellos a tus rodillas.

A veces cambiábamos, querías que lo hiciéramos al revés, que te tomara las medidas desnudo mientras tú permanecías vestida aunque con pocos botones abrochados. Con mi amarilla cinta métrica de sastre recorría tu cuerpo, palmo a palmo y dedo a dedo. Pero tú no perdías ojo y no parabas de mirar mi puntero afilado que cada vez más tieso se moría por escribir las medidas en mi libreta de notas.

Todavía la conservo, en algún cajón debe de estar guardada, allí anoté, en sus hojas gastadas y entre innumerables esbozos de vestidos y cuerpos, tus medidas y dimensiones.

La bata blanca, sin embargo, te la quedaste tú, espero que la hayas lavado y que la uses cada vez que te venga en gana o te hagas un vestido a medida en la sastrería de la esquina, la topografía no es precisamente una actividad aséptica, es un trabajo de campo, no de laboratorio, y hay que protegerse del polvo y en ocasiones del fango también, tal vez por ello yo ya no ejerzo, me he retirado para dedicarme a la astronomía en un monasterio benedictino y ahora mido, con mi flamante telescopio, cuerpos celestes, estrellas refulgentes y agujeros negros que, aunque oscuros y muy profundos, ni manchan ni salpican.

Es curioso, pero al mirar al cielo, y a su vasto despeñaperros, pienso que la vida será muy pronto aún más rara que todo eso, ¿no te parece?

¿Has adelgazado o sigues redondita?

Gracias de nuevo.

Demóstenes, sastre peletero.

Pd. Fíjate, querida amiga, que el brazo de Daniele está levantado marcando una sola línea con su hombro, es el ángulo áureo del cuerpo. Hay otro entre las piernas que debe medir aproximadamente lo mismo, el cociente entre el segundo y el primero indica si se es pájaro o pajarito.

servido por el-peletero 10 comentarios compártelo

10 comentarios · Escribe aquí tu comentario

miquel

miquel dijo

Es lo más erótico de un modisto..tomar medidas...la sisa, el talle, la cintura....la cadera....ahhhh quien hubiera sido Balenciaga ¡¡¡

15 Junio 2011 | 12:33 PM

lamujeresqueleto

lamujeresqueleto dijo

Wow, Peletero, ya me hubiera gustado a mi encontrarme con Demóstenes en la "Academia de Diseño y Moda Feli" ( :
Muy erótica la carta , con esa fina ironía con la que tan bien coses tus textos.

Me ha encantado la foto, ver como se hace la prueba en la modelo y no en el maniquí.
Ví no hace mucho un documental sobre Dior y las imagenes de taller eran más bonitas si cabe que las de pasarela.

Lo del ángulo áureo es cierto??

Un beso

15 Junio 2011 | 05:57 PM

Ib

Ib dijo

Peletero, y que sea más rara no significa que sea peor ¿verdad?

16 Junio 2011 | 05:33 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Pues yo he tomado unas cuantas medidas, apreciado Miquel, y sí, es lo más erótico junto con las pruebas sobre la propia persona. A veces, sin querer, se te escapa algún alfiler que pincha donde no debe.

-¡Ay, qué dolor!, -dicen, pero es mentira, naturalmente.

-Venga, déme, que se lo curaré con un algodoncito empapado de agua oxigenada y le pondré un esparadrapo, -les respondía yo.

Saludos.

16 Junio 2011 | 08:39 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Gracias por tus palabras, querida Conxa, y sí, como ya le he dicho a Miquel, es una situación muy sugerente porque una de las personas parece indefensa, está a expensas de otra que casi la toca, la roza y trabaja sobre su cuerpo de una forma mucho más sutil que la de un masajista. En realidad está solamente probándole un vestido, o eso aparenta, el sastre y la modelo representan una cosa, pero los dos están continuamente pensando en otra, se está probando una prenda de ropa, cada uno hace correctamente su trabajo, pero eso no tiene nada que ver con lo que realmente está sucediendo.

El sexo, como todos sabemos, tienen lugar muchas veces debajo de las mesas y de maneras insólitas, en ocasiones no es necesario ni tocarse ni hablarse. Como le decía, hace mucho, Augustus a su hijo Fidelius, hablando simple y anodinamente de fontanería la gente se ama de formas muy intensas, un probador de sastre es un lugar muy adecuado para ello.

Ni el peletero ni Demóstenes mienten, queridísima amiga, excepto cuando no dicen la verdad que es casi nunca. El “ángulo áureo” es tan cierto como todo lo que no lo es, ya le digo, cada uno abre las alas que Dios le ha dado, y las bate como mejor sabe, como pájaro o pajarito.

Besos.

16 Junio 2011 | 08:41 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Naturalmente que no, querida Ib, la gracia de la vida es que sea rara, extraña y sorprendente, lo malo, precisamente, es cuando es aburrida y previsible.

Saludos.

16 Junio 2011 | 08:42 PM

Mateo Santamarta Paniagua

Mateo Santamarta Paniagua dijo

También aquí aparecen las normas -el método- y luego ese contrapunto divertido, con un puntito de cinismo - en el mejor sentido de la palabra- que viene dado por una sinceridad sin tapujos; quizá no hay tanto humor como parece, pero si lo parece. Un afectuoso saludo.

17 Junio 2011 | 07:58 PM

gaia07

gaia07 dijo

¿Y usted ha sido más veces probador o probado? Lo digo por lo de que no duele cuando te pinchan, quizá porque no me probo nunca un Demóstenes o peletero alguno, y mi madre no me sugería ningún pensamiento exótico.

Me he quedado un poco pillada en lo de cintura delgada y cadera regular, pues si la economía no da y has de recurrir a manufacturas del sector fabril, te encuentras con que las medidas debieron ser tomadas por arquitectos o ingenieros, muy lejos ambos de las sugerentes medidas de cada zona. Espero que no para todo.

Y como nunca es tarde si la dicha es buena ésta va a mi lista de lo que me falta por hacer mi estimado El peletero, ser probada y probadora de una prenda a medida.

Un saludo

17 Junio 2011 | 10:11 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Para pintar tal vez no, apreciado Mateo, pero si quieres hacer un vestido debes partir de una base, el cuerpo, y usar un método, una técnica, pues sin saber tomar medidas, hacer patrones –que es una manera de planificar en papel-, cortar y coser, es imposible confeccionar una prenda de vestir, el más mínimo y simple taparrabos necesita lo anterior.

Lo contrario, desnudar, también requiere de un método pues todos sabemos que los animales ni van vestidos ni desnudos, los humanos sí. En este sentido la labor de un sastre es lo que ahora llamarían “deconstrucción” de la máscara y del adorno, de una parte de la identidad, el sastre viste y desnuda al mismo tiempo y en esa ambigüedad enriquecedora se allá la ironía y el cinismo del que hablas pues la identidad es una representación, una parodia como lo es el acto sutil de tomar medidas donde no se está haciendo exactamente lo que se dice que se hace.

Saludos.

18 Junio 2011 | 05:31 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Estoy al 50%, apreciada Gaia07, y sí, me han pinchado, naturalmente, por eso digo que no duele y si duele no importa.

Tiene razón en lo de las medidas, ya ve, el mundo está lleno de idealistas que no saben ver la realidad y se imaginan mundos y seres imposibles e inexistentes con cuerpos de fantasía, y que al igual que los adolescentes quieren solucionarlo todo inventando de nuevo la sopa de ajo, pero sin llegarse a poner nunca de acuerdo en cómo realmente se cocina la famosa sopa.

El mejor cuerpo no es el ideal, por supuesto, es el real, sobre él hay que tomar medidas, vestirlo y desnudarlo, no sobre ningún maniquí de madera.

Búsquese un buen sastre y hágase ese vestido a medida, no se arrepentirá.

Saludos.

18 Junio 2011 | 05:32 PM

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Sobre mí

Si desnudar a alguien no ha sido nunca una actividad baladí, vestirla tampoco lo es y mucho menos cuando la materia prima es algo tan sublime como la piel. Este es el hecho, sin más, y en él nos regocijamos y sobre él nos preguntamos y nos hacemos responsables, hasta las últimas consecuencias. ______________________________________________________________ __________________________________________________________________

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