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La Coctelera

El peletero

WHAT YOU SEE IS WHAT YOU GET

22 Junio 2011

El peletero/La colada.

Textos vírgenes o el arte de no decir nada.

La colada. (23)

“Los tiempos de revelado para los negativos de color y las películas reversibles no pueden ser reducidos y todo el proceso debe atenerse exactamente a los tiempos señalados. Si se intenta acelerar la marcha, los resultados serán a buen seguro insatisfactorios.

Sin embargo, en el caso de los negativos de blanco y negro existen toda una serie de técnicas que permiten acortar varios pasos del revelado. En algunos casos, la rapidez se paga con una merma de calidad o estabilidad de la imagen. Si el único motivo es la impaciencia es mucho mejor emplear los procesos estándar.

El lavado se puede acelerar si sumergimos la película en una disolución eliminadora del hipo, después de la fijación. Esto reduce el tiempo de lavado a unos cinco minutos. El tiempo de secado se puede acortar si también aplicamos calor o empleamos un baño de secado rápido después del lavado final. El revelado de los negativos de blanco y negro puede hacerse con gran celeridad si se combinan en un único paso el revelado y el fijado, empleando lo que se denomina un monobaño. El tiempo requerido para esta etapa combinada es aproximadamente de 5 minutos”

“El revelado amateur, una guía para aficionados”, R. E. Jacobson.

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Querida Mari Pili, amada prima, te repito, una vez más, que ni con los colores ni con los negativos se ha de acelerar la marcha.

Al igual que con los lavados y los lavajes la rapidez es contraproducente para los contrastes y las asimilaciones en los procesos Standard de positivado.

En una pica, o en una bandeja, con el revelado, o con el fijador, el material sensible ha de aparecer del fondo del negro en el blanco y del resto de colores en el iris sin usar nunca ningún “monobaño” y sí una variedad amplia de coladas y enjabonados que siempre mejorará la brillantez de un buen trabajo profesional y el agradecimiento entusiasta del cliente que, sin duda, tarde o temprano repetirá.

La lentitud siempre es agradable en esos famosos procesos Standard de lavados y enjuagues.

Recuerda mis advertencias como un buen consejo a tener en cuenta si quieres mantener una clientela amplia, variada y agradecida, ella terminará por convertirse después en un buen elenco de amigos y admiradores fieles que siempre buscarán en ti el contraste sutil y adecuado entre lo que tienen y lo que buscan. Tú se lo debes dar, has de ser para ellos el pecado y la penitencia, la película y el papel amarilleado por el tiempo. ¿No te parece mayor placer que te recuerden, como si miraran viejas fotografías, aquellos a los que ya ni recuerdas tú? Puedes estar segura que no hay día que pasa en que alguien que has olvidado completamente no te tenga en mente conmemorando su revelado.

Esa es la clave de la vida feliz, disfrutar de un desvelamiento suave en el que no se puede distinguir cuando termina un color y empieza el otro, donde nadie es, ni fue, exactamente cliente o amante, amigo o pasatiempo, esposo o asiduo.

El blanco y el negro son los extremos de una cuerda, de un beso, entre medio hay el arco iris entero, no la quieras cortar porque no podrás, se paciente, disfruta del mundo pasado más que del presente, deja que la luz, con su eterna languidez, te desvele sus propios misterios, las sombras, las tuyas primero, te lo agradecerán, y piensa, piensa siempre, que la vida será aún más rara que todo eso.

Te he estado acompañando durante algún tiempo, queridísima prima, hemos sido mucho más que hermanos, pero ahora ya es momento de irme, de alejarme de manera silenciosa, de soltarte como cuando te enseñaba a ir en bicicleta. Luego, ya lo sabes, o lo deberías saber, todos terminaremos en la terraza, o en la azotea, colgados para secar, como si fuéramos unas copias fotográficas o las sábanas de una colada sabatina.

Demóstenes, primo.

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La fotografia que encapçala el present text ha estat una gentilesa de l’Adela Fonts:

http://fonts44.aminus3.com/image/2011-06-19.html?comment=1477271

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servido por el-peletero 4 comentarios compártelo

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

miquel

miquel dijo

El blanco y el negro son los extremos de una cuerda...Amén ¡¡¡¡

22 Junio 2011 | 12:25 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Gracias por tu comentario, Miquel.

Saludos.

28 Junio 2011 | 07:30 PM

Antígona

Antígona dijo

Quizá, estimado Peletero, nos angustie esa imposibilidad de distinguir dónde termina un color y dónde empieza el otro, porque el caso es que nos empeñamos constantemente en poner nombres y límites a las cosas y a las personas, en definir qué y quiénes fueron, qué significado tuvieron en nuestras vidas, en combatir, en suma, su tendencia a la indefinición de sus fronteras imponiéndoles las que nuestra memoria traicionera quiere asignarles bajo la forma de un rótulo, las que nuestra voluntad de tranquilizarnos y tener las cosas claras desea atribuirles engañosamente de la mano de una etiqueta. En alguna parte leí que esa necesidad de claridad es una necesidad tan atávica como neurótica, que en parte guía nuestra mirada pero también la ciega cuando la realidad no se ajusta a la figura de los patrones que tratamos de imprimir sobre ella. Y que, por ello mismo, en algunos casos puede llegar a ser letal.

Pero es cierto que cada cosa es y puede ser muchas cosas a la vez. Y que pretender fijarla ad eternum en sus contornos en lugar de conformarnos con delimitaciones conscientes de su provisionalidad y flexibilidad sólo nos empobrece a nosotros y nuestra experiencia del mundo.

Personalmente, considero necesaria la lentitud para todo o casi todo. Sin conceder a cada cosa su tiempo, la experiencia se convierte en un triste y torpe remedo de ella misma.

Un beso!

30 Junio 2011 | 05:44 PM

el-peletero

el-peletero dijo

Necesitamos poner nombre a las cosas, querida Antígona, para poder leer la realidad hay que nombrarla que es una forma de señalar, de describirla y de reconstruirla. Al mirar discriminamos, obviamos y descartamos una parte del entorno, luego, al recordar, terminamos de cocinar un guiso a nuestro estilo que no siempre es a nuestro gusto y que tampoco necesariamente concuerda con lo que realmente sucedió.

Cuando miramos no lo vemos todo, es imposible, no podemos poner coto a tanta variedad de colores, pero lo que sí es cierto es que las cuerdas, largas o cortas, finas como hilos o gruesas como sogas tienen dos cabos por más que las cortemos.

Yo también coincido con usted, prefiero la lentitud en casi todo, prestar la atención debida, poner todos los sentidos en ello tanto si paseamos como si disputamos la carrera de los 100 metros lisos, 10 segundos es toda una eternidad.

El viento tarda lo que tarda en secar la colada, si queremos que sea él, y no una máquina secadora, no debemos darle prisas.

Besos.

1 Julio 2011 | 01:54 PM

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Sobre mí

Si desnudar a alguien no ha sido nunca una actividad baladí, vestirla tampoco lo es y mucho menos cuando la materia prima es algo tan sublime como la piel. Este es el hecho, sin más, y en él nos regocijamos y sobre él nos preguntamos y nos hacemos responsables, hasta las últimas consecuencias. ______________________________________________________________ __________________________________________________________________

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